Consideramos inviables los cinco proyectos eólicos presentados en Extremadura

Estarían situados en las sierras cacereñas de Gata y Montánchez, y su construcción acarrearía impactos críticos sobre estos frágiles espacios naturales.

 Además, se superarían los niveles de ruido nocturnos legales en las poblaciones de Montánchez, Robledillo de Trujillo, Zarza de Montánchez, Ovejuela y Robledillo de Gata, y supondrían un alto riesgo de muerte por colisión para especies protegidas y amenazadas como el buitre negro, águila perdicera, cigüeña negra y cernícalo primilla, entre otras.

 

SEO/BirdLife acaba de remitir a la Junta de Extremadura sus alegaciones en contra de cinco proyectos eólicos, no sin antes incluir una queja por la forma en que se han sacado todos ellos a información pública, simultáneamente y en pleno periodo vacacional, lo que consigue dificultar aún más la participación pública de la ciudadanía en lugar de facilitarla, que es lo que debería hacer la Administración.

“Pese a las dificultades, hemos podido estudiar a fondo los proyectos presentados, descubriendo graves deficiencias e impactos sobre el paisaje, los valores naturales y las propias poblaciones cercanas, que sin embargo, son minimizados o ignorados por el promotor en las conclusiones de los estudios de impacto ambiental que ha presentado a la Junta de Extremadura para su autorización”, explica Marcelino Cardalliaguet, delegado de SEO/BirdLife en Extremadura.

Llaman la atención los impactos críticos sobre el paisaje de las sierras afectadas por estos proyectos. Entre la Sierra de Gata y la comarca de Las Hurdes, el parque eólico Ovejuela prevé instalar en lo alto de una cuerda de cumbres superiores a los 1.070 metros, siete enormes aerogeneradores de 110 metros de altura y más 67 metros de longitud de las palas. Varios de estos aerogeneradores se situarían una altura superior a los 1.200 metros sobre el nivel del mar, convirtiéndose si se autorizan, en las mayores alturas de todas las sierras circundantes y claramente visibles desde más de 10 km de distancia, dominando el paisaje en los valles del río Arrago y del río de los Ángeles.

En la Sierra de Montánchez, el propio municipio de Montánchez se vería rodeado por enormes aerogeneradores, con las envergaduras ya descritas. Al menos 14 de los 24 previstos en los parques eólicos Montánchez I y II estarían situados a menos de 2,5 km del casco urbano del municipio, dominando completamente el paisaje circundante. Lo mismo ocurriría en las poblaciones de Robledillo de Trujillo y Zarza de Montánchez con los cercanos aerogeneradores del parque eólico Alijares. También en Gata los aerogeneradores estarán muy próximos a las poblaciones de Robledillo de Gata y Ovejuela. Todos estos municipios recibirían impactos por los ruidos generados en las turbinas eólicas que se encuentren a menos de 2.500 metros. A esa distancia, con velocidades del viento iguales o superiores a 36 km/h, el ruido rondaría los 51 decibelios, superior a los 45 dB de límite de ruido nocturno establecido por la normativa vigente en Extremadura para las zonas residenciales. En algunos casos se podrían superar incluso los 60 dB del límite diurno, sobre todo en las poblaciones que tendrán aerogeneradores a menos de 1.500 metros de distancia, como Montánchez, Robledillo de Trujillo y Ovejuela.

A este respecto, SEO/BirdLife ha solicitado hace meses una reunión con la actual Consejera de Transición Ecológica y Sostenibilidad  con el fin de trabajar para una buena planificación en la implantación de nuevas energías, de manera que se evite afectar significativamente a la biodiversidad y los paisajes naturales de Extremadura. “Las energías alternativas son necesarias, pero no a cualquier precio, la transición ecológica hacia la sostenibilidad se puede y se debe hacer sin perder biodiversidad y calidad de vida”, sostiene Cardalliaguet.

 

El buitre negro es una de las especies amenazadas que se verían afectadas por estos parques eólicos ©Juan Bécares

 

Impacto grave en las aves

Por supuesto, el impacto sobre las aves ha sido detalladamente alegado por SEO/BirdLife y por ello su construcción resultaría incompatible con la conservación de valiosas poblaciones de especies protegidas presentes en la Sierra de Gata y en la Sierra de Montánchez. Entre las especies más susceptibles de colisión con los aerogeneradores, numerosos estudios publicados señalan principalmente a buitres y águilas, así como grandes planeadoras como las cigüeñas y las grullas. Se da la circunstancia de que los cinco parques eólicos proyectados se encuentran situados junto a poblaciones muy importantes de buitre negro, águila perdicera y real, alimoche, cigüeña negra, y en Montánchez, junto a los cernícalos primilla que aún quedan en el municipio.

SEO/BirdLife ha constatado que el promotor no ha realizado ningún trabajo de campo para determinar las poblaciones de aves presentes en las zonas a ocupar por los aerogeneradores ni la manera en que estas utilizan las sierras y corrientes de aire. Por tanto, cuando afirma que todos los proyectos tendrán un impacto compatible sobre las aves, lo hace sin conocimiento alguno y sin aportar ninguna prueba de ello.

También se ha alegado que los dos proyectos eólicos Montánchez I y II son en realidad uno solo fragmentado para evitar superar el límite de 50 MW de generación establecido para fijar la competencia exclusiva del Estado para su aprobación, consiguiendo también disminuir el impacto ambiental que tendrían en su conjunto e intentar facilitar el trámite administrativo ambiental. Ambos proyectos se sitúan muy próximos físicamente y comparten varias infraestructuras, como la subestación transformadora y la línea de evacuación de energía eléctrica.

Por otro lado, SEO/BirdLife ha descubierto que el promotor de estos parques eólicos, el Instituto de Energías Renovables, S.L., que figura en los proyectos con domicilio en la ciudad de Cáceres, es en realidad una sociedad participada al 66% por PARCESA, empresa de servicios funerarios de Madrid, propiedad del Grupo Inmobiliario Delta. Otro 28% pertenece a Artificial Intelligence Structures, S.A., sociedad fruto de la fusión entre INYPSA y Carbures en 2018, dándose la circunstancia de que INYPSA está participada mayoritariamente también por el Grupo Inmobiliario Delta, además de ser la empresa que firma los estudios de impacto ambiental para estos proyectos eólicos.

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