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Cuatro años diciendo `NO´ al veneno

 

El uso de cebos envenenados en el campo es una de las principales amenazas para la biodiversidad en España. Este método masivo, no selectivo y cruento afecta a muchas especies a las que no va destinado -algunas de las más amenazadas de Europa, como el águila imperial ibérica, el quebrantahuesos, el milano real o el alimoche-, además de a animales domésticos y de compañía. Es un delito tipificado en el Código Penal y puede suponer un riesgo para la salud pública. SEO/BirdLife ha trabajado en su erradicación a través del proyecto Life+ VeneNO, que acaba de cerrar una andadura de cuatro años con importantes avances.

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Nombre. Acciones para la lucha contra el uso ilegal de veneno en el medio natural en España
Beneficiarios. SEO/BirdLife (coordinador), Fondo para la Conservación del Buitre Negro y Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
Presupuesto. Aprox. 1,7 millones de euros
Financiadores. Comisión Europea, 40% (Instrumento financiero Life +). Fundación Biodiversidad, del Magrama, 27%. Otros: Cabildo de Fuerteventura, Junta de Andalucía y Gobierno de Cantabria.
Periodo. 2010-2014

 

Reducir la impunidad

Tras cuatro años de andadura ha concluido el proyecto Life+ VeneNO, liderado por SEO/BirdLife, cuyo objetivo ha sido la reducción del uso ilegal de veneno en España. Los cebos envenenados se usan para matar animales que se consideran dañinos para distintas actividades, principalmente la caza, la ganadería y la agricultura, y sirve  para dirimir rencillas entre particulares, funcionando así incluso como un método de venganza.
El proyecto, financiado fundamentalmente por la Comisión Europea y la Fundación Biodiversidad, ha conseguido reducir la impunidad de este delito, mejorar el conocimiento sobre su impacto ambiental, aprobar planes y protocolos por parte de las comunidades autónomas e implicar a la sociedad, extendiendo sus acciones al ámbito internacional. Y, aunque las consecuencias del delito han calado en la opinión pública y en la clase política, no existe ningún motivo para bajar la guardia, porque, a pesar de los éxitos, el objetivo debe ser la erradicación total. Cumplir con el objetivo de terminar con el uso de veneno exige un esfuerzo sostenido en el tiempo y a largo plazo y, por lo tanto, es necesaria nueva inversión y actualización permanente de las acciones emprendidas.

Los logros alcanzados son una realidad gracias a la puesta en marcha de acciones efectivas y experiencias innovadoras.

Agente forestal de medio ambiente de Madrid levantando el cadáver de un buitre negro envenenado. ©SEO/BirdLife

 

En los tribunales
La reducción de la impunidad con la que cuenta un delito como el uso de veneno ha sido uno de los grandes retos, y para lograrlo SEO/BirdLife se ha personado en 24 procesos penales. Casos tan graves como el envenenamiento de seis águilas imperiales ibéricas en Ciudad Real, cuyo autor tendrá que depositar una fianza de 800.000 €, o las más de 140 rapaces muertas en Tudela y Cintruénigo (Navarra). Parte de estos procedimientos siguen en curso pero 10 han concluido ya con sentencias condenatorias, con penas de hasta un año y cuatro meses de prisión, la inhabilitación para el ejercicio de la caza o el pago de responsabilidades civiles de más de 33.000 euros.

Agentes contra el veneno
Por otra parte, más de 500 agentes medioambientales de Aragón, Cantabria, Canarias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Murcia y País Vasco han recibido formación en la investigación de este tipo de delitos. Además, se les ha dotado con material para su seguimiento (visores nocturnos, cámaras trampa o material para la recogida y análisis de muestras). Su formación y capacitación es imprescindible para mejorar la detección de casos y clarificar su autoría.
En la línea de persecución del delito, destaca la creación de la Unidad para la Investigación de Veneno (Unive) en Castilla-La Mancha, formada por dos patrullas que actúan en toda la región, una con sede en Ciudad Real y otra en Toledo. Las patrullas de la Unive continuarán con su actividad más allá del proyecto, consolidándose como una herramienta permanente en la lucha contra el veneno en Castilla-La Mancha.

