Capeando el temporal

Eduardo de Juana. Presidente de SEO/birdLife

Eduardo de Juana. Presidente de SEO/birdLife

Quizás algún lector se acuerde de una de estas columnas mías donde arremetía, pluma en ristre, contra no sé qué instituto de estudios económicos que, en 2007, decía que los españoles éramos mucho más ricos que diez años antes gracias al fenómeno de la construcción. Pues apenas cuatro años después, me pregunto si se atreverían ahora dichos señores a explicarnos por qué estamos como estamos.

La burbuja inmobiliaria se pinchó, como se veía venir, y todos hemos caído en que, por el despilfarro, la avaricia, la corrupción y la incompetencia de unos pocos, tenemos cinco millones de parados, más de tres millones de viviendas vacías, cajas de ahorros sin fondos, autopistas sin coches, aeropuertos sin aviones… y nulas perspectivas de ser esa octava potencia económica del mundo, por delante de Italia, con que algunos soñaban. También contamos ahora con un porcentaje mayor del territorio tapado para siempre por el cemento y el asfalto, con menos pájaros y con peores paisajes, además de con la incertidumbre generalizada sobre cómo salir adelante en tan fea coyuntura. Que cómo nos las apañamos en SEO/BirdLife, me preguntan a menudo. Pues lo cierto es que relativamente bien. Tal como se suele decir, capeando el temporal. Quizás merezca la pena que me extienda un poco, porque muchos socios pueden sentir legítima preocupación.

Cabe decir, en primer lugar, que nuestros balances económicos en los últimos años han terminado en positivo y con un buen grado de ejecución del presupuesto, lo que significa que en poco nos equivocamos a la hora de calcular
gastos e ingresos. En 2010, el último año con cuentas auditadas y aprobadas, ingresamos 6.340.237 euros y gastamos 5.876.061. No está mal. Sin embargo, el hecho de que un porcentaje muy elevado de los ingresos provenga de las administraciones públicas constituye una suerte de talón de Aquiles que hay que tener siempre presente, como recuerda una y otra vez en las reuniones de Junta Directiva nuestro vigilante tesorero, Jorge Buckley. La mala situación de las finanzas públicas hace endémico el retraso en los cobros, lo que cada vez con más frecuencia nos lleva a episodios de falta de liquidez y a tener que recurrir a préstamos bancarios y a incurrir en gastos financieros.

También ha repercutido en que últimamente hayamos sido más lentos de lo debido a la hora de pagar a nuestros proveedores y colaboradores, por lo que tenemos que pedir disculpas. Y nos duele especialmente retrasarnos a la hora de abonar los trabajos de campo a gente que sabemos que no anda sobrada de recursos.

Trabajar con las Administraciones nos hace también ver nubes negras en el horizonte. Las cuentas del país van mal. El cambio de Gobierno que en estos precisos momentos está teniendo lugar, rodeado de fuertes presiones internacionales que exigen sin contemplaciones un rápido ajuste presupuestario, hace más que previsible que los drásticos recortes vistos ya en diversas comunidades autónomas se generalicen.

Comprobamos, además, que ningún sector puede considerarse a salvo, ni siquiera la educación o la sanidad, por mucho que las declaraciones vayan en otro sentido. De manera que no otra cosa que fuertes recortes se pueden esperar en lo relativo al medio ambiente, aunque sus partidas en las cuentas públicas sean el chocolate del loro. ¿Qué hacer ante tales perspectivas? Pues en primer luga  seguir confiando en el excelente trabajo del personal de SEO/BirdLife, fiel a la senda que dejó María José Pérez (nuestra anterior jefa de Administración). Me consta que este año han sido especialmente cautos en la elaboración de los presupuestos, que multiplican los esfuerzos de búsqueda de financiación y que cada vez son más eficaces en la gestión y control de los proyectos. Igualmente, que intentan diversificar todo lo posible las fuentes de ingresos, cada vez con mayor peso de las empresas colaboradoras.

