En 10 años, Migra cuenta con información de 1.173 aves de 33 especies

Desde 2011, SEO/BirdLife en colaboración con Fundación Iberdrola España, estudia la migración y la ecología espacial de las aves a través del marcaje con dispositivos de seguimiento remoto.

Toda esta información, que se lleva recopilando desde hace 10 años, es posible gracias a cientos de colaboradores y entidades españolas y extranjeras. Los resultados se publican en una colección de monografías digitales y en diversas revistas científicas y divulgativas y permiten mejorar las medidas de conservación de las especies.

El sábado 10 de octubre se celebra el World Migratoy Bird Day 2020, una celebración que tiene lugar en mayo y en octubre

 Las aves migratorias son las más complicadas de conservar, pues su futuro depende de la gestión de la especie en los distintos países que visita a lo largo de su ciclo vital. Por ello, en primer lugar para poder conservarlas hay que conocer dónde se encuentran en cada momento del año.

En 2011 SEO/BirdLife puso en marcha el programa Migra, con la colaboración de la Fundación Iberdrola España, con el objetivo de estudiar los movimientos y la migración de las aves que hay en España y conocer con detalle las áreas utilizadas por cada especie y su ecología espacial a lo largo de su ciclo anual. Se cumplen ahora con gran éxito los diez primeros años de funcionamiento del programa durante los cuales se ha abordado el estudio de más de 30 especies distintas.

 

Migración prenupcial aguiluchos cenizos 2020. @SEO/BirdLife

Migración prenupcial aguiluchos cenizos 2020. @SEO/BirdLife

 

En la actualidad el programa Migra cuenta con información de 1.173 aves marcadas de 33 especies distintas, con una base de datos de millones de localizaciones, gracias a cientos de colaboradores y entidades colaboradoras españolas y extranjeras. Estos marcajes han permitido conocer, además de los movimientos, numerosos problemas de conservación a los que se enfrentan las aves en nuestro territorio. No han sido pocas las aves marcadas que han muerto por disparo, electrocución o envenenamiento, información que permite abordar problemas donde se están produciendo.

“Tener datos científicos permite abordar con eficacia y rigor la conservación de la naturaleza. Gracias al conocimiento del estado de las aves medimos la  salud de nuestro planeta”, apunta Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife. “Desde hace 10 años trabajamos con el programa Migra con una apuesta clara por la ciencia y la tecnología, y gracias a todos los datos recopilados sabemos cómo afecta el cambio climático y la destrucción del hábitat a nuestra biodiversidad. Es el momento de actuar, las aves nos lo están diciendo, y nos dan la información necesaria para hacer frente a las principales crisis del siglo XXI”, concluye Ruiz.

La Fundación Iberdrola España colabora con este programa en el marco de su actividad en apoyo de la biodiversidad, una de sus principales áreas de actuación.

En este sentido, Fernando García, presidente de la Fundación Iberdrola España, resalta “estamos muy satisfechos de que Migra se haya convertido en la plataforma en la que numerosas entidades compartimos el interés común por recabar información rigurosa que contribuya a la conservación de la biodiversidad y que, además, esté a disposición de todos de manera transparente y gratuita”.

 

Rutas migratorias y zonas de invernada de los dos ejemplares marcados con geolocalizadores entre 2012 y 2013. A la derecha puede observarse un golondrina común portando un geolocalizador y el detalle del mismo. Este dispositivo pesa menos de 0.6 gramos.
Foto: Javier de la Puente

Colaboración y divulgación nacional e internacional

Todo ello ha sido posible gracias a la colaboración de más de 400 colaboradores, y más de 50 entidades colaboradoras en España y en el extranjero, durante estos diez años. La estrecha colaboración de tantas organizaciones y expertos en aves hace posible el éxito del programa Migra.

Una parte fundamental del proyecto es la publicación y divulgación de los resultados obtenidos. Hasta el momento se han publicado cinco monografías en formato digital que recogen la migración, movimiento y ecología espacial obtenidos con los resultados del programa Migra sobre la gaviota de Audouin, águila calzada, cigüeña blanca, pardela cenicienta y petrel de Bulwer y que están disponibles en la página web de SEO/BirdLife. Además, se han publicado 14 artículos científicos en diversas revistas científicas internacionales, alguno en revistas tan prestigiosas como Evolution —la revista más importante del mundo dedicada al estudio de la evolución orgánica y la integración de los diversos campos de la ciencia relacionados con la evolución — sobre la evolución de la migración en el vencejo común, así como numerosos artículos divulgativos y reseñas en revistas de naturaleza y medio ambiente nacionales e internacionales.

La tecnología al servicio de la conservación

Para conocer los movimientos de las aves y su ecología espacial se están marcando aves con los más modernos dispositivos para el seguimiento remoto (emisores satélite y GPS-GSM, data logger-GPS y GPS-GSM, geolocalizadores, nano-GPS y microdataloggers), que proporcionan la posición del ave marcada varias veces al día. Estas tecnologías permiten conocer además de la posición del ave a lo largo de todo el año, cuánto tiempo permanecen los individuos marcados en sus áreas de cría e invernada, cuándo inician su migración, por dónde la realizan, qué puntos y hábitats emplean para reponer energía, su velocidad, altitud, etc., y relacionarlo con los agentes meteorológicos, geográficos o de cualquier otro tipo que condicionan sus movimientos.

Conocer para conservar

Las aves migratorias no conocen fronteras, y por ellos su preservación futura depende de conservar las zonas donde se encuentran en cada momento del año.

Gracias al programa Migra se sabe que las águilas calzadas invernan en el Sahel, y repiten las áreas de invernada cada año para volver a su mismo territorio de cría, que no son áreas circulares sino excéntricas dependiendo del hábitat que rodea cada nido. La cigüeña blanca ha cambiado su estrategia migratoria debido al cambio global producido por el hombre: la mayoría de los adultos inverna ahora en la península ibérica alimentándose en basureros y arrozales —nuevos hábitats creados por el ser humano en las últimas décadas—mientras que los jóvenes siguen migrando al Sahel.

 

Nuestros vencejos comunes invernan en África central, desde las costas de Tanzania y Mozambique hasta la República Democrática del Congo, y viajan en su migración más de 20.000 kilómetros cada año. La carraca europea pasa el invierno en Namibia y Botsuana a más de 9.000 kilómetros de sus nidos, y según la población hacen distinto viaje migratorio: las aves del este atraviesan el mar Mediterráneo y el desierto del Sahara en un viaje bastante recto hacia el sur, mientras que las aves del centro y oeste evitan el desierto, y dan un rodeo por la costa africana y el Sahel en un viaje más largo, aunque todas invernan en la misma zona.

 

Pardelas cenicientas en migración. ©Pep Arcos

Pardelas cenicientas en migración. ©Pep Arcos

 

Los movimientos de las aves están condicionados por numerosos factores. La descripción completa de todos los movimientos que realiza cada especie a lo largo de un ciclo anual, y que queda descrita con este trabajo, permite dejar detallada la biología de cada una, no solo en el proceso de migración sino también en sus movimientos durante la época de reproducción y en sus lugares de invernada. Se crea así una base de información muy completa para estudiar los cambios de comportamiento de las aves en base a procesos tan generales y a gran escala como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad, como a pequeña escala, que origina mortalidades en determinadas zonas por uso excesivo de insecticidas, caza ilegal, pérdida de hábitats o infraestructuras mal diseñadas.

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