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Pasión y sensibilidad ambiental, por Mónica Lázaro

Si hay un objetivo básico en la televisión pública, ese es la divulgación de la cultura. En un país repleto de naturaleza como España, se hace necesario difundir nuestro fantástico patrimonio natural. Documentales, reportajes o piezas donde se muestre la diversidad biológica y cómo se trabaja para conservarla.

Porque hay muchas iniciativas que el público no llega a conocer y que podrían cambiar planteamientos, generar nuevas ideas, servir de modelo o, simplemente, mostrar un ejemplo de gestión del territorio. Y las Reservas Ornitológicas de SEO/BirdLife son una de esas fórmulas, donde personas de diversas profesiones trabajan juntas con muchas ganas de conservar no sólo las aves, sino los hábitats, su diversidad, y el mundo rural.

Rodaje R.O Riel Vell -Clot ©SEO/BirdLife-Olimpia G.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

He tenido la suerte de asomarme a las actuales 8 reservas ornitológicas de SEO. Durante un año, un equipo de TVE del programa de La 2 “La Aventura del Saber” realizó 8 capítulos de unos 20 minutos de duración cada uno con la idea de mostrar su espíritu, singularidad, forma de trabajar, y a sus protagonistas.

Ellos cuentan cómo surgieron, que tipo de acuerdo vertebra cada reserva (custodia del territorio, gestión privada, y sus múltiples variantes) y porqué son importantes y SEO/BirdLife ha decidido apostar por ellas. Y a su lado, científicos, alcaldes, propietarios privados, técnicos, asociaciones, agricultores, profesores universitarios, vecinos o empresarios, unidos a un equipo humano de SEO/BirdLife representado por delegados territoriales, grupos locales, anilladores o voluntarios.

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Visitamos Cantabria y sus Marismas Blancas, un lugar muy humanizado que aves y usuarios disfrutan gracias al trabajo faraónico de recuperación del ecosistema y la lucha contra especies invasoras; Cataluña y sus dos reservas en el Delta del Ebro, El Clot y Riet Vell, donde los defensores del arroz ecológico y la educación ambiental mueven montañas; Ávila y su Laguna de El Oso, un anfiteatro natural para contemplar grullas y ánsares comunes con el decidido apoyo de la localidad de El Oso; la isla de Fuerteventura, refugio de la Avutarda Hubara y de las amenazadas rapaces y aves esteparias canarias, donde cazadores y empresas energéticas colaboran en su protección; León y la labor conjunta con Tyto Alba, la Asociación de Estudios Ornitológicos de El Bierzo, en Palacios de Compludo, un ejemplo de monte bien gestionado y conservado por sus habitantes y defensores; Y en Aragón, dos Reservas: El Planerón, un área esteparia de primer orden en nuestro país gracias a la crucial colaboración con los agricultores, y la Finca San Miguel, donde sus propietarios han solicitado la declaración de Reserva Ornitológica para compatibilizar sus cultivos con la conservación de las aves. Pasión y sensibilidad ambiental, ejemplo de presente y futuro.

Rodaje R.O Palacios Compludo ©LaAventuradelSaber

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El resultado, nuestro granito de arena, es un trabajo audiovisual en alta definición y sonido 5.1, fruto de la profesionalidad de los trabajadores de TVE.

A mis compañeros doy mil veces las gracias de nuevo por tanto entusiasmo, así como a los miembros de SEO/BirdLife y sus colaboradores en ésta aventura, por facilitarnos tanto la trasmisión del mensaje. Larga vida a vuestras Reservas Ornitológicas.

 

Mónica Lárazo Segovia

 

Mónica Lázaro es bióloga y desde hace 14 años trabaja en TVE como asesora de programas de naturaleza e informadora. Primero en las series Parques Nacionales y Espacios Naturales, y en la actualidad en el programa de La 2 La Aventura del Saber.

@aventurasaber

 

 Reservas ornitológicas de SEO/BirdLife

 

 

El silencio de los paranys

Aunque llevo ya más de cinco años viviendo en Madrid, en SEO/BirdLife me siguen conociendo como la de Castellón, la de Vila-real exactamente y me suelen preguntar si alguna vez he estado en un parany, pero no, nunca he estado y nunca he querido estar.