Integrante de una de las patrullas de Unive de Castilla-La Mancha inspecciona una rapaz muerta junto con un agente forestal. © SEO/BirdLife

Tras la efectividad demostrada de los planes y estrategias contra el uso de veneno en las comunidades autónomas de Andalucía, Aragón y Castilla-La Mancha, donde ya existían, se ha apostado por extender esas medidas a otras regiones, logrando la aprobación de los Planes de Acción de lucha contra el veneno en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Cantabria, Canarias y Castilla y León.Además, las que no los tienen se han comprometido a aprobarlos, tarea para la que SEO/BirdLife seguirá trabajando en el futuro.

Mano a mano con agricultores y ganaderos…
También ha habido un contacto estrecho con ganaderos y agricultores, concretamente en Canarias, concienciando y aportando soluciones -con acciones demostrativas- a los problemas que llevan a esta práctica ilegal. Además se han llevado a cabo cursos de formación sobre el correcto uso de los rodenticidas, un veneno legal que causa un gran impacto en el medio natural.

Y con la sociedad al completo…
Con el fin de involucrar a los ciudadanos, se ha creado la Red de Voluntarios contra el Veneno, que cuenta con 336 miembros, y el Teléfono SOS Veneno (teléfono gratuito, 900713182), que ha registrado cerca de mil llamadas alertando de posibles envenenamientos. Dos herramientas imprescindibles para la denuncia de casos, no solo en el medio natural, sino también en entornos urbanos y periurbanos.

Una lucha global
El veneno es el método de erradicación de depredadores más utilizado en todo el mundo. La lucha contra el veneno debe contar con un marco homogéneo en todos los países donde supone una amenaza. En el caso de las especies migratorias, por ejemplo, de nada sirve el esfuerzo que se haga en nuestro país si en los otros lugares adonde viajan no es posible poner freno al problema.
SEO/BirdLife considera, por tanto, fundamental extender las acciones de lucha más allá de nuestras fronteras para garantizar un marco regulador y de acción uniforme a nivel internacional.

Integrantes del grupo de trabajo para la minimización del envenenamiento de especies migratorias, con David de la Bodega, coordinador del proyecto dentro de SEO/BirdLife (cuarto por la izquierda). © SEO/BirdLife

De esta forma ha coordinado los trabajos sobre uso de cebos en el Grupo de Trabajo para la minimización del envenenamiento de especies migratorias, creado en el marco del Convenio sobre Especies Migratorias. Además ha difundido los borradores de planes y protocolos en versión inglesa en diferentes foros internacionales y entre todos los miembros de BirdLife International.

45.000 animales muertos
Una de las contribuciones del proyecto -en línea con la Estrategia Nacional contra el Uso Ilegal de Cebos Envenenados en el Medio Natural del Ministerio de Medio Ambiente (2004)- ha sido analizar el problema en nuestro país. Se han recopilado y analizado todos los episodios de envenenamiento de fauna registrados entre los años 2005 a 2010, obteniendo un mapa de las consecuencias del veneno y su distribución territorial y temporal. En estos cinco años se recogieron y analizaron en España 4.395 ejemplares envenenados, lo que podría llevar a una cifra global de 45.000 animales muertos, si se estima que se encuentra entre un 7 y un 10% de las víctimas por esta causa.

10 pasos contra el veneno conseguidos con este proyecto Life+
1 – 24 procesos penales y 10 sentencias condenatorias, hasta la fecha.
2 – Identificación de las 70 sustancias más utilizadas.
3 – Formación de más de 500 agentes medioambientales.
4 – Creación de dos patrullas especializadas de investigación en Castilla-La Mancha.
5 – Puesta en marcha de la Red de Voluntarios contra el Veneno.
6 – Atención del teléfono gratuito SOS Veneno y cerca de 1.000 alertas ciudadanas a través del mismo.
7 – Coordinación del problema en el grupo de trabajo internacional específico del Convenio sobre Especies Migratorias.
8 – Edición de dos publicaciones: Uso ilegal de cebos envenenados. Investigación y análisis jurídico y Sustancias que provocan el envenenamiento de la fauna silvestre.
9 – Compromiso de las 17 comunidades autónomas para la aprobación de planes y protocolos (cinco lo llevaron a cabo).
10 -Manual sobre el comercio de rodenticidas.

