#MesdelosNidos: el reto de construir una casa en el jardín

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¡Segunda semana del #MesdelosNidos! Un buen momento para pasar a la acción. Y lo hacemos mostrando cómo se construye y coloca la caja nido que probablemente resulta idónea para la mayoría de los seguidores de nuestra campaña, tanto por el amplio número de especies que lo ocupan como por su facilidad de fabricación y colocación.

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Una caja nido para páridos

Gorrión molinero en caja para páridos Foto: Luis Martínez

Los páridos son un grupo de aves al que pertenecen, por ejemplo, los ubicuos carboneros y herrerillos, que presentan unos hábitos de nidificiación trogloditas (crían en “cuevas”) y que aceptan con extrema facilidad las típicas cajas nido de madera en las que entran y salen a través de un orificio circular situado en el frontal del nidal. Sin embargo este tipo de caja también es ocupado por muchas otras pequeñas aves, como colirrojos reales, trepadores azules o papamoscas; cada especie lo hace de una forma y con unos materiales diferentes. Por tanto, este tipo de nido artificial en el ideal para comenzar. ¡Casi siempre habrá alguna especie dispuesta a ocuparlo allá donde lo pongamos!

Estas cajas nido también son muy flexibles en cuanto a su colocación pues, aunque lo habitual es colgarlas de una rama mediante un gancho, también se pueden anclar a una pared o tronco de árbol (en este caso es importante hacerlo por medios que no dañen al mismo).

Además son fáciles y baratas de construir, y, aunque se pueden adquirir en comercios especializados (como en nuestra propia tienda), la satisfacción de que las aves nidifiquen en nuestro jardín o terraza se multiplica cuando lo hacen en el interior de un hogar que hemos construido nosotros mismos.

Materiales necesarios

contrachapadoMadera. Para realizar nuestra caja nido vamos a emplear uno de los elementos de construcción más antiguos de la historia: la madera. En contra de lo que puede pensarse a priori, la madera maciza, fácil de conseguir en comercios del sector del bricolaje, no suele ser la más adecuada para emplear en nuestra obra, ya que tiende a rajarse y combarse con mucha facilidad por efecto de los cambios de humedad. Por ello es mejor recurrir a los contrachapados (no confundir con aglomerados, absolutamente inapropiados para realizar una caja nido), compuestos por planchas finas de madera pegadas a modo de sandwich, y que podemos encontrar en diferentes grosores; es ideal para nuestros fines el de 15 mm (no pasa nada si es más grueso, pero nuestra caja pesará más y resultará más cara).

 

 

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Clavos y tornillería. Las diferentes partes de la caja se ensamblarán mediante clavos y tornillos (los pegamentos y colas no dan buen resultado). Los clavos se emplean como primera fijación al construir la caja, pero posteriormente conviene rematar el trabajo reforzando las uniones de las piezas con tornillos para madera (habitualmente de coloración dorada), pues el roscado del tornillo soporta grandes tensiones entre las piezas antes de soltarse, mientras que los clavos tienden a liberarse ante la presión ejercida por la dilatación de una pieza humedecida. Tanto clavos como tornillos deben tener una longitud cercana a 2,5 veces el ancho de la madera que tienen que atravesar. Si empleamos contrachapado de 15 mm de grosor, unos clavos y tornillos de 4 centímetros de longitud son los ideales.

 

 

otras-herramientasOtras herramientas. Si vamos a cortar la madera nosotros mismos (en muchos establecimientos te la cortan gratis o por una pequeña cantidad al adquirir el tablero), necesitaremos un serrucho para madera, además de un metro para realizar las medidas, una regla o escuadra para trazar las líneas de corte y un lápiz para marcarlas. Obviamente para clavar los clavos necesitaremos un martillo, y para poner los tornillos, un destornillador de estrella de tamaño adecuado (si disponemos de un atornillador eléctrico la labor será mucho más rápida y descansada).

 

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Broca para agujeros. En la pieza frontal de la caja habrá que crear el orificio por el que las aves van a acceder al interior de la misma. Para ello necesitaremos una broca especial del diámetro adecuado o una sierra de corona, que colocaremos en un taladro para realizar con suma facilidad el agujero.

Corte y montaje

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En la ilustración se observa cómo realizar el despiece de una tabla (de 145 centímetros de largo, 15 cm de ancho y 1,5 cm de grosor) para obtener las diferentes partes de una caja para anclar a la pared o tronco de un árbol (de ahí su amplia parte trasera, de 46 cm).