Parany en la comunidad valenciana. Foto: www.accioecologista-agro.org

[more…]Mi pueblo, Vila-real es conocido por su equipo de fútbol (que otra vez está en primera) y por haber fundado Porcelanosa. Tiene una preciosa ermita al lado del río Millars, y hacen una coca de tomate de muerte. Es un lugar estupendo para vivir en el que huele a azahar en primavera y que luego exporta en forma de mandarinas al resto de España.

Pero mi pueblo es un pueblo paranyer, de zona paranyera, en el que está la sede de la asociación de paranyers, en el que tenemos una rotonda de un parany pagada con dinero público, en la que el ayuntamiento paga una escuela de parany y subvenciona el Concurso anual de reclamo. Este también es mi pueblo. Un pueblo (como tantos otros de la zona) en el que mejor no hablar del parany si estás en contra.

Por más que intentas razonar que el parany es ilegal por ser una práctica de caza masiva y no selectiva siempre acaban argumentando: Es una tradición

Siempre he tenido discusiones con gente de mi familia sobre este tema. Empiezan en octubre cuando les autorizan (o no) esta actividad y en Navidad, es tema recurrente: “Total son zorzales, no es para tanto. Y ¿qué diferencia hay con la escopeta?, tienes un primo que tiene un parany” etc. Por más que intentas razonar que es ilegal por ser masiva y no selectiva o que si quieres cazar zorzales puedes hacerlo con escopeta o qué pasa con el resto de pajarillos que caen…. Pues no entran en razón y acaban argumentando: “Es una tradición”.

Pero, ¿es realmente una tradición? NO, ya no. Y la primera razón para decir que NO es que la técnica que se emplea ya no es igual a la de antes. Por ejemplo, ya no es tradición como antiguamente usar un reclamo bucal para atraer a las aves, ahora se suele usar un reclamo electrónico. Además, los paranys ya no se encuentran mayoritariamente en zonas de cultivo de olivos donde tradicionalmente se disponían para evitar que los zorzales provocaran un daño económico al comer olivas en invierno. Finalmente, los paranys, ya no se mantienen activos como se hacía antes solo algunas noches, sino que muchos permanecen activos de día y sin vigilancia.

Escucho señoras tomando el café y diciendo que no saben qué hacer con tanto zorzal en el congelador y que es mucho trabajo pelarlos

Y por encima de tradición o modernidad, lo más importante a tener en cuenta es que el parany es una práctica ilegal, no está permitida en la Unión Europea, ni en España ni en la Comunidad Valenciana.

Pero… ¿hay más motivos para decir actualmente NO al parany? Sí, claro que sí. Para mí, uno de los más execrables es la crueldad con la que mueren los animales. Creo que no es necesario volverlo a explicar, aunque no lo he visto en directo, lo he oído y me lo han contado. Para haceros una idea, basta con ver este video:

En mi pueblo, cuando llega la época del parany las ferreterías ponen a la vista las varetas, la liga y la “antiliga”. Las tiendas de caza venden reclamos electrónicos de los diferentes zorzales (lo sé porque he llegado a preguntar y comprar un altavoz para un reclamo). Estas grabaciones pueden llegar a funcionar durante toda la noche sin descanso por lo que no dependen de la habilidad del cazador. Pero también he podido comprobar, yendo en coche por los campos de naranjos de la zona, que durante el día las varillas están puestas (sólo en principio y tradicionalmente se cazaba por la noche). La gente deja el parany puesto pero no está en él y se va a dormir a casa tranquilamente mientras que cualquier ave que caiga sufre una larga agonía hasta que muere. ¿Cómo lo sé?, porque lo he escuchado en las cafeterías y bares, e incluso a una antigua compañera cuyo marido era paranyer, y que recibía llamadas de otros compañeros cuando el paso migratorio era fuerte, para que no se perdiera el coger 200 zorzales en una noche (hubo una época en la que la Generalitat Valenciana autorizaba con “cupo” que no superaba los ¡30 ejemplares por noche!). Por supuesto, también se capturan todo tipo de especies, no únicamente zorzales, la especie “objetivo”, ya que los árboles son un refugio natural para las aves. Recuerdo la anécdota de un paranyer contando el susto que había tenido una mañana cuando se encontró un búho real en el suelo del parany con las varillas pegadas y todo “inflado” bufándole. El paranyer llamó a unos amigos y entre todos pudieron cogerlo y liberarlo fuera. No sabría decir en qué estado quedó el búho real, aunque probablemente no tuvo un buen futuro, ya que en ningún momento los paranyers dijeron que habían retirado las varas con pegamento de su plumaje. Siendo su vuelo rápido y silencioso su mejor arma para alimentarse, este búho real seguramente vio muy afectada su supervivencia.