Tener más socios sería excelente por muchas razones y, aunque las económicas no sean las principales, también cuentan. Ahora las cuotas suponen poco más del 6% de los ingresos, pero qué diferentes serían las cosas si nos acercáramos aun de lejos a ese millón largo de socios de la RSPB en el Reino Unido. ¿Puedo pedir a todos un poco más de esfuerzo en este sentido? Somos ya más de
12.000, pero a estas alturas tendríamos que sumar muchos más.

La crisis está teniendo empero algunas consecuencias positivas. El ladrillo nos está dando un respiro y hace tiempo que no nos desvelan nuevos horrores, como aquellos del hotel de El Algarrobico, las torres de El Pocero, la estación invernal de San Glorio o esa ciudad llena de casinos que se pretendía levantar en las estepas de Aragón. También me parece muy positiva la sacudida que la crisis ha supuesto a las conciencias de muchos ciudadanos, la mayoría jóvenes, que ya no solo se indignan sino que están decididos a actuar para remediar las carencias de esta sociedad, formalmente democrática, pero supeditada a los intereses de la especulación.

¡Cada vez está más claro que no se puede dejar todo en manos de los políticos! ¿Puedo pedir a todos un poco más de esfuerzo?
Somos ya más de 12.000, pero tendríamos que sumar
muchos más.

El Comité de Protección de las Aves

 

Eduardo de Juana. Presidente de SEO/birdLife

Eduardo de Juana. Presidente de SEO/birdLife

Hace apenas unos meses se ha cumplido un cuarto de siglo desde que la Sociedad Española de Ornitología tomó una decisión que, volviendo un poco la vista atrás, me parece que no resulta exagerado calificar de trascendental. Se trata de la constitución del Comité de Protección de las Aves, el más que probable germen de la importante labor conservacionista desarrollada desde entonces por SEO/BirdLife. Me parece que no está de más recordar brevemente esta efeméride, pensando sobre todo en la mucha gente joven que ahora nos acompaña y a la que es probable que le guste saber algo más de la pequeña historia de nuestra asociación.
A mediados de los años 80, la organización no gubernamental encargada de la conservación de las aves en España no era la nuestra, sino la Federación Coordinadora para la Defensa de las Aves (CODA). Como tal, era la que mantenía relaciones institucionales con el Consejo Internacional para la Conservación
de las Aves, el ICBP en sus siglas en inglés, y con las organizaciones de otros países. A mí me toco presidirla de 1984 a 1986, y antes lo hizo Joaquín Araújo, que no necesita presentación en esta revista, pero sin duda el trabajo esencial en ella corría a cargo de Imre de Boroviczény, su secretario. Imre era húngaro de nacionalidad, aunque residía en Madrid y estaba casado con una española, y desde muchos años atrás su obsesión era fomentar en nuestro país una entidad capaz de llevar a cabo las tareas conservacionistas especializadas en las aves, algo del estilo de la RSPB en el Reino Unido, Vogelbescherming en Holanda o LIPU
en Italia, por citar algunos ejemplos. De esta necesidad tomó conciencia cuando, como periodista, le encargaron que cubriera la catástrofe que supuso una epidemia de botulismo en las marismas del Guadalquivir, en 1973, y se topó con una clamorosa falta de interlocutores en España. La creación de la CODA, en 1978, fue una solución transitoria pero, por desgracia, demasiado poco eficaz. Al menos eso era lo que pensábamos unos cuantos de los directamente implicados en su labor diaria, más que cansados de la falta de colaboración, cuando no de las zancadillas de bastantes de las asociaciones ecologistas que componían la federación.
Llegado un momento, nos pareció que bien podría merecer la pena tratar de convencer a SEO para que, sin abandonar la orientación eminentemente científica que la caracterizaba, tratara de convertirse en esa gran organización conservacionista que tanto anhelábamos. Hasta entonces, SEO había intervenido en múltiples cuestiones relacionadas con la protección de las aves y la naturaleza, pero siempre en un segundo plano, discretamente, a menudo sólo a base de respetuosos escritos dirigidos a las autoridades y respaldados, eso siempre, por las bases científicas más sólidas. Por otra parte, se hallaba representada en CODA por un miembro de su junta directiva, la apoyaba
cuanto podía y venía a contemplarla, tal como solíamos decir, como a su propio “brazo armado”. Se trataba ahora de convencerla de que ella misma debía
asumir plenamente las tareas conservacionistas, de
animarla para que, en resumidas cuentas, se echara
a la calle.
Las conversaciones se desarrollaron a diferentes niveles; por un lado con la junta directiva de SEO, que entonces presidía Adolfo Aragüés, siendo secretario general Manuel Fernández Cruz y tesorero Ramón Sáez-Royuela, y por otro, con representantes de organizaciones del exterior, principalmente Alistair Gammell, fundador y director del área internacional de la RSPB, que ya por entonces tenía más de medio millón de socios y estaba muy interesada en favorecer la existencia en España de un aliado fuerte y fiable. Recordemos al respecto que precisamente en dicho año de 1986 tuvo lugar el acceso de nuestro país a la Comunidad Económica Europea. La junta directiva de SEO/BirdLife nos dio el sí en una reunión que mantuvimos el 10 de mayo en la cafetería del hotel Convención, en la madrileña calle de O’Donell, con asistencia de Adolfo, Manolo, Alistair, Imre y quien escribe estas líneas, y la constitución del Comité tuvo lugar formalmente en el transcurso de la asamblea general celebrada el 5 de julio en los locales
de la Cátedra de Vertebrados de la Universidad Complutense.

