La conducta sexual del piquero pardo, entre los trabajos publicados en ‘Ardeola’

Por Agustín Carretero.

Ya están disponibles online el índice y los resúmenes de los trabajos de investigación científica publicados en el volumen 61.1 de Ardeola, la revista científica de SEO/BirdLife. Este número, correspondiente a junio de 2014, incluye en sus 231 páginas siete artículos de investigación, siete notas breves y un forum.    

Portada de Ardeola 61.1 de junio de 2014

Portada de Ardeola 61.1 de junio de 2014

 

Además, recoge el Noticiario Ornitológico, que en esta ocasión recopila citas de interés de 173 especies repartidas por toda la geografía nacional.Aunque la edición impresa ya se ha enviado a los suscriptores, puede encontrarse el índice y el resumen del último volumen en www.ardeola.org y en el portal online de ciencia BioOne, donde además, los suscriptores a esta biblioteca virtual que aglutina las mejores revistas sobre Ciencias de la Vida pueden acceder al contenido íntegro de la revista. A continuación destacamos algunos de los artículos publicados en el número de junio.

 

 

 

Las “montas inversas” del piquero pardo

Entre los estudios publicados destaca uno realizado por cinco investigadores del equipo dirigido por equipo dirigido por Roxana Torres, del Departamento de Ecología Evolutiva de la Universidad Nacional Autónoma de México, en colaboración con Natalia Gañán, del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, que revela una curiosa conducta en el piquero pardo (Sula leucogaster): las montas inversas que realizan la hembras promiscuas de esta especie de la familia de los alcatraces. Esto significa que, durante el cortejo, son las hembras las que montan al macho. Los investigadores comprobaron que el 12% de las parejas observadas (4 de 33) tuvieron esta conducta, además de estudiar otros parámetros relacionados con el cortejo. Así, comprobaron que las hembras que realizaron montas inversas fueron más infieles que aquellas que no mostraron este comportamiento, y los machos emparejados con hembras que realizaron monta inversa tuvieron una mayor probabilidad de copular con otras hembras distintas. Sin embargo, la probabilidad de puesta de las parejas que realizaron ambos tipos de cópula no difirió.

Según los investigadores, la función de esta conducta y los mecanismos que modulan las montas inversas en las hembras promiscuas necesitan estudiarse más a fondo.

 

Hembra de piquero pardo montando a un macho de la misma especie © Natalia Gañán

Hembra de piquero pardo montando a un macho de la misma especie © Natalia Gañán

 

Alberto Velando, de la Universidad de Vigo y miembro del Comité Científico de SEO/BirdLife, explica que en muchas especies de aves se han documentado casos en los que las hembras montan a los machos, “pero la función de este comportamiento es un misterio”. “Al ser una conducta muy poco frecuente, tradicionalmente se había considerado como una conducta aberrante. El artículo publicado en Ardeola por el equipo liderado por Natalia Gañán describe la monta inversa en el piquero pardo y encuentra que está asociada a la conducta promiscua de la hembra. Este es el primer trabajo que halla diferencias entre las hembras que realizan montas inversas y las que no”, explica este investigador experto en aves marinas.

Un estudio previo en otro Pelecaniforme, el cormorán moñudo, realizado por Jose Eugenio Ortega Ruano y Jeff Graves en la Isla de May (1991, Condor) había documentado un alto porcentaje de montas inversas en el periodo de formación de pareja. “Muchas especies de Pelecaniformes, tienen un apareamiento promiscuo, en el que un macho y una hembra forman una pareja, y ambos incuban y crían a los pollos, pero es frecuente que copulen con otros individuos”, indica Velando.

Las observaciones realizadas por Natalia Gañán y su equipo señalan que las hembras que realizan montas inversas además cortejan con machos que no son su pareja. Los investigadores sugieren que un alto nivel de testosterona podría explicar la asociación entre la conducta promiscua y las montas inversas. “En pelecaniformes, los mecanismos que regulan los cambios de pareja y las copulas extrapareja no son muy conocidos, tal vez la monta inversa refleje un conflicto de la pareja. Este trabajo señala claramente que las montas inversas no se producen al azar, por lo que necesitamos prestarle más atención a este comportamiento para desentrañar su significado”, concluye Velando.

