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Asesinos de aves

Uno de los muchos edificios de oficinas que se levantan en las ciudades españolas. Un paseo por sus inmediaciones con ojos de rastreador, simplemente mirando al suelo. Este es el resultado:
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Pájaros agricultores, por Ignasi Ripoll

Morito común consumiendo un caracol manzana en el Delta del Ebro ©Xavier Curto

 

Cuando disfrutamos de la observación de aves, pensamos que hay algo más allá de identificarlos y observar sus costumbres, cómo se alimentan, cazan o pescan, cómo nadan o se zambullen, cómo levantan el vuelo o aterrizan, cómo planean o agitan las alas, solitarios o en grandes bandadas multitudinarias, cómo duermen sobre una o dos patas, se pelean por un rincón sobre el extremo cortado de un tronco, o por defender los polluelos, o por conquistar una pareja, cómo incuban pacientes los huevos o crían ajetreados la pollada. Más allá de su belleza y comportamiento hay una relación ecológica con el entorno donde viven. [more…]

Debemos saber que las aves, como el resto de organismos animales, vegetales y microscópicos, tienen una relación material y energética entre ellos y con el medio físico y químico, acuático, terrestre y aéreo. Esto es especialmente interesante en los ecosistemas de una zona húmeda, y todavía más en un medio tan transformado y humanizado como el agrícola. En estos sistemas las aves tienen una influencia vital en cosas que nos incumben tanto como la producción de alimentos humanos, la salud ambiental o el mantenimiento del paisaje. Es como cuando vamos al cine o al teatro: más allá de la estética de la indumentaria y los diálogos, nos interesa entender el rol de los personajes, el argumento y el sentido de la obra.

El juego de roles ecológicos con influencia socioeconómica incumbe a todas las especies, no solo a las aves. Por ejemplo, los insectos del huerto, unos polinizadores y otros anti plagas, son imprescindibles para que las tomateras den tomates, y los limoneros, limones. Sin abejas, zánganos, sírfidos o mariposas, las plantas con flores no intercambiarían el polen y no darían frutos, y sin mariquitas, tijeretas y otros depredadores, los pulgones harían estragos en hojas y tallos de nuestras tiernas plantas de cultivo. Los necesitamos para comer.

En los arrozales de nuestro Delta del Ebro ya hace años se descubrió una influencia muy benefactora del murciélago enano, otro de los actores no ornitológicos del escenario agrícola en zona húmeda. Los pequeños quirópteros, en plena fase de cultivo del arroz, si están en número suficiente, se zampan las mariposas nocturnas de los barrenadores del arroz, el Chilo suppressalis. El efecto es impresionante, ya que convierten la peor de las plagas agrícolas en el mejor de los abonos para las plantas, el guano de murciélago, ahorrando pesticidas, abonos químicos, evitando gastos y contaminación del aire y del agua. Es suficiente con tener un refugio de estos animales por hectárea y, eso sí, darles tiempo a que se instalen. Es un rol muy similar al que hacían las ranas, cuando eran muy abundantes, también engolosinadas con estas mariposas nocturnas, o el que hacen los peces, que comen larvas de mosquito cuando las aguas son bastante abiertas.

 

En un sistema equilibrado todo aquello que abunda se aprovecha y casi no existen plagas

 

Pero queremos descubrir el rol de las aves, y no resulta nada nuevo reivindicar el efecto benéfico de las aves insectívoras sobre la agricultura. Ya en 1868 un grupo de agricultores, alarmados por la depredación de los pájaros insectívoros realizada por la industria del plumaje, muy desarrollada a raíz de la moda victoriana, pidió al Emperador Austro-Húngaro Francisco José I la suscripción de un tratado internacional para proteger las aves beneficiosas para la agricultura. En 1902 se firmó en París el Acuerdo Internacional para la Protección de las Aves Útiles para la Agricultura que establece prohibiciones de captura de determinadas especies y obligaciones referidas a la protección del nido y los huevos. Uno de los padres de la ornitología catalana del siglo XIX, Emili Tarré, publicó una obra divulgativa con el sugerente título “Els aucells més útils a l’agricultura de Catalunya” (1902), donde el autor describía una a una las especies de aves y su comportamiento benéfico para el campo. Una divulgación que no se hubiera dejado de hacer.

