La Avutarda Hubara: conservación |
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A raíz de los censos llevados a cabo por la ICBP a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta del siglo XX, los cuales produjeron unos resultados alarmantes sobre las poblaciones de hubara en Canarias, el ICONA encargó un Plan de Recuperación en 1985. Éste incluía entre otros puntos el establecimiento de áreas de reserva, un programa de manejo de la especie y un programa de educación y sensibilización de la población. Además, y a pesar de que no se contemplaba de forma prioritaria, se construyeron en La Oliva (Fuerteventura) unas instalaciones para la cría en cautividad, procediéndose a la captura de los primeros ejemplares. En 1987, la aprobación de la Ley de Espacios Naturales de Canarias, que incluía como espacios
Instalaciones de cría en cautividad. (Fuerteventura)
protegidos algunas zonas prioritarias para la especie, supuso un avance en la conservación de su hábitat. Un año después, algunas de estas zonas fueron incluidas en la red de ZEPA de Canarias. En 2004, SEO/BirdLife elaboró la ficha de la Avutarda Hubara para el Libro Rojo de las Aves de España (ver ficha) donde se recoge la categoría de amenaza para la especie según los criterios de la UICN y se proponen una serie de medidas para garantizar su conservación. En 1998 SEO/BirdLife lleva a cabo una reunión técnica con la administración para revisar el Plan de Acción de la especie y avanzar en la elaboración de un borrador del Plan de Recuperación de la misma. Medidas de conservación propuestas- Revisar, actualizar y publicar el Plan de Recuperación que esta especie requiere atendiendo a su categoría de protección. - Declarar como ZEPA aquellas áreas prioritarias para la hubara, haciendo especial hincapié en las más importantes en Lanzarote, donde la mayor parte carecen de protección. Además, algunas ZEPA ya existentes, a raíz de la información actual, deben modificarse ampliándose sus límites. - Vigilancia en las zonas críticas, sobre todo en la época de cría, de modo que se puedan reducir las molestias antrópicas en las mismas. - Identificar los puntos de mortalidad por tendidos eléctricos y proponer medidas alternativas (modificación del trazado, enterramiento de los tramos más peligrosos, etc.). Asimismo, deben evitarse nuevos tendidos en las áreas prioritarias para la especie. - Realizar cada cinco años un censo simultáneo en todas las islas en las que se distribuye, utilizando para ello la misma metodología empleada en el censo llevado a cabo en 1994 por el equipo de ornitólogos de la Universidad de La Laguna, de modo que los resultados puedan ser comparables entre sí. - Continuar con los estudios referidos a su biología, y especialmente los relacionados con el éxito reproductor, desplazamientos, incidencia de depredadores, impacto del ganado y uso del hábitat. - Llevar a cabo una campaña educativa y de sensibilización de la población local (agricultores, ganaderos, cazadores y estudiantes) y turística de las islas donde se distribuye la especie. |
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