Si en vez de una caja para anclar a una superficie, deseamos construir una caja para colgar de la rama de un árbol, ajustaremos la longitud de esta pieza “trasera” al tamaño del lateral donde va a ir anclado sumando a esa cifra el grosor del techo (en nuestro caso 25 centímetros de lateral + 1,5 centímetros de grosor del techo = 26,5 centímetros de longitud).

Si disponemos de un tablero de diferente grosor al empleado para nuestro ejemplo (1,5 cm), solo necesitaremos corregir el ancho de la pieza “suelo”. En nuestro caso son 12 cm porque va a ir encajada entre las piezas laterales que entre ambas suman 3 cm de grosor y el conjunto debe medir lo mismo que el ancho de la pieza frontal, la trasera y el techo (15 cm). De esta forma, si por ejemplo nuestro tablero tiene un grosor de 2 cm, para que la suma del grosor de los dos laterales y el suelo encajado entre ellos mida 15 cm, reduciremos la longitud de corte del suelo de los 12 cm aquí indicados a 11 cm (11 + 2 +2 = 4).

La clave para no equivocarnos en la fase ensamblado es realizar un “premontaje” previo de la caja nido antes de empezar a clavar las piezas, de forma que entendamos en qué posición encaja cada una respecto a las demás.

El diámetro del orificio

Hasta ahora no hemos dicho nada del diámetro del orificio por el que van a entrar las aves ya que merece un apartado independiente, pues su tamaño va a limitar las especies que pueden entrar al interior de la caja nido. Un diámetro grande permitirá (en teoría) que tanto aves pequeñas como grandes puedan ocupar la caja, pero si hay escasez de huecos las aves mayores desplazarán a las más pequeñas, incluso aunque estas ya estén construyendo el nido (situación observada en repetidas ocasiones con parejas de herrerillos comunes que ya tenían el nido prácticamente terminado en su caja y han sido expulsados de la misma por carboneros comunes o gorriones molineros).

Por ello no es mala idea colocar en nuestro jardín dos o más cajas nido, con diferentes diámetros de entrada (o incluso variando el diseño), de forma que las aves más pequeñas como el herrerillo común puedan criar sin intrusiones de aves de mayor tamaño. Una referencia de diámetros adecuados para las especies más frecuentes es:

  • 25 milímetros de diámetro: adecuado para las aves más pequeñas, como el herrerillo común, el carbonero garrapinos o el carbonero palustre.
  • 28 milímetros de diámetro: apropiado para aves de tamaño algo mayor a las anteriores, como el carbonero común o el gorrión molinero.
  • 32 milímetros de grosor: para las aves de mayor tamaño como el gorrión común.

El sistema de apertura

apertura-caja-nidoNuestra caja nido debe poder abrirse de forma sencilla, pues una vez al año, y siempre una vez finalizada la estación reproductora (en septiembre por ejemplo), resulta conveniente vaciar su contenido y dejarla de nuevo vacía. La forma más útil de conseguirlo es no clavar el techo al resto de la caja de forma directa, sino emplear una tira de caucho (por ejemplo de una vieja cámara de bicicleta) o una tira de tela gruesa resistente, que se clavará para que actúe de bisagra tanto al techo como a la parte trasera.

En el siguiente apartado, descubrimos cómo evitar que el techo de la caja pueda levantarse por un golpe de viento de una forma sencilla.

¿Cómo colgarla?

gancho-caja-nidoSi nuestra caja va a ir anclada a un tronco bastará con realizar algún orificio en la parte superior e inferior de la pieza trasera para atarla al tronco (no debe clavarse para evitar daños al árbol, ni alambre pues puede estrangular el tronco en su futuro crecimiento). Si la vamos a anclar a una pared la atornillaremos directamente a ella, empleando un taco adecuado al grosor del tornillo.

Tanto para colgar la caja, como para que el techo permanezca cerrado (por tanto también se usa en el caso anterior), realizaremos dos taladros en la parte superior de los laterales, no en el centro de la pieza sino algo desplazados hacia la parte de atrás, lo que es importante para que el nido quede inclinado ligeramente hacia su frontal y reduzca el riesgo de que el agua de lluvia entre por el agujero. Por estos agujeros introduciremos un alambre que pase por el interior de la caja de lado a lado uniendo ambos extremos en la parte superior del techo. En el centro de la caja (sobre el techo) daremos una vueltas al alambre para crear “un lazo” donde entrará el gancho del que colgará la caja.

Para realizar el gancho emplearemos un alambre grueso al que daremos forma de interrogación tal y como se ve en la imagen. Es importante comprobar que el gancho soporta con creces el peso de la caja nido para evitar que se pueda caer.

