Por qué mirar a las aves cuando el cambio global amenaza la salud humana

Las aves son un indicador excelente para evaluar la salud de un ecosistema. Y la salud de los ecosistemas está íntimamente relacionada con la salud humana. El estado de emergencia sanitaria en el que se encuentra el planeta invita a reflexionar sobre la relación que tenemos con la naturaleza. Entre los factores que están aumentando la aparición de zoonosis, origen posible de diferentes epidemias, están los cambios del uso del suelo y la deforestación, la agricultura intensiva, el comercio ilegal de especies y el cambio climático. Un proyecto de la Universidad de Extremadura, dirigido por el presidente de SEO/BirdLife, analizará la relación entre aves y enfermedades infecciosas emergentes.

Con motivo del Día Mundial de la Salud desde SEO/BirdLife queremos destacar el papel de las aves como indicadores del estado de salud del planeta ya que son el grupo faunístico del que más datos hay. Gracias a ellas se pueden predecir y comprobar las alteraciones que se producen en el planeta, como sucede con el cambio climático.

“Hoy, 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud en unas condiciones de pandemia que han puesto en jaque al planeta”, afirma Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife. “La acción ahora debe centrarse en detener las miles de muertes de personas a causa de un virus que ha llegado sin aparentemente avisar. Pero el día después debemos fijarnos en las señales que la naturaleza nos está dando, especialmente a través de las aves, para advertirnos de este tipo de situaciones que amenazan nuestra salud”, añade Ruiz.

“Como venimos reclamando en SEO/BirdLife desde hace más de seis décadas conservar la naturaleza no es un lujo que solo deba atenderse en tiempos de bonanza económica. Y hoy, desgraciadamente, la pandemia que estamos sufriendo revela hasta que punto conservar nuestra naturaleza no es, ni era, ninguna frivolidad. La sociedad del bienestar, o lo que es lo mismo, la salud de la humanidad depende de la salud de nuestra naturaleza. Es mejor prevenir que curar. Fortalecer nuestro sistema sanitario es también conservar, restaurar y cuidar nuestros ecosistemas. El grito social del siglo XXI es “ni un grado más, ni una especie menos” o nos arriesgamos a ser nosotros mismos esa especie menos. Hoy un simple virus ha puesto contra las cuerdas nuestro modelo económico y social. Encontremos cuanto antes una vacuna para ganar al coronavirus. Eso sí, sin olvidar la debilidad de un sistema económico que da la espalda a la naturaleza. Hoy, la transición ecológica de la economía es la única posibilidad”, concluye Ruiz.

Aves, mosquitos y cambio climático

Según la Organización Mundial de la Salud, la malaria mató a entre 445.000 y 731.000 personas solo en 2016. La malaria es causada por parásitos del género Plasmodium que son transmitidos por diversas especies de mosquitos del género Anopheles. Con más 3.500 especies en todo el mundo, de las cuales 61 están presentes en España, los mosquitos son los principales vectores de muchos patógenos entre los que destacan los virus del Zika oel Dengue, la fiebre amarilla o los mencionados parásitos de la malaria. Por esta razón se considera que los mosquitos son los animales más letales para la humanidad.

En las últimas seis décadas, algunos mosquitos han aumentado un 11 por ciento su capacidad vectorial de transmisión de enfermedades, es decir, la eficacia con la que el insecto es infectado por un patógeno y, a su vez, es capaz de transmitirlo a un hospedador. Hoy en día, algunas infecciones propagadas por mosquitos (u otros vectores como las garrapatas) empiezan a aumentar su incidencia o área de distribución. De hecho, en años recientes hemos visto resurgir la malaria en Grecia o la fiebre del Nilo Occidental en Europa del Este. Algunas especies de mosquitos empiezan a aparecer en lugares donde no se les esperaba. Según un artículo reciente del Grupo de Entomología Médica de Departamento de Respuesta a Emergencias de la sanidad pública inglesa en TheLancet, “estos cambios se deben en parte al aumento de la globalización, con vuelos intercontinentales y el transporte marítimo global creando nuevas oportunidades para los vectores invasores y los patógenos que ellos transmiten. Sin embargo, las variaciones en la distribución de vectores están siendo impulsadas por cambios climáticos y cambios en el uso del suelo, las infraestructuras y el medio ambiente”.

