Tag Archive for Doñana

Recordando a Phil Hollom, por Javier Hidalgo

En la segunda mitad de la década de los años 50 del siglo pasado, yo tenía siete u ocho años, y mi casa, en el campo, era una estación obligada de paso de toda aquella cadena de ornitólogos extranjeros que comenzaban a visitar los más emblemáticos destinos ornitológicos de nuestro país. Nuestra región, en la boca del Guadalquivir, era uno de ellos. Por entonces los ornitólogos españoles conocidos eran muy escasos y más aún aquellos que podían hablar idiomas. Mi padre, Luis E. Hidalgo Gibaja, era uno de ellos, miembro de ese reducido grupo que en 1954 había fundado la Sociedad Española de Ornitología (SEO).

 

Phill Hollom, pionero de la ornitología en Reino Unido © Daily Telegraph

 

En aquel desfile de “pajariteros foráneos”, como los llamaba mi madre, participó Phil Hollom, quien ha fallecido recientemente a la edad de 102 años. Como también participaron otros ilustres miembros de la comunidad pajarera internacional: Lord Alanbrooke, Eric Hoskins, Sir Peter Scott, Guy Mounfort o James Ferguson-Lees. [more…]

 

Philip Arthur Dominic Hollom nació en 1912 en el condado de Kent, Inglaterra, precisamente el condado más oriental de la Gran Bretaña y el que da nombre al chorlitejo patinegro: Kentish plover, aunque ni se recuerda cuándo se vió el último ejemplar en esta localidad. En una entrevista cuenta que su pasión por las aves comenzó cuando a la edad de cuatro años quedó fascinado por el brillante color azulado de los huevos del zorzal común que le fueron mostrados elevándolo sobre el nido. Su fascinación por los pájaros creció en paralelo con su edad, hasta el punto de que llegó a formar parte del círculo que consiguió para la ornitología el estatus de disciplina científica y propició la transformación del birdwatching en una pasión nacional.

 

Phil Hollom, en una imagen de juventud

 

De estudiante, Hollom sobresalió en los deportes y durante su etapa escolar estudió la biología de las golondrinas y los aviones que criaban en las instalaciones académicas. Trabajó luego en una firma exportadora y en una compañía financiera y fue piloto de aviones militares de transporte durante la II Guerra Mundial, tras la cual siguió pilotando aviones militares para el transporte de personalidades.

 

 

Formó parte del círculo que consiguió para la ornitología el estatus de disciplina científica y propició la transformación del birdwatching en una pasión nacional

 

Durante el siglo XIX la población británica del somormujo lavanco había llegado a

Somormujo lavanco, emblema del los inicios de la ornitología británica © Ramón Elósegui

ser diezmada por la moda de lucir las plumas del cuello del ave en los sombreros de las señoras. Tras la primera Gran Guerra el boom de la construcción había necesitado la creación de innumerables canteras para extraer los materiales necesarios y estas canteras, una vez inundadas, se fueron transformando en nuevas zonas húmedas, hábitats ideales para las aves acuáticas. En 1931 Phil Hollom respondió a la sugerencia de Max Nicholson y se lanzó a realizar un censo nacional del somormujo, mediante una campaña en que reclutó a 1.500 voluntarios que descubrieron hasta 1.000 lagos nuevos y contaron 1.200 parejas de esta especie, de la que se creía que existían solo 50 en todo el país. Fue una de las primeras campañas que se realizaron sobre una especie determinada y una que influyó notoriamente en la creación del British Trust for Ornithology (BTO).

 

Guía de campo de las aves de España y demás países de Europa, en la que participó Phill Homs.

 

En los ambientes ornitológicos españoles, Phil es bien conocido por ser uno de los autores de la Guía de campo de las aves de España y demás países de Europa, la primera guía con la que pudieron contar los ornitólogos de mediados del siglo XX. La escribió con Guy Mounfort y las ilustraciones fueron realizadas por Roger T. Peterson. Este libro había sido publicado en Inglaterra en 1954 como A field guide to the birds of Britain and Europe. Fue precisamente en esos años cuando Hollom formó parte de las “Doñana Expeditions”, lideradas por Guy Mounfort y recibidas en Doñana por Mauricio González-Gordon Díez, recientemente fallecido, miembro fundador de SEO/BirdLife, de la que también fue presidente, y al que se dedicó un homenaje póstumo con motivo de la Doñana BirdFair celebrada el pasado mayo.

