Pedimos a las administraciones competentes que demuestren que verdaderamente se creen la excepcionalidad de Doñana

Ante una primavera lluviosa, la marisma de Doñana se ha mantenido cubierta de agua mostrando su versión más espectacular.

Sin embargo, esta belleza se encuentra comprometida por la sobrexplotación y la contaminación de sus aguas, los predadores oportunistas y la presión ganadera.

 

Las lluvias primaverales han permitido que Doñana, con una gran superficie inundada, sea en un crisol de fauna y flora en donde destacan por su abundancia y diversidad los cientos de especies de aves que la pueblan. Con nueve parejas reproductoras y 11 pollos, el águila imperial ibérica mantiene su lenta recuperación, mientras que garzas, espátulas y moritos han formado numerosas colonias de cría, como las famosas “pajareras” de la Reserva Biológica de Doñana, lucio de Cerrado Garrido o las marismas de El Rocío (junto al Centro Ornitológico Francisco Bernis). Esta es la Doñana a la que tradicionalmente han acudido diversos presidentes del Gobierno de España en busca de descanso, belleza paisajística y recreo estival, pero la que también esconde numerosas amenazas que aún siguen sin ser resueltas.

 

La cerceta pardilla, una especie muy amenazada cada vez más escasa en Doñana. Autor: Marek R. Swadzba-shutterstock

 

Por eso, Carlos Davila, responsable de la Oficina Técnica de SEO/BirdLife en Doñana, apunta que “según los propios informes de seguimiento de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, la mitad de las aves amenazadas que se refugian en Doñana, para las que se conoce la evolución de la población reproductora, presentan una tendencia negativa (2004 y 2017), algunas se mantienen en grave riesgo de extinción, como la cerceta pardilla, y otras se pueden considerar extintas, como el porrón pardo”. Según este mismo informe, a la amenaza de desecación y contaminación, se suman otras igual de preocupantes, como son los efectos de la ganadería (sobrepastoreo y pisoteo), la depredación por jabalíes (además de perros asilvestrados) y los efectos derivados del cambio climático.

La belleza que nos muestra el Parque Nacional de Doñana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sigue hipotecada por la existencia de amenazas que podrían llegar a colapsar el humedal para siempre, tal y como apunta Roberto González, responsable del programa de Aguas de SEO/BirdLife, quién recuerda que “la sobreexplotación de las aguas subterráneas es, sin duda, la gran amenaza del espacio natural con mayor biodiversidad de Europa. Doñana es agua y, por lo tanto, depende por completo de su cantidad y calidad. A pesar de ello, los resultados del control oficial de las aguas subterráneas en Doñana, correspondientes año hidrológico 2016/17, muestran la sobreexplotación de su acuífero”. Dicho informe reconoce que si se mantiene el actual grado y modo de explotación del acuífero se comprometerá el estado de las aguas subterráneas y el de los ecosistemas terrestres asociados.

 

Terreno sin vegetación en Doñana por sobrecarga ganadera. Autor: M. Pérez de Ayala

 

Inadecuada gestión ganadera

La ganadería extensiva de razas autóctonas forma parte del patrimonio sociocultural secular de Doñana, un valor intrínseco de su paisaje. Sin embargo, Carlos Davila lamenta que “su gestión no queda supeditada a los objetivos de conservación y no afección del espacio de la Red Natura 2000”. En la actualidad, los efectos del sobrepastoreo son uno de los problemas más graves del espacio natural, afectando negativamente a hábitats y especies de interés comunitario. La presencia de aproximadamente 4.000 cabezas de ganado doméstico (bovino y equino) tiene consecuencias negativas debido al pisoteo, aplastamiento directo y daños sobre la vegetación por sobrepastoreo. El gran número de cabezas de ganado está considerado como amenaza grave para varias especies protegidas, entre ellas la cerceta pardilla, la focha moruna, el fumarel común, la canastera común o la garcilla cangrejera.

 

Descontrol de las poblaciones de jabalí

Los efectos derivados de la predación por especies oportunistas, muy especialmente por el jabalí, han generado que Doñana pueda considerarse un auténtico “sumidero de fauna”. Los jabalíes devoran sistemáticamente los huevos y pollos de decenas de especies protegidas que crían sobre sustratos bajos o el suelo de la marisma. La depredación por jabalíes se considera una amenaza crítica o alta en al menos dos decenas de especies, que en ocasiones afecta a colonias completas de aves acuáticas. Entre las especies más afectadas están la avoceta común, la cigüeñuela común, los fumareles cariblanco y común, el charrancito común, la canastera común, el zampullín cuellinegro, la garza imperial (con cerca de 800 nidos depredados en 2017) e incluso, al menos, uno de los pocos nidos de avetoro común (garza en peligro de extinción) localizados este año.

Avetoro común, una de las especies amenazadas más afectadas por la predación de nidos por jabalíes. Autor: J. M. Pérez de Ayala

 

Vallar un parque nacional

Uno de los factores que más importancia tiene sobre la productividad de las parejas de aves que crían en la marisma de Doñana es situar el nido dentro o fuera de una zona vallada que impida el acceso a los jabalíes y al ganado doméstico.

Según Davila, “las colonias de cría de garzas más productivas de la marisma se encuentran en Cerrado Garrido, Juncabalejo y El Chujarro, zonas de la marisma del Parque Nacional que cuentan con vallados de malla”, y añade, “es inaudito que tengamos que promover el vallado como mecanismo de conservación en Doñana para evitar el sobrepastoreo, el pisoteo del ganado doméstico y la depredación por jabalíes”, y apunta que “la situación es un claro indicador de que entre los diversos intereses que confluyen en Doñana, no siempre prevalecen los encaminados a conservar sus valores naturales”.

 

 

Pérdida de biodiversidad

La pérdida de de biodiversidad está muy presente en el pasado reciente y en el presente de Doñana. Las aves esteparias están sufriendo un fuerte declive y algunas hace tiempo que dejaron de observarse, como la avutarda común o la ganga ortega, a las cuales, de continuar su tendencia actual, pronto se unirá el sisón común y la ganga ibérica. Es difícil observar un fumarel común, una focha moruna o una cerceta pardilla, prácticamente imposible dar con un porrón pardo e imposible ver un tarro canelo. Hace tiempo que ya nadie escucha un torillo andaluz y continúa el inexorable declive de la población reproductora de milano real en Doñana, donde se encuentra la práctica totalidad (50-60) de las parejas de Andalucía.

Los efectos del cambio climático, como las sequías prolongadas y más extremas, y el riesgo de nuevos incendios de gran magnitud y recurrencia, implican un reto aún mayor para superar este cuello de botella. Desde Doñana, SEO/BirdLife hace un llamamiento a todas las administraciones competentes para que demuestren que verdaderamente se creen la excepcionalidad de este rincón de Europa.

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