 

Quebrantahuesos ©José Luis Ojeda Navío

Quebrantahuesos ©José Luis Ojeda Navío

 Conducta sexual en otras especies

En España también hay especies que muestran curiosos comportamientos de emparejamiento. En el quebrantahuesos, por ejemplo, no es raro que en los Pirineos se reproduzca formando tríos poliándricos, como han señalado Heredia y Donázar (Biological Conservation,1990). Incluso hay un caso de cuarteto identificado por Margalida et al., (Ecología,1997). Según diversos autores, los factores que han propiciado este fenómeno todavía no han sido identificados, aunque podría estar más relacionado en conseguir un territorio de calidad y la posibilidad potencial de heredarlo que en adquirir inicialmente opciones reproductoras que les obligue a establecerse en áreas marginales menos óptimas. Como contrapartida, los machos dominantes pueden verse beneficiados por la colaboración de los subordinados en las tareas reproductoras, reduciendo de esta manera su coste reproductivo. Así, se han observado dos tipos de apareamiento en grupos poliándricos: los heterosexuales, donde los machos intentaban copular con las hembras; y los homosexuales, en los cuales los machos interaccionaban (montas) sexualmente entre sí.

Por su parte, Juan Calos Atienza, coordinador del área de Conservación de SEO/BirdLife, considera que probablemente las cópulas inversas sean más comunes de lo que se piensa, pero han sido muy poco estudiadas. ”Este tipo de estudios demuestran que es un error considerar que todos los individuos de una misma especie hacen lo mismo y refuerza la necesidad de considerar el carácter individual de los animales a la hora de estudiar la ecología de las especies. Este carácter individual es el que hace, por ejemplo, que una pareja de águila imperial se mantenga en su nido pese a que construimos una carretera en su proximidad cuando la mayoría de los ejemplares de su especie lo hubieran abandonado”, indica Atienza. “Es importante que haya revistas de reconocido prestigio, como Ardeola, que publiquen este tipo de estudios que nos ayudan a conocer mejor el comportamiento de las aves”.

 

Otros trabajos destacables en Ardeola 61.1

 

Colibrí montañés gorgimorado © Joseph-C-Boone

Colibrí montañés gorgimorado © Joseph-C-Boone

El vuelo del colibrí a cámara lenta

Ronny Steen, de la Universidad de Ciencias de la Vida de Noruega, publica en Ardeola un estudio sobre la frecuencia del batido de las alas en tres especies de colibrí (encantador, montañés gorgimorado y de ala de sable violáceo) en Costa Rica. La novedad de su trabajo radica en que ha optado por el uso de una cámara de muy bajo coste en un ambiente natural (los estudios previos se habían hecho en cautividad). La cámara, que captura 220 tomas por segundo, ha revelado que el colibrí montañés gorgimorado presentó una mayor frecuencia de aleteo y mayor inclinación corporal durante la alimentación, lo que implica que la alimentación en vuelo estacionario es energéticamente más costosa en esta especie. Enlace al vídeo.

 

La dieta del abejaruco en su límite septentrional 

Pareja de abejarucos europeos © José Luis Ojeda Navío

Pareja de abejarucos europeos © José Luis Ojeda Navío

Un equipo de cinco investigadores alemanes y otro suizo, liderados por Susanne Arbeiter, de la Universidad de Greifswald, ha estudiado la dieta de los adultos y polluelos del abejaruco europeo (Merops apiaster) en el extremo septentrional de su área de distribución (Alemania central). Los adultos se alimentaron de una amplia variedad de insectos, de la que más del 97% perteneció al orden de Hymenoptera (abejas y abejorros, fundamentalmente), Odonata (libélulas y caballitos del diablo) y Coleoptera (escarabajos). Sin embargo, observaron importantes cambios en la composición de la dieta desde la incubación hasta el final de la crianza de los pollos: la proporción de libélulas disminuyó marcadamente en la dieta de los adultos una vez comenzó la crianza de los pollos, en tanto que el consumo de pequeños himenópteros aumentó al final del periodo de ceba de los pollos. La mayor cantidad de abejorros y libélulas en la dieta de los pollos estuvo temporalmente asociada a una disminución de esas especies en la dieta de los adultos, indicando que los individuos reproductores alimentan preferentemente a sus pollos con presas mayores que las que ellos mismos consumen.