 

Arrozales ecológicos en el Delta del Ebro ©SEO/BirdLife

 

Ya se ha comentado en este blog que entre 1958 y 1959 los ornitólogos chinos debieron demostrar que el 25% de lo que los pájaros comían era grano, mientras que el 75 % eran insectos plaga, para parar el exterminio a gran escala ordenado por Mao Tse-Tung, después de declarar estos pájaros como enemigos de la revolución por su consumo de granos de arroz. La masacre de las poblaciones de esta ave en China dejó los arrozales a la merced de las plagas de langosta y provocó una catástrofe agrícola, con millones de muertes por hambre, y obligando a importar de nuevo gorriones de la vecina Unión Soviética.

En nuestro Delta, esta tarea ecológica insectívora la comparten los gorriones comunes y los gorriones molineros, aparte de un gran número de insectívoros estivales, como carriceros, carriceros tordales, la golondrina, el pájaro moscón, y todos los granívoros que, para alimentar a sus polluelos, deben capturan insectos. Por ello en la Reserva de Riet Vell, en la Reserva Ornitológica del Clot y en el Bosque de la Comandanta ponemos más de 150 cajas para gorriones molineros y comunes, que necesitan agujeros donde nidificar, pues en el Delta hay pocos árboles con agujeros naturales. También tenemos cajas para las lechuzas, que nos ayudan a proteger el grano de arroz almacenado contra su peor enemigo natural: los ratones.

Los cangrejos rojos americanos, desde hace cuarenta años invasión muy molesta para los arrozales por su costumbre de excavar los márgenes y producir fugas de agua que dificultan la gestión de los niveles, llegando a descalzar y destruir puentes, ahora son la base alimentaria de las gaviotas de Audouin, de todas las ardéidas, moritos comunes y una gran diversidad de especies del Delta, que lo aprovechan, decreciendo su población ostensiblemente. Las aves los tienen también bajo vigilancia. De hecho éste es un buen ejemplo de como la biodiversidad elevada ayuda a integrar y controlar las especies exóticas invasoras. Ahora es el turno del caracol manzana.

El caracol manzana, la especie exótica más peligrosa para los arrozales en estos momentos, parece que tiene diversos enemigos naturales como la carpa, el ánade real, la anguila y la rata, pero ahora ha aparecido uno que se está multiplicando por toda la superficie deltáica y que es capaz de engullirse individuos de caracol de los grandes. Los moritos comunes, que siempre han tenido gasterópodos como parte de su dieta, ahora pueden constituir un auténtico sistema inmunitario contra esta plaga en campos todavía no infectados, pues van rastreando palmo a palmo en los campos de los dos hemideltas y engullendo ávidamente todo pequeño organismo que su pico abarca. Deseémosles suerte. Los necesitamos.

Hay aves que no son un beneficio para los arrozales, como el calamón común, que puede producir pérdidas importantes en campos próximos a sus zonas de nidificación en carrizales y lagunas, aunque durante el invierno dejan los campos limpios de tubérculos de castañuela. En otras zonas, como Japón o Doñana, quien elimina los tubérculos de esta mala hierba, la peor de todas, es el ganso salvaje, animal migratorio que hurga el sedimento para hacerse con la energía contenida en las chufas durmientes. En estas zonas, los arrozales no sufren de esta hierba. Por aquí migran muy pocos gansos salvajes.