+ Información www.venenono.org

 

David de la Bodega, coordinador del proyecto Life+ VeneNO de SEO/BirdLife.

 

 

 

 

 

 

Sin agentes forestales y de medio ambiente no se puede contra el veneno

La lucha contra el veneno en España cuenta con unos aliados sin los cuales no sería posible avanzar hacia la erradicación de esta grave amenaza para nuestra biodiversidad: los agentes forestales y de medio ambiente.

 

Durante los cuatro años de vigencia del Life+ VENENO, hemos contado con la colaboración de agentes de prácticamente todas las comunidades autónomas, que han mostrado una gran profesionalidad y compromiso con la conservación del medio ambiente imprescindible para erradicar delitos contra la fauna como el uso ilegal de veneno. La aportación de este colectivo a la investigación de episodios como estos ha puesto cerco en los últimos años a muchos envenenadores y ha evitado la muerte de cientos de especies.

 

Guardia Civil (SEPRONA) y Agentes de Medio Ambiente trabajando sobre el terreno ©EAV

 

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No me gustaría dejarme fuera a ningún agente forestal y de medio ambiente, pero es de justicia agradecer la colaboración que hemos tenido del Cuerpo de Agentes Rurales de Cataluña. Su Brigada contra el Veneno y el Furtivismo es un referente a nivel nacional en la investigación del uso ilegal de veneno. Esta patrulla nació del esfuerzo y dedicación de un grupo de agentes decididos a terminar con los envenenamientos de fauna primero en Lérida y ahora en toda la región. Horas y horas extras de espera, conocimiento del medio, de los métodos y sustancias utilizadas (la “Rueda del Envenenador”, lo llaman), aportando muchas veces materiales de investigación comprados por ellos mismos, han permitido que en Cataluña se hayan dictado 13 sentencian condenatorias por uso ilegal de veneno. A pesar de que este delito cuenta con un alto grado de impunidad, la impecable investigación realizada por los agentes rurales ha permitido coger in fraganti a muchos envenenadores mientras se disponían a colocar el veneno.

 

Llegar a este momento en el que el asesino está a punto de cometer el crimen es prácticamente imposible, pero en Cataluña han sabido hacerlo, evitar la muerte de especies de fauna silvestre o de mascotas (que también mueren envenenadas) y que el autor responda ante los tribunales

 

Desde el Life+ VENENO hemos querido extender la experiencia dela Brigada contra el Veneno y el Furtivismo de Cataluña a agentes forestales y de medio ambiente de otras Comunidades autónomas. Hemos organizado cursos de formación para agentes de Aragón, Cantabria, Canarias, Cataluña, Castilla-La Mancha, Murcia y País Vasco en la investigación del uso ilegal de cebos envenenados. Convencidos de la necesidad de potenciar el papel de los agentes en el medio natural y su valor como policía judicial, hemos tenido la suerte de contar con sus compañeros catalanes, que han sabido transmitir sus conocimientos y reivindicar un lugar en la investigación de los delitos ambientales que les pertenece plenamente.

 

Agentes y cebo ©ARuralesCatalunya

 

Por otra parte, la Asociación Españolade Agentes Forestales y Medioambientales (AEAFMA) es una de las colaboradoras del proyecto Life+ VENENO. A través de esta asociación hemos podido contar con el contacto de una red de agentes a lo que hemos transmitido las denuncias y han investigado los casos de veneno que se llegaban al Teléfono SOS VENENO (900 713 182). No me puedo imaginar que hubiera sido si tras recibir una llamada un sábado o domingo sobre un supuesto envenenamiento no hubiera habido un agente forestal o de medio ambiente al otro lado del teléfono. Siempre que les hemos llamado hemos encontrado plena disponibilidad y efectividad para personarse en el lugar, atender a la persona que efectuaba la llamada, recoger las muestras y ponerse manos a la obra con la investigación.