 

 

En el transcurso de las expediciones, los tres autores de la guía convencieron a Mauricio para que la tradujera y así fuese publicada en nuestro país. Mauricio realizó la traducción con brillantez y la obra fue editada por Omega en 1957. Desde entonces ha sido reeditada en numerosas ocasiones y siempre ha constituido el mejor manual ornitológico con que hemos contado. Está dedicada por los autores “a nuestras muy sufridas esposas” y bajo la dedicatoria aparece la transcripción de un fragmento extraído de Las Alegres Comadres de Windsor: “She laments, sir, ….her husband goes this morning a-birding”, (“Se lamenta, señor, …. su marido va esta mañana a observar aves”).

 

 

Expedición hispano-británica a Doñana de 1957. Phil Hollom es el primero de pie por la derecha y Mounfort el segundo sentado por la izquierda. Imagen publicada en 'La España Inexplorada' ©SEO/BirdLife

 

Hollom también acompañó a Mounfort en otras expediciones al Danubio y a Jordania, recogidas por este último en sendos tratados ornitológicos: Portrait of a river y Portrait of a desert. Acerca de las expediciones a Doñana, Guy Mounfort produjo Portrait of a Wilderness, quizás la obra que más ha influido en la apertura de Doñana para el mundo científico.

En los ambientes ornitológicos españoles, Phil es bien conocido por ser uno de los autores de la Guía de campo de las aves de España y demás países de Europa, la primera guía con la que pudieron contar los ornitólogos de mediados del siglo XX

 

Phil Hollom, que ha muerto este pasado 20 de junio, escribió varios libros sobre aves, entre ellos Métodos de Trampeo para Anilladores y fue editor de la prestigiosa revista British Birds.

 

 

Javier Hidalgo es miembro de la Junta Directiva de SEO/BirdLife

 

 

 

 

 

Las filmaciones históricas de naturaleza, un tesoro que hay que rescatar

Cuando SEO/BirdLife está a punto de cumplir 60 años de vida merece la pena hacer un repaso a su historia, en la que ciencia y conservación han ido engarzadas desde el primer momento. Los comienzos del estudio de aves en España van unidos a una serie de figuras que formaron el núcleo fundador de la Sociedad Española de Ornitología y fueron pioneras en muchas áreas. Lo fueron también en la cinematografía. Porque si se repasan los archivos históricos de grabaciones de naturaleza en nuestro país se descubre que fueron los ornitólogos, con su pasión por las aves, los primeros en grabar imágenes de lugares y especies que hoy, contemplados desde la distancia del tiempo, adquieren un valor incalculable. No sólo por su valor documental, sino además por una entrañable belleza que dejará indiferentes a pocos.

[more…]

Vídeo de Francisco Bernis anillando cigüeñas en los años 70 (SEO/BirdLife)

Estas grabaciones son un tesoro que merece la pena recuperar y poner en valor, pues buena parte de esas añejas cintas de celuloide aún duermen en archivos particulares o dispersas por instituciones varias y no se ha acometido la tarea de aglutinarlas y tratarlas con técnicas modernas que eviten su deterioro. Debería ser una cuestión casi de Estado, en bien de la ciencia y la historia de nuestro país, documentar todas ellas y darlas a conocer.

Las primeras imágenes De Doñana que se conservan fueron tomadas el 15 de junio de 1955 en las pajareras de La Algaida por el ornitólogo barcelonés Salvador Maluquer

Hasta los años 60 se realizaron en España escasos documentales sobre la naturaleza. La empresa Hermic Films produjo en Guinea Ecuatorial en 1945 Los habitantes de la selva, en el que aparecen arácnidos, insectos, caracoles, cangrejos, yacos, tortugas terrestres, iguanas, pitones, cobras, erizos, antílopes, lemures, mandriles, chimpancés y gorilas. Dos años más tarde realizó Los pobladores del mar: Vertebrados (1947) e Invertebrados (1947) en el Aquarium de Donostia – San Sebastián.

 

Fotograma de la primera filmación de águila imperial en Doñana. Un pollo grabado por Salvador Maluquer en junio de 1955.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el archivo de NO-DO se guardan algunas películas de la naturaleza como Picos y Garras (1953), una visita a la sección de aves del Museo de Ciencias Naturales, Cetrería (1956) y La Caza en España (1957), protagonizadas por Félix Rodríguez de la Fuente, La “Capra hispanica” (color, 1957), Y llegó la Cigüeña (1961).

Pero el principal punto de referencia en el desarrollo del cine de la naturaleza fue Doñana. Las primeras imágenes que se conservan fueron tomadas el 15 de junio de 1955 en las pajareras de La Algaida por el ornitólogo barcelonés Salvador Maluquer. Dos días después rodó unos primeros planos de un pollo de águila imperial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1956 y 1957, Guy Mountfort organizó dos “excursiones fotográficas” que ayudaron a promocionar Doñana en Europa y Estados Unidos. Los británicos impresionaron unos “50.000 pies de película cinematográfica en color”. Los encargados de los rodajes fueron Lord Alanbrooke, Roger Peterson, autor de la guía de aves más famosa del mundo, Jerry Jamieson, Eric Hosking y George Shannon.

Filmaron por vez primera vez la cerceta pardilla y además obtuvieron “magníficas secuencias” del águila imperial, milano negro, de la abubilla y de los alcaudones. Se enorgullecían también de haber rodado un festín de alimoches, buitres negros y leonados. Asimismo impresionaron “cientos de metros de película” durante las procesiones y fiestas populares, siendo recibidos en todas partes “con sonrisas y saludos”. [1]

 

Expedición hispano-británica a Doñana de 1957. Mauricio González-Gordon, tercero por la derecha. Publicada en La España Inexplorada. ©SEO/BirdLife

 

 

En sus memorias, [2] José Antonio Valverde, el creador del Parque Nacional, recordaba a quienes trabajaron desde mediados de la década de 1960 por el Coto de Doñana: “Desfilaron muchos excelentes fotógrafos extranjeros, pero los más importantes por su impacto en el ulterior desarrollo de la fotografía animal en España fueron los seis que se ganaron el meritorio título de “fotógrafos de Doñana” al demostrar que anteponían la seguridad de sus modelos a su éxito personal. Fueron Rafa Trecu y Paco Bernabé, vascos, José Ramón Pons y Arturo Sarró, catalanes, Juan Antonio Fernández, sevillano, que se refiere a esa época en su excelente Guía de Doñana, y  Alejandro Torés, castellano”. (Cita de José Antonio Valverde, Memorias)

Francisco Bernabé y Rafael Trecu realizaron Las Marismas del Guadalquivir (1966), El Águila Imperial (1967), El Águila Culebrera (1967), Rapaces (1967), Buitres (1968), Doñana (1969), Navarra Agreste (1971) y Marismas de La Mancha (1976).

Arturo Sarró dirigió Flamencos y Moritos en la Isla de Buda (1961), Animales del Zoo de Barcelona (1961), Aves del Delta del Ebro (1962), Lagunas y Corrales (1967), Buitres (1968) y Marisma Viva (1970), estas tres últimas en Doñana, y Sierra Viva (1972), sobre la ornitofauna de Monfragüe. Entre 1972 y 1973, José Ramón Pons elaboró un documental sobre el Parque en cada estación, Doñana en Otoño, Invierno, Primavera y Verano.

Algunas de las películas de Juan Antonio Fernández Durán fueron emitidas tanto en Televisión Española como en la BBC. Además publicó Doñana (1974), un libro de fotografías en color, y la Guía de Campo del Parque Nacional de Doñana (1982).

 

Se conservan más de 30 horas de imágenes de la naturaleza española, de las que cerca de 20 corresponden a Doñana

 

En la primavera de 1968 se celebraron en Jerez las Primeras Jornadas Nacionales de Ornitología. [3] Complementando las ponencias, conferencias y estudios, se proyectaron películas “altamente interesantes” como Expedición al Banco de Arguín en Mauritania, de Arturo Sarró, De la Vida de los Buitres y Aves de Doñana, de Francisco Bernabé y Rafael Trecu, Algunas Aves de Doñana, de Arturo Sarró y José Ramón Pons, Aves de la Alta Marisma, de Carlos Melgarejo, Algunas Aves de España Oriental, de Antonio Cano, En el Nido de la Cigüeña Negra, de Francisco Bernis, y Alas y Garras, de Félix Rodríguez de la Fuente. Este último había protagonizado algunos documentales de NO-DO y en 1961 enseñó el manejo de los halcones a Charlton Heston y otros actores de la película El Cid. Intervino gracias a su amistad con José Luis de la Serna, asistente del productor Samuel Bronston en España.

 

 

Fotograma de 'Primavera en Doñana', película rodada en 1970 por Álvaro Lion Depetre para NO-DO.

Fotograma de 'Primavera en Doñana', película rodada en 1970 por Álvaro Lion Depetre para NO-DO.