Nuestra sorpresa para este año, de pájaros agricultores, fue mientras plantábamos arroz y dejábamos flotando algunas castañuelas que venían con las gavillas del plantel, al comprobar como los fumareles cariblancos que nidifican en la laguna de Riet Vell se llevaban uno a uno los tallos de castañuela para construir su nido efímero y flotante. La colonia de fumareles cariblancos de este año ha sido un éxito reproductivo, como la de charranes comunes y gaviota vulgar en la laguna, las golondrinas en el observatorio, los gorriones molineros y los cernícalos en las cajas nido. Pero son las relaciones fantásticas y la acción equilibrada entre aves y agricultura las que no dejarán nunca de sorprender al observador atento.

 

 

Ignasi Ripoll, oficina técnica de SEO/Birdlife en el Delta del Ebro

Contacto: iripoll@seo.org

 

 

Otros artículos de Ignasi Ripoll:

La agricultura tradicional a la vanguardia

Hablan nuestros delegados (I)

Arrozvolución 000, cultivo ecológico en el Delta del Ebro sin huella de CO2

 

Más información sobre el Delta del Ebro:

Reserva Ornitológica de Riet Vell en la Aventura del Saber (TVE)

Reserva Ornitológica de El Clot en la Aventura del Saber (TVE)

Ignasi Ripoll, responsable de la oficina de SEO/BirdLife en el delta del Ebro habla de la importancia de la Reserva Ornitológica de Riet Vell en la Red Natura 2000

 

Pasión y sensibilidad ambiental, por Mónica Lázaro

Si hay un objetivo básico en la televisión pública, ese es la divulgación de la cultura. En un país repleto de naturaleza como España, se hace necesario difundir nuestro fantástico patrimonio natural. Documentales, reportajes o piezas donde se muestre la diversidad biológica y cómo se trabaja para conservarla.

Porque hay muchas iniciativas que el público no llega a conocer y que podrían cambiar planteamientos, generar nuevas ideas, servir de modelo o, simplemente, mostrar un ejemplo de gestión del territorio. Y las Reservas Ornitológicas de SEO/BirdLife son una de esas fórmulas, donde personas de diversas profesiones trabajan juntas con muchas ganas de conservar no sólo las aves, sino los hábitats, su diversidad, y el mundo rural.

Rodaje R.O Riel Vell -Clot ©SEO/BirdLife-Olimpia G.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

He tenido la suerte de asomarme a las actuales 8 reservas ornitológicas de SEO. Durante un año, un equipo de TVE del programa de La 2 “La Aventura del Saber” realizó 8 capítulos de unos 20 minutos de duración cada uno con la idea de mostrar su espíritu, singularidad, forma de trabajar, y a sus protagonistas.

Ellos cuentan cómo surgieron, que tipo de acuerdo vertebra cada reserva (custodia del territorio, gestión privada, y sus múltiples variantes) y porqué son importantes y SEO/BirdLife ha decidido apostar por ellas. Y a su lado, científicos, alcaldes, propietarios privados, técnicos, asociaciones, agricultores, profesores universitarios, vecinos o empresarios, unidos a un equipo humano de SEO/BirdLife representado por delegados territoriales, grupos locales, anilladores o voluntarios.

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Visitamos Cantabria y sus Marismas Blancas, un lugar muy humanizado que aves y usuarios disfrutan gracias al trabajo faraónico de recuperación del ecosistema y la lucha contra especies invasoras; Cataluña y sus dos reservas en el Delta del Ebro, El Clot y Riet Vell, donde los defensores del arroz ecológico y la educación ambiental mueven montañas; Ávila y su Laguna de El Oso, un anfiteatro natural para contemplar grullas y ánsares comunes con el decidido apoyo de la localidad de El Oso; la isla de Fuerteventura, refugio de la Avutarda Hubara y de las amenazadas rapaces y aves esteparias canarias, donde cazadores y empresas energéticas colaboran en su protección; León y la labor conjunta con Tyto Alba, la Asociación de Estudios Ornitológicos de El Bierzo, en Palacios de Compludo, un ejemplo de monte bien gestionado y conservado por sus habitantes y defensores; Y en Aragón, dos Reservas: El Planerón, un área esteparia de primer orden en nuestro país gracias a la crucial colaboración con los agricultores, y la Finca San Miguel, donde sus propietarios han solicitado la declaración de Reserva Ornitológica para compatibilizar sus cultivos con la conservación de las aves. Pasión y sensibilidad ambiental, ejemplo de presente y futuro.