La ayuda económica de la RSPB, que en el primer año fue de 1,2 millones de pesetas, nos permitió contratar a un primer “liberado”, Juan Varela, a partir del 1 de octubre, y poco después a un ayudante, Ángel Gómez Manzaneque. La actividad se incrementó muy rápidamente, como puede dar una idea el hecho de
que apenas cinco años más tarde contáramos ya en SEO con trece personas asalariadas (once en Madrid, una en Doñana y otra en Belchite), así como con más de veinte proyectos en marcha, mientras que la aportación de la RSPB, si bien había crecido, suponía ya solamente el 5% del presupuesto anual.

 

Todas estas cosas acudían a mi cabeza el pasado 23 de noviembre, cuando SEO/BirdLife recibía de manos del Rey el Premio Fondena como reconocimiento a su labor en la conservación de la naturaleza en España. Con un sabor agridulce, sin embargo, en el que a la alegría, por el éxito y el convencimiento de haber acertado en aquella decisión tomada 25 años atrás, se unía una cierta tristeza al recordar a los amigos que ya no estaban a nuestro lado: a Imre de Boroviczény, que falleció en 1987, apenas puesto en marcha el Comité, y a Adolfo Aragüés y Ramón Sáez-Royuela, que nos abandonaron recientemente. Con el agradecimiento por su labor y en la senda de su ejemplo, seguiremos adelante.

Señor presidente, estamos “al loro”

Asunción Ruiz. Directora Ejecutiva

Asunción Ruiz. Directora Ejecutiva

Escribo este editorial tras escuchar el discurso de investidura del Sr. Rajoy. Las menciones al medio ambiente han sido escasas. Pero, al tiempo, es tranquilizador descubrir que el futuro presidente del Gobierno conoce cuál es uno de lo mayores capitales de España. Como él mismo dice: su “patrimonio medioambiental”. Argumenta que: “su cuidado y mejora no sólo es imprescindible para nuestro bienestar, sino que es básico para mantener y aumentar el innegable atractivo de nuestro país”. Afirma también que “…la política medioambiental debe, sobre todo, preservar nuestra diversidad, una de las más amplias de Europa, dar un tratamiento adecuado a los residuos y a la calidad del aire y las aguas.” En el discurso faltan algunos temas innegociables como desarrollo rural, protección del medio marino, fiscalidad ambiental… No es bueno ser conformista, pero estas migajas son más de lo esperado. Máxime cuando todo hace pensar que el medio ambiente puede “pagar el pato” de esta crisis con los tijeretazos anunciados.

