Los jóvenes tenemos conocimiento y capacidad de acción

Crónica de Alejandro Quecedo, Presidente de la Junta Juvenil e Infantil de SEO/BirdLife, sobre su presencia en  la Cumbre del Clima de la Juventud celebrada en Nueva York.

Desde la ventanilla del avión solo alcanzo a ver la inmensidad del océano Atlántico. Y, perdiendo la vista en sus aguas, no paro de preguntarme si el viaje que estoy realizando merece realmente la pena.  Si realmente podremos lograr algo o si por el contrario todo está perdido. ¿De verdad podremos contribuir al cambio? Quizás, al único cambio que estamos contribuyendo con nuestro desplazamiento hasta Nueva York es al climático.

Sigo sin ser capaz de imaginar cuanto ocurrirá estos próximos días, cuando los representantes de todo el mundo se den cita en la sede de Naciones Unidas con el fin de debatir sobre la mejor forma de combatir el cambio climático. Nos es una mala perspectiva, pero tampoco era mala la perspectiva en las anteriores citas internacionales y los cambios siguen sin ser perceptibles.

Esta cumbre presenta la novedad de que irá precedida por el primer encuentro global de jóvenes comprometidos en la lucha contra la crisis medioambiental que padece nuestro planeta. Hay quien se pregunta por el sentido de que los jóvenes, que no dirigen empresas ni países, debatan sobre un problema que no pueden solventar.  Pero lo cierto es que nosotros no tenemos la llave de la solución. Pero en esta lucha nos hemos erigido como uno de los motores principales que empujan a las élites a alcanzar un acuerdo que aporte soluciones plausibles a la crisis climática.

Ese es y debe ser nuestro papel. Este veintiuno de septiembre tenemos la oportunidad de utilizar una tribuna colosal que permitirá que nuestro mensaje sea escuchado con verdadera atención. Por primera vez, uniremos fuerzas con nuestros homólogos y plantearemos una demanda clara a quienes les corresponde el deber de tomar las riendas de la solución.

Hemos demostrado ser uno de los agentes más efectivos de concienciación y presión. La celebración de la primera Youth Climate Summit es prueba de ello, y en ella debe ser prueba de que nuestra voz es realmente necesaria para alcanzar una solución al problema más acuciante y probablemente más trascendental e nuestra época: el cambio climático.

 

Ha concluido la primera cumbre de jóvenes por el clima. De ella quedan los laudos de algunas voces y el retrato de Greta ejecutado meticulosamente por los medios. Hoy, el mundo ha perdido interés por lo que tiene que decir la juventud y mira con intriga al mensaje de los líderes para la asamblea general. ¿Sirvió de algo meter a centenares de jóvenes en una sala de la ONU sobre la que se lanzaron decenas de mensajes de dos minutos a lo largo de una jornada trepidante? ¿Qué mensaje le ha llegado al mundo de ello?

Le sirvió al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, para reafirmar y potenciar el mensaje de urgencia que lleva lanzando al mundo durante meses sin haber sido apenas escuchado. En lo que a mí respecta, creo que el mensaje que trascendió fue demostrar que los jóvenes tienen el conocimiento y la capacidad de acción necesarios como para que sean escuchados. Pero, ¿eso no es algo que ya sabíamos? No hubo espacio oficial para el debate, para plantear demandas de forma contundente o para organizar futuras líneas de acción. Quizás pretendieran que fuera así. Pero nosotros no estuvimos dispuestos a aceptarlo.

De improvisto total, el día 22 un puñado de jóvenes abandonamos la sede las Naciones Unidas para desplazarnos hasta un sótano del museo Arcadia, en Broadway. No había demasiada gente en aquél sótano, pero a la incitativa se unieron activistas de todo el mundo que mediante vía telemática cooperaron en la redacción de un manifiesto. En aquél recóndito rincón de la ciudad de los rascacielos se fraguó en una tarde y una  noche la declaración mundial de la juventud sobre el clima. Un documento en el que intervinieron jóvenes de todo el mundo, un documento tan espontáneo como contundente en demandas y que esperábamos que fuese publicado al día siguiente en el marco de la asamblea general.

Ningún periodista quiso darnos voz. Prefirieron ocupar las páginas de los periódicos con el enfado de Greta y las controversias causadas por Donald Trump. ¿Hemos fracasado?

 

 

Noticias Relacionadas
fake rolex watches replica watches
X
HAZTE SOCIO