Todas estas historias, el oír a señoras tomando el café y diciendo que no saben qué hacer con tanto zorzal en el congelador y que es mucho trabajo pelarlos, hacen que no tenga dudas, que me entristezca ver el apoyo social que siguen teniendo los paranys, que me indigne cómo cada vez van más de víctimas y cómo tienen la indecencia de ampararse en proyectos “científicos” para seguir matando pájaros indiscriminadamente.

Es duro ser de la zona y no poder hablar en alto de estos temas, por miedo a las represalias. Sin embargo hay valientes que desde hace muchos años se han jugado su integridad en denunciar los paranys, y gracias a su trabajo de campo y al trabajo de gabinete de asociaciones como Agró, GECEN, GER, Ecologistas en Acción y SEO/BirdLife este año se ha conseguido detener por primera vez una autorización totalmente “marciana”. En ella, la Generalitat Valenciana autorizaba a 33 “paranys científicos” a capturar especies para estudiar la migración del: zorzal común, alirrojo, curruca capirotada y cabecinegra, petirrojo y picogordo. La desfachatez de la autorización, el reírse de la comunidad científica denominando “eso” un estudio de migración (cuando, por ejemplo, la curruca cabecinegra no es migratoria sino residente), el autorizar la captura de especies protegidas ha hecho que se desbordara un vaso que hace ya mucho tiempo estaba más que lleno.

Ante un enorme esfuerzo humano y la presión social ejercida por estas asociaciones y sus socios y simpatizantes, la Generalitat Valenciana se ha visto obligada a revocar esta autorización. Por tanto, estamos de enhorabuena, y esperamos que sea por mucho tiempo. Sin embargo, en la revocación de la autorización, la Generalitat Valenciana mantiene que no permitían nada fuera de la ley. Muestra de que, aunque se haya ganado esta pequeña batalla, queda mucho trabajo por hacer en la lucha por defender no sólo las aves y la naturaleza, si no el cumplimiento de las leyes y el estado de derecho…

Este año se ha puesto en marcha el Proyecto Life Un Refugio Seguro para las Aves Silvestres donde Italia, Grecia y España, a través de SEO/BirdLife, han aunado esfuerzos para reducir la caza ilegal de aves a lo largo del Mediterráneo liderando la campaña internacional ‘Leaving is living’ (‘Volar, viajar, vivir’ en España). Diferentes ONG de estos países centran sus esfuerzos en sensibilizar acerca de la caza ilegal en aquellas zonas donde estos métodos están más arraigados además de dar a conocer la importancia de las aves migratorias para nuestros ecosistemas y entre todos mejorar el cumplimento de las leyes.

Arantza Leal es técnico de Área de Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife y anilladora experta del CMA.

Contacto: [email protected]

Twitter: @ArantzaLeal1

 

 

Toda la información sobre el parany y la caza ilegal de aves

Localización de los paranys en España

¿Es España un país inflamable? 3ª Parte

El fuego, elemento natural modelador de la biodiversidad

Cortafuegos, uno de las herramientas que se utilizan para evitar la expansión de los incendios ©Jordi Prieto-SEO/BirdLife

Durante milenios se han ido sucediendo repetidamente episodios más o menos intensos de incendios en la cuenca mediterránea y el fuego se convirtió en un factor de presión evolutiva imprescindible para entender la biodiversidad en esta región. En la actualidad, el cambio climático y una gestión del paisaje cada vez más errónea de los montes, en combinación con factores demográficos y otras perturbaciones, está propiciando la sucesión de regimenes de incendios.  Las especies mediterráneas, que consiguieron adaptarse al fuego, después de miles de años de evolución, no están preparadas.

