El Proyecto LIBERA recuerda la importancia de no abandonar mascarillas en la naturaleza

En el mundo se consumen aproximadamente 129.000 millones de mascarillas desechables cada mes, que pueden tardar hasta 400 años en descomponerse si no se gestionan correctamente.

 Estos residuos deben depositarse en el contenedor pertinente (contenedor gris o resto y papeleras) y es conveniente cortar las gomas para evitar posibles enredos de fauna.

  La situación de crisis sanitaria ha hecho que las mascarillas se hayan convertido en una herramienta básica de nuestro día para combatir la Covid-19, elementos de protección que, por su uso, no pueden ser reutilizados, a no ser que se empleen mascarillas de tela, que pueden tener varios usos. De hecho, el Gobierno recomienda adquirir cuando sea posible las reutilizables (de especificación UNE 0065). Y es que si la mitad de la población de España usa una nueva mascarilla quirúrgica cada día, se consumirán alrededor de 705 millones por mes.

Por este motivo, LIBERA, el proyecto creado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, quiere recordar a la sociedad a través de su campaña #NoAbandonesTusGuantesYMascarillas la importancia de ser responsables en la gestión de estos nuevos residuos y que siempre acaben en la papelera o contenedor de resto y no en el suelo de entornos urbanos, o naturales, ya que podrían convertirse en una nueva tipología de basuraleza y generar un impacto ambiental.  La Fundación Reina Sofía, que colabora con LIBERA desde hace tres años, se une también a este llamamiento para aumentar la concienciación de la sociedad en torno a este nuevo residuo.

Según un estudio de Environmental Science & Technology, el mundo está utilizando aproximadamente 129.000 millones de mascarillas desechables cada mes, que pueden tardar hasta 400 años en descomponerse si no se desechan correctamente. El abandono incontrolado de este tipo de residuos trae consigo graves consecuencias para los entornos naturales. Además de contaminar los ecosistemas, otro de los aspectos más preocupantes es que las mascarillas ya utilizadas son un vector de contagio del virus. Esto supone un grave problema para la fauna, que además las pueden llegar a ingerir o quedarse atrapadas en ellas. Por este motivo, se pide también que, antes de tirar las mascarillas, se corten las gomas para evitar posibles enredos.

Vivimos en un momento de crisis sanitaria por lo que es fundamental entender que la prioridad como sociedad debe ser contener la evolución de este virus, pero no podemos poner en riesgo la salud de los espacios naturales para defender la nuestra. Desde LIBERA hemos puesto siempre en valor el conocimiento científico como la mejor de las herramientas para que una sociedad pueda prosperar de un modo sostenible y, en este caso de emergencia sanitaria, de nuevo tenemos que abrazar la ciencia encontrando soluciones que sirvan para protegernos a nosotros y a nuestros espacios naturales.”, afirma Miguel Muñoz, coordinador de SEO/BirdLife del ‘Proyecto LIBERA’.

“Debemos ser más responsables que nunca con la naturaleza. Las mascarillas se han convertido en nuestras aliadas frente al virus, pero no podemos olvidarnos de tirarlas siempre en el contenedor gris. Su abandono en entornos naturales tiene un impacto muy negativo, por lo que la concienciación es esencial”, apunta Sara Güemes, coordinadora de Ecoembes del Proyecto LIBERA.

Cada vez más concienciación ambiental

A pesar de que aún sigue habiendo ciudadanos que arrojan sus residuos en los entornos naturales, los españoles están cada vez más concienciados sobre el problema que genera su abandono. Es una de las conclusiones del III estudio sociológico sobre las “Actitudes frente a la basuraleza” que se ha desarrollado desde el Proyecto LIBERA. Así, un 68,3% de los encuestados asegura percibirse bastante o totalmente concienciado.

Además, poco a poco los españoles empiezan a ser más proactivos y recogen la basura en mayor medida, a la vez que desciende el porcentaje de personas que no hace nada puesto que consideran que no es su responsabilidad. En esta línea, un 47,3% asegura recoger cualquier residuo que se encuentra, aunque no sea suyo; un 33,2% llama la atención si ve a alguien que tira basura mientras que un 11,5% declara dejarlo ahí porque no es su responsabilidad.

Además, cabe destacar que para los entrevistados, la vergüenza, la pena y la rabia son los principales sentimientos que les aparecen cuando se encuentran basura en la naturaleza.

 

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