El Ave del Año 2020 amenazada por la media veda

Como cada año a mediados de agosto se inicia el periodo de caza de la media veda, momento en que se autoriza la caza de especies de aves que presentan un alarmante declive como la tórtola europea con un declive poblacional del 32% o la codorniz común, especie declarada Ave del Año 2020 y que presenta un declive del 61%.

 Recordamos que no se debe autorizar el aprovechamiento cinegético de especies que presenten un estado de conservación desfavorable o de las que se desconocen sus niveles poblacionales, tal y como establece la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

 

Aproximadamente a mediados de agosto se inicia el periodo de caza de la media veda en España hasta finales de septiembre, y como en años anteriores, en muchas comunidades autónomas, se volverá a permitir la caza de especies de aves que presentan un estado de conservación desfavorable. Es el caso de la tórtola europea (de la que se vienen cazando unas 800.000) y de la codorniz común, especie declarada Ave del Año 2020 precisamente por su alarmante declive y de la que se están llegando a cazar alrededor de 1.150.000 individuos (entre silvestres y de granja, aunque  no hay datos desglosados).

SEO/BirdLife pone de manifiesto que no se debe autorizar el aprovechamiento cinegético de especies que presenten un estado de conservación desfavorable o de las que se desconocen sus niveles poblacionales, tal y como establece la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

En el caso de la tórtola europea y la codorniz común, la ONG denuncia esta alarmante situación y solicita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que entre otras medidas, exija mecanismos de mejora de la información que proporcionan las bolsas de caza por parte de las comunidades autónomas con respecto a estas especies. Por otro lado, SEO/BirdLife solicita a las CCAA que desarrollen mecanismos ágiles y rápidos para poder paralizar la caza en media veda de estas especies los años en que se adelanta o atrasa la temporada de cría y esta se solapa con los días hábiles de caza.

Durante la época estival se sigue desarrollando la media veda, una práctica cinegética donde se cazan miles de aves, casi siempre especies migratorias. Dependiendo de la climatología y de las zonas donde se hayan reproducido, algunas de estas aves todavía no habrían finalizado su periodo de cría o estarán a punto de hacerlo, cuando son abatidas antes de terminar su reproducción o de poder emprender el viaje de regreso a sus lugares de invernada. A estas aves reproductoras se unen las que no se han reproducido, las aves que llegan de otras latitudes para posteriormente proseguir su viaje migratorio y los ejemplares jóvenes que nacieron en la península ibérica. Por lo que además las decisiones que se tomen aquí tienen efecto sobre las poblaciones reproductoras de otros países. Entre las especies más cazadas en esta época está la codorniz común, la tórtola europea y varias especies de palomas.

Alarmante situación actual

“Otro año más se autoriza esta práctica en una época delicada para estas especies, que además sufren una grave pérdida de hábitats y un declive alarmante. Y no sólo eso, ya que otras especies que no son consideradas cinegéticas, pueden verse afectadas por las molestias de la media veda durante el final de su época reproductora, como avutardas, sisones y otras aves de ambientes agroesteparios. Además en años especialmente secos como este o con una climatología adversa, las especies son más vulnerables, especialmente si tenemos en cuenta que el cereal se ha recogido antes y quedan menos lugares donde criar o refugiarse”, asegura el responsable del Programa de Conservación de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, Nicolás López.

Declive de las poblaciones y aumento de las capturas

De acuerdo con los datos estadísticos sobre el número de capturas ofrecidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (gráfico 1), la tendencia general es de un aumento anual de las capturas de tórtola europea y un ligero descenso de la caza de codorniz desde 2005 a 2018. No obstante se sigue cazando una media de casi 800.000 tórtolas anualmente y  más de 1.150.000 codornices al año, lo que resultan cifras del todo insostenibles.

Según los datos poblacionales obtenidos del programa SACRE 2019 de SEO/BirdLife, en el caso de la codorniz común, Ave del Año 2020, durante el periodo de 1998-2019, sus poblaciones han sufrido un grave declive de más del 61% a nivel estatal, y para el mismo periodo, la tórtola europea sufrió también un declive de un 32% de su población.

