Especialmente preocupante es la decisión de volver a permitir la circulación de vehículos con etiqueta C por el centro de la capital, una medida innecesaria y que no parece justificable desde los ámbitos de la movilidad, el medio ambiente y la salud.

Entre las medidas anunciadas, el alcalde Almeida ha adelantado que se rebajarán las tarifas de los aparcamientos del centro, se aumentarán las plazas de rotación y se abre la veda a vehículos diésel y gasolina con etiqueta C con dos o más ocupantes. Como indican desde la Plataforma en Defensa de Madrid Central, estas medidas “suponen una invitación clara a entrar en coche y moto al centro de Madrid. Esto pone en riesgo la salud pública y nos aleja de las ciudades europeas y del movimiento social que pide acciones urgentes contra el cambio climático”.

Este plan, además, se ha desarrollado de una manera opaca y sin la participación técnica y social necesaria.

Por último, cualquier plan de este alcance debería incluir un objetivo de reducción de gases de efecto invernadero para los próximos años, pero no se detecta ningún objetivo de este tipo. Esta ausencia es especialmente preocupante ya que en cuanto a las emisiones, no se trata solamente de reducir la toxicidad del aire, sino también reducir la contribución de la ciudad de Madrid al calentamiento global.