Por Alvaro Díaz

 

Uno, dos, ¡tres herrerillos! Estamos preparando el desayuno y miramos de reojo a través de la ventana, sin perder de vista los comederos que hemos puesto en el falso pimentero: bolas de sebo, cacahuetes, pipas, membrillos, pan… ¡casi parece un árbol de Navidad! Por supuesto, no muy lejos, un pequeño abrevadero acompaña al resto de extraños elementos. Canturrea el colirrojo tizón y llegan los herrerillos, con ellos algún carbonero, y como rayos celestes brincan entre las ramas y se distribuyen picando los cacahuetes o aprovechando la manteca.

 

Donna Apsey-Shutterstock

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Las grandes palomas torcaces, las gritonas tórtolas turcas e incluso las perdices acuden a beber, al igual que lo hace la curruca capirotada, que también le tira algún tiento a tal dispendio de comida. El petirrojo, con su pecho encarnado, se dedica al pan mientras zorzales y mirlos corretean por el suelo. Los gorriones abundan y por supuesto se mezclan con los demás en este curioso restaurante. Fiel a su cita matutina aparece el picogordo, que con su potente pico se dedica principalmente a las pipas. Muchos, antes de abandonar esta curiosa cantina, se dan un fresco baño. Observar esta explosión de vida con una taza de café en la mano ¡es todo un lujo!

 

Los comederos para pájaros son muy fáciles de instalar y facilitan enormemente la observación y la fotografía de aves

©Maridav-Shutterstock

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De larguísima tradición en el centro y norte de Europa, donde los inviernos son mucho más duros que en España y las aves reciben mejor las ayudas alimenticias durante esta estación, los comederos son elementos extraordinariamente fáciles de instalar y que facilitan enormemente el disfrute de los pájaros mediante la observación y la fotografía, además de ser un buen apoyo para estos pequeños seres cuando su comida escasea considerablemente. Estos establecimientos funcionan también como focos de intercambio cultural; nuestro picogordo al principio se dedicaba en exclusiva a las pipas caídas en el suelo pero ya ha aprendido a cogerlas de las redes tras ver a los demás colgarse de ellas y sacarlas con facilidad.

 

Aves de distintas especies compartiendo un comedero. © Kuttelvaserova - Shutterstock

Aves de distintas especies compartiendo un comedero. © Kuttelvaserova – Shutterstock

 

Cómo poner un comedero

Justo ahora, en estas fechas de frío y de invierno, es un momento ideal para instalar un comedero en casa. Las aves lo agradecerán y nosotros disfrutaremos observándolas.

El primer paso para ponerse con esta agradable faena es elegir un buen lugar en el jardín o en el patio del colegio, a ser posible fuera del alcance de depredadores -atención a los gatos domésticos, que pese a parecer inofensivos para sus dueños, son culpables de la muerte en vano de miles de aves cada año-, relativamente tranquilo (y que podamos observar desde la distancia), abierto y seguro y protegido del sol y viento frío. También sirve un balcón o una ventana. No será tan fácil que las aves se acerquen como en un jardín, pero tarde o temprano lo harán, y será un placer recibir su visita.

©Panbazil-Shutterstock

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Hay que elegir un buen lugar en el jardín o en el patio del colegio, a ser posible fuera del alcance de depredadores como los gatos

Tras esto hay que elegir qué cacharros hay que instalar, algo que está estrechamente relacionado con la comida que queremos disponer y a su vez guarda un gran vínculo con las aves que pueblan el entorno. Sin embargo, más de una vez se ha dispuesto alimento al azar en un comedero y se ha observado como aparecen pájaros que uno no imaginaba que anduvieran por la zona. Es esencial evitar los alimentos salados y, en muchos casos, cocinados. Igualmente, no hay que olvidarse del agua, un bebedero sin más ya es muy atractivo para las aves, especialmente en verano, y hay que tener en cuenta que muchas tienen una alimentación basada en semillas y necesitan beber.

Es esencial evitar los alimentos salados y, en muchos casos, cocinados. Igualmente, no hay que olvidarse del agua

Más allá del pan duro y desmenuzado, la fórmula más asequible para alimentar a las aves, uno de los sistemas más sencillos es hacerse con cacahuetes crudos, sin salar y sin tostar, con cáscara incluida, y ensartarlos uno a uno con un alambre, hasta juntar 15 o 20, y colgarlos de un árbol. Los herrerillos y carboneros se vuelven locos.