Rodaje R.O Palacios Compludo ©LaAventuradelSaber

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El resultado, nuestro granito de arena, es un trabajo audiovisual en alta definición y sonido 5.1, fruto de la profesionalidad de los trabajadores de TVE.

A mis compañeros doy mil veces las gracias de nuevo por tanto entusiasmo, así como a los miembros de SEO/BirdLife y sus colaboradores en ésta aventura, por facilitarnos tanto la trasmisión del mensaje. Larga vida a vuestras Reservas Ornitológicas.

 

Mónica Lárazo Segovia

 

Mónica Lázaro es bióloga y desde hace 14 años trabaja en TVE como asesora de programas de naturaleza e informadora. Primero en las series Parques Nacionales y Espacios Naturales, y en la actualidad en el programa de La 2 La Aventura del Saber.

@aventurasaber

 

 Reservas ornitológicas de SEO/BirdLife

 

 

Vida del chorlitejo chico en un recinto industrial

El chorlitejo chico es un nidificante escaso en la Cornisa Cantábrica, y Cantabria no es una excepción. Ante la escasez de zonas naturales adecuadas para criar, se ha observado la ocupación por esta especie de espacios degradados originados por la actividad humana, como los solares abandonados en la periferia de las ciudades, o las graveras. [more…]

Esta tendencia alcanza su punto más llamativo en la importante colonia nidificante que ocupa desde hace años, con gran fidelidad, el recinto industrial de Solvay Química, S. L., situado a las afueras de la ciudad de Torrelavega. Esta colonia, con una media de siete parejas anuales, constituye una parte significativa de la población nidificante de Cantabria.

 

La colonia nidificante de chorlitejos chicos

Los chorlitejos chicos crían en zonas marginales del recinto fabril de la factoría, situadas en los extremos sur y norte del mismo.

La primera de ellas es el Parque de Materiales, situado al norte, donde hay abundantes explanadas de grava con muy escasa o nula (según las zonas) circulación de vehículos. Forma un mosaico de zonas de grava, almacenes, talleres, viales de circulación, vías internas de ferrocarril, almacén a la intemperie de grandes piezas metálicas y pequeñas zonas ajardinadas.

Nido de chorlitejo chico junto a una vía interna de ferrocarril fuera de uso © Antonio Rodríguez Arduengo

La segunda es el solar donde se encontraba la antigua fabricación de Hispavic, situada al sur de la carretera que va de Barreda al puente La Barca. Las zonas periféricas están ajardinadas, con abundante vegetación herbácea y arbórea. La zona central, correspondiente a los antiguos solares, desarrolla una vegetación herbácea escasa, y es la preferida por los chorlitejos.

En el año 2014 se localiza una tercera zona de cría en los antiguos Diques, situados al norte del recinto fabril, alejados de la actividad industrial. Esta zona se ha cubierto progresivamente de monte bajo y arbolado, por lo que tiene pocos lugares despejados y cubiertos de grava, que son los que seleccionan los chorlitejos chicos. No obstante, hay una explanada grande en la zona central que reúne estas características, y otro sector menos adecuado rodeado por monte bajo, en los que se ha confirmado la presencia de parejas reproductoras.

Ciclo reproductor

Los chorlitejos chicos aparecen en la fábrica a mediados de marzo, y permanecen en ella hasta principios o mediados de agosto. Las primeras semanas van ocupando los territorios usados en años anteriores, y empiezan sus primeras puestas en el mes de abril, aunque algunas parejas no lo hacen hasta mayo. Crían una o dos veces en cada temporada.