Avanzando en su discurso, más sorprendente aún ha sido descubrir que al nuevo Presidente le parezca insuficiente y decepcionante el acuerdo alcanzado en Durban en la lucha contra el cambio climático. Todos recordamos sus famosas declaraciones a propósito de las opiniones de su primo… También considera imprescindible que la nueva política energética busque un equilibrio adecuado
entre competitividad, seguridad del suministro y, ¡atención!, efectos medioambientales. La verdad, no sé si tiene truco. En todo caso, estaremos atentos al calificativo “adecuado”. También afirma que: “…los españoles han establecido un punto y aparte y reclaman que se escriba una página nueva en la historia de la democracia en España” y adelanta tres líneas de un nuevo estilo de gobierno: “concentrar todos los esfuerzos en la creación de empleo, reservar un lugar para nuestros hijos en el mundo que cambia y gobernar
desde el diálogo y la transparencia al servicio de objetivos compartidos”. Sr. Rajoy, ¿quién no se apunta a estos buenos propósitos navideños y a este “nuevo talante” conciliador y dialogante?

En SEO/BirdLife le tomamos la palabra y, como organización conservacionista madura, continuaremos nuestra línea innovadora y emprendedora. Nos esforzaremos en demostrar que podemos estar en la vanguardia de la creación
de empleos “verdes”. No es una utopía: rehabilitación de edificios, turismo de la naturaleza, reciclaje, etc. Pero, ¿recibirá el empujón “adecuado” por su parte,
Presidente? Ahora bien, -hablemos claro-, si pretende reservar un lugar para nuestros hijos, no es posible que nos manejen los mercados y que todas las energías se dirijan a tenerlos contentos. Nos metimos en un callejón sin salida, sobradamente señalizado. Nos hemos aproximando peligrosamente al límite de la capacidad del planeta. Esta crisis no es más que un claro fracaso del modelo
productivista, consumista y especulativo que pretendía el máximo beneficio y el crecimiento sin límites.

Sr. Rajoy, esta legislatura es clave. España puede defender, e incluso liderar, un nuevo modelo en Europa y encontrar de una vez su sitio en la Unión. Ahora o nunca. Es el momento. Aproveche la oportunidad de la crisis y la austeridad ya asumida para emprender el camino hacia la sostenibilidad. Es muy simple, sólo requiere dos ingredientes en todas sus decisiones políticas: “sensibilidad” ambiental y social, y “solidaridad” ante los problemas globales. Gobernar desde el diálogo y la transparencia sería su mayor acierto. Como bien dice: “tienen la mayoría y pueden decidir con eficacia, pero que eso no garantiza el acierto”. Sr. Rajoy, desde aquí abrimos ese espacio de diálogo que brinda en su discurso e insistimos, como organización que defiende los intereses de miles de ciudadanos, que la clave del éxito en la próxima legislatura será apostar por la sostenibilidad: social, ambiental y económica.
No falle Sr. Rajoy. Lo ha dicho alto y claro. Sólo la verdad en esta legislatura. Los ciudadanos sabemos leer entrelíneas y valorar la responsabilidad de nuestros dirigentes políticos. No vale todo, ni siquiera en tiempos
de crisis. Aquí ¡somos 12.000 socios “al loro”!

Sobre éste Blog
El blog de SEO/BirdLife tiene como objetivo tratar los proyectos y trabajo diario de la organización de una manera más cercana, así como expresar opiniones y resaltar temas de actualidad de trabajadores y colaboradores habituales, todo ello fomentando los comentarios y debate general.