“Cada día perdemos numerosas especies y no podemos permitir que se extingan más”, Santiago Merino, director del MNCN

Biólogo, ornitólogo, miembro del Comité Científico de SEO/BirdLife, Santiago Merino dirige desde 2013 el MNCN

En su afán por dar a conocer el trabajo de los investigadores del museo, asegura que el centro se esfuerza cada día por llegar al público y transmitir los conocimientos científicos más recientes. Todo un reto para una institución como el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) que cuenta con más de 200 años de historia y que se encuentra entre los mejores museos de ciencias naturales de Europa y por extensión del mundo.

Durante una actividad divulgativa en el museo. ©Alfonso Nombela (MNCN-CSIC)

Aves y Naturaleza ¿Es compatible la investigación con la dirección de una entidad de este calibre?

Santiago Merino La investigación y la dirección se compatibilizan con dificultad. Mi trabajo como investigador me permite recoger datos de campo sobre todo en primavera. Es en esa época del año cuando intento quedarme un poco más libre de trabajo en el museo, cosa que no es tan difícil, pues muchos investigadores trabajan en primavera y es cuando hay menos necesidad de hacer ciertas gestiones que requieren mi atención. Intento aprovechar ese tiempo para dedicarme a la ciencia en exclusiva, aunque es cierto que el día a día la dirección del centro me lleva muchísimo trabajo.

AYN ¿En qué proyectos está trabajando actualmente el museo?
SM Actualmente la plantilla total está cercana a las 300 personas, pero contamos con 80 investigadores que trabajan en temas muy diferentes vinculados a la geología, la paleontología, la ecología evolutiva, el cambio climático o la biodiversidad, entre otras muchas áreas de estudio.

AYN ¿Tiene el museo una línea de investigación sobre ornitología?
SM En el museo la ornitología siempre ha sido una de las ramas más importantes desde los tiempos de Francisco Bernis, fundador de la Sociedad Española de Ornitología en 1954. Siempre hemos seguido esa línea de trabajo y contamos con muy buenos investigadores especializados en ornitología. Algunas están muy consolidadas como las de pingüinos en la Antártida, aves esteparias, aves paseriformes o aves migratorias. También nos dedicamos a estudiar las aves urbanas; sobre todo queremos conocer cómo varían su comportamiento viviendo en las ciudades.

AYN ¿Cuáles son las principales amenazas que sufren las aves comunes y las aves urbanas?
SM El impacto más importante que hay sobre las aves urbanas y las comunes es la disminución del alimento. El ser humano está llenando todo de plaguicidas y contaminantes, lo que reduce mucho las poblaciones de insectos, principal aporte de proteína para muchas aves. Para conservar hay que conocer y necesitamos saber muy bien cuáles son los requerimientos de una especie para detectar qué les está afectando en cada momento.

 

De los más de ocho millones de piezas que tiene el muso solamente se muestra un dos por ciento del total

 

AYN Estudiar y divulgar son los principales objetivos del museo. ¿Cree que la ciencia ha conectado con la sociedad o todavía falta mucha divulgación de los trabajos científicos?
SM Las cosas han mejorado mucho en los últimos años. Muchos medios de comunicación suelen tener una sección dedicada a la ciencia o a la divulgación científica, cosa que hace unos años no existía, pero queda mucho por hacer. En el museo nos esforzamos cada día por intentar llegar al público y transmitirle los conocimientos científicos incluso más recientes. Es una labor que requiere un gran esfuerzo y necesita un gran apoyo. Es importante que la sociedad conozca lo que estamos haciendo y pueda tomar decisiones en base a esos conocimientos y, sobre todo, teniendo en cuenta que mucha investigación básica que se hace en España está financiada con fondos públicos. Somos nosotros quienes debemos rendir cuentas a la sociedad pues es la que mantiene esa investigación. En definitiva, saber qué está pasando, qué está afectando a la naturaleza y qué medidas podemos tomar para conservarla.

