Las aves nidificantes de l’Albufera muestran la necesidad de agua, en cantidad y calidad, y de gestión de sus hábitats

Las precipitaciones de final de invierno y principio de primavera han provocado que los arrozales dispusieran de una alta superficie encharcada, facilitando múltiples lugares de alimentación de garzas y moritos.

Especies indicadoras de hábitats palustres en buen estado de conservación, como el pato colorado, la focha común, muestran unos resultados muy positivos, aunque lejos de su potencial. Las aves marinas coloniales, como el charrán común y charrán patinegro, continúan mostrando una población reproductora reducida, evidenciando un problema de disponibilidad de alimento en el mar.

 

Como en años anteriores, en 2020 la Dirección General de Medio Natural de la Conselleria d’Agricultura, Desenvolupament Rural, Emergència Climàtica i Transició Ecològica ha encomendado a SEO/BirdLife la realización de los censos de aves nidificantes e invernantes en el Parque Patural de l’Albufera. Durante los meses de marzo a julio, técnicos de la ONG, con la colaboración del Servicio Devesa-Albufera del Ayuntamiento de Valencia y el apoyo técnico y logístico de la Conselleria, han llevado a cabo el censo de las aves nidificantes en el humedal. En total, 37 especies de aves acuáticas se han reproducido durante 2020 en l’Albufera, un humedal internacionalmente reconocido por su importancia para la conservación de la biodiversidad europea, y especialmente por lo que respecta a sus poblaciones de aves en la cuenca mediterránea.

Las aves, debido a su íntima relación con los ecosistemas, son fieles indicadores del estado de salud de los mismos. Por esta razón, el seguimiento a largo plazo, junto con estudios detallados sobre los aspectos que afectan a la reproducción de estas especies, representa una herramienta fundamental para identificar medidas adecuadas de gestión y amenazas sobre las poblaciones de aves con el objetivo de definir nuevas medidas de gestión y conservación.

En general, los resultados obtenidos ponen de manifiesto la importancia de conservar y gestionar adecuadamente los hábitats de alimentación, en especial los arrozales, playas y el medio marino, siendo para ello de vital importancia el compromiso de las administraciones en la ejecución de las medidas que permitan asegurar la disponibilidad del agua en la cantidad y calidad que requiere el humedal. Asimismo, remarcan la importancia de mantener el estudio de indicadores del estado de conservación y medidas de gestión que permitan definir mejor las medidas de recuperación del buen estado de conservación de estos hábitats y, en consecuencia, de las aves acuáticas y del resto de la biodiversidad que dependen de ellos.

 

Un respiro para las garzas coloniales

Durante 2020 se han censado un total de 2.745 parejas de siete especies de garzas. Esta cifra viene a suponer un aumento respecto a la situación registrada en 2019, cuando los censos mostraron unas poblaciones preocupantemente bajas y dos especies (garceta común y garcilla bueyera) marcaron su mínimo desde que existen registros. Las lluvias registradas a finales del invierno y principios de primavera, irregulares y repartidas en el tiempo, favorecieron la presencia de una amplia superficie de arrozales encharcados durante el mes de abril, y motivaron el inicio de la reproducción de acuerdo con los ciclos biológicos de estas especies. Generalmente, en el caso de l’Albufera se ven obligadas a retrasar su reproducción cada vez más para acoplarse al ciclo del cultivo de arroz, cada vez más tardío y que supone la inundación de los campos a finales de mayo. Con un humedal más funcional, cinco de las siete especies de garzas reproductoras (garceta común, garcilla bueyera, garza real, garza imperial y avetorillo) han aumentado el número de parejas nidificantes (las otras dos, garcilla cangrejera y martinete común) se mantienen estables), y también ha aumentado la cantidad de pollos nacidos en la colonia.

 

Garza imperial en un arrozal de l´Albufera ©Pablo Vera-SEO/BirdLife

 

Es importante destacar que las poblaciones nidificantes se encuentran lejos de su potencial, registrado en 2008 con 5.652 parejas y que situaba a l’Albufera como uno de los humedales más importantes del Mediterráneo para estas especies. Sobre este grupo de aves siguen actuando dos grandes presiones, como son el abandono casi total, por causas desconocidas, de una de sus dos colonias, que albergaba cada año más de la mitad de la población reproductora, así como la reducción de la diversidad y abundancia de invertebrados, peces y reptiles acuáticos en arrozales, mientras que presas acuáticas con un aporte energético menor, como las larvas de libélulas, suponen hoy en día la base de la dieta de especies como la garceta común o la garcilla cangrejera, al ser más abundantes. De manera complementaria, la dieta de algunas especies muestra cada vez una mayor presencia de presas terrestres.