Los machos cortejan a las hembras pavoneándose ante ellas y ofreciéndoles posibles nidos, construidos por ellos en el suelo al apartar las piedras más gruesas con su pecho. Si la hembra consiente, se producirá la cópula. En los días siguientes irán poniendo los huevos, hasta completar cuatro (a veces tres). La incubación empezará con el penúltimo o el último huevo, y todos los pollos nacerán a la vez, tras una incubación de unos 24 días. El mismo día de su nacimiento, abandonarán el nido y empezarán a buscar comida, vigilados por sus padres.

Nidos ofrecidos por el macho a la hembra, y no ocupados © Antonio Rodríguez Arduengo

Cópula de chorlitejos chicos © Antonio Rodríguez Arduengo

Pollos recién nacidos, a punto de abandonar el nido. El de la derecha aún tiene el plumón húmedo © Antonio Rodríguez Arduengo

Al cabo de tres semanas o algo más, los pollos se independizarán de sus padres. Al principio su plumaje es críptico y les sirve como camuflaje, pero poco a poco se va transformando, hasta adquirir el aspecto de los adultos.

El comportamiento de los chorlitejos chicos

Los chorlitejos chicos son aves muy discretas, que consiguen pasar desapercibidas para la gran mayoría de los trabajadores del complejo fabril, a pesar de encontrarse muchas veces a pocos metros de donde éstos desarrollan su trabajo.

Cuando no están involucrados en un proceso de cría, se quedan parados a poca distancia de los vehículos que circulan, o se apartan discretamente cuando pasa alguien caminando.

Cuando están incubando, son igualmente discretos. El ejemplar que está echado en el nido, no se mueve de su sitio, a pesar de la cercanía de vehículos y trabajadores. No obstante, si percibe que alguien se queda parado frente a su nido y corre el riesgo de ser localizado, lo abandona y se marcha con paso apresurado, sin hacer ruido ni llamar la atención, hasta alejarse, confiando en el que la falta de infraestructura del nido y el diseño críptico de sus huevos los haga pasar desapercibidos (apenas apartan las piedras más grandes para crear una pequeña depresión y a veces acumulan unos pocos restos vegetales de pequeño tamaño). En efecto, cualquiera que haya intentado detectar un nido, a pesar de saber la zona en la que se encuentra, habrá comprobado lo difícil que resulta. En cuanto el chorlitejo que está incubando considera que el peligro ha pasado, retorna con la misma celeridad a su labor en el nido.

Chorlitejo incubando en su nido ©Antonio Rodríguez Arduengo

Nido (señalado con la flecha roja) con cuatro huevos de chorlitejo © Antonio Rodríguez Arduengo

En cambio, cuando ya han nacido sus pollos nidífugos, su comportamiento ante un posible depredador dista mucho de ser discreto. Los adultos empiezan a correr, emitiendo reclamos de alarma, mientras sus pollos se echan al suelo en cuanto los oyen, para pasar desapercibidos gracias a su plumaje críptico. Mientras tanto, si consideran que el depredador no se fija lo suficiente en los adultos, y se corre el riesgo de que localice a los pollos, sus progenitores empiezan a simular que tienen un ala rota, agachándose y sacudiendo primero un ala y luego otra de forma lastimera, a la vez que empiezan a alejarse, para que los siga el presunto depredador y alejarlo del lugar donde están echados sus pollos. Una vez que ha cesado el peligro, los adultos vuelven a donde dejaron a los pollos y la situación se normaliza, continuando toda la familia con la búsqueda de alimento.