 

Cacahuetes ensartados en un alambre para hacer un fácil comedero para carboneros y herrerillos. ©Courtesy of Spade Fork Spoon

Cacahuetes ensartados en un alambre para hacer un fácil comedero para carboneros y herrerillos. ©Courtesy of Spade Fork Spoon

 

No es difícil tampoco conseguir una malla, como la que encierra las naranjas o ajos en la frutería o el mercado, y meter en ella cacahuetes, pero ahora pelados (e igualmente crudos) y pipas enteras (crudas y sin salar). Tanto en estos como en los siguientes puede ser importante poner alguna cobertura a modo de paraguas para que la lluvia no eche a perder rápidamente la comida.

 

©Denise Allison Coyle -Shutterstock

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©Karin Jaehne -Shutterstock

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Otras semillas, como alpiste, negrillo, cañamones, mijo o panizo, fácilmente adquiribles en tiendas de mascotas, en paquetes preparados para la alimentación de aves de jaula, son igualmente útiles para las aves silvestres. Podríamos complicarnos mucho preparando una buen tolva o incluso adquirir algunos de los comederos especiales para dispensar estas semillas o construir uno nosotros mismos, pero basta con preparar una buena bandeja para que haga bien esta función.

 

©TTPHOTO-Shutterstock

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El sebo, la manteca, es también un alimento muy apreciado por las aves. Algunas aves insectívoras lo ven como un manjar. Es fácil conseguir paquetes de esta grasa, que tras fundirla en el microondas o al fuego y tras mezclarla con cacahuetes pelados y pipas, se puede moldear para convertirla en una bola que colocaremos en una malla como la que vimos arriba o se puede verter hasta que su enfriamiento en un recipiente como un coco vaciado, pequeño bote o envase de yogur. En estos últimos casos, con ayuda de una cuerda se colgará boca abajo, de forma que los pájaros tendrán que hacer algunas virguerías para conseguir el alimento, si bien se puede clavar un palo que servirá de agradable apoyo para todos ellos.

 

Mezcla de manteca y semillas preparadas en un molde de cocina con forma de corazón. ©VikaRayu-Shutterstock

Mezcla de manteca y semillas preparadas en un molde de cocina con forma de corazón. ©VikaRayu-Shutterstock

 

Algunas frutas, como el membrillo y la manzana, cortadas por la mitad, son también candidatas para formar parte del menú. Otras como las uvas o las ciruelas secas son atractivas para mirlos, zorzales y petirrojos.
Si queremos ser algo más sofisticados, podemos comprar larvas de tenebrios o similares en tiendas especializadas (en reptiles) y dispensarlas para atraer a las aves insectívoras.
Algunos de estos alimentos se pueden situar también en el suelo, así que aprovecha también este lugar y así otras aves se verán favorecidas.

 

©Pixfix-Shutterstock

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Por último y pese a la sencillez de esta labor, hay que tener en cuenta un par de cuestiones. Una vez el comedero se vuelve concurrido, veremos como estorninos, gorriones e incluso palomas o grajillas pueden echar a otras aves. Para evitarlo, pon los comederos bien dispersos y así darás una oportunidad a los más tímidos. Además de reponer la comida, hay que limpiar periódicamente los envases y estructuras a reutilizar para evitar que acumulen suciedad y crezcan hongos.

Cómo hacer tu propio comedero

En la tienda online de SEO/BirdLife se pueden adquirir comederos y comida para aves. Naturalmente podéis entrar y solicitar uno, pues se trata de un buen producto y ayudaréis a nuestra ONG, pero tampoco es nuestra intención incitaros al consumo y venderos el producto. Como habéis visto, hay soluciones caseras para alimentar a las aves. De hecho, en SEO/BirdLife llevamos a cabo numerosos talleres, sobre todo infantiles, donde construimos cajas nido y también comederos. En la página web de nuestro Club Aventureros puedes consultar este tutorial que te explica cómo hacer un comedero sencillo con una botella de plástico. Es una forma de reciclaje de objetos de uso cotidiano. De hecho, muchos de nuestros talleres los llevamos a cabo con Ecoembes, la entidad responsable de la gestión de envases en España, para demostrar junto a ellos que esas botellas de plástico, pueden tener una segunda vida: reciclar los materiales, o usarlos para ayudar a las aves y disfrutar con ellas.

 

 

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