Pedimos un movimiento social masivo por el clima

Ante la aprobación por parte del Consejo de Ministros del llamado “paquete climático”

SEO/BirdLife saluda y aplaude el “paquete de energía y clima” que esta mañana tiene previsto aprobar y publicar para consulta pública el Consejo de Ministros – los borradores del Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, Plan Nacional Integral de Energía y Clima, y Estrategia de Transición Justa-. Considera que se trata de un gran primer paso puesto que, por primera vez en 20 años, se ha puesto sobre la mesa un marco integral sin precedentes diseñado para hacer frente al cambio climático y las transiciones, gracias al esfuerzo del Gobierno en los últimos ocho meses.

SEO/BirdLife solicitará que el capital natural sea contemplado como merece en este paquete climático: como uno de los principales patrimonios del país con un esencial valor añadido, su gran poder de mitigación de emisiones contaminantes, lo que lo convierte en un factor esencial que ayudará a ganar ambición. “Si logramos que el paquete climático abrace el capital natural se conseguirá frenar la deriva que lleva nuestro país de convertirse en un desierto y atenderemos mejor a la España vacía”, apunta Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife.

Ante las inminentes elecciones, la ONG pide un debate amplio y riguroso, y consenso político en las campañas electorales sobre la necesidad de avanzar de forma rápida y justa en la ambición climática, a la vez que anima a la sociedad a movilizarse. Estima que en los avances reseñados se nota el trabajo constante e incansable realizado por el movimiento ecologista.  “Hoy toca celebrar –señala Asunción Ruiz- que las ONG hemos conseguido que las cuestiones ambientales pasen a primera línea de la política de Estado y sean consideradas una prioridad de Gobierno, respaldada por su presidente. Desde la sociedad civil llevamos más de diez años solicitando una ley de cambio climático en España. Una década perdida de acción coordinada y contundente, en el país europeo más vulnerable a sus impactos. El riesgo de desertificación no deja espacio para el desacuerdo político. España se está empobreciendo, y por eso toca actuar ya. Toca presionar para que los gobiernos y parlamentos que salgan de las próximas elecciones en mayo se pongan de acuerdo, y aprueben e impulsen todos los instrumentos necesarios para situar a España como líder europeo en este reto”.

Según SEO/BirdLife, y de acuerdo con las recomendaciones del IPCC y el PNUMA, y las obligaciones del Acuerdo de París, se tienen que reducir las emisiones a nivel mundial en un 45% para 2030 respecto a 2010 para tener una posibilidad de limitar el calentamiento global mundial en 1,5⁰C para finales del siglo. Este planteamiento está respaldado por el Parlamento Europeo a nivel europeo y algunos Estados miembros, que plantean una reducción de emisiones de al menos -55% en el mismo periodo. La UE y España deberían ir más rápido, en consonancia con los compromisos del Acuerdo de París, pero solo se ha comprometido legalmente a un -40% también para 2030 respecto al 1990 a nivel europeo. La propuesta del Gobierno es menos ambiciosa aun, con un objetivo de reducción de emisiones de -20% para 2030 respecto al 1990.

Ir más rápido, y con la biodiversidad como bandera

SEO/BirdLife considera que es urgente y necesario aumentar la ambición climática aún más de lo que propone el Gobierno en el paquete de propuestas presentadas, por los siguientes motivos:

– Por coherencia. España es de los países europeos más vulnerables al cambio climático. Ser más ambicioso en la descarbonización es actuar por interés propio para reducir los riesgos graves para los ecosistemas, la economía y las personas de nuestro país.

– Por interés propio en términos de geoestrategia, economía, empleo y demografía. Para reducir la dependencia y compra de combustibles fósiles importados, no quedarnos atrás en la carrera por las tecnologías y empleos de la energía limpia y la economía circular, y crear una economía y un mercado laboral atractivos para la inversión y la vuelta de las miles de personas jóvenes cualificadas que se han marchado de España en los últimos años.

