España es muy grande y diversa, por eso cada comunidad autónoma goza de sus rincones y de sus enclaves ricos en avifauna. Probablemente ya conozcas algún lugar en tu zona, algún parque urbano, las afueras de un pueblo o un espacio protegido que queda cerca del lugar donde vives. Sin embargo, si lo que quieres es descubrir nuevos lugares para ver otras especies o simplemente aumentar tus horizontes ornitológicos, te invitamos a que eches un vistazo a las recomendaciones de nuestro equipo de SEO/BirdLife. Ellos han pasado muchas horas en cada destino y se lo conocen muy bien, de modo que solo tienes que seguir sus recomendaciones y no pestañear para no perderte nada.

La recomendación de Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Seguimiento es la cordillera pirenaica. “Este es uno de mis sitios favoritos, por su facilidad para ver buitres y para disfrutar de una de las rapaces más grandes de la fauna europea, el quebrantahuesos” afirma. Juan Carlos nos lleva concretamente hasta el Valle del Roncal (Navarra), un lugar de espectaculares paisajes y parajes al que puedes ir a ver aves únicas de estos enclaves como el escribano cerillo y el verderón serrano durante los meses de primavera y otoño.

Camachuelo común ©Ondrej Prosicky-Shutterstock

Camachuelo común ©Ondrej Prosicky-Shutterstock

Virginia Escandell del Área de Seguimiento nos aconseja el oeste de La Rioja. La limpieza de sus campos y la tranquilidad de los pueblos dejan disfrutar mucho más de las zonas montañosas y mosaicos agrícolas en los que, durante la primavera, puedes observar aves tan coloridas como el alcaudón dorsirrojo y camachuelo común. “En los alrededores de Pazuengos hay un alto desde el que se puede admirar una preciosa panorámica en la que poder ver las montañas y otear en busca de algunas rapaces sobrevolando la comarca”.

El siguiente miembro de nuestro equipo es Blas Molina, del Área de Seguimiento, que nos confiesa que su lugar favorito para ver aves se encuentra en Extremadura donde se puede ver al elegante elanio común. “Cualquier lugar de esta comunidad es bueno para observar una diversidad de aves única”. Sus recomendaciones son que acudas en primavera a hábitats que incluyan dehesas con cortados, para que de esta forma puedas disfrutar del gran espectáculo que son las rapaces. Monfragüe o los Llanos de Trujillo son algunos de los enclaves a los que puedes acercarte a observar aves en Extremadura.

Elanio común ©EcoPrint-Shutterstock

Elanio común ©EcoPrint-Shutterstock

De todos a los que hemos preguntado, nuestro compañero Gabriel Martín del departamento de Gestión de Recursos, es el que tiene una propuesta más aventurera. Nos aconseja recorrernos la costa vasca, desde Irún hasta Bilbao observando siempre la costa o tomando un barco para ver aves pelágicas. “Los embarcaderos durante los meses de octubre a marzo son los sitios más divertidos donde podrás ver gaviotas ya que, entre las patiamarillas y las sombrías, no puedes perderte la gaviota cáspica, cada vez más habitual”. En esta gran superficie costera Gabriel nos confiesa dos de sus puntos favoritos donde puedes ver aves relativamente cerca: el puerto de Ondárroa y la laguna costera de Playaundi.

Desde el Área Social, su coordinador, Fernando Guerrero, tiene una propuesta sencilla pero interesante. Nos desvela uno de sus lugares favoritos para ver aves y que queda muy cerca de la capital, el Monte de El Pardo. Aquí podrás disfrutar de la avifauna típica del bosque mediterráneo, donde cría el águila imperial ibérica, pero a Fernando le gusta ir durante el invierno, donde te puedes sorprender con aves poco habituales como el pinzón real o el zorzal real que llegan escapando del frío europeo. “El Cerro de la Marmota es un lugar perfecto en otoño para ver el atardecer mientras se disfruta de uno de los espectáculos de la fauna ibérica, la berrea”.

Alcaudón dorsirrojo ©aaltair-shutterstock

Alcaudón dorsirrojo ©aaltair-shutterstock

Álvaro Díaz del Área Social, nunca deja sus prismáticos en casa, nos recomienda coger el abrigo e ir hasta las vegas altas del Guadiana, a la siberia de Extremadura. Allí podrás ver la invernada de decenas de miles de aves acuáticas de varias especies y grullas, de las que se pueden ver cada año unos 30.000 ejemplares. “En el embalse de Gargáligas algún año hemos llegado a contar miles de ejemplares de ánade rabudo, una imagen muy peculiar en la provincia de Badajoz”.