 

Pero si podemos estar orgullosos de unos agentes de medio ambiente en este caso que nos ocupa es de aquellos que conforman la Unidad de Investigación contra el Veneno de Castilla-La Mancha. Esta unidad, formada por dos patrullas de tres agentes, con base en Toledo una y Ciudad Real la otra, ha sido una de las acciones del Life+ VENENO a la que hemos dedicado más esfuerzo y empeño.

 

 

Unidad de Investigación contra el Veneno de Castilla-La Mancha (UNIVE) ©UNIVE_Toledo

 

No ha sido fácil el camino de instauración de estas patrullas pero han sido una apuesta decidida por contar con unidades especializadas de agentes para luchar contra el uso de veneno

 

Esperamos y lucharemos para que la UNIVE, que tiene sus raíces en el modelo catalán, sea un referente en la investigación de este tipo de delitos y que deje el pabellón muy alto de lo que son capaces de hacer los agentes de medio ambiente.

 

Y la lista es larga porque no podemos dejar de mencionar a los agentes de medio ambiente de Andalucía. Su contribución al desarrollo de la Estrategia Andaluza contra el Veneno y las 12 sentencias condenatorias dictadas en esta Comunidad autónoma no hubieran sido posible sin su actuación como conocedores de un medio complejo, de las gentes que habitan en él, su problemática y del patrimonio que se pretende proteger.

 

Agentes de medio ambiente son también los que guían a las patrullas caninas en Aragón, Castilla-La Mancha, Madrid o Murcia, siendo herramientas imprescindibles para la detección de cebos y animales envenenados y la prevención de los daños que pueden llegar a ocasionar.

 

De esta forma, desde la Brigada de Investigación de Delitos Ambientales (BRIDA) de Murcia hasta el último agente forestal y de medio ambiente de este país, no podemos dejar de reconocer y estar agradecidos por la valiosa labor realizada.

 

Se trata de un colectivo cuya profesionalidad y contribución a la conservación del medio ambiente no es muchas veces suficientemente valorada. Es necesario que el legislador reconozca con claridad sus funciones como policía judicial, como piezas importantes en la investigación de los delitos ambientales y que se les dote de los medios suficientes para desarrollar su trabajo

 

Unidad Canina ©EAV

 

 

Y también es sin duda necesario que exista una coordinación entre todos los cuerpos y fuerzas de seguridad que actúan en el medio natural, que se aúnen fuerzas y no se resten. El objetivo de todos es común y la aportación de cada uno es importante para alcanzar un mismo fin.

 

Desde el proyecto Life+ VENENO, coordinado por SEO/BirdLife, os damos profundamente las gracias por vuestro trabajo y contribución a la lucha contra delitos como el uso ilegal de veneno. Sin vosotros el campo quedaría desamparado.

 

 

David de la Bodega es abogado medioambientalista y coordinador del Proyecto Life+ VENENO

 

 

 

 

 

 

La guerra contra los buitres africanos

 

En julio de este año (2013) entre 400 y 600 buitres fueron envenenados en la Franja del Caprivi, en Namibia, en el extremo sudoccidental de África. Esta región –recientemente rebautizada como Región del Zambeze- es un estrecho corredor de tierra fronterizo con Angola, Botsuana, Zambia y Zimbabue, en el que todavía existe una nutrida población de elefantes a la que le tienen echado el ojo desde hace unos años los furtivos y comerciantes ilegales de marfil. Si bien el furtivismo organizado es bastante raro en Namibia, en el Caprivi está golpeando con fuerza ya que es fácil huir al otro lado de la frontera y refugiarse en un país distinto. Así, sólo en 2012 se descubrieron los cadáveres de 72 elefantes y otros 6 hasta julio de 2013. La policía namibia ha recuperado hasta ahora 49 de esos colmillos (427 kg de marfil con un valor estimado de unos 40.000 € en origen).[more…]

Buitres dorsiblancos y alimoches sombríos alimentándose de una carroña de ñu en el Parque Nacional de Kruger (Sudáfrica) ©Nacho Aransay

 