Para colgar la caja nido

gancho-caja-nidoSi nuestra caja va a ir anclada a un tronco bastará con realizar algún orificio en la parte superior e inferior de la pieza trasera para atarla al tronco (no debe clavarse para evitar daños al árbol, ni alambre pues puede estrangular el tronco en su futuro crecimiento). Si la vamos a anclar a una pared la atornillaremos directamente a ella, empleando un taco adecuado al grosor del tornillo.

Tanto para poder colgar la caja, como para que el techo permanezca cerrado (por lo tanto también se usa en el caso anterior), realizaremos dos taladros en la parte superior de los laterales, no en el centro de la pieza si no algo desplazados hacia la parte de atrás, lo que es importante para que el nido quede inclinado ligeramente hacia su frontal y reduzca el riesgo de que le agua de lluvia entre por el agujero. Por estos agujeros pasaremos un alambre que pase por el interior de la caja de lado a lado uniendo ambos extremos en la parte superior del techo. En el centro de la caja (sobre el techo) daremos una vueltas al alambre para crear “un lazo” donde entrará el gancho del que colgará la caja.

Para realizar el gancho emplearemos un alambre grueso al que daremos forma de interrogación  tal y como se ve en la imagen. Es importante comprobar que el gancho soporta con creces el peso de la caja nido para evitar que pueda caer.

Cómo y dónde colocarla

Altura. En espacios de acceso público es muy importante poner las cajas nido a una altura inalcanzable para las personas, pues es frecuente que “algún paseante” se la lleve o incluso que sean vandalizadas (por ejemplo, rotas a pedradas). Sin embargo en un espacio privado de acceso controlado, como nuestra terraza o jardín, no es necesario colocar las cajas a gran altura, siendo suficiente ponerlas a unos tres metros del suelo.

Orientación. En climas muy húmedos intentaremos que la entrada de la caja no quede muy expuesta a la dirección habitual de las lluvias, y en climas muy cálidos buscaremos una zona sombreada o que no esté expuesta directamente al sol en las horas centrales del día.

Elegir el lugar adecuado. Si vamos a anclar el nidal a la pared y tenemos la posibilidad de que quede medio oculta por alguna planta trepadora como una hiedra o jazmín, las aves percibirán su nuevo hogar como más protegido. Si lo vamos a colgar de una rama de un árbol, lo más importante es elegir una rama viva y con un grosor suficiente para soportar varias veces el peso de nuestra caja nido, poniendo atención en que el gancho quede colocado entre dos horquillas de la rama; así, estos actuaránúen como tope en caso de que el gancho se deslice en una u otra dirección de la rama (de lo contrario un día de viento la caja puede desplazarse hasta la punta de la rama y caer al suelo).

 

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Modificando esta caja nido para otras aves

caja-nido-chochinExisten aves que no aprecian las cajas nido cerradas (a las que se entra por un pequeño agujero), y prefieren las que tienen el frontal parcialmente abierto, como el petirrojo, el chochín, el colirrojo tizón, las lavanderas o el papamoscas gris. Para construir una caja nido para estas especies, la única modificación que necesitamos realizar en el diseño aquí propuesto es reducir la longitud del frontal de 20 centímetros a 12 centímetros para que sólo cubra la parte inferior del frontal, no afectando al resto de medidas de la caja.

Este tipo de cajas no deben colgarse de una rama, sino ancladas a la pared en un lugar muy bien protegido por vegetación trepadora o bajo la cubierta de un garaje o similar.

Es conveniente recordar que el modelo aquí propuesto y sus modificaciones son solo uno de los múltiples diseños que podemos construir. Para aquellos más inquietos recomendamos buscar en la web planos para otros diseños igualmente válidos, pues existen multitud de variaciones para todo tipo de especies (una muestra: nest box plans).

 

 

Os animamos a compartir fotografías que muestren vuestros trabajos solos o en familia, en el jardín, en la terraza o el balcón. Enviádnoslas por Twitter, Facebook o Instagram. Todas vuestras experiencias nos interesan… y además tienen premio:

 

Próxima entrada: #MesdelosNidos: la vida en el interior de la caja nido

Si tienes cualquier duda puedes escribirnos a biodiversidadurbana@seo.org

 

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Autor del texto e ilustraciones: Luis Martínez, área Social de SEO/BirdLife

 

Entradas anteriores:

1. Marzo es el #MesdelosNidos

2. #MesdelosNidos: ¿una caja nido para petirrojo o golondrina?

 

 

 

 

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