‘Una semana sin carne’ por un planeta más sostenible

¿Es sencillo no consumir carne durante una semana? Vamos a tener la oportunidad de comprobarlo del 17 al 23 de junio, a través de una iniciativa promovida en España por más de 34 organizaciones

SEO/BirdLife lleva años difundiendo el mensaje de que se puede y se debe conservar la naturaleza “con el tenedor en la mano”, ya que nuestra manera de consumir tiene una repercusión directa en el medio natural. El arroz, la pasta, las legumbres de Riet Vell, y los aceites producidos  dentro del proyecto Life ‘Olivares Vivos’, son una muestra de ello.

 

Este ‘Reto Sin Carne’ surge para poner en evidencia los problemas generados por la ganadería industrial y concienciar a las personas y administraciones de su impacto sobre el medio ambiente. Además, la iniciativa incluye diversas propuestas, como pedir la reducción de la producción y consumo de alimentos de origen animal, así como fomentar una dieta sana y sostenible que respete los límites ecológicos del planeta, que sea beneficiosa para la salud de las personas y responsable con el bienestar animal.

 

Un modelo alimentario que devora el planeta

El exceso de consumo de proteína animal es evidente en los países industrializados, donde se calcula un consumo medio anual de 90 kilogramos por persona (el doble que la media mundial, y aún en aumento cada año) .

 

 

Además, según el Atlas de la PAC, España se posiciona a la cabeza europea en la producción de ganado porcino, en su inmensa mayoría criados en macrogranjas industriales que generan problemas de contaminación por purines en los acuíferos sobre las que se instalan. En Europa, el 40% de la producción agraria se destina a alimentación ganadera, y a escala mundial el 60% de del total de mamíferos ya corresponde a razas ganaderas, demandando cada vez más cultivos para su alimentación.

El consumo de carne está favorecido por la industria cárnica, que ha consolidado un modelo productivo basado en explotaciones intensivas, muy eficientes en el uso de insumos por kilo de carne producido y por tanto permitiendo precios más baratos. Pero a la vez son cada vez más frecuentes, y generan serios problemas tanto para el medio ambiente como para el bienestar animal, cuyo coste no está internalizado en el precio final de la carne, pero sí en el precio social y para los presupuestos públicos del agua contaminada, entre otras cuestiones. Asimismo, diversos estudios avalan la existencia de problemas sanitarios comunes en los animales estabulados.

A su vez, estas instalaciones generan gran cantidad de residuos, contribuyendo así a la contaminación del agua, el suelo y el aire. Paralelamente, la necesidad de alimentar a estos animales genera una mayor demanda de superficie agrícola o la intensificación de los cultivos, que requieren mayor consumo de agua, de fertilizantes y productos fitosanitarios.

 

 

Según datos del Atlas de la PAC, en los últimos años, el porcentaje de tierras agrícolas de más de 100 hectáreas ha alcanzado el 52% en Europa,  y hay una necesidad de una producción creciente a gran escala para satisfacer las demandas de la industria cárnica, adquiriendo una fuerte dependencia con terceros países, externalizando los impactos ambientales y sociales fuera de las fronteras europeas. Un modelo que requiere grandes cantidades de agua, hasta 15.000 litros para producir un kilo de carne de vacuno, mientras que para producir un kilo de cereales se requieren aproximadamente 1.500 litros de agua, según la FAO.

 

Menos carne y de más calidad

Por ello, un consumo responsable es determinante para revertir estas tendencias y fomentar la producción sostenible de alimentos. En este sentido, SEO/BirdLife tiene como objetivo contribuir al desarrollo y afianzamiento de modelos de consumo sostenibles que contemplen la protección de la naturaleza.

Entre esos modelos cabe resaltar el de ganadería extensiva, donde un alto porcentaje de la alimentación animal proviene del pastoreo, que aprovecha de manera racional los recursos naturales de su entorno y genera agrosistemas de gran valor. Para la ganadería extensiva es primordial el bienestar animal y la conservación de la biodiversidad, además de cumplir una función importante en la prevención de incendios forestales y en el aprovechamiento de los pastos naturales.

 

 

Gracias a esta actividad, se producen alimentos de calidad y se mantiene un mundo rural vivo, constituyendo una alternativa económica y social a los sistemas de producción ganadera intensiva, industrializada y deslocalizada. La ganadería extensiva mantiene un aprovechamiento de los recursos naturales en los territorios donde se desarrolla, sin esquilmarlos, y permite conservar razas autóctonas adaptadas al medio, respetando sus ritmos biológicos y la alimentación natural. Genera alimentos de gran calidad y aporta vida a las zonas rurales asentando población mediante una actividad sostenible en el tiempo. Sin embargo, la competencia de la ganadería industrial y los mayores costes (monetarios y humanos) de explotación hacen difícil la pervivencia de estos sistemas, que necesitan de un apoyo renovado que ponga en valor todas esas funciones, tanto a través de políticas públicas como, sobre todo, las elecciones del consumidor.

 

Una dieta para el planeta

Por ello, este #RetoSinCarne (con esta etiqueta se difundirá en redes sociales y en inglés con #LessMeatMoreVeg) supone una oportunidad para que la ciudadanía reflexionase acerca del tipo de dieta que sigue y sobre la procedencia de los alimentos. Desde BirdLife Europe, organización mundial de la que SEO/BirdLife forma parte, se adoptado este mes de mayo un documento de posición “Alimentar el planeta salvando nuestra biodiversidad: demandas a políticas de dieta, bioenergía y desperdicio alimentario”.

Frente al elevado consumo de carne, grasa y azúcar en la actual dieta occidental, es necesaria una transformación hacia formas de alimentación más sostenibles, con una baja huella ecológica, que contribuya a la seguridad alimentaria y nutricional, y a una vida saludable para todas las generaciones. Por ello, SEO/BirdLife lleva años difundiendo el mensaje de que se puede y se debe conservar la naturaleza “con el tenedor en la mano”, ya que nuestra manera de consumir tiene una repercusión directa en el medio natural. Por eso, la ONG, a través de la marca Riet Vell, fomenta el consumo de arroz, pasta y legumbres ecológicas para apoyar la conservación de las aves del delta del Ebro, de las estepas cerealistas de Aragón y de campos de leguminosas castellanos, vitales para especies tan amenazadas como el sisón común, entre otras.

Asimismo, desde el proyecto Life ‘Olivares Vivos’, SEO/BirdLife está creando empleo rural y mejorando la rentabilidad de los olivicultores andaluces mediante el fomento de la biodiversidad en sus cultivos. Y, a través de la coalición Por Otra PAC, trata de influir en Europa y a escala estatal para que la nueva Política Agraria Común apoye a los agricultores y ganaderos que producen alimentos sanos, saludables y sostenibles, y que con su actividad contribuyen a la conservación de la vida silvestre.

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