Los humedales de Cantabria, testigos del cambio climático

El censo de aves acuáticas invernantes de 2020 arroja una cifra total de 27.548 aves uno de los datos más bajos de la última década.

Las marismas de Santoña, la bahía de Santander y el embalse del Ebro concentran al 80 % de las aves acuáticas invernantes de la comunidad autónoma

Durante el mes de enero se realizan en España los censos de aves acuáticas invernantes. Esta acción se desarrolla anualmente desde la década de los años 70 en el marco del International Waterfowl Census (IWC). En Cantabria estos censos los realiza SEO/BirdLife desde sus inicios, cuyos datos son incorporados posteriormente (desde 2017) por la Dirección General de Biodiversidad, Medio Ambiente y Cambio climático del Gobierno de Cantabria a su inventario de indicadores establecidos por la Ley de Conservación de la Naturaleza de Cantabria, y para cumplir con las obligaciones internacionales derivadas del Convenio de Ramsar y del convenio de Bonn sobre la conservación de las aves migratorias

Estos censos consisten en la cuantificación de las poblaciones invernantes de aves acuáticas. La comparación de los resultados obtenidos en series temporales dilatadas pone de relieve las variaciones en la abundancia de las especies de aves objeto de seguimiento y permite evaluar las causas de las mismas.

 

Una de las series de datos biológicos más larga de Cantabria

SEO/BirdLife realiza estos censos en Cantabria desde finales de los años 60 del siglo pasado, aunque no es hasta mediados de los 90 cuando se estandarizan y normalizan, de modo que, a día de hoy, se cuenta con una serie continua de datos desde el año 1997, lo que permite comprobar las tendencias poblacionales de las aves acuáticas invernantes.

 

Gaviota reidora, una de las especies con mayor número de ejemplares invernales en Cantabria ©sysasya photography-shutterstock_394193833

 

Se censaron en total 23 humedales (agrupados en 15 ámbitos geográficos) en la comunidad autónoma de Cantabria durante el mes de enero de 2020 en las que se contaron un total de 27.485 aves (32.321 en 2019 y 31.099 en 2018) de las cuales 14.334 son anátidas (52%) (15.788 en 2019), 6.943 limícolas (25%) (6.568 en 2019) y 4.571 gaviotas (23,18%) (7.421 en 2019). En total, se registraron 60 especies de aves acuáticas (65 en 2019).

Globalmente, las cinco especies dominantes fueron, por este orden, el correlimos común con 4.124 (3.506 en 2019), gaviota reidora con 3.441 (3.793 en 2019), el silbón europeo con 3.267 (3.365 en 2019), el ánade azulón con 3.146 (2.675) y la cerceta común con 2.253 (2.361 en 2019), que representaron el 59% del total. Quince especies de aves acuáticas constituyen el 85% de la abundancia total. El principal humedal de Cantabria fue otro invierno más el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Noja y Joyel, que albergó el 40% de las aves acuáticas invernantes, seguido por la bahía de Santander con un 25%, el embalse del Ebro con un 15% y la ría de San Martín con un 6%.

 

 

El cambio climático reduce el número de invernantes

Esta información permite analizar la evolución de estas poblaciones de aves acuáticas y los humedales que los acogen. Los cambios en los números globales vienen determinados por múltiples variables, entre ellas las condiciones climáticas de cada invierno, especialmente en Europa Central, lugar de procedencia común de gran parte del contingente invernante de las costas del Cantábrico.

Los humedales de Cantabria han sido siempre un refugio frente a los rigores del invierno centroeuropeo, pero en los últimos años se aprecia una disminución global asociada a inviernos menos rigurosos que hacen que muchas de estas aves migratorias se queden más al norte. Esta disminución se aprecia en muchos de los humedales del sur de Europa lo que indica que se trata de un fenómeno global y no un hecho asociado a problemas en los humedales de la región.

La tendencia a la baja en el contingente de aves acuáticas invernantes está directamente relacionada con el cambio climático que se manifiesta en el hemisferio norte en la subida de la temperatura media durante el otoño y el invierno lo que incide en los movimientos migratorios de las aves acuáticas, sobre todo las procedentes de latitudes más norteñas.

 

Observación y censo de aves acuáticas en Cantabria. Autor: SEO/BirdLife

 

Además, el cambio climático tiene una segunda incidencia sobre las aves acuáticas al afectar sus hábitats de nidificación en las zonas más septentrionales del continente europeo. Esto, en definitiva, nos hablaría de un cambio global y no de un cambio achacable a las condiciones de los humedales que acogen a estas aves acuáticas.

 

Importancia nacional de los humedales cántabros

Aunque hay una disminución del tamaño de la comunidad de aves que invernan en Cantabria, no es así con su importancia a nivel nacional para las aves acuáticas. Analizando el porcentaje que representan las 39 especies de aves más abundantes, se ve como los humedales cántabros son el lugar más importante a nivel estatal para cinco especies barnacla carinegra, cisne vulgar, colimbo grande, zarapito real y zarapito trinador. También, al acoger al menos un 5% del contingente estatal alcanzarían este status de importancia once especies de aves acuáticas.

En la cornisa cantábrica, el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Noja y Joyel sigue siendo el humedal más importante albergando a la mayor comunidad de aves acuáticas invernantes de la fachada norte peninsular.


Informe completo:

Censos de aves acuáticas invernantes en los humedales de Cantabria. Resultados y análisis de tendencias

 

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