♀️ EN ACCIÓN

#8-M. Biólogas, educadoras, administrativas, comunicadoras, investigadoras, ornitólogas, pajareras… Trabajadoras y socias de SEO/BirdLife. Cada vez somos más, y más visibles.

En el Día de la Mujer queremos visibilizar nuestro trabajo dentro de la organización en numerosos ámbitos de la conservación de la naturaleza y también de la realidad social. Todas aportamos, todas sumamos, estemos detrás de un telescopio, de un ordenador o de un observatorio, tomando notas en el campo o sensibilizando a los jóvenes. Y, por supuesto, apoyando las reivindicaciones que en una día como este es preciso asumir con fuerza.

También en un día como este, nuestros compañeros están ahí: combativos, solidarios, y con el feminismo en primer plano.

Somos muchas -cada vez más- las trabajadoras en SEO/BirdLife. Los perfiles que aparecen a continuación son una pequeña muestra de nuestra labor por la conservación de las aves y la naturaleza. Detrás de ellas estamos todas.

 

Sofía Morcelle, técnica de SEO/BirdLife en Aragón

Volando voy… en bici vuelvo

Ir en bici al trabajo es para Sofía algo habitual. Resulta frecuente verla llegar pedaleando a la sede de SEO/BirdLife en Zaragoza. Y como no podía ser menos ha conseguido, en parte gracias a su empeño, que la Fundación Hidrógeno ceda dos bicicletas eléctricas a la organización para contribuir a mejorar la movilidad dentro de la ciudad.

Realiza actividades en colegios organizando avistamientos de aves, talleres de comederos para los alumnos de bachiller o encuentros informativos sobre la Red Natura 2000. “Trabajar por la conservación de la naturaleza es una de las mayores ilusiones en mi vida. Si pudiera volver atrás en el tiempo estudiaría de nuevo ecología de la conservación sin dudarlo”, reconoce Sofía. También centra su trabajo en la divulgación de proyectos como el Lindus2 de migración de las aves o se encarga de dar a conocer la conservación del águila perdicera con la traslocación de conejos que llevan a cabo para aumentar la población de este mamífero en zonas de perdicera.

Especializada en estudios relacionados con la migración de las aves y las energías renovables, esta aragonesa ha trabajado con la migración tanto en España como en Oriente Medio, donde estuvo realizando trabajos de campo en zonas rurales de Jordania.

Ya desde su infancia se sentía atraída por la naturaleza y le encantaba pasar los fines de semana haciendo senderismo en el Pirineo y pasando la noche en tienda de campaña junto a su familia. “Recuerdo levantarme un día bien temprano y encontrarme a una marmota junto a mí, parada, y observándome. Nos quedamos las dos quietas e impresionadas; es un recuerdo al que le tengo mucho cariño”, recuerda Sofía con nostalgia.

 

Elena Ramos, técnica de educación en Canarias

‘La chiquita de los pájaros’

Se autodefine como ornitóloga, naturalista y educadora. La euforia que siente cada vez que ve algún ave le ha hecho ganarse el sobrenombre de ‘la chiquita de los pájaros`. Elena Ramos desarrolla desde la oficina de las Islas Canarias de SEO/BirdLife todo su aprendizaje vital para que la educación ambiental cale en los niños y niñas del archipiélago.

Desde muy pequeña tuvo la suerte de sentir la naturaleza, especialmente de la mano de su abuelo paterno que la ilustraba con largas charlas acerca del comportamiento de las aves.
Su primer contacto con SEO/BirdLife fue en 1995 en un curso de iniciación a la ornitología y, unos años después, comenzó con una colaboración activa en censos y programas de seguimiento como el atlas de las aves nidificantes del archipiélago canario, el grupo de estudio de Ardeidas, el censo de rapaces nocturnas o el de cuervos en la isla de Tenerife.

Al frente de Educaterra, una asociación para desarrollar proyectos educativos, surgieron más colaboraciones con SEO/BirdLife hasta que en noviembre de 2017 entró a formar parte del equipo de la delegación canaria.

Su misión, como técnica responsable del área educativa y del voluntariado, es desarrollar acciones de educación ambiental y promover nuevas propuestas que potencien el trabajo en red con otras entidades y con la Administración en busca de objetivos comunes que garanticen la conservación de la biodiversidad. “Me siento tremendamente realizada a nivel personal como profesional trabajando en SEO/BirdLife, ya que permite unir las dos pasiones que me definen: el amor a las aves y la preocupación por su estado de conservación, y como madre de una niña de 12 años y educadora, la transmisión de esos valores a las futuras generaciones”.

 

Arantza Leal, técnica del Área de Ciencia Ciudadana

Un halcón en mi balcón

Arantza aún recuerda la mesa llena de zorzales muertos. De vez en cuando, toda la familia iba de Castelló a Salsadella para pasar el día: mientras los demás cogían cerezas, ella se escapaba a ver pájaros. Otros días, su tío volvía con los zorzales que había cazado: Arantza, aún niña, los acariciaba, los escudriñaba y, a veces, hacía como que volvían a volar. Algunos años después, en el instituto, Arantza ya era “la de los bichos” y todo el mundo le decía que estudiara Veterinaria. Al final, cierto repelús por la sangre la empujó a la facultad de Biología: con los prismáticos de su padre y su primera guía de aves Mullarney, empezó el «pajareo» en serio. En aquellos años, descubrió una de sus grandes pasiones pajareras: “fuimos a Pitarque, en Teruel, para probar diferentes técnicas de rastreo; una de las prácticas fue el anillamiento… y me enamoré; dije: «yo tengo que anillar»”. Hoy sigue siendo la persona de referencia de la Oficina de Anillamiento de SEO/BirdLife.