Pero, ¿qué culpa tienen los buitres en este feo asunto? Simplemente, la de delatar a los furtivos al acudir a alimentarse de los elefantes que matan. Para evitar que los cuerpos sean encontrados con rapidez, los furtivos han decidido matar al mensajero literalmente poniendo animales muertos envenenados en el campo para acabar con los buitres. Eso es lo que aparentemente ha sucedido este verano (invierno allí) en el Parque Nacional de Bwabwata en Namibia. El resultado: 500 buitres y otros carroñeros muertos en plena época de cría. La mayoría provenían de Botsuana, donde una prospección de la colonia de Buitres Dorsiblancos Africanos (Gyps africanus) cercana al lugar del envenenamiento ha revelado que prácticamente todos los pollos han muerto y la colonia se da por extinguida, por lo que la cuenta total de buitres muertos se eleva a un millar.

Desgraciadamente, los cadáveres de los buitres envenenados no se descubrieron hasta muchos días después de su muerte, y además el personal del parque quemó la mayoría apresuradamente, por lo que no se han podido realizar análisis toxicológicos detallados. No obstante, se cree que el veneno utilizado es un organofosfato presente en muchos pesticidas.

Mientras que hace menos de 10 años las especies de buitres presentes en esta zona de África (Buitre Dorsiblanco Africano, Alimoche Sombrío Necrosyrtes monachus, Buitre Cabeciblanco Trigonoceps occipitalis, y Buitre Orejudo, Torgos tracheliotus) estaban catalogadas como de “preocupación menor” a nivel mundial (“least concern”, excepto el Orejudo, “vulnerable” desde hace años), hoy en día las dos primeras están catalogadas “en peligro” de extinción, y las dos últimas como “vulnerables”.

 

El Dorsiblanco Africano es el que cuenta todavía con una mayor población (270.000 individuos), seguido del Alimoche Sombrío (197.000), el Buitre Cabeciblanco (10.000-20.000) y, por último, el Orejudo (8.500). De las cuatro especies, tan sólo una pequeña población de Orejudos (500) existe fuera de África, en la Península Arábiga. Una quinta especie que habitaba Namibia, el Alimoche Común (Neophron percnopterus), está ya extinguida localmente. Por último, el Buitre de El Cabo (Gyps coprotheres) está también prácticamente extinguido como reproductor en el país: apenas sobreviven una veintena de ellos en el Parque Nacional de Waterberg.

Las causas principales de esta situación son múltiples: desaparición y transformación de hábitat, disminución de animales salvajes, tráfico internacional de aves, persecución directa, envenenamiento directo y secundario (veneno dirigido a envenenar otros animales como leones, hienas y chacales), electrocución en tendidos eléctricos, molestias en las zonas de cría, etc. Una amenaza muy particular en África es el uso de algunas especies en fetichismo y brujería: en Sudáfrica, por ejemplo, se cree que fumar cerebro desecado otorga al consumidor la poderosa visión de los buitres para… ganar la lotería, y que tener una pata de buitre otorga buena suerte a su portador. Vivir para creer… pero al igual que pasa con los rinocerontes y los tigres, estas lucrativas supersticiones están poniendo al borde de la extinción a algunas poblaciones de estas aves.

Un efecto más devastador y expeditivo que estas amenazas podría tenerlo el uso de Diclofenac (y otras sustancias similares) en África. Esta droga anti-inflamatoria de uso veterinario produce en los buitres del género Gyps un fallo renal y un tipo de gota visceral que acaba con ellos rápidamente, lo que ha puesto a los buitres asiáticos al borde de la extinción desde el año 2000. El Diclofenac también se produce y comercializa en Tanzania y desde allí se exporta a otros 15 países africanos.

En definitiva, los buitres africanos se enfrentan a una situación muy complicada y su conservación requiere medidas urgentes y coordinadas.

Para empezar, Namibia ha diseñado urgentemente un protocolo de actuación para emergencias como la acontecida en julio, y ha creado una nueva unidad anti-furtivismo en la zona a la que se suman guardas de las diferentes “conservancies” de la zona.