[more…]Multitud de plantas mediterráneas están completamente adaptadas a determinadas frecuencias y tipos de fuegos, bien mediante una estrategia de plantas “rebrotadoras”, rebrotando del tronco o los tocones calcinados tras el incendio, o como especies “reclutadoras” o “semilladoras”, cuyas semillas ven estimulado su potencial germinativo por el calor del fuego.

Entre las rebrotadoras podemos encontrar los brezos, enebros, alcornoques, quejigos, encinas, etc. Y entre las semilladoras o reclutadoras destacan las leguminosas arbustivas como las aliagas o tojos, y multitud de coníferas, muchas de las cuales a pesar de producir semillas todos los años, la producción no la liberan anualmente, sino que queda acumulada en las piñas de las copas hasta que se produce un incendio. Este fenómeno, en el que el calor del fuego abre las piñas y permite la dispersión de las semillas después de un incendio (entorno luminoso y suelo con abundantes nutrientes) para facilitar la germinación de nuevos individuos, se conoce como serotinia, y es muy frecuente en plantas de California, Sudáfrica, el SO de Australia, y en algunos pinos y cipreses del hemisferio norte. Aunque este tipo de plantas están adaptadas a soportar el fuego, si los incendios son muy frecuentes o son siempre de copa, estas especies no lograrán regenerarse

 

La alteración de los regimenes naturales del fuego, produce la existencia de incendios más destructivos

Algunos hábitats mediterráneos están completamente adaptados y dependen de un régimen de incendios frecuentes pero poco severos, pero actualmente están sufriendo muy pocos incendios pero muy intensos, no pudiendo recuperarse (por ejemplo algunos bosques de coníferas). Otros hábitats por el contrario soportan la presencia del fuego en forma de incendios muy intensos pero poco frecuentes (como las maquias o garrigas). Si no se restaura un régimen ecológicamente aceptable de incendios en los enclaves donde se desarrollan estos hábitats, muchos de ellos protegidos por la legislación europea mediante la Directiva Hábitat, desaparecerán. Es decir, si la recurrencia se hace muy elevada, algunas especies no se podrán regenerar adecuadamente, lo que puede significar una pérdida de biodiversidad, un incremento de los procesos erosivos y, en general, una disminución de la calidad de paisaje.

Por otra parte, además de la intensidad y frecuencia de los incendios, otra alteración del régimen de incendios es la causada por un aumento de las superficies afectadas, ya que en los últimos años no solo se están produciendo más incendios, sino que éstos afectan a superficies mayores. El incremento de incendios a escala regional implica un incremento de la recurrencia de incendios a escala local, por lo que los mecanismos de muchas especies mediterráneas para persistir después de los incendios serán insuficientes para garantizar su supervivencia.

Roble melojo rebrotando en Cobeta (Guadalajara) tras el incendio de 2005 que devastó más de 10.000 ha. ©Niko López/SEOBirdLife

Temperatura, humedad relativa y velocidad del viento son tres factores fundamentales para que se produzca un incendio, pero aunque estos tres factores alcancen valores extremos y preocupantes, siempre debe existir un desencadenante y además el fuego tiene que alcanzar una fuente de combustible. De manera que al no poder controlar los condicionantes meteorológicos que propician la propagación de un incendio, hay que intentar incidir sobre los factores que los originan y sobre los que los mantienen o alimentan y extienden. Es decir, hay que analizar la causalidad de los incendios (tipos de siniestros y tipos de causas) y estudiar el mapa de acumulación de combustible diseñando un buen “modelo de inflamabilidad”.