Como ocurre con otras aves que anidan en espacios abiertos, los pollos consideran que su única oportunidad de supervivencia frente a un depredador es quedarse muy quietos, echados en el suelo. Aunque el observador se acerque mucho a ellos, hasta casi tocarlos, no se moverán. Al igual que ocurre con los huevos, el diseño de su plumaje es tal, que resulta muy difícil localizarlos en el suelo, aunque se encuentren en un lugar desprovisto de vegetación, a muy poca distancia del observador.

Chorlitejo simulando tener un ala rota, para atraer la atención del presunto depredador © Antonio Rodríguez Arduengo

Estas maniobras de distracción por los adultos y de camuflaje por parte de los pollos continúan mientras estos últimos son pequeños. Más tarde, cuando son capaces de correr con rapidez, o incluso de volar, los pollos ya no se echan al suelo habitualmente, y prefieren alejarse del peligro cuando sus padres emiten los reclamos de alarma.

Pollo muy pequeño, echado para camuflarse ante un presunto depredador © Antonio Rodríguez Arduengo

Sus costumbres evolucionan

Tras años de seguimiento de esta población nidificante, se ha observado una evolución en las costumbres de la misma: un abandono progresivo de amplias zonas con características apropiadas para la cría y concentración en zonas con una mayor actividad humana. En estas zonas con mayor actividad, con trabajadores haciendo labores de mantenimiento y vehículos circulando, los riesgos potenciales de que se malogre el proceso de cría por accidentes fortuitos (aplastamiento de un nido o de un pollo) son mayores. En cambio es muy posible que el beneficio obtenido (ausencia o menor presencia de depredadores, que evitan las zonas más frecuentadas por el hombre), hace que los chorlitejos seleccionen positivamente estas zonas. Así encontramos que uno de los lugares que escogen cada año se encuentra a pocos metros de distancia de talleres con una actividad constante y de vehículos circulando, entre material almacenado en el suelo.

Los chorlitejos prefieren criar muy cerca de los trabajadores porque alí hay menos depredadores

Las costumbres de nidificación de los chorlitejos los hacen muy vulnerables a los depredadores, ya que sus huevos y sus pollos están a su alcance sin dificultad (están en el suelo, no en acantilados inaccesibles ni en árboles altos), y su seguridad está basada en la vigilancia de los padres y la capacidad de camuflaje. Esto hace que, aunque sus puestas son de cuatro huevos y normalmente eclosionan todos, el número de pollos que mantiene cada familia suele ir reduciéndose con el paso de las semanas que dura el proceso de dependencia, hasta incluso llegar a cero en algunos casos.

Chorlitejo chico incubando cerca de zonas con gran actividad humana © Antonio Rodríguez Arduengo

Los depredadores principales de los chorlitejos chicos, los perros y los gatos asilvestrados, están ausentes del recinto fabril. En este sentido, resulta llamativa la diferencia de comportamiento entre esta población del recinto fabril y los que anidan en la cantera de Cuchía, utilizada hasta hace unos años para la extracción de piedra caliza por Solvay Química S. L., y actualmente en proceso de rehabilitación ambiental. En el recinto fabril es fácil hacer un seguimiento del estado de cada familia, si se tiene experiencia en ello y se los observa a una cierta distancia, y se puede saber por su comportamiento si están incubando y dónde tienen el nido, o si sus pollos ya nacieron, cuántos quedan y cómo están de desarrollados, ya que su comportamiento es de camuflaje y defensa, como ya se ha descrito, pero sin demasiada tensión. En cambio, en la citada cantera, que es de libre acceso y por la que pasean muchas personas con perros sueltos, el comportamiento observado a la pareja nidificante localizada en 2014 es muy diferente. Cuando ven que llega un caminante, a distancias enormes empiezan ya a avisar a sus pollos, que no se limitan a echarse al suelo, si no que se esconden entre la escasa vegetación del suelo, señal de que sufren una presión depredadora muy superior, lo que se refleja en que el número de pollos se reduce con rapidez.

Otros posibles depredadores de los huevos y pollos de los chorlitejos, como el jabalí o el zorro, no suelen llegar a las zonