El deshielo anticipado adelanta la reproducción en las aves árticas

Un equipo investigadores dirigido por Joe Liebezeit, de la Audubon Society of Portland, ha descubierto que las aves migratorias que crían en el Ártico de Alaska están adelantando la nidificación en primavera, debido fundamentalmente al deshielo, que cada vez ocurre más temprano.

El estudio, “Phenological advancement in arctic bird species: relative importance of snow melt and ecological factors”, traducido al español como “Adelanto fenológico de las especies de aves del ártico: importancia relativa del derretimiento de la nieve y los factores ecológicos” ,aparece publicado en el número de mayo de la revista Polar Biology.

 

Agujeta escolopácea, una de las aves limícolas reproductoras en el Alaska estudiadas © Michael L. Baird

Agujeta escolopácea, una de las aves limícolas reproductoras estudiadas en Alaska © Michael L. Baird

 

Los investigadores examinaron la fecha de puesta del primer huevo en cerca de 2.500 nidos de aves limícolas: correlimos semipalmeado (Calidris pusilla), faralopo de pico grueso (Phalaropus fulicarius), faralopo picofino (Phalaropus lobatus) y correlimos pectoral (Calidris melanotos), además de una especie de pájaro cantor, el escribano lapón (Calcarius lapponicus). El estudio tuvo lugar en cuatro áreas, que abarcaban desde los campos petrolíferos de la bahía de Prudhoe a la remota Reserva Nacional de Petróleo del ártico occidental de Alaska.

Se estudió el deshielo en varias áreas de nidificación en diferentes intervalos al comienzo de primavera. También se valoraron otras variables como potenciales impulsores del cambio en el momento de nidificación, como la abundancia de predadores de nidos (que se cree que afecta al momento reproductivo), y mediciones por satélite del crecimiento de la vegetación en la tundra, pero se comprobó que estos factores eran menos importantes que el deshielo.

“Parece claro que el momento del deshielo en el Ártico de Alaska es el factor más importante que desencadena las cada vez más tempranas fechas de cría observadas en esta zona del planeta”, explica Liebezeit, uno de los autores del estudio. “Las tasas de avance del adelanto reproductivo son mayores en las aves árticas que en otras aves de zonas templadas, y esto concuerda con el hecho de que el clima ártico está cambiando el doble de rápido con relación a zonas templadas”.

 

Escribano lapón con plumaje invernal © Matt MacGillivray

Escribano lapón con plumaje invernal © Matt MacGillivray

 

¿Y esto qué le supone a las aves? Por ejemplo, los pollos de agujeta escolopácea (Limnodromus scolopaceus), una limícola reproductora en Alaska, necesitan abundante cantidad de insectos para desarrollarse y prepararse así para su migración, rumbo al sur, a mediados de verano. Pero con primaveras cada vez más adelantadas, las limícolas y otras aves árticas tienen que encarar el reto de ajustar el calendario de su cría para asegurar que los jóvenes tendrán recursos alimenticios.

 

Hablan los expertos

Durante los nueve años que ha durado el estudio, las aves adelantaron su nidificación una media de 4 a 7 días. Este patrón concuerda con la observación general de 0,5 días anuales observados en los escasos estudios realizados hasta la fecha sobre el inicio de la nidificación en el Ártico. Además, los índices de cambio en este patrón son mucho mayores que aquellos observados en estudios de aves de climas templados al sur del Ártico.

Steve Zack, coautor del artículo y coordinador de Conservación de Aves de de la Wildlife Conservation Society (WCS) alerta del problema: “las aves migratorias están criando antes en el cambiante Ártico, presumiblemente para seguir el ritmo de las primaveras adelantadas y la abundancia de insectos. Muchas de estas aves invernan en los trópicos y su complicado calendario de movimientos migratorios podría verse comprometido para adaptarse a este cambio. Somos conscientes de que habrá un umbral a partir del cual no serán capaces de seguir a estas primaveras adelantadas, lo cual puede repercutir en el éxito reproductor o incluso en la viabilidad de sus poblaciones.”

 

Correlimos pectoral © Andreas Trepte www.photo.natur.de

Correlimos pectoral © Andreas Trepte/www.photo.natur.de

 

Por su parte, Martin Robards, coordinador del programa “Beringia” de WCS añade: “todo está en movimiento en el Ártico a causa del cambio climático. Estudios como estos son valiosos para ayudarnos a comprender cómo la vida salvaje responde a los dramáticos cambios que están ocurriendo en este ecosistema. Es impresionante ver cómo estas aves migratorias de larga distancia están reproduciéndose en sintonía con los cambios acaecidos en el calendario de la fusión del hielo”.

 

 SEO/BirdLife ante el cambio climático

SEO/BirdLife considera el cambio climático como una peligrosa amenaza para las aves y la biodiversidad en general. A traves de su gran poyecto de “ciencia ciudadana” cualquier persona puede participar en el programa Aves y Clima, que permite registrar las primeras apariciones de algunas aves comunes migratorias en primavera o su fecha de partida a sus cuarteles de invierno, la floración de ciertas plantas y la apación algunos insectos. Todo ello permite alimentar una base de datos que, con el tiempo, arrojará la tendencia fenológica de diversas especies y su posible relación con el cambio climático.

 

Papamoscas cerrojillo, una especie común en España en la que se ha comprobado el efecto del cambio climático © Tatavasco Images

Papamoscas cerrojillo, una especie común en España en la que se ha comprobado el efecto del cambio climático © Tatavasco Images

Por ejemplo, pueden seguir la migración otoñal del papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca). Los movimientos de esta pequeña ave forestal suelen ser espectaculares y muy llamativos, con ejemplares que se pueden ver por cualquier lugar, con frecuencia, emitiendo un reclamo característico. Abunda en el centro y norte de España y es menos llamativa por la costa mediterránea.

En el caso de esta especie, por ejemplo, hay evidencias de que el cambio climático está afectando ya a sus hábitos. Un estudio publicado en la revista Global Change Biology y dirigido por Juan José Sanz, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), señalaba en 2003 que la subida de las temperaturas de primavera en España y el adelanto en la salida de las hojas de los árboles estaba perjudicando la alimentación del papamoscas cerrojillo.

Según este estudio realizado en áreas de montaña del centro de España, y tomando datos de temperatura y fenológicos desde 1980, el papamoscas cerrojillo está llegando tarde a sus zonas de alimentación cría. El ave aprovecha el boom poblacional de orugas ligado a la salida de las hojas de los robles. La brotación de las hojas y la eclosión de los insectos se ha adelantado varios días, pero los papamoscas siguen arribando a la zona en las mismas fechas de siempre. Como consecuencia, defendía el estudio, el peso medio de los pollos se ha reducido y el éxito reproductor ha caído en un 20%, ya que los padres no consiguen alimentarse adecuadamente.

 

 

 

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