Estas dos últimas variables, causalidad y disponibilidad espacial del combustible, junto con la distribución temporal de los incendios, o lo que es lo mismo, la frecuencia en que se producen, marcan la diferencia entre sucesos naturales propios de los ecosistemas mediterráneos (ecología del fuego) y dramas a escala humana y ambiental en los que las pérdidas personales, materiales y medioambientales son irreparables.

Las estadísticas oficiales muestran que más de la mitad de los siniestros (conatos e incendios) tienen un origen intencionado, y cada año esta causa va en aumento con respecto a años anteriores y a otras posibles causas. Analizando el tipo de superficie calcinada, hay que destacar que para el caso de las superficies forestales arboladas, la gran mayoría de los incendios tienen un origen intencionado, especialmente en Galicia, Asturias y Cantabria. Y en el caso de los GIF, la práctica totalidad son de origen intencionado.

Las especies de los ecosistemas mediterráneos que han estado conviviendo con los incendios durante miles de años, e incluso dependen de estos para dispersar o hacer que germinen sus semillas, soportan un determinado tipo de incendio y una frecuencia en el número de incendios. Por encima de esos límites, hasta las especies mediterráneas mejor adaptadas a los incendios se verán afectadas. El fuego es un factor modelador del paisaje, que ha acompañado a los ecosistemas mediterráneos durante miles de años, al igual que por ejemplo, el herviborismo o las fluctuaciones termopluviométricas. Cuando esos factores alteran su régimen natural, es cuando sobreviene el problema o la catástrofe: el sobrepastoreo, las épocas de sequía recurrentes o las inundaciones y avenidas provocadas por las lluvias torrenciales pueden ser tan destructivas de la cubierta vegetal como algunos incendios.

 

Las labores de extinción

Al margen de los factores anteriormente descritos, y cuando las labores de prevención y sensibilización han fracasado, las tareas de extinción resultan imprescindibles para que se vean afectadas el menor número de hectáreas posibles.

Dependiendo del tipo de incendio y de su severidad estas deben ir en un sentido o en otro. Y es en este punto donde una buena gestión forestal marca la diferencia. El tipo y estructura del bosque, la existencia y mantenimiento de suficientes cortafuegos, la permanencia del pastoreo o el tipo de explotación forestal incidirá directamente en la propagación del incendio y en su mayor o menor virulencia. Por ejemplo, en un bosque monoespecífico y poco pastoreado, donde se acumule la biomasa a nivel del suelo, es posible que el incendio alcance grandes proporciones y los medios de extinción terrestres únicamente puedan efectuar labores perimetrales de extinción, mientras que en un bosque mixto, pastoreado, donde se mantienen los cortafuegos y se realizan labores periódicas de limpieza del sotobosque, es muy probable que el fuego se extienda con lentitud y no se produzca un gran fuego de superficie. A su vez, hay tipos de ecosistemas, estructuras vegetales y especies mucho más inflamables que otras. Los “ecosistemas inflamables” o pirófilos, no solo están completamente adaptados a los incendios, sino que dependen de su aparición, con una cierta frecuencia temporal, para subsistir. Sin este fenómeno natural desaparecerían.

Algunos ecosistemas desaparecerían sin no se producen incendios naturales

Y después qué?

Tras el incendio, es necesario evaluar los daños socioeconómicos y medioambientales para establecer un plan de actuación que incluya una serie de ayudas económicas y un proyecto de restauración ecológica específico para la zona incendiada.

 

Restauración Ecológica de Áreas Incendiadas

Para reducir la erosión del suelo y facilitar la regeneración y recolonización de las especies tras la perturbación que provoca un incendio en los ecosistemas, la Restauración Ambiental como disciplina biológica, cuenta con una serie de métodos y herramientas que pueden aplicarse antes (gestión de la vegetación, del combustible y del paisaje) y después de que se produzca un incendio (protección del suelo, siembras, plantaciones, etc.).

La restauración de un área incendiada es un proceso que ofrece resultados a largo plazo, no es un proceso rápido, en que será prioritario: frenar los procesos erosivos, facilitar la implantación de la vegetación, revegetar con especies autóctonas en las zonas necesarias y aprovechar la oportunidad para revisar el modelo de gestión urbanística y forestal, incluyendo una nueva concepción basada en la prevención.