AYN ¿Qué relación tiene el MNCN con otros museos?, ¿qué intercambios hace en el ámbito de la investigación?
SM Cada investigador establece su propia red de contactos con otros museos; todos tienen sus colaboradores con numerosas universidades. Muchas veces realizamos visitas a otros museos para consultar las colecciones científicas pues son de gran importancia para hacer ciencia. Por ejemplo tener muestras de individuos recolectados desde hace años nos permite compararlos con los actuales y ver qué poblaciones han variado o saber si están en declive.

AYN ¿Está el MNCN a la altura de otros museos internacionales?
SM En el ámbito de la investigación somos uno de los museos de ciencias naturales más importantes de Europa y por tanto uno de los más importantes del mundo. Es verdad que hay otros de antigüedad similar al nuestro –que tiene más de 200 años de historia– y siendo de antigüedad similar poseen colecciones más grandes, pero en cuanto a investigación no tienen la misma actividad que nosotros.

 

La colección de tejidos y ADN, muy novedosa y activa, nos va a dar muchas alegrías

 

AYN Es el caso de la novedosa colección Tejidos y ADN del MNCN, ¿cuál es su principal peculiaridad?
SM Es la colección científica más moderna del MNCN y pionera en Europa dentro de su campo. Tiene como principal objetivo organizar, conservar y custodiar los fondos que la integran y facilitar su acceso a toda la comunidad científica actual y futura. En la actualidad dispone de más de 250.000 muestras. Ya no solo podemos estudiar el ADN, que es la molécula que nos da toda la información sobre la evolución de los seres vivos recién capturados, sino que podemos estudiar el ADN de pieza muy antiguas de nuestras colecciones, lo que nos permite tener una visión fantástica de cómo han ido evolucionando las especies. Sin lugar a dudas es una colección novedosa, muy activa, y que nos va a dar muchas alegrías.

 

Santiago Merino, director del MNCN desde 2013. ©Xiomara Cantera (MNCN-CSIC)

AYN ¿Quién tiene acceso a las colecciones del museo?
SM Se organizan visitas privadas para investigadores que quieren conocer alguna colección en concreto, pero no están abiertas al público. Nos gustaría que pudieran tener acceso a ellas y ver cómo se trabaja, pero el edificio actual del museo no lo permite. Uno de los proyectos futuros que tenemos es construir un edificio anexo donde albergar las colecciones y que estas se puedan visitar o ver. Merece la pena que el público conozca en qué se están gastando sus impuestos.

AYN ¿Qué porcentaje de los fondos del museo son visitables y cuáles no llegaremos a ver?
SM El porcentaje que está expuesto al público es mínimo. De los más de ocho millones de piezas que tiene el museo solamente se muestra un dos por ciento del total. Algunas son muy pequeñas, como los insectos, y otras enormes, como el elefante o el esqueleto de ballena, y en ese rango están muchas piezas en los almacenes que están solo para el estudio. Es verdad que muchas no son tan atractivas, pero me gustaría que el público las pudiera ver y conozca que hay un trabajo importante disponible para el mundo científico que se está conservando aquí en el museo y que es posible gracias a los fondos públicos.

AYN ¿Qué pieza destacaría de todo el museo?
SM Aprecio muchas piezas, no solo por su valor científico, sino por su valor histórico. Destacaría el megaterio, que fue el primer ejemplar que se descubrió en Argentina y se trajo a España a finales del siglo XVIII. Nunca se había visto un perezoso gigante como aquel, no se sabía cómo era. Vinieron grandes anatomistas de la época a estudiarlo, puesto que está montado en una posición que no es la natural y se ha mantenido así por una cuestión histórica. Es sin duda la pieza más antigua del museo y probablemente una auténtica joya a nivel mundial. Otra pieza muy llamativa es el lobo marsupial. Tenemos un ejemplar de una especie que ya se ha extinguido.
A principios del siglo pasado aún había algunos ejemplares en Australia. Tener un ejemplar aquí nos permite transmitir a los jóvenes la necesidad de conservar nuestra naturaleza. Estamos en una situación en la que cada día se están perdiendo especies y no podemos permitirnos que se extingan más.