Además de su trabajo en los despachos, Arantza sigue pateando mucho y, casi siempre, de manera desinteresada, rascando horas de su tiempo libre para otra de sus pasiones: los halcones. Junto a un fiel equipo de voluntarios, su trabajo está sirviendo para conocer cada vez mejor el fenómeno de las parejas de halcones que llevan años anidando en la ciudad de Madrid y en otras grandes urbes de los alrededores. Justo por estas fechas, alrededor del mes de febrero, comienza la época de cría y muy pronto empezará a sonar el teléfono de Arantza con familias sorprendidas por la aparición de un nido de halcón en sus balcones.

Así, haciendo malabarismos entre el ordenador y las azoteas, personas como Arantza contribuyen a comprender, proteger y divulgar la biodiversidad de nuestro mundo, escondida, a veces, entre los geranios de una maceta en un balcón.

 

Laura Benítez, técnica del área de Educación

La educación, con humor mejor

Forma parte de esa hornada de voluntarios que se arremangaron tras el vertido de Aznalcóllar, en Doñana, hace ya 20 años, para colaborar en el rescate de aves. Y allí, en El Rocío, comenzó también su andadura en SEO/BirdLife como educadora ambiental. Su labor es inculcar el amor por la naturaleza y las aves entre los más jóvenes. Y eso lo hace alternando el trabajo de oficina con la acción directa en las aulas o al aire libre.

Charlas, juegos, caminatas y talleres son sus herramientas prácticas en este terreno de juego. Nunca mejor dicho, porque todo es muy lúdico. Para lo cual echa mano de su creatividad. Así, algo tan anodino como una caca de vaca, se convierte en un recurso educativo. “Hagámosle una entrevista, es algo apasionante”, dice a sus alumnos. “Y así todo fluye naturalmente, porque este elemento orgánico te da información valiosa: semillas que germinan, pelo, insectos, escarabajos…. Vamos todo un ecosistema en 20 cm2”, cuenta con humor. “Y es que la educación ambiental si no es amena y divertida, no funciona”; lo tiene muy claro. Por eso, en sus talleres no falta tampoco el “cajón del naturalista”. Una suerte de batiburrillo con elementos campestres: agallas, piedras, plumas, egagrópilas, hojas, semillas, cuernos, huevos, picos de aves… todo ello recogido a lo largo de los años en sus salidas campestres, a veces para liberar basura de la naturaleza, pues también colabora en la divulgación del proyecto Libera de SEO/BirdLife.

Laura concibe la naturaleza “como un puzle, donde todo está interrelacionado; así que cuando se van cayendo las piezas –la extinción de una planta o una animal–, el ecosistema, poco a poco se viene abajo”, explica a los chavales. Y no le interesa tanto que estos retengan el nombre de cada especie, sino más bien que despierten la curiosidad por el conocimiento. “Porque en el momento en que conoces algo sientes curiosidad por el medio ambiente y lo respetas”, corrobora.

 

Marta Medrano, técnica de campo del proyecto transfronterizo Lindus2

Treparriscos de altura

Descubrió su interés por la ornitología durante sus años de estudiante de Ciencias Ambientales en Huesca cuando acompañaba a dos de sus mejores amigos a ver pájaros a la Alberca de Loreto. Con ellos aprendió a diferenciarlos y desde hace tres años trabaja en el proyecto Lindus2 sobre el estudio de pasos migratorios de aves en el Pirineo aragonés, un trabajo que no dudó un segundo en aceptar.

“Es un proyecto que me ha hecho crecer en lo profesional y en lo personal ya que he adquirido responsabilidades que antes no tenía. He conocido a gente maravillosa y he aprendido (y sigo aprendiendo) un montón”, asegura esta entusiasta ambientóloga de 23 años que realiza el seguimiento de las aves en paso a más de 1.000 metros de altura en los puertos oscenses de Somport y Portalet .

Recién finalizado su trabajo de fin de grado sobre las aves de la Laguna del Cañizar en Teruel, su principal motivación es seguir formándose en el ámbito medioambiental ya sea a través del trabajo de campo o de la investigación.

 

Verónica Cortés, bióloga del programa Zepamed

El mar como horizonte

Verónica Cortés lleva siete años dedicada a trabajar “codo con codo” con los pescadores. Esta bióloga, nacida en Cocentaina (Alicante), apasionada de las aves y el mar, disfruta con cada oportunidad que tiene de embarcarse, y lo hace a menudo gracias a su trabajo en el proyecto Zepamed, que pretende disminuir la captura accidental de aves en artes de pesca (ver reportaje en páginas 20-25 de este número). Ser mujer en un sector muy masculinizado puede que le haya facilitado primeros contactos y la posibilidad de salir al mar: “Digamos que les puede hacer más gracia llevar a una mujer a bordo”, señala. Mientras algunos, al principio, llegaron a dudar de sus capacidades (aspecto que luego cambió), otros fueron respetuosos valorando desde el primer momento su trabajo. “ En algunos casos he tenido la oportunidad de compartir muchas horas de mar y experiencias, y eso al final elimina tópicos y une a las personas, hasta el punto de que me han hecho sentir como una más de ellos”.

Desde hace un año vive en un pueblito de la costa gerundense –Llansà–, en un paisaje de abruptos acantilados fronterizos con Francia. Desde el mar ve amanecer muchos días, y desarrolla largas jornadas de navegación cargada con prismáticos y cuaderno de notas. No se escapa ninguna pardela a su campo de visión, mientras investiga con los palangreros nuevos métodos que armonicen la pesca con la conservación de las aves.

——————————————————————————————————————–

Las principales organizaciones ecologistas apoyan las reivindicaciones feministas del 8 de marzo

 

 

 

Noticias Relacionadas
X
HAZTE SOCIO