Fotograma de 'Primavera en Doñana', película rodada en 1970 por Álvaro Lion Depetre para NO-DO.

Fotograma de 'Primavera en Doñana', película rodada en 1970 por Álvaro Lion Depetre para NO-DO.

Fotograma de 'Primavera en Doñana', película rodada en 1970 por Álvaro Lion Depetre para NO-DO.

 

Aunque Félix no sabía nada de técnica cinematográfica, los dos amigos crearon en 1964 Natura Films y dirigieron Alas y Garras (1965) y Señores del Espacio (1965). A partir de 1966 se comercializó un largometraje que llevó por título El Maravilloso Mundo de los Pájaros, dividido en tres partes. A Alas y Garras, se le añadieron Castillos y Halcones e Historia de una Perdiz, filmadas ya en solitario por Félix.

En 1970, Álvaro Lion Depetre realizó para NO-DO Primavera en Doñana, con fotografía a cargo de Ángel Gómez. Las imágenes del águila imperial fueron cedidas por Juan Antonio Fernández Durán. Este documental cuenta con el testimonio de José Antonio Valverde.

Por tanto, se conservan más de 30 horas de imágenes de la naturaleza española, de las que cerca de 20 corresponden a Doñana. Se trata de un patrimonio de incalculable valor que debe ser localizado, restaurado, conservado y difundido, “a fin de legar a las generaciones futuras los medios de comprender sus orígenes”, de acuerdo con Irina Bokova, directora general de la UNESCO.

Por la importancia en la preservación de estos materiales, esta organización instauró el 27 de octubre de cada año, el Día del Patrimonio Audiovisual. “Las imágenes en movimiento y los sonidos grabados nos ofrecen valiosas vías de acceso al pasado… nos dicen mucho acerca de nosotros mismos y de los demás: de dónde venimos y qué nos hace ser lo que somos”, según Kolchiro Matsuuda, antiguo director.

No fue hasta 1974 cuando comenzó el rodaje de los capítulos de fauna ibérica de la mítica serie de televisión El Hombre y la Tierra, dirigida por Félix Rodríguez de la Fuente. Hoy en día todos han sido remasterizados.

 

Fernando Camarero Rioja es miembro de ASECIC (Asociación Española de Cine e Imagen Científicos). En la fotografía aparece, a la izquierda, junto a Salvador Maluquer, socio fundador de la Sociedad Española de Ornitología, presidente entre 1972 y 1975, y autor de las primeras imágenes en color conservadas de Doñana

 

Para contactar con el autor [email protected]

 

Otras referencias de cinematografía histórica:

Catálogo de documentales cinematográficos agrarios 1895 – 1981, Madrid, Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, 2010

 

 

 

Gracias, Don Mauricio

Amanece en la marisma de Doñana y entre la niebla perezosa de otoño ya se intuyen los bandos de azulones y cucharas. Puntuales, gota a gota, las primeras lluvias han ido preparando el terreno para la invernada y dado un respiro a los viajeros. Dentro de muy poco, tal vez días, los gansos del norte y su terquedad milenaria nos recordarán que se acerca un nuevo invierno, que otro año se nos va. Esta vez, además, la lluvia ha querido llevarse a don Mauricio.

[more…]

Mauricio González-Gordon (izq) tras recibir el I Premio Francisco Bernis de Ornitología, en 2004, en el XVII Congreso Español de Ornitología. A su lado Eduardo de Juana, presidente de SEO/BirdLife, y Ramón Sáez-Royuela, el otro premiado.

 

Cada vez que he tenido el enorme placer de coincidir con Mauricio González-Gordon, me he encontrado sintiendo el fuerte apretón de manos del personaje de una leyenda; un caballero cercano y sabio, de aire británico, que te miraba desde las páginas de los libros. Del día, ya lejano, en que nos conocimos guardo un recuerdo imborrable, así como de la imagen de su amplia sonrisa al pronunciar la palabra “SEO”. No exagero al contar que tuve la impresión de que nombraba a nuestra organización como a una vieja y queridísima amiga, como “marisma”, como “Doñana”.

 Del día, ya lejano, en que nos conocimos guardo un recuerdo imborrable, así como de la imagen de su amplia sonrisa al pronunciar la palabra ‘SEO’

Toda una vida de amor por las aves permite que hoy nuestros gansos sean su legado. Doñana y SEO/BirdLife son su regalo de despedida.

 

 

Carlos Davila Fernández es el responsable de la Oficina Técnica de SEO/BirdLife en Doñana, ubicada en el Centro Ornitológico Francisco Bernis, frente a las marismas del Rocío.

