Nuevo informe global: El estado de las aves del mundo

Los indicadores globales de avifauna muestran que estamos lejos de proteger la biodiversidad, pero con algunos avances que muestran que es posible.

BirdLife International lanza una nueva edición de su informe global: El estado de las aves del mundo.
Esta edición analiza el grado de cumplimiento de las 20 «Metas de Aichi» adoptadas por la Convención de Diversidad Biológica (CBD) de 2010 para atajar la pérdida de naturaleza.
RESULTADO: Los indicadores de avifauna indican que las Partes están lejos de haber cumplido los objetivos marcados para esta década que termina, la “década perdida para la biodiversidad”.
Por otro lado, algunos indicadores muestran que hay señales para la esperanza y que ciertas medidas surten efecto.

BirdLife International, la mayor alianza global de organizaciones científicas y conservacionistas del mundo, acaba de publicar su informe periódico El estado de las aves del mundo, que este año se centra en evaluar el grado de cumplimiento de las Metas de Aichi* según los datos y tendencias ofrecidos por los registros mundiales de avifauna. En España, es SEO/BirdLife quien recopila y analiza estos datos.


El resultado muestra que, con los datos disponibles sobre avifauna, de los 20 objetivos para la biodiversidad marcados para esta década que se agota, ninguno ha sido siquiera parcialmente alcanzado. Trece han mostrado cierto progreso, pero siguen sin alcanzar la meta, cuatro han experimentado progresos escasos y están lejos de la meta y uno ha mostrado retrocesos que lo alejan de la meta. Para los dos objetivos restantes no hay suficientes datos para analizarlos. (Ver gráfico).

¿Qué ha fallado?

Las causas subyacentes de la pérdida de la naturaleza permanecen y la protección de la biodiversidad todavía no está adecuadamente integrada en todos sectores: la agricultura, la silvicultura y la pesca siguen gestionándose de manera insostenible, lo que provoca la pérdida y degradación del hábitat; la contaminación, las especies exóticas invasoras y el cambio climático son amenazas crecientes para las aves y el resto de la biodiversidad; las redes de zonas protegidas todavía no proporcionan una cobertura adecuada de las Áreas Importantes para la conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA), con solo el 36% de las IBA totalmente protegidas; numerosas especies continúan siendo empujadas hacia la extinción, con la disminución de especies comunes que socavan la prestación de servicios ecosistémicos como la polinización.

Algunos avances

A pesar de la continua pérdida y degradación de la vida en la tierra, hay razones para la esperanza. En este informe, BirdLife identifica al menos una “buena noticia” para cada objetivo, para ilustrar que hay casos exitosos y que se han hecho progresos a pesar de la tendencia general negativa debido a la magnitud del crecimiento de las presiones contra la naturaleza.

Por ejemplo, en algunos lugares se están eliminando prácticas de caza insostenibles gracias a los esfuerzos comunitarios de conservación; algunas medidas de prevención están reduciendo la captura accidental de aves marinas y otras especies protegidas en las pesquerías —el denominado bycatch—; las medidas para reducir la contaminación están beneficiando a muchas especies; más de 160 especies de aves nativas se han beneficiado de la erradicación de especies invasoras en islas; los esfuerzos de conservación han evitado la extinción de hasta 18 especies de aves desde 2010 y han disminuido la tasa de extinción efectiva de las aves en un 40%.

¿Y en España?

El caso español muestra numerosos paralelismos con lo que refleja el informe internacional. Así por ejemplo, SEO/BirdLife recuerda que entre las principales amenazas para la avifauna —y para el conjunto de la biodiversidad— destacan la intensificación de la agricultura, la inadecuada gestión de humedales y del agua, las capturas accidentales o bycatch en determinadas artes de pesca o la ausencia de espacios urbanos compatibles con la biodiversidad. Sin olvidar el impacto del cambio climático, la descoordinación de políticas sectoriales o la falta de financiación para informar y evaluar el estado de la biodiversidad.

Pero al mismo tiempo, también pueden encontrarse en nuestro país ejemplos de que es posible una gestión que favorezca la protección de la biodiversidad e incluso fomente actividades económicas sostenibles y rentables. La recuperación de una colonia de buitre negro en Guadarrama, el aumento de parejas reproductoras de chorlitejo patinegro en salinas tradicionales y playas urbanas, o el incremento de biodiversidad y rentabilidad en olivares son algunas iniciativas, promovidas por SEO/BirdLife o que cuentan con la participación de la organización, que muestran resultados positivos que deben servir de referente.

¿Por qué las aves?

Las aves son, con diferencia, los organismos más estudiados en el planeta, y por tanto son indicadores muy útiles para conocer el estado de una biodiversidad más amplia: están presentes en todos los países y en casi todos los hábitats; la mayoría de las especies son generalmente fáciles de detectar, identificar y cuantificar; su taxonomía es conocida y es bastante estable; y sus poblaciones son sensibles a los cambios ambientales. Todo esto significa que hay una gran cantidad de datos disponibles y de buena calidad sobre las aves, y que pueden ser utilizados como indicadores de la salud de los ecosistemas.

Además, las aves también han recibido una considerable atención desde el mundo de la conservación, y las soluciones identificadas para salvaguardar y restaurar sus poblaciones y hábitats son típicamente relevantes para el resto de la vida silvestre. En resumen: las aves pueden decir mucho sobre el estado del planeta, las presiones sobre la naturaleza, y las soluciones necesarias para conservar especies y hábitats.

En palabras de Patricia Zurita, directora de BirdLife International, “el contenido de este informe nos dice que es hora de despertar. Los seres humanos tenemos que dejar de vernos como los dueños de la naturaleza. Somos parte de la naturaleza, y el planeta es un sistema de cuyo delicado equilibrio depende nuestra propia supervivencia. Es hora de pensar más allá de la salud humana, y más en términos de la salud planetaria en general. Las aves nos muestran qué hay que hacer: al conservar las aves, encaramos las amenazas que afectan a toda la biodiversidad, ayudando a restaurar y mantener la salud de nuestro planeta. Si queremos prevenir más crisis sanitarias, es imperativo que escuchemos a las aves”.

Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife ha aplaudido “el compromiso de España, anunciado esta mañana, por la Vicepresidenta Teresa Ribera de revertir la pérdida de biodiversidad para 2030”, y ha declarado que: “para conseguirlo es necesario ponerse manos a la obra ya trabajando con los sectores que generan más pérdida de biodiversidad. Se trata de seguir las líneas de las estrategias de Biodiversidad y la estrategia de la Granja a la Mesa, ambas de la Unión Europea”.

Ruiz añade que “ por ejemplo, es necesario hacer profundas reformas en la Política Agraria Comunitaria para que sea más sostenible y justa con los agricultores. En España es urgente que aprobemos los planes sectoriales de agricultura, agua, industria y transporte así como una nueva Estrategia de Patrimonio Natural y Biodiversidad”.

 

* En 2010, las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica Diversidad (CBD) adoptaron un Plan Estratégico para la Biodiversidad para 2011-2020. Contenía 20 “Objetivos de Biodiversidad de Aichi” para hacer frente a la pérdida y degradación de la naturaleza, comúnmente conocidos como Metas de Aichi.

Grafico 1:

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