Hay que recordar que aunque algunos hábitats o ecosistemas pueden ser objeto de medidas de restauración tras un incendio, únicamente podremos favorecer el proceso de cicatrización. Es posible que se instale una cubierta vegetal en el territorio y con el tiempo evolucioné y presente una vegetación más o menos estructurada, jamás será el mismo paisaje, ni dará lugar a las mismas comunidades vegetales, ni contará con la misma fauna que tuvo el lugar en su origen, ya que aunque fuésemos capaces de realizar una labor de restauración de verdaderos “cirujanos biorreconstructores”, colocando todas las especies que se quemaron, en una proporción similar a la que tenían y distribuidas de manera análoga a la situación de partida, sería imposible reproducir de novo el proceso histórico que permitió la existencia y perdurabilidad de los hábitats incendiados.

 

Pino resinero germinando en Cobeta (Guadalajara) tras el incendio de 2005 que devastó más de 10.000 ha. ©Niko López/SEOBirdLife

 

CONCLUSIÓN

La deriva climática, socioeconómica y demográfica actual nos debe poner en guardia para aprender de las experiencias exitosas que se están llevando a cabo en el ámbito de la gestión del riesgo de incendios en algunos territorios, y establecer unas políticas preventivas que mitiguen, en la medida de lo posible, que fenómenos naturales como los incendios no se cobren vidas humanas y se reduzca su frecuencia y extensión, especialmente en los espacios protegidos.

 

Tanto desde el punto de vista de la seguridad de las personas y de sus bienes, así como de la biodiversidad y los procesos ecológicos que la sostienen, la gestión del territorio y especialmente de los paisajes mediterráneos, debe tener entre sus objetivos la coexistencia sostenible con los incendios. Si establecemos un modelo de gestión de los incendios basado únicamente en controlar procesos físicos (propiedades y cantidad de combustible, medios y velocidad de propagación, etc.), pero no tenemos en cuenta, además, los procesos ecológicos y sociales que se están produciendo en el territorio, estaremos condenando dicha gestión al fracaso.

Por otra parte, la gestión de los incendios nunca puede supeditarse a modelos o estrategias cortoplacistas, ya que tanto la prevención como la extinción y la restauración deben planificarse a largo plazo contemplando el balance entre costes y beneficios ambientales.

 

Por lo tanto, se debe incidir e invertir más y mejor en prevención y en sensibilización, como principales herramientas para reducir el riesgo de incendios, y establecer una adecuada gestión de nuestros cada vez más frecuentes paisajes inflamables.

 

¿Es España un país inflamable? 1ª Parte

¿Es España un país inflamable? 2ª Parte

 

Nicolás López, es Doctor en Ciencias Biológicas y técnico del Área de Conservación de Especies y Espacios de SEO/BirdLife.

Su relación con el bosque del que nos habla en este artículo va mucho más allá, ya que también es artesano de la madera, demostrando con ello que el uso sostenible del bosque autóctono es posible.

Contacto: [email protected]

 

¿Es España un país inflamable? 2ª Parte

Para resolver esta pregunta es necesario exponer argumentos a favor y en contra, para poder entender porqué, ante un calentamiento global de la Tierra, debemos trabajar para que un fenómeno natural como el fuego se encuentre con un territorio poco inflamable.

 

¿Por qué España NO ES un país más inflamable que otros?

España NO ES un país inflamable porque se acumulen grandes cantidades de biomasa vegetal, propiciado por tener un clima mediterráneo húmedo y suave durante una buena parte del año.

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Se ha demostrado que el pastoreo con ganado ovino o caprino en zonas forestales de la Red Natura 2000 ayuda a reducir los incendios forestales

 

España NO ES un país inflamable porque existan en los montes grandes cantidades de combustible y al presentar veranos secos y cálidos los incendios estivales sean un fenómeno frecuente.

España NO ES un país inflamable porque en determinados lugares y momentos del año, se den altas temperaturas, baja humedad relativa y fuertes vientos en enclaves donde hay disponible una gran cantidad de combustible vegetal.