Este país lleva años aplicando una política de desarrollo de “conservancies” que, de forma similar a la custodia del territorio en España, son asociaciones de propietarios o de comunidades constituidas legalmente con el objetivo de aprovechar económicamente los recursos naturales a la vez que los protegen. Las “conservancies” tienen la propiedad legal de los animales mientras se encuentren en sus límites y pueden aprovechar este recurso mediante el turismo, la caza legal o la venta de carne de especies silvestres, entre otras posibilidades. Esta política está teniendo un gran éxito en el país, de forma que las poblaciones de muchas especies de grandes mamíferos se han duplicado en los últimos años. Incluso la población de rinocerontes negros, la mayor del mundo, está en aumento gracias a estas medidas hasta el punto de que se están translocando rinocerontes negros desde parques nacionales a “conservancies” para reforzar la población de estas últimas.

Más allá de sus fronteras, el gobierno namibio está trabajando en la preparación de una reunión regional para abordar el problema internacionalmente. El Grupo de Especialistas sobre Buitres de la UICN también está apoyando a los países de la región para que hagan de este asunto una prioridad similar a la que se da al furtivismo de elefantes y rinocerontes, modernizando leyes, aumentando las penas por este tipo de delitos y formando adecuadamente al personal técnico involucrado en esta lucha.

Este grupo, junto a otras organizaciones, organizó en 2012 en Kenia la primera reunión pan-africana sobre buitres que producirá, a su vez, la Estrategia Pan-africana para los Buitres.

BirdLife Botsuana, por su parte, va a lanzar una campaña de sensibilización con el nombre de “¡Quiero los buitres de Botsuana vivos, no muertos!”, sobre la que podéis leer más aquí. Namibia todavía no tiene representación de BirdLife.

Otra buena fuente de información sobre este problema es la interesante entrevista a los responsables del Grupo de Especialistas sobre Buitres de la UICN.

Tiemblo de pensar que, como en Namibia, a los furtivos que están masacrando la población de rinocerontes en Sudáfrica se les ocurra empezar a poner veneno. Este año, en el Parque Nacional de Kruger solamente -que es probablemente el mejor vigilado de los grandes parques africanos- están matando una media de casi 2 rinocerontes blancos diarios, por lo que las autoridades sudafricanas están desatando una verdadera guerra en la que los muertos en ambos bandos se cuentan ya por centenas. Tan sólo espero que los furtivos y los que los envían–la mayoría mozambiqueños rurales pagados por mafias chinas y vietnamitas-no lean los periódicos namibios.

 

Nacho Aransay es biólogo y ha trabajado para SEO/BirdLife en España, Túnez y Marruecos. Emigró a África hace varios años y actualmente vive en Mozambique, después de haber pasado también por Senegal y Namibia.

Contacto: nachoaransay@hotmail.com

Más sobre Nacho en su blog

 

 

Imágenes en recuerdo de las águilas-azor perdiceras de Valmadrid

Hacía muchos años que las conocíamos y su proximidad a la gran ciudad de Zaragoza era una especie de suerte, dada la escasez de esta especie en todo Aragón. En 2009 llegó nuestra ansiada oportunidad: el Gobierno de Aragón nos concedía un permiso para fotografiar las águilas azor-perdiceras de los montes esteparios de Valmadrid.

Juan Carlos, Fernando y yo, tres fotógrafos de la naturaleza, estuvimos varios días acudiendo a un hide que montamos cerca de un barranco con la ayuda y supervisión del agente de protección de la naturaleza que trabaja en la zona.

Ejemplar de águila-azor perdicera. Autor: Eduardo Viñuales

 

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La primavera estaba esplendorosa y en esos pocos días de espera fotográfica pudimos comprobar la constante interferencia humana que sufrían estas bellas águilas.

Sorprendimos a un fotógrafo sin autorización molestando en las proximidades del nido, y poco después alguien nos robó el escondite que teníamos instalado. Se veía que la zona era frecuentada por numerosos curiosos y otras personas que alteraban la paz que precisan estas aves rapaces en época de cría.

