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Nuestras crónicas de viajes: Escocia

Viaje a Escocia 2013

Escocia es uno de esos lugares donde la naturaleza muestra en cada rincón su grandiosidad y belleza. Bendecida con unas costas impresionantes, islas llenas de vida, bosques densos y oscuros, tierras yermas de una sobrecogedora belleza, [more…]montañas y valles por los cuales se precipitan aguas teñidas por la turba, lagos de apariencia mágica con ruinosos castillos en sus orillas, todo esto mezclado con una densidad de población realmente baja que potencia la sensación de inmensidad, desolación, o virginidad que transmiten sus diferentes paisajes.

Lo mejor del viaje, las experiencias vividas con un extraordinario grupo de personas unidos por el amor a las aves y la naturaleza

 

Viaje a Escocia

Cada rincón de Escocia atesora impresionantes paisajes. Fotografías: Pablo de la Nava

 

Si ya de por sí lo anterior, justifica y satisface las necesidades de cualquier viajero que busca “paladear” la naturaleza en su estado más agreste e indómito, Escocia cuenta además con el atractivo añadido de contar con una avifauna que al menos, para el aficionado habituado a recorrer los ambientes ibéricos, resulta simplemente espectacular. Bulliciosas colonias de aves marinas, aves acuáticas y forestales imposibles de observar en la península, un paraíso donde cada especie se muestra en un marco paisajístico que ensalza la sensación única que experimentamos con cada nueva observación.

Con semejante marco introductorio, no cuesta imaginar lo que hemos disfrutado los 18 “viajeros” que hemos tenido la oportunidad de recorrer este país a lo largo de 10 jornadas, que en algunos casos comenzaron a las tres y media de la mañana (sí, en estas latitudes y fechas, amanece a las cuatro de la mañana, fría hora a la cual los machos de gallo lira exhiben sus rituales de celo) y se alargaron hasta la caída de la tarde, momento cuando porqué no decirlo, pudimos disfrutar de algún que otro pequeño hotel con mucho encanto.

 

viaje a escocía

Observando gallos lira a las 4 de la mañana a resguardo del viento detrás de una de las furgonetas. Fotografía: Pablo de la Nava

 

Sería interminable hacer un diario pormenorizando los detalles del viaje, gracias a una meteorología excepcionalmente benigna, pudimos cumplir casi al 100% cada uno de nuestros objetivos planteados. Sólo decir que visitamos un total de 6 islas (Bass Rock, Handa, Mull, Lunga, Staffa e Iona) además de reservas de la RSPB (como Vane Farm, Loch Garten y Loch Ruthven). Avistamos un total de 115 especies de aves, contando con la mayoría de “joyas” que esconde el país, como el urogallo, el gallo lira, el lagópodo escocés, el pigargo, el zampullín cuellirojo, o el guión de codornices.

Pero al margen de los fríos números o compulsivos listados de especies avistadas, lo importante son las experiencias vividas con un extraordinario grupo de personas unidos por el amor a las aves y la naturaleza.

Resulta imposible trasladar con palabras la sensación que produce la aproximación al islote de Bass Rock, con sus 20.000 parejas de alcatraces anidando en un “mínimo” espacio, o al caminar cuidadosamente entre indolentes alcas, araos y frailecillos en la isla de Lunga, o cuando entre el tupido suelo del bosque asoma como un ser venido de nuestros sueños el urogallo, cantando en un celo tardío, o tal vez proclamando sus ganas por continuar habitando umbríos y espesos bosques de los cuales él guarda su alma (y esta expresión se la “copio” a uno de nuestros viajeros, quién lo definió acertadamente como “el alma del bosque”).

Por ello, os invito a disfrutar de las imágenes captadas por nosotros, los viajeros, que sin duda reflejarán mejor que cualquier palabra un viaje que quedará guardado en nuestros recuerdos invitando a retornar lo antes posible a aquellas tierras.

Cormorán moñudo en Lunga. Foto I. Ilisastigui

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Lagópodo escocés, un ave realmente hermosa fácil de observar a corta distancia. Foto: Luis Martínez

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Alcatraz en Bass Rock, colonia que merece ser calificada como uno de los mayores espectáculos de la naturaleza. Foto; Luis Martinez

Colimbo grande en plumaje nupcial, una de las numerosas espectaculares aves observadas durante el viaje. Foto: Antonio Sales

Una de las aves más simpáticas que puede existir; el frailecillo, fotografiados en la isla de Lunga. Foto: Ignacio Ilisástigui

Urogallo al despuntar la mañana. Foto: Karin Faber

Un espléndido grupo de personas disfrutando del esplendor de las tierras escocesas.