España NO ES un país inflamable porque a causa de los rayos se produzcan incendios de manera natural, como viene ocurriendo desde la aparición del combustible vegetal, hace millones de años, ya desde los inicios de las plantas terrestres (hace 450 millones de años, en el Silúrico).

España NO ES un país inflamable porque los humanos utilicen el fuego como herramienta modeladora del paisaje. Para los humanos y los demás seres vivos de estas tierras, el fuego se convirtió en un elemento esencial en sus vidas (aproximadamente desde el Mesolítico, hace unos 12.000 años), modelador de paisajes y especies, herramienta indispensable e importante elemento sensitivo-cultural (el “hogar”) y no por eso, la península Ibérica resultaba ser más o menos inflamable.

 

La tendencia hacia un modelo de país inflamable

España ES un país inflamable porque ahora, el fuego, o mejor dicho, los procesos de ignición que provocan los incendios forestales, no dependen únicamente de factores climáticos y de la disponibilidad de combustible en el medio, sino que están verdaderamente influidos por la “dinámica inflamable” que actualmente está sufriendo el país.

España ES un país inflamable porque se está produciendo un grave despoblamiento del mundo rural que, entre otras cosas, esta provocando el abandono de la tierra, lo que trae consigo el cese de gran parte de las actividades agrícolas y ganaderas, y la acumulación de combustible en el medio, bien por la falta de pastoreo, por el abandono de las actividades de explotación y recogida de madera y leñas, por la reconquista de la vegetación silvestre en los terrenos agrícolas abandonados o por el cese de los trabajos ligados a otras  explotaciones selvícolas de las zonas forestales (resina, corcho, miel, etc.).

Zona arrasada por un incendio en el Alt Empordà (Girona) ©J.M.Arcos/SEOBirdLife

 

España ES un país inflamable por los desequilibrios económicos entre prevención/extinción/divulgación-sensibilización, provocados porque muchas administraciones autonómicas destinan partidas presupuestarias cada vez mayores a las tareas de extinción, mientras que la inversión en prevención y sensibilización va siendo reducida paulatinamente, hasta el punto que si no se dispone de medios para gestionar el combustible forestal, los incendios forestales serán cada vez de mayor magnitud y el éxito de los medios de extinción será cuestionable.

La inversión en extinción de incendios tanto del Estado como de las Comunidades Autónomas, generalmente, es muy superior al gasto empleado en labores de prevención y sensibilización.

Y también es un hecho que la superficie forestal española, ha aumentado en unos 1,7 millones de hectáreas en los últimos 10 años y desde los años 70 hasta ahora, se ha producido un incremento de más del 15%. Este notable incremento se ha producido principalmente por las repoblaciones llevadas a cabo en la segunda mitad del siglo pasado, por las políticas de abandono y reforestación de tierras agrícolas y por la expansión natural de algunos tipos de bosques. La evolución de la superficie forestal protegida también ha experimentado un notable incremento en los últimos 10-15 años y en consecuencia cuando se produce un incendio, se queman más hectáreas arboladas y es más probable que ocurra en espacios protegidos.

Pero aunque en general, las CCAA y el Estado invierten aproximadamente el doble en labores de extinción que en acciones preventivas y de sensibilización, con el paso de los años, se está comprobando que aquellas administraciones que más gastan en prevención, frente a las que aplican un mayor esfuerzo económico en extinción, tienen cada año un menor número de hectáreas de monte arrasadas por las llamas.

Algunas administraciones autonómicas, al igual que algunos países europeos, están invirtiendo esta tendencia y desarrollan programas preventivos para evitar o minimizar el impacto de los incendios forestales, como por ejemplo la iniciativa denominada “Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía (RAPCA)” que lleva a cabo una selvicultura preventiva frente a los incendios forestales mediante el uso ganadero controlado de los pastos de montes públicos. Los beneficios de este tipo de iniciativas son múltiples: lucha contra el despoblamiento rural y abandono de los montes, desarrollo de alternativas sostenibles y eficientes para la gestión del territorio, empleo verde, eliminación de combustible forestal, etc. Los cambios en la abundancia de herbívoros alteran el régimen de los incendios, ya que fuego y herbívoros compiten por un mismo recurso: biomasa vegetal.