 

Alejada la vieja amenaza que existía de instalar un parque eólico en las proximidades, a los pocos meses de haber tomado las citadas fotografías todo cambió drásticamente: un gran incendio forestal quemó más de 1.500 hectáreas de monte, arrasó el bosque de pino carrasco próximo, calcinó el barranco donde habíamos estado fotografiando y las llamas subieron por las paredes rocosas hasta alcanzar el mismo nido de las águilas-azor perdiceras.

 

Municipio de Valmadrid, Zaragoza. Autor: Eduardo Viñuales

 

Pese a esta catástrofe, las águilas seguían en la zona, cambiando la ubicación del nido y, según delataba el emisor que llevaba una de ellas, también el área de campeo habitual para capturar a sus presas. Pero la trágica noticia de verdad para los amantes de la ornitología y de esta pareja de águilas-azor perdiceras llegó un año más tarde del incendio: “Tres personas quedaban imputadas por un delito contra la fauna”. Los dos ejemplares de Valmadrid habían aparecido envenenados, y la Guardia Civil detuvo a tres personas relacionadas con actividades de columbicultura, acusados por haber colocado cebos envenenados ilegales para ahuyentar a los zorros y depredadores que merodeaban por las proximidades de sus palomares.

 

Los naturalistas escribieron en las redes sociales y los medios de comunicación: “Es un acto ruin, mezquino y cobarde. Hay varios imputados ante el juez (…) Las águilas fueron puestas en medio de un camino para que se vieran bien, sin miedo. Una de ellas llevaba un emisor GPS (…) La necropsia ha determinado que además de morir envenenadas los dos ejemplares llevaban perdigones enquistados de algún encuentro con cazadores a lo largo de su vida”. En los foros de Internet se hablaba de un daño irreparable, de un hecho vergonzoso de delincuencia medioambiental. Organizaciones como SEO/BirdLife, Ansar o la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos pidieron sentencia firme, castigo ejemplar y que se hiciera justicia, personándose las tres en el caso para poder ejercer la acusación particular.

 

Finalmente, en octubre del pasado año, el Juzgado de lo Penal de Zaragoza condenaba a dos columbicultores por un delito de envenenamiento de fauna silvestre, imponiendo unas multas de 5.760 euros y el pago de 33.015 euros en concepto de responsabilidad civil por el uso ilegal de cebos envenados.

 

Con el triste recuerdo de las águilas, que muy seguramente ya no volverán, la comunidad autónoma de Aragón ha aprobado definitivamente el Plan de Recuperación del águila-azor perdicera en Aragón, que llevaba varios años redactándose y que ahora se suma a las acciones llevadas a cabo en nuestra región en la lucha contra el uso ilegal de cebos envenenados.

 

Pero para disgusto de algunos especuladores interesados, todo parece indicar que el paisaje y el hábitat de las paredes, barrancos y montes de Valmadrid seguirá contando con la misma protección legal y preventiva… como si las águilas aún estuvieran sobrevolando estos castigados, pero valiosos, montes esteparios del valle del Ebro.

 

Hoy en los montes yesosos de Valmadrid, donde al andar huele a tomillo y romero, donde en las primaveras lluviosas surgen de “la nada” cientos o miles de sapos corredores, donde florece el raro Senecio auricula… y por cuyos cielos aún vuelan otras rapaces como el águila real o la culebrera europea… hoy, allí, muchos naturalistas seguimos sintiendo un vacío muy especial difícil de olvidar.

 

Para saber más sobre las águilas-azor perdiceras de Valmadrid

 

Eduardo Viñuales es escritor, fotógrafo y naturalista de campo. Miembro de SEO/BirdLife, de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) y de la Asociación de Fotógrafos de la Naturaleza Aragonesa (Asafona).  Además es autor de más de 15 libros y habitual colaborador en numerosas revistas y medios de comunicación.

Twitter: @EduVinuales

 

 

Sobre éste Blog
El blog de SEO/BirdLife tiene como objetivo tratar los proyectos y trabajo diario de la organización de una manera más cercana, así como expresar opiniones y resaltar temas de actualidad de trabajadores y colaboradores habituales, todo ello fomentando los comentarios y debate general.