AYN Hace más de 60 años, un grupo de amantes de las aves, grandes pioneros para su época, se acercaron al museo y fundaron la Sociedad Española de Ornitología. ¿Cómo fueron esos primeros momentos de la actual
SEO/BirdLife?
SM Eran los años 50 después de la Guerra Civil. No eran los mejores años para el museo, que estaba disgregado en varios institutos aunque se encontraban en el mismo edificio y había una situación un poco compleja en la institución. El museo colaboraba mucho con las universidades y con sus profesores, entre los que se encontraba el profesor Francisco Bernis, pionero de la ornitología española. Fue él quien junto con otros investigadores interesados por la ornitología se reunieron en el museo para crear la Sociedad Española de Ornitología y tuvimos el honor de que se fundara en el museo en 1954.

AYN Recientemente el museo ha recibido el Premio Francisco Bernis a la Divulgación que concede SEO/BirdLife. ¿Qué ha supuesto para el museo?
SM Para nosotros es un galardón muy importante. Nos sentimos muy orgullosos de que la sociedad nos premie; nos sentimos muy unidos a ella. Aquí hay numerosas líneas de investigación muy asentadas sobre ornitología y sobre todo muchos de los que trabajan en ellas son socios desde hace muchos años, entre los que me incluyo. Trabajamos no solo para conocer y estudiar las aves, también trabajamos para su conservación. Muchos de nosotros también nos dedicamos en nuestro tiempo libre a observarlas y tenemos una relación muy estrecha con ellas.

AYN ¿Cuál es su lugar favorito para salir a ver aves?
SM He pasado muchos años trabajando en Chile, un país extraordinario por su naturaleza que recomiendo no solo por sus paisajes, sino por su avifauna. En España trabajo en Valsaín, en Segovia, donde hacemos el seguimiento de diferentes poblaciones de aves que crían en cajas nido, sobre todo de herrerillo común. También es un sitio maravillo para darse un paseo y ver aves. Animo a la gente a que salga al campo, nos estamos volviendo una sociedad muy urbanita. Ya todo se ve en el teléfono móvil y eso no puede ser. Hay que salir al campo a disfrutar de la naturaleza. Los seres humanos necesitamos el contacto con el entorno, con otras especies.

 

El MNCN cuenta ya con más de 200 años de historia. ©MNCN-CSIC

AYN ¿Cómo ve la situación actual de la ciencia en España?
SM La ciencia ha pasado una época muy difícil. Ha habido una crisis profunda y eso se ha notado también en el ámbito científico. En otros países parece que en tiempos de crisis se apuesta por la ciencia pero en España no hemos optado por esa vía, pero quizás nuestra situación también ha sido diferente.

En el museo hemos notado la crisis, pero la hemos sabido manejar bastante bien. La investigación no se ha parado; la investigación ha seguido, tal vez con menos recursos, pero hemos seguido adelante. España tiene muy buenos investigadores; muchos de ellos se han visto forzados a salir al extranjero y hay que hacer un esfuerzo para recuperarlos. Ojala en el futuro vayamos avanzando y recuperando a estos investigadores que valen la pena y nos dan mucho prestigio. Corremos el peligro de caer en la ilusión de que se pueda dejar de lado la ciencia básica y dedicarse solo a la ciencia aplicada. Yo creo que eso es un error. Sin ciencia básica no se puede terminar aplicando nada. Es importante mantener el esfuerzo pero, a veces, desde un punto de vista político alejado del mundo científico, se piensa que aquí lo importante es tener la aplicación.

 

AYN ¿Apuesta el museo por la ciencia básica, entonces?
SM Puedo decir, sin temor a equivocarme, que España es un país puntero en ciencias naturales. Tenemos investigadores muy buenos con un gran prestigio internacional y somos un país muy productivo a ese nivel, no debemos perder eso. El museo principalmente a lo que se dedica es a la ciencia básica y es importante seguir apostando por ella, sin ninguna duda.

 

Carmen F. Recuero, SEO/BirdLife. Entrevista publicada en la revista “Aves y Naturaleza” nº 26.

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