– Por solidaridad con los muchos países más vulnerables aún y también con el resto de los países industrializados (se trata de ‘hacer nuestra parte’).

– Porque es saludable. Reducir las emisiones de efecto invernadero es también reducir los riesgos para la salud, al reducir la contaminación asociada a la quema de combustibles en el transporte, la energía y la industria que provoca miles de muertos prematuros en España cada año.

– Por el papel del capital natural. España posee unos valores ecológicos difíciles de alcanzar por otros países europeos. Este patrimonio tiene valor no solo por su condición en sí de recurso natural sino por su extraordinario papel como mitigador de emisiones contaminantes, como descarbonizador de la economía. Por ello restaurar este patrimonio de biodiversidad con inversiones justas y suficientes debería ser prioritario en el plan a aprobar.

 

El riesgo de desertificación de este país no deja resquicio para el desacuerdo político. ©Netta Arobas/Shutterstock

 

Porque el campo lo demanda. Existe una gran apuesta por un mundo rural más sostenible, sobre todo en la producción  de alimentos, en la gestión forestal y del agua y en la lucha contra la despoblación.

En opinión de David Howell, responsable de Clima y Energía de SEO/BirdLife: “Simplemente defendemos lo que nos señala la ciencia, que ya ha hecho un trabajo muy importante, y el ecologismo también. Aún así, tal vez los dos sectores hayamos pecado de demasiado prudentes y confiados. Ya es hora de que recojan el testigo y actúen los políticos; las empresas y sus accionistas, inversores y representantes sectoriales; los mercados financieros; los sindicatos; el conjunto de los consumidores, y la sociedad en general, empujada por la juventud.”

Para Asunción Ruiz: “Estamos hablando de una cuestión de Estado, muy por encima de cualquier diferencia política, territorial y sectorial. El marco que propone el Gobierno debería marcar un suelo para nuestra ambición y una prioridad absoluta para la próxima legislatura a todos los niveles del gobierno, y para todas las siguientes legislaturas hasta final del siglo. Llamamos a un debate responsable e inclusivo en la consulta pública y en las campañas electorales, y a una movilización social masiva ante el reto enorme que tenemos por delante. El paquete climático está en la dimensión de la gran política; esa que no admite juicios irresponsables ni frenos, y todos los partidos políticos del arco parlamentario, presente y también futuro, de todo el espectro ideológico, deberían marcarlo como prioridad indiscutible, y afrontarlo en un ambiente de consenso y compromiso razonable”.

Una gran campaña institucional

SEO/BirdLife identifica, como oportunidades y necesidades para aumentar la ambición climática:

– Una campaña institucional de comunicación y sensibilización de primer orden –de la índole de las efectuadas contra el consumo del tabaco o contra los incendios forestales-  sobre la urgencia de actuar frente al cambio climático y las otras crisis ambientales, las causas y las soluciones que tiene la sociedad en sus manos.

– El arranque inmediato de programas de eficiencia y ahorro como prioridad absoluta, para reducir el consumo de energía.

– La promoción rápida de energías renovables responsables con el medio natural y retirada rápida y ordenada de las energías sucias del mix.

 

Placas solares.

 

– Esfuerzos más importantes en el sector agrario y de alimentación, para frenar la intensificación agropecuaria, el despilfarro de cultivos y alimentos y las altas emisiones asociadas, y convertir la producción y consumo de alimentos en una actividad respetuosa con el clima, los recursos naturales y la biodiversidad.

– Incidir mucho más en la eficiencia en el uso de materiales en los procesos productivos (favorecer y cambiar al diseño para la reparación y reutilización, no tanto el usar, tirar y reciclar) y en los modelos de consumo y el consumismo.

– Identificar y poner en marcha medidas para conservar y gestionar los hábitats naturales como sumideros de carbono, como son los bosques y montes, las dehesas y demás pastos de alto valor natural, los suelos agrícolas y los humedales, sobre todo los costeros.

– Impulsar las reformas institucionales y cambios de planificación sectorial necesarios para acelerar la transición energética.

 

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