“Además de que los datos de ejemplares abatidos son alarmantes teniendo en cuenta el estado demográfico de las poblaciones silvestres, es realmente preocupante el hecho de que muchas administraciones autonómicas sigan autorizando la caza de estas especies a pesar de reconocer su declive.”, apunta López.

SEO/BirdLife recuerda que la Comisión Europea mantiene abierto un procedimiento de infracción contra España por “autorizar la caza de la tórtola europea a niveles insostenibles” y que el  plan de acción europeo en vigor además recomienda una “moratoria temporal”. Por ello no se debería autorizar una media veda con una presión cinegética prácticamente similar a la de años anteriores, ya que las modificaciones introducidas este año no garantizarán un volumen total menor de piezas abatidas. Afortunadamente, cada año son más las comunidades autónomas comprometidas con la conservación de la tórtola europea y que han optado por prohibir la caza de esta especie vedándola durante esta temporada. Es el caso de las comunidades autónomas de Asturias, Canarias, Cantabria, La Rioja, la Comunidad Valenciana, la isla de Menorca y la provincia de Álava. Otros territorios han reducido mínimamente el cupo de tórtolas que se pueden cazar diariamente, como es el caso de Aragón, Cataluña, Murcia y la isla de Ibiza.

En el caso de la tórtola europea, cuyo grave estado de conservación llevó al Comité Científico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a emitir un Dictamen para su inclusión en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con la categoría de Vulnerable, tal y como ya solicitó SEO/BirdLife en 2015, la situación es extremadamente grave, ya que tanto el MITECO como las comunidades autónomas han hecho caso omiso de los datos científicos y del citado dictamen.

Con respecto a la codorniz común, declarada en 2020 como Ave del Año por SEO/BirdLife, la situación es mucho peor, porque los altos niveles de explotación cinegética y la hibridación con ejemplares procedentes de granjas suponen una presión adicional a unas poblaciones que sufren ya un declive muy acusado.

Además, en cumplimiento de la Directiva de Aves y de la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, SEO/BirdLife recuerda que no se debería autorizar el aprovechamiento cinegético de estas especies por presentar un estado de conservación desfavorable, e insiste en que ya en el año 2011, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha dictó una Sentencia prohibiendo media veda en la región, debido precisamente a que se autorizó la caza de especies cuyas poblaciones presentaban un deficiente estado de conservación. A esta sentencia siguieron otras en la misma línea en Castilla y León y en la Comunidad de Madrid, ratificando estos argumentos.

Mejorar las poblaciones de estas especies

Con el objetivo de recuperar sus poblaciones, las administraciones autonómicas y central deberían tener en cuenta los datos científicos y reducir la presión cinegética sobre las especies. Además SEO/BirdLife propone:

  • Mejorar la gestión de los ecosistemas agrarios: respetar linderos, setos y mosaicos, limitar el uso de herbicidas e insecticidas, crear bandas perimetrales sin tratamiento y, tener en cuenta en la reforma de la PAC, que las actividades humanas deben compatibilizarse con la conservación del patrimonio biológico.
  • Mejorar la gestión de las masas arbóreas y del arbolado disperso de las zonas cercanas a entornos agrícolas: por ser estas zonas fundamentales para la nidificación de la tórtola europea. Además realizar estudios sobre el ciclo reproductor de la especie para detectar posibles alteraciones en alguna de sus fases.
  • Establecer moratorias temporales o prohibiciones especiales por razones de orden biológico, para la caza de estas especies, al mismo tiempo que se aplican medidas de gestión y mejora del hábitat.
  • Seguimiento de las poblaciones, tanto a nivel nacional y autonómico, como en coordinación con otros países, mediante censos y estudios de productividad y éxito reproductor.
  • Seguimiento del volumen anual de capturas y estudio de la incidencia de la caza (fechas, cupos, etc.) en estas especies.

 

Gráfico 1: Número de ejemplares cazados de codorniz y tórtola en España (Fuente: MITECO, Anuario de Estadística Forestal, 2005-2018; Línea roja: Tórtola europea; Línea azul: Codorniz común).

 

 

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