Incendios y el riesgo de la quema incontrolada de rastrojos

La quema incontrolada de rastrojos podría estar detrás del incendio declarado ayer en las inmediaciones de la localidad de Artana (Castellón) y que se ha adentrado en la Sierra de Espadán, un enclave natural  protegido por la legislación europea bajo el paraguas de la Red Natura 2000. SEO/BirdLife alerta del riesgo de este tipo de prácticas en época estival y  reclama mayores recursos, económicos y humanos, para prevenir la aparición del fuego, especialmente en lugares que son claves para la conservación de la biodiversidad de la Unión Europea.

Parece que las llamas ya han arrasado más de 1.000 hectáreas de masa forestal de alto valor ambiental, fundamentalmente bosque mediterráneo con predominancia de pino y carrasca. De hecho, esta zona de montaña está declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) por su gran valor ornitológico, es especial para la conservación de rapaces rupícolas y forestales destacando el águila-azor perdicera. Asimismo, destaca por su singularidad geológica pues constituye un enclave silíceo en el conjunto mayoritariamente calizo de las sierras valencianas.

“Todavía no se ha controlado y no podemos saber el alcance total pero sí que está provocando la pérdida del hábitat de especies forestales, y de otras de gran valor en este espacio, en especial el águila azor-perdicera, considerada como ‘vulnerable’ por el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Como mínimo, el incendio ha afectado al menos a una de las las siete parejas que habita en este territorio” apunta Mario Giménez, delegado de SEO/BirdLife en la Comunidad Valenciana.

“Otra de los temores es que las llamas puedan alcanzar el corazón de la Sierra de Espadán”, añade Mario Giménez.  “Se trata de una zona que, además del valor ambiental que tiene por ser el alcornocal más extenso de la Comunitat Valenciana, es clave en la actividad productiva de extracción de corcho de la región”.

Aguila-azor perdicera Foto: Tatavasco

Aguila-azor perdicera Foto: Tatavasco

 

Más prevención

El origen de este incendio apunta a una quema de rastrojos incontrolada lo que pondría de manifiesto, una vez más, la necesidad de que de se dediquen mayores esfuerzos y recursos en labores de prevención de incendios, más aún en un escenario de cambio climático. Es una responsabilidad que no solo compete a las administraciones públicas sino también a la ciudadanía, ya que es preciso evitar riesgos o cometer imprudencias como la que podría estar detrás de este fuego.

SEO/BirdLife subraya que los modelos de gestión forestal y los presupuestos dirigidos al capítulo de incendios deben ir destinados, en un porcentaje mucho mayor que el actual, a la prevención y sensibilización. En la actualidad, la partida de extinción es la protagonista.

Nicolás López, técnico de especies amenazas de la organización ambiental indica que “el aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones anuales está provocando que el calentamiento global propicie escenarios ambientales cada vez más inflamables en nuestros montes. Es cada vez más urgente que las actuales políticas de desarrollo socioeconómico se tornen en modelos de gestión urbanística y forestal más acordes al principio de prevención que al de extinción”.

Afección a espacios de alto valor ecológico

El incendio de la Sierra de Espadán es otro ejemplo de cómo del grave impacto ambiental que pueden llegar a tener los incendios: más del 80% de los fuegos afectan a espacios protegidos de la Red Natura 2000 y muchos de ellos se producen también en espacios naturales protegidos de la red nacional o autonómica.

Noticias Relacionadas
X