 

Los filtros verdes, refugio de aves indicadoras de buena calidad

Los filtros verdes de l’Albufera (Tancat de la Pipa, Milia e Illa), reservas de fauna, se han erigido en los últimos años como reservorios de aves indicadoras de la buena calidad del agua, gracias a su papel para mejorar la calidad del agua y proveer de ambientes palustres escasos en el ámbito de este parque natural. Así, el Tancat de la Pipa, gestionado por SEO/BirdLife, que en 2020 ha albergado una de las mejores temporadas de cría desde su restauración, sigue actuando como santuario para estas aves, especialmente el pato colorado y focha común, albergando cerca de la mitad de parejas de nidificantes de estas dos especies, y las únicas de todo el humedal de ánade friso y pato cuchara. En ambos casos se alcanzan cifras alentadoras, especialmente en el caso de la focha común que alcanza, con 61 parejas (30 de ellas en el Tancat de la Pipa) el máximo número de parejas desde que se inician los registros en 1984.

Por lo que respecta a la laguna de l’Albufera, se mantiene la tendencia positiva de presencia de estas aves que hace años redujeron notablemente su uso como lugar de nidificación. Así, el número de calamones, avetorillos, pato colorado y focha común, que requieren de ambientes de calidad para nidificar, ha aumentado ligeramente, como respuesta a la mejora, aunque también ligera, de la calidad del agua. Estos resultados obtenidos permiten evidenciar que el desarrollo de políticas y estrategias territoriales a medio plazo pueden y deben ser exitosas, y suponen un espaldarazo a las políticas de las administraciones de asumir programas más ambiciosos para la mejora del estado de conservación de los ecosistemas acuáticos y la biodiversidad que depende de estos.

De hecho, durante la presente temporada, la Conselleria ha llevado a cabo un importante proyecto de restauración de motas alrededor del lago, así como de adecuación de los tancats de la Ratlla y Tancaeta de propiedad de la Generalitat; estas acciones contribuirán en el futuro a incrementar notablemente la capacidad de acogida para estas especies.

 

Un futuro esperanzador para el chorlitejo patinegro

Las actuaciones de conservación del litoral realizadas por las distintas administraciones, además de las acciones realizadas en el marco del proyecto Renaturalización de playas para el chorlitejo patinegro, de SEO/BirdLife (labores conjuntas de recuperación de hábitat mediante el mantenimiento de los restos orgánicos depositados por el oleaje, acotado de zonas críticas de nidificación y sensibilización) han permitido que el litoral de l’Albufera haya acogido hasta 63 parejas de chorlitejo patinegro, incrementándose notablemente la población reproductora con respecto a las 44 parejas de media de los últimos 5 años. Además, se ha podido observar un mayor éxito reproductor, y que más de 50 crías hayan sobrevivido a las primeras 4 semanas de vida, las más críticas para la especie. Todo ello permitirá que un mayor número de aves jóvenes puedan incorporarse a la población adulta y auguren un mejor futuro para la especie en el litoral valenciano.

 

Bando de charranes patinegros ©Pablo Vera-SEO/BirdLife

 

Las aves marinas ven menguar las colonias

Es importante señalar que el espacio protegido de l’Albufera también incluye una franja de espacio marino que se extiende 3 km frente al litoral del humedal. Los charranes comunes y patinegros, que establecen sus colonias junto al mar, pero que se alimentan de pescados de pequeño tamaño como sardinas y boquerones, son utilizados como un indicador del estado de conservación de la parte marina de l’Albufera. Así, el censo de 757 parejas en las colonias del Racó de l’Olla, realizado por el Servicio de Conservación de Ambientes Acuáticos del Ajuntament de València, evidencian un estancamiento de sus poblaciones tras el declive sufrido en los últimos años por la falta de recursos en el mar, muy lejos de las 3.500 parejas que se establecían hace menos de una década.

Sin embargo, el Racó de l’Olla ha continuado con la tendencia de crecimiento de la colonia de gaviota cabecinegra, convirtiéndose, con 690 parejas, en la mayor colonia ibérica para la especie, que depende en l’Albufera del alimento que encuentra en las zonas de transición entre arrozales, huerta y cultivos leñosos del perímetro del humedal, poniendo en valor la necesaria correcta gestión y conservación de estos ambientes.

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