Cerillos, soteños, hortelanos, nivales… Hablamos de escribanos

 

Identificar escribanos puede resultar un reto muy entretenido, sobre todo si, además de reconocer la especie, el empeño va más allá para intentar averiguar sexo y edad de los ejemplares. Ligados a hábitats diferentes, encontrarlos en un lugar concreto u otro ya puede suponer una gran pista a la hora de acertar con su nombre. Porque el “apellido” de palustre, triguero, soteño, hortelano o montesino tiene mucho que ver con sus ambientes preferidos, ya sean zonas húmedas, agrícolas, boscosas o montañosas. Algunos también frecuentan parques urbanos.

 

Infografía de escribano cerrillo y soteño publicada en el nº 22 de "Aves y naturaleza"

Infografía de escribano cerrillo y soteño publicada en el nº 22 de “Aves y naturaleza”

 

Los emberícidos o escribanos pertenecen al grupo de los paseriformes y una de las reglas generales para su identificación es que los machos adultos tienen plumajes más llamativos que los de las hembras o los jóvenes, menos coloreados y contrastados.

La mayoría son residentes en España (a excepción de Canarias donde sólo se encuentra de forma permanente el triguero), mientras el resto acude a invernar, sobre todo el palustre y otros escribanos norteños. De los escribanos presentes regularmente en España, los que mayor confusión pueden producir a nivel de especie son el cerillo y el soteño, y en menor medida el palustre y el triguero. Para ayudar a distinguir todos conviene fijarse principalmente en algunos caracteres que los ornitólogos Pablo Vera y Octavio Infante -técnicos de SEO/BirdLife- destacan.

 

Infografía de escribanos nival, palustre, triguero, hortelano y montesino publicada en el nº 22 de "Aves y naturaleza".

Infografía de escribanos nival, palustre, triguero, hortelano y montesino publicada en el nº 22 de “Aves y naturaleza”.

 

Dónde ver escribanos en invierno

A los escribanos les gustan los ecosistemas abiertos, sobre todo en invierno, cuando abandonan las áreas más frías y se desplazan a ambientes más atemperados. Destacan, fundamentalmente, los mosaicos agropecuarios con matorral abundante y bien desarrollado, y cultivos de secano. El escribano palustre sin embargo –mucho más numeroso en invierno comparado con la población reproductora– selecciona principalmente espacios ligados al agua, como humedales, cultivos de inundación
o de regadío.

 

Ambiente de mosaico agropecuario ©Sara Sánchez-SEO/BirdLife

Ambiente de mosaico agropecuario ©Sara Sánchez-SEO/BirdLife

MOSAICOS AGROPECUARIOS
Aunque aquí nidifican cerillos –franja norte de la Península y áreas montanas– y trigueros –centro y sur peninsular–, los mosaicos agropecuarios son los ambientes preferidos por los escribanos durante el invierno. Es entonces cuando estas dos especies, junto con soteños y montesinos, frecuentan la transición entre parcelas de cultivo y áreas de matorral y arbolado disperso, alimentándose de semillas y algunos insectos.

 

SOTOS Y ZONAS ABIERTAS ARBOLADAS
Como su nombre indica, el escribano soteño se siente cómodo en los sotos y zonas abiertas arboladas. Aquí permanece todo el año, formando en invierno bandos mixtos con cerillos. Por su parte, el palustre –cuando existen formaciones de carrizos– también frecuenta los sotos fluviales en la temporada más fría, mientras el montesino también hace uso de este ambiente, aunque en menor medida.

 

Zona de media montaña con bosque y arbolado ©Sara Sánchez-SEO/BirdLife

Zona de media montaña con bosque y arbolado ©Sara Sánchez-SEO/BirdLife

BOSQUES Y FORMACIONES ARBUSTIVAS MONTANAS
Suponen los ambientes de nidificación de escribanos montesinos, así como de escribanos cerillos, aunque estos prefieren las zonas más abiertas, como pastizales montanos anexos a matorrales abiertos o campiñas con setos arbustivos. Los escribanos hortelanos, presentes solo en primavera y verano, nidifican en bosques claros dominados por leguminosas o brezales de la mitad norte de la Península.

 

 

MATORRAL MESOMEDITERRÁNEO
Son ambientes utilizados con menor frecuencia por escribanos montesinos y hortelanos durante la reproducción, principalmente en zonas de mayor altitud en el sur y este de la Península, suponiendo el límite de distribución. Estos matorrales tienen la capacidad de albergar una mayor abundancia de escribanos montesinos y cerillos en los inviernos más fríos, cuando estas aves abandonan temporalmente las zonas típicas de invernada.

 

HUMEDALES
Algunos humedales del centro, costa mediterránea y atlántica son los lugares de reproducción de las subespecies iberoriental e iberoccidental de escribano palustre, muy amenazadas. En invierno, embalses, marismas y humedales, especialmente cuando hay una matriz de cultivos de inundación o regadío, reciben un gran contingente de aves europeas invernantes. En zonas litorales, en los cultivos del entorno de humedales, invernan con bajas densidades escribanos soteños y trigueros.

 

Escribano pigmeo ©Dibyendu Ash

Escribano pigmeo ©Dibyendu Ash

LAS ISLAS, UN LUGAR PARA OBSERVAR
ESCRIBANOS DIVAGANTES

Gracias al esfuerzo de observadores de aves y anilladores en los archipiélagos de Baleares y Canarias, cada octubre y noviembre se detectan varios escribanos pigmeos (Emberizapusilla), procedentes de la bosques abiertos y ribereños de la taiga. Aunque su presencia en las islas Canarias orientales (Lanzarote y La Graciosa) y en las Baleares orientales, principalmente Menorca y Cabrera, tiene lugar durante el paso otoñal, las fechas de algunas observaciones inducen a pensar en la posibilidad dela invernada de algún ejemplar.

 

 

 

Escribano lapón ©José Ramón Gómez

Escribano lapón ©José Ramón Gómez

LA COSTA DE LOS
ESCRIBANOS NÓRDICOS

De forma regular, aunque muy dispersa, cada octubre y noviembre llegan a las costas de Asturias y principalmente A Coruña dos aves esperadas por los ornitólogos locales: el escribano nival (Plectrophenaxnivalis) y el escribano lapón (Calcariuslapponicus). Ambas especies se distribuyen durante la época de cría por la taiga, tundra, páramos y abedulares del norte de Europa y Siberia, e invernan en la estepa rusa, aunque se sospecha que los ejemplares que se observan en España proceden de Groenlandia. Durante estos meses, los escribanos lapones visitan los sistemas dunares, zonas litorales abiertas y pistas de tierra de las pequeñas playas tranquilas de Bares, Fisterra, Valdoviño o Ribadeo, en A Coruña, y Gozón en Asturias.

 

Este “Cuaderno de campo”, realizado por los ornitólogos Pablo Vera y Octavio Infante -técnicos de SEO/BirdLife- ha sido publicado en el nº 22 de la revista Aves y naturaleza, editada por SEO/BirdLife.

 

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