 

Escribano palustre iberooriental © Pablo Vera

Escribano palustre iberooriental © Pablo Vera

El hábitat preferido por el escribano palustre

Las preferencias de hábitat del amenazado escribano palustre iberooriental (Emberiza schoeniclus witherbyi) han sido objeto de estudio por un elenco de cinco investigadores españoles y una ornitóloga finlandesa, dirigido por Pablo Vera, de la Universidad de Valencia y técnico de SEO/BirdLife. Se estudiaron 11 humedales y 14 variables de vegetación con cuatro categorías de dominancia en el enfoque de hábitat, mientras que siguiendo un enfoque estructural se analizó el porcentaje de cobertura de siete clases de vegetación y 12 parámetros estructurales de carrizo. La proporción de carrizo con matas de juncos y/o masiega medida a escala de hábitat fue mayor en los territorios ocupados que en los no ocupados por la especie. No obstante, los autores subrayan que los resultados serían más consistentes con estudios previos de preferencia de hábitat a escala del humedal y considerando la reducción del riesgo de depredación y las oportunidades de alimentación y nidificación.

 

El mejor momento para censar perdiz roja

Perdiz roja junto a tubo de riego © Tatavasco Images

Perdiz roja junto a tubo de riego © Tatavasco Images

Las estimas de abundancia de perdiz roja (Perdix perdix) en olivares andaluces pueden variar según la estación del año, la hora del día, la cobertura herbácea y la instalación de sistemas de regadío en donde se realizan los censos, concluye la investigación dirigida por Jesús Duarte junto con otros dos investigadores de la Universidad de Málaga y otro de la Durrell Wildlife Conservation Trust, de Reino Unido. Mientras que en los censos realizados en invierno no existen diferencias entre las estimas de abundancia y densidad de perdiz roja realizados al amanecer y al atardecer; en los censos realizados en verano las estimas fueron mayores a primera hora del día que hacia la puesta de Sol. Es en la temporada estival cuando las observaciones de perdices estuvieron relacionadas con la distancia a los bordes del olivar, donde persiste vegetación herbácea, y a los puntos de riego. Según el estudio, durante la mañana las perdices están más activas y se desplazan hacia los linderos, mientras que al atardecer no están tan activas y no usaban los linderos.

 

Leucocitos en pingüinos

Otro interesante trabajo, en el que participa Andrés Barbosa, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), es el que estudia los niveles de leucocitos en especies de pingüinos antárticos y no antárticos.

 

Datos de interés ornitológico

Por otro lado, el nuevo informe del Noticiario Ornitológico recopila información de 173 especies. Entre otros, se aportan datos destacables que amplían la distribución hacia el norte del vencejo pálido (Apus pallidus); una nueva localidad de camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus); nuevas localidades de chorlito carambolo (Charadrius morinellus), así como un nuevo récord en el número de grullas (Grus grus) invernantes en Extremadura (128.820 ejemplares) y Aragón (59.151 individuos). Mientras, en Canarias se continúa constatando la expansión y establecimiento de nidificantes como el tarro canelo (Tadorna ferruginea) o la tórtola senegalesa (Streptopelia senegalensis).

 

Concentración de grulla común © Tatavasco images

Concentración de grulla común © Tatavasco images

 

Información adicional:

Entrevista a Juan A. Amat, editor de Ardeola

‘Ardeola’, 60 años de ornitología en España

 

 

 

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