Aguila pescadora en el río Spey. Foto Luis Martínez

Arao aliblanco observado en el trayecto a Handa. Foto: Antonio Sales

 

Págalo grande persiguiendo nuestra embarcación. Foto: Ignacio Ilisastigui

 

Luis Martínez Martínez, es ornitólogo y uno de los integrantes del equipo de SEO/BirdLife del Programa de Viajes, excursiones y Cursos

Contacto: [email protected]

 

Si quieres participar en estas y otras actividades, no te pierdas estos enlaces:

 

 

Muerte pública de una rareza

La noticia sobre la muerte, en las aspas de un generador eólico, de un vencejo mongol (Hirundapus caudacutus) ante la concurrencia de ornitó[email protected] que habían acudido a anotarse la rareza en la costa N.O. de Escocia, tiene su miga.

Aquí, el vencejo mongol grabado unos segundos antes del choque mortal:

(Vídeo: Josh Jones/BirdGuides) [more…]

Quizás el animalico ya llegó tocado de tanto volar desde su oriente nativo y le fallaron los reflejos en el momento de eludir el peligro, quizás tuvo más mala suerte de la estadísticamente cabal, tanto monta; da qué pensar. Pero la única diferencia entre esta tragedia y las muchas que, cada pocos segundos, terminan violentamente con la vida de un ave en todo el mundo (entre atropellos, caza, envenenamientos y demás) es que ha sucedido como con la explosión del transbordador Columbia en el 2003; a la vista de un público que había ido a disfrutar del evento. Desde luego, no es lo mismo leer los datos que ver la muerte en directo. Pienso que las cosas cambiarían a mejor si a las personas que tienen el poder de dictar las leyes necesarias, se las sometiese a la contemplación de accidentes como éste.

Debido a que suelen ser humanos especialmente [email protected] de corazón, quizás hiciese falta [email protected] atados a la silla durante – digamos – ocho horas viendo, aunque sea en pantalla, un accidente tras otro; lechuzas arrolladas por automóviles, zorzales muriendo de sed en trampas de parany olvidadas, milanos agonizando por efecto de los venenos para alimañas… ¡No se podrán quejar de la variedad! Eso – claro – no garantizaría que se les ablandase el músculo cordial pero, con tal de no pasar otras ocho horas en tan incómoda situación, quizás moviesen sus valiosos hilos y orientasen el tema con mejor voluntad. Ya, ya; admito que soy un optimista. En cualquier caso – no lo olvidemos – el vencejo mongol de esta historia tenía un futuro muy negro pues, al alejarse tanto de sus territorios habituales, las aves ven tremendamente reducidas las posibilidades de supervivencia. Pero la muerte inesperada ante un público tan entregado seguro que hace olas, aunque no todas tengan cabal argumentación.

  • El vencejo mongol es conocido en Australia como el “ave de las tormentas” porque se la suele ver en tempestades o incendios forestales
  • Vuela a 170 km/h lo que la convierte en el ave más rápida del mundo (el halcón peregrino llega a alcanzar 320 km/h, pero en sus “picados” ayudándose de la gravedad
  • Alcanzan sus velocidades máximas durante las exhibiciones de apareamiento, cuando emiten fuertes “gritos” mientran realizan vertiginosas subidas verticales para exhibirse ante sus parejas
  • Se dice que la cópula tiene lugar en el aire a una gran velocidad
  • Se alimenta de insectos voladores, tales como termitas, escarabajos y moscas. Atrapan a los insectos en vuelo con sus enormes picos
  • Anida en árboles, pero pasa la mayor parte de su tiempo en el aire.

Fuente: Dailymaille

Secundariamente, y en una línea mucho más liviana, el asunto también da qué pensar sobre el fenómeno de los “Twitchers”.

Twitchers: dicese del/la onitó[email protected] capaz de quemar, él solito, 180 litros de combustible fósil para ir y volver del otro extremo de su país con la exclusiva finalidad de anotarse un ave que hasta entonces se hallaba ausente de su lista

Mentiría si negase poseer yo mismo ese impulso, ya que soy un bimbero de mediana talla, pero nunca me he decidido – salvo cuando el pájaro aparece a pocos kilómetros de casa – a salir solo a por eso. La verdad es que, si pasamos por alto la contaminación resultante de los casos más agudos, no veo porqué señalar con el dedo a alguien que a nadie ni a nada daña y ha dado con una manera de añadir a su vida cierto plus de felicidad. Mucha de la polémica que se da entorno a este tema radica en el mero rechazo al colega diferente y – más de uno debería admitirlo – en la envidia que provocan algunas listas de aves, por aquello de ver quien la tiene más larga.

En realidad, desde mi punto de vista, lo único que se podría considerar anti-ético es quemar tanta gasolina para algo aparentemente banal pero – ojo – esa acusación se le podría hacer a tantísimas personas, entidades, etc… que me parece irracional centrarse en [email protected] twitchers. Por ello, tras esta somera aproximación al tema, me niego a realizar una acusación contra esa particular forma de aproximación a las aves, aunque tampoco la voy a aplaudir pues me parece que es uno de esos dilemas que se leen en positivo o en negativo según escojamos un tipo u otro de datos objetivos. Como todo – desde el yoga al café – los excesos son reprobables, pero más que eso, no me atrevería a decir.

El tema seguirá dando guerra aunque en ello tiene gran peso el grado de simpatía de determinadas personas respecto a determinadas otras y entrar ahí es meterse en un bucle infinito.

 

Salva Solé, es socio de SEO/BirdLife desde 2002 y miembro activo del Grupo Local SEO-Barcelona

 

 

El trágico destino de un raro viajero

El mundo de las aves es sorprendente. Todos los que, de una manera u otra, les dedicamos una buena parte de nuestro tiempo, sabemos que la ornitología es una ciencia que siempre sorprende.

Vencejo mongol. Foto cortesía de Mark Rayment

[more…]Y es que nuestra afición requiere de un férreo amor a la incertidumbre, el mismo que compensa esos madrugones de fin de semana, y nos mueve a plantearnos la sugerente cuestión: ¿qué veré hoy? Nadie mínimamente iniciado en el mundo de las aves ha dejado de hacerse ilusionado esta pregunta ante una jornada de campo. Es la poderosa fuerza de la incertidumbre.

Todo este impulso vital alcanza su cénit en los “pajareros” del Reino Unido, cuya forma de entender la ornitología supera con creces los límites de una simple afición. Ellos son los inventores de casi toda la jerga que usamos los aficionados a las aves, en constante evolución desde los años 90. Vocablos ya clásicos como “Twitcher”, “Mega” o “Birding” son buenos ejemplos de ello.

El vencejo mongol posee el récord mundial de velocidad en vuelo horizontal, nada menos que 170 km/h

La historia que da título a esta entrada comienza el pasado 25 de junio, en la remota isla de Harris, perteneciente al archipiélago de las Hébridas Exteriores, al noroeste de Escocia. Un pequeño pájaro es observado sobrevolando a gran velocidad el minúsculo puerto de la población de Tarbert. De inmediato, saltan las alarmas: se trata de una rareza de primer orden, un vencejo mongol (Hirundapus caudacutus), ave que cría desde Asia central hasta el sur de Siberia.

Mapa de distribución del vencejo mongol Hirundapus caudacutus. En diferentes tonos de verde, área de reproducción de las dos supespecies reconocidas (caudacutus al norte y nudipes al sur). En amarillo, área de invernada. Fuentes: Wikipedia, BirdLife International y Australian Government.

Baste decir que solo se ha observado nueve veces en la historia del Reino Unido (y una sola observación confirmada en España: en la costa gallega, noviembre de 1990). Este vencejo posee el récord mundial de velocidad en vuelo horizontal, nada menos que 170 km/h. Pese a la dificultad de acceso a la zona, un gran número de ‘twitchers’ (ornitólogos capaces de las más grandes proezas logísticas para observar un ave rara) se dirigen allí a rendir homenaje a este vencejo asiático.

La pasión de los británicos por las rarezas es bien conocida: no es extraño que, tras la aparición de un ave rara o poco frecuente, la noticia se extienda por los más diversos medios, y ese mismo día o el siguiente, la zona quede poblada por centenares de telescopios, como en un extraño y antiguo ritual.He aquí algunos ejemplos sacados de internet:

El festivo evento se torno rápidamente en drama. Nadie podía imaginar el trágico desenlace. El 26 de junio, ante un horrorizado grupo de ‘twitchers’, el vencejo viajero, la pequeña avecilla venida de Asia, encontró la muerte tras colisionar con un aerogenerador de un parque eólico cercano.

El shock para los allí presentes fue tremendo. La noticia se extendió rápidamente; radio, televisión, prensa, blogs, etc. El suceso abrió incluso un debate sobre los aerogeneradores y su impacto en las aves. Aunque no es la primera vez que un ave venida de lejanas latitudes cae presa del agotamiento o de algún depredador, el triste final del vencejo mongol de Tarbert tardará mucho tiempo en borrarse de la memoria colectiva de la ornitología británica.

Más información:

 

Gabriel Martín es ornitólogo especializado en aves acuáticas y trabaja en la Dirección de Gestión de Proyectos de SEO/BirdLife

Contacto: [email protected]

Webs: larusfuscus.blogspot.com y vuelvepiedras.blogspot.com

Síguele en Twitter: @avesibericas

Sobre éste Blog
El blog de SEO/BirdLife tiene como objetivo tratar los proyectos y trabajo diario de la organización de una manera más cercana, así como expresar opiniones y resaltar temas de actualidad de trabajadores y colaboradores habituales, todo ello fomentando los comentarios y debate general.