Contacto: [email protected]

 

Mauricio González, el gran aliado para la gestión de Doñana

Conocí a Mauricio González-Gordon, quien acaba de fallecer a los 89 años de edad, a mediados de los 80. Era un caballero afable y educado, de exquisitas maneras, buen conversador y atento escuchador. Amaba la vida y la belleza, el vino de Jerez, los buenos negocios, las aves y, sobre todo, Doñana. Lo conocí en una extraña encrucijada de tiempos y circunstancias. En un momento en que Doñana, siempre Doñana, se disponía a dejar de ser “el coto” para ser el “parque nacional”. Ese proceso, mucho menos glamuroso que el de la declaración, apenas está escrito, y quizá no haga falta relatarlo del todo. Pero esos avatares, no siempre rectos, que transformaron al viejo lugar aristocrático en uno de los más importantes espacios protegidos del mundo, probablemente tampoco habría llegado a buen fin, por insólito que pueda parecer, sin la colaboración de Mauricio González, esta vez desde su condición de propietario.

 

Mauricio González-Gordon (derecha) en Doñana en 1957 junto a Ferguson-Lees y Valverde, en un foto publicada en 'La España Inexplorada'. ©SEO/BirdLife

 

[more…]

 

Hay que echar una mirada a aquel momento del pasado. A raíz de la nueva ley de Doñana, un soplo de viento fresco, poco menos que revolucionario y profundamente conservacionista, se apoderaba del lugar. Los tiempos estaban cambiando, y una nueva “raza humana” hacia su aparición. Se acababa, para bien o para mal, la etapa de los pioneros, de los románticos, de los expedicionarios. Empezaba la gestión, y los que allí desembocamos, jóvenes burócratas de conservación militante, aspirábamos a crear una administración ambiental engrasada y eficiente que fuera un referente mundial. Doñana tenía que dejar de ser un conjunto de fincas individuales en donde la Administración del Parque Nacional apenas tenía capacidad para gestionar poco más de 35 hectáreas de sus 50.000 de superficie. En el año 1984 se había aprobado el primer plan rector. En el año 1986 se conformó un equipo técnico conservacionista destinado, exclusivamente, a gestionar el parque desde el parque, para el parque, y como parque. En medio estaba la nostalgia de muchos, el personalismo de algunos y, sobre todo, la omnipresente propiedad privada.

 

Se acababa, para bien o para mal, la etapa de los pioneros, de los románticos, de los expedicionarios. Empezaba la gestión.

 

Recuerdo una de mis primeras conversaciones con Mauricio, allá en la vetusta ala del Palacio de Doñana propiedad de la familia en la linde de su finca El Puntal. Me recuerdo a mi mismo proclamando, con un ímpetu que ahora me hace sonreír, algo así como “yo antepongo la conservación a la propiedad”, y recuerdo a Mauricio, sin inmutarse demasiado, incluso sonriendo, contestando… “yo también, … aunque creo que entre personas inteligentes eso puede fácilmente hacerse compatible”.

 

Mauricio fue aliado en esa búsqueda de compatibilidad. Fue el gran aliado. El quería estar allí y, sinceramente, la administración del Parque Nacional necesitaba de aliados. Vivimos un proceso de consenso, acuerdo y reflexión continuo que duró casi una década y que, obviamente, nunca recogieron ni recogerán las hemerotecas. Un proceso con idas y venidas, con sus tensiones y sus acercamientos, en el que nunca, nunca, acercamos la linde al borde de dudar de lo importante, que era el territorio y sus valores. El resultado es que, mientras en otros sectores del Parque Nacional dificultades insalvables avocaron el inicio y culminación de un proceso de expropiación forzosa que implicó cerca de 20.000 hectáreas, hoy la familia González sigue siendo orgullosa aliada de la gestión del Parque Nacional.

 

 

Expedición hispano-británica a Doñana de 1957. Mauricio González-Gordon es el tercero por la derecha. Imagen publicada en 'La España Inexplorada'. ©SEO/BirdLife

 

 

Nunca renunciaron a nada. Siempre fueron pacíficamente beligerantes en lo que entendieron sus derechos. Y en todo momento hicieron timbre del manejo de la amistad, del acuerdo entre caballeros, del respeto a la palabra dada, y de la asunción del principio del interés general y del imperio de la norma. Mauricio había hecho posible el parque nacional, y, como viejo visionario, entendía que todo aquello que vivía, y que le obligaba a crecerse en la negociación, en el fondo formaba parte de la hoja de ruta que él, precisamente él, había puesto en marcha.