La abundancia de grandes herbívoros mantiene niveles bajos de biomasa vegetal, limitando el tamaño e intensidad de los incendios.

Por el contrario, en otras CCAA, la inversión en prevención cuenta con presupuestos cada vez menores, y los recursos para extinción se reducen con la crisis a la mitad. Las consecuencias no se hacen esperar y tenemos el ejemplo de lo que está ocurriendo en la provincia de Guadalajara este año: se han reducido al 50% los recursos humanos destinados anualmente a los retenes forestales mediante un ERE, se han cerrado algunos de los helipuertos y torretas de vigilancia y se está recurriendo de manera casi continua a la colaboración de los medios de extinción del Estado (especialmente de la Unidad Militar de Emergencias) o de comunidades vecinas como Madrid. Y el resultado: solo en la primera semana de agosto se han producido seis incendios importantes en la provincia.

España ES un país inflamable por la expansión de las zonas urbanas y periurbanas a zonas agrícolas y forestales, causado principalmente por el modelo urbanístico instaurado durante los últimos años en nuestro país, especialmente en los municipios de la periferia de grandes ciudades. La cantidad de incendios estrechamente relacionada con la densidad de población y con la extensión de las zonas residenciales imbricadas en el medio natural, conocida como interfase urbano-forestal, está aumentando alarmantemente, y debido a que en los protocolos de extinción de incendios debe primar, como es lógico, salvar las vidas humanas y los bienes de las personas antes que la vegetación. A consecuencia de esta situación, los medios de extinción tardan mucho más en controlar las áreas con vegetación natural incendiadas y el incendio se vuelve de mayores dimensiones.

 

Izqu. IUF (interfaz urbano-forestal) y vegetación forestal. Dcha. incendios forstales del periodo 1996-2005, con colores más oscuros cuanto a mayor nº de incendios. La correlación que se observa entre un mapa y otro es muy directa y responde también a lo sucedido en los años 2012 y 2013

 

Y es que aunque existen restricciones y códigos para la planificación urbanística y la construcción de viviendas en áreas con riesgo sísmico o en zonas de inundaciones frecuentes, es necesario que las administraciones competentes elaboren códigos de urbanización y restricciones para la construcción en zonas con riesgo de incendio, ya que con las políticas ambientales actuales, el entorno forestal se está volviendo cada vez es más propenso a los incendios y los medios de extinción están alcanzando su techo de efectividad.

España ES un país inflamable porque se está produciendo un aumento de los usos recreativos en las zonas forestales, con un número cada vez mayor de personas que practican actividades de ocio en el medio natural, aumentando también el riesgo de incendio. Aunque las actividades humanas también pueden reducir las igniciones naturales, ya que la mayoría de los rayos que caen en zonas agrícolas o urbanas no provocan incendios como hubiera ocurrido en el pasado, cuando esos territorios estaban cubiertos por superficie forestal. La actual fragmentación del hábitat y algunas políticas de prevención y extinción de incendios también contribuyen a reducir el número de incendios o la extensión de estos.

España ES un país inflamable porque muchos ecosistemas se están viendo invadidos por especies vegetales exóticas de carácter invasor, muy bien adaptadas al fuego y que propician la acumulación de materia vegetal en el suelo, desplazando a las especies locales menos propensas a arder.

Pero para una comprensión holística del problema, nos faltaría explicar la dinámica natural del fuego en el paisaje, además de ciertos aspectos de las labores de extinción y la posterior restauración ecológica.

No te pierdas la última parte de España Inflamable. Próximamente…

¿Es España un país inflamable? 1ª Parte

¿Es España un país inflamable? 3ª Parte

 

Nicolás López, es Doctor en Ciencias Biológicas y técnico del Área de Conservación de Especies y Espacios de SEO/BirdLife.

Su relación con el bosque del que nos habla en este artículo va mucho más allá, ya que también es artesano de la madera, demostrando con ello que el uso sostenible del bosque autóctono es posible.

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Sobre éste Blog
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