Aves como indicadores de calidad ambiental y de salud

Diferentes organismos internacionales utilizan los censos de poblaciones de aves como un indicador de la calidad ambiental. En España, los datos de los censos de aves que trabaja SEO/BirdLife se consiguen gracias a la colaboración de miles de personas voluntarias. La oficina estadística europea, Eurostat, incluye así el seguimiento de las poblaciones de aves entre los índices más importantes para medir la sostenibilidad y el bienestar social. También, la organización internacional Global Biodiversity Information Facility (GBIF) los incorpora a su base de datos de biodiversidad del mundo.

Javier Lucientes, socio de SEO/BirdLife y profesor en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, trabaja en la investigación de mosquitos y otros vectores de diferentes enfermedades que pueden afectar a la avifauna y a las personas. Uno de los factores que destaca Lucientes es que: “el aumento de las temperaturas proporciona a los dípteros hematófagos (aquellos que se alimentan de sangre) un ciclo de vida mucho más largo durante el que tienen más oportunidades de actuar y, al mismo tiempo, concede a los propios parásitos más tiempo de transmisión; actualmente estamos viendo que algunas especies ya están volando en meses de invierno y, en el caso de la mosca negra, ya están prácticamente activas durante todo el año”. Tanto los mosquitos como los parásitos transportados por los mosquitos son organismos de sangre fría, por eso unos y otros podrían estar beneficiándose de ciertos aumentos de la temperatura.

Los casos de zoonosis (transmisión de enfermedades de animales a personas) con aves, se centran en dos grupos principalmente: el de los virus de la gripe o influenza aviar, transmitidos fundamentalmente por la vía aerógena; y el constituido por ciertos arbovirus (virus transmitidos por picaduras de artrópodos) pertenecientes a las familias Flaviviridae (género Flavivirus) y Togaviridae (género Alphavirus), que engloban patógenos humanos importantes como el virus del Nilo Occidental, el virus de la encefalitis japonesa, el virus Sindbis o el virus de la encefalitis equina del Este. Muchos de estos virus zoonóticos con reservorio aviar han causado episodios de emergencia recientemente, como el caso de la influenza aviar de los subtipos H5N1 y H7N9, ambos originados en Asia, o el virus del Nilo Occidental.

Lucientes también señala que, de momento: “para casos como el del virus del Nilo Occidental, los episodios detectados en España son menos graves. El mismo patógeno puede tener varios linajes, más agresivos o menos, y aquí hemos detectado muchas aves que están en contacto con el virus y no mueren, quizá porque el linaje con el que convivimos es menos dañino”.

“Una vez más, las aves estarían actuando como señales de alerta ante los impactos potenciales del cambio global en nuestra salud”, apunta Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife. “Es imprescindible contar con la ciencia y la investigación. Si para algo nos debe servir esta terrible situación que estamos viviendo es para no dudar de las evidencias científicas e invertir en investigación y desarrollo, blindando nuestra seguridad sanitaria contando con la naturaleza como principal aliada”, concluye Ruiz.

Ayudas a Equipos de Investigación Científica

Hace unos días, la Fundación BBVA anunció la concesión de ayudas en las áreas de Biomedicina, Biología y Ecología de la Conservación, Economía y Sociedad Digital, Big Data y Humanidades Digitales. Entre los 25 proyectos seleccionados se encuentra “Aves y enfermedades infecciosas emergentes: Impacto de las Especies Exóticas y Migratorias en la transmisión de Malaria aviar y el virus del Nilo Occidental (AvEIEs)”, de la Universidad de Extremadura cuyo investigador principal es Florentino de Lope Rebollo, presidente de SEO/BirdLife y catedrático de Zoología.

Este proyecto identificará, con un enfoque multidisciplinar, los patrones de transmisión de dos patógenos que circulan en las aves de España y son transmitidos por mosquitos: el virus del Nilo Occidental y los parásitos de la malaria aviar. El trabajo también analizará los factores que determinan el éxito de los patógenos invasores transportados por aves exóticas y migratorias, para examinar el papel de esos dos patógenos en la propagación de las Enfermedades Infecciosas Emergentes (EIE) en el suroeste de España. La alteración del hábitat natural, con la expansión de la población humana, el cambio climático y la introducción de especies exóticas ha incidido, de manera directa e indirecta, en la distribución de las EIE, especialmente durante las últimas décadas. Los patógenos, transportados por especies exóticas y migratorias, pueden infectar a comunidades de animales nativos residentes y provocar efectos devastadores en términos de mortalidad y pérdida de biodiversidad.

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