La recomendación de Pablo de la Nava nos lleva hasta Segovia, concretamente a El Espinar donde los Campos de Azálvaro sirven de autopista durante el paso migratorio postnupcial (de agosto a septiembre). Esta característica del enclave segoviano hace fácil la observación de los ejemplares en migración del águila pescadora. Este lugar, según nos revela Pablo, es una ZEPA a la que puedes acercarte a observar gran diversidad de rapaces, aunque desafortunadamente se encuentra bastante amenazada por la obra de ampliación de una carretera cercana. “Si te acercas a pajarear por allí, recomiendo el Puente de las Meninas que deja ver una panorámica digna de ser fotografiada”.

El siguiente miembro de nuestro equipo que nos interesa saber su lugar favorito es un avezado ornitólogo, profesor de alguno de nuestros cursos, Luis Martínez, del Área Social, nos recomienda la primavera y el otoño de un lugar algo desconocido entre los madrileños, la sierra oeste de Madrid. Allí hay una buena representación de monte mediterráneo en la que podrás ver búho real, águila imperial ibérica o buitre negro, especies tan elegantes como impresionantes. “Mi recomendación es la Vía Verde de Picadas, que pasa por el embalse y en la que puedes disfrutar de este mundo tan curioso que son las aves”.

Mirlo capiblanco ©Erni-shutterstock

Mirlo capiblanco ©Erni-shutterstock

Felipe González, nuestro Delegado en Cantabria, nos traslada a uno de los valles Cantábricos, el valle de Campoo, conocido por la estación de esquí. Felipe lo cita como un lugar para observar especies que solo se pueden ver en alta montaña, pero con una gran riqueza natural con una lista de 100 especies diferentes. Desde las aves de los matorrales alpinos en la zona de Alto Campoo como son el gorrión alpino, el mirlo capiblanco,  la perdiz pardilla o el aguilucho pálido, hasta las vinculadas al rico mosaico de prados y setos de las zonas bajas como escribano cerillo y soteño, la curruca zarcera o el alcaudón dorsirrojo.  Y algo que no todo el mundo sabe: “Hay un nido de gorrión alpino en una de las torres de los remontes de la estación de esquí de Alto Campoo, la que va hasta el Chivo”

Como España es mucho más que la península ibérica hemos ido a preguntarle a un compañero de nuestra delegación Canaria y…bingo! Toño Lorenzo, conocido pajarero canario nos sugiere, como no, un lugar en el norte de Tenerife, en Los Realejos: la Ladera de Tigaiga, partiendo de la zona recreativa de Chanajiga. Puede recorrerse por una pista forestal en cualquier mes del año, pero entre abril y junio coincide con el período de cría de la mayor parte de las especies presentes y es más productivo. Como especies más características, las palomas endémicas, tanto la rabiche como la turqué, que pueden verse cruzar en vuelo, alimentándose de frutos en algún árbol de la laurisilva en las laderas que se dominan desde la pista, y escucharse con sus típicos arrullos. También otras especies forestales, e incluso a veces algunos pinzones azules que acuden a los bebederos. Toño nos dice que “los días con mucha bruma o neblina no hay apenas visibilidad, aunque lo compensa escuchar los arrullos de las palomas endémicas; los días entre semana son más tranquilos y no tienen tantos visitantes en el área recreativa por lo que se evita el bullicio.”

Islas columbretes  Edu Blanco (CC BY-NC 2.0)

Islas columbretes. Edu Blanco (CC BY-NC 2.0)

Siguiendo con islas, os llevamos, gracias a nuestro responsable del programa marino, a una que seguramente no conozcáis, pero que bien merece una visita, sobre todo para huir del sofocante calor del verano. Se trata de las Islas Columbretes, “un lugar espectacular por su aislamiento y belleza”, nos dice Pep Arcos. Una visita a finales de verano o principios de otoño nos permitirá disfrutar de los numerosos halcones de Eleonor que nidifican en el archipiélago, así como cormoranes moñudos y gaviotas, a la vez que podemos contemplar en el trayecto multitud de pardelas cenicientas y, con suerte, algún que otro paíño europeo, ambas especies nidificantes locales pero difíciles de observar en las islas si no se va de noche. A ello cabe sumar la diversidad de aves terrestres que pueden hacer escala en las islas durante su migración, especialmente si tenemos la suerte de visitarlas en un día propicio. En primavera además podemos añadir a la lista las numerosas pardelas baleares que frecuentan las aguas circundantes. Durante el verano existe cierta oferta de visitas en barco, que permiten combinar las observaciones en el mar durante el trayecto de 3 horas (pardelas, paíños y otras aves marinas, además de poder ver cetáceos, tortugas, peces luna y otros) con una visita a la isla (acotada al sendero que sube hasta el faro). Desde el faro, las observaciones de halcón de Eleonor son inigualables. La visita suele culminar con un baño, en el que se puede disfrutar de los inigualables fondos del archipiélago y su rica fauna marina. 

Un artículo de Jose María de la Peña y Carlos Hernáez, SEO/BirdLife

 

 

 

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