 

Hicieron timbre del manejo de la amistad, del acuerdo entre caballeros, del respeto a la palabra dada, y de la asunción del principio del interés general y del imperio de la norma.

A finales de los 90, ya alejado de la dirección del Parque Nacional, culminé en su casa de Jerez, con su hermano Jaime como tercero, todos los términos del acuerdo entre caballeros que tanto tiempo buscamos y al final encontramos. Un acuerdo que se mantiene 15 años después y que en mucho, por no decir en todo, resulta ejemplar y me sorprende que no se emplee como referencia. Fue un momento entrañable porque aquello ponía broche gentil a una voluntad de entendernos. Y allí nos tomamos la que, ya para siempre, será nuestra última copa de oloroso seco al tiempo que Mauricio sonreía entre luces, y Jaime apostillaba… “Pero si a otros les dais más,… reabrimos la negociación”. Les estoy viendo a los dos, y me siento muy orgulloso de haber tenido la oportunidad de estar allí, y de recordarlo.

 

Por eso ahora, cuando oigo nuevamente hablar de la necesidad de encontrar marcos de colaboración con la propiedad en los Parques Nacionales, me acuerdo de Mauricio, de su ironía inglesa, de su manera de comprender todo pero también negociar todo, de pretender lo mejor para los suyos pero siempre, siempre, anteponer el interés general al propio. Nada está inventado, y más ahora que parece que quisiéramos descubrir la pólvora. Y los primeros eucaliptos que se arrancaron fueron los de su finca del Lobo. Los primeros matorrales que se manejaron para el lince fueron los del Puntal. Y sus guardas acabaron siendo los guardas del Parque Nacional, sin dejar de ser los guardas de Mauricio. Cazador sin fisuras, no solo entendió que no era posible mantener la actividad cinegética en sus fincas sino que fue el primero en alcanzar acuerdos con la administración, que negoció como sólo él sabia negociar, sabedor -¡qué grandeza!- , que el final estaba sencillamente escrito en la evidencia. Nunca renunció a nada, pero siempre estuvo dispuesto a entenderlo todo.

 

Sus guardas acabaron siendo los guardas del Parque Nacional, sin dejar de ser los guardas de Mauricio.

Un día, cuando ya la confianza rayaba la amistad, me atreví a preguntarle por qué no empezábamos un expediente de compra de al menos alguna de sus fincas. Aparte de decirme que no era necesario que el Estado gastase dinero en algo en que nos íbamos a poner de acuerdo – a esas alturas ya debería considerarme mínimamente inteligente –  me comentó: “Cuando un rico de Miami viene a comprar un barco de vino a Jerez, cada uno le enseñamos lo que podemos, pero yo soy el único que me permito el lujo de mostrarle como propietario, un trozo del paraíso, y de la mano, nada más y nada menos, que el director de Doñana que así lo ratifica. Y en muchos casos, cuando el barco zarpa, el vino vendido es el mío”.

 

La familia González tuvo mucho que ver en que en los años 50 Doñana no se convirtiera en su integridad en un eucaliptal. Estuvo empeñada hasta las cachas en el delicado proceso que culminó con la declaración del Parque Nacional. Con una habilitad inusitada y una discreción infrecuente ha sabido estar siempre detrás de todos los pequeños golpes de timón que han asegurado la conservación del enclave. Sé que el espíritu de Mauricio permanece en todo ello, y me tranquiliza, como conservacionista, pensar que los González siguen siendo propietarios singulares en el corazón del Parque Nacional. Y espero que lo sigan siendo por mucho, mucho tiempo.

 

Me honro de haber conocido a Mauricio González y poder calificarme como amigo suyo. Probablemente esa relación me haya hecho mejor conservacionista. Sin duda, me ha hecho mejor persona. Descanse en paz, y que su recuerdo nos ilumine.
Jesús Casas es ingeniero de Montes y socio de SEO/BirdLife. Ha estado ligado durante décadas a la gestión y conservación del medio natural. Fue director del Parque Nacional de Doñana entre 1986 y 1994.

@CasasGrande

 

 

 

Sobre éste Blog
El blog de SEO/BirdLife tiene como objetivo tratar los proyectos y trabajo diario de la organización de una manera más cercana, así como expresar opiniones y resaltar temas de actualidad de trabajadores y colaboradores habituales, todo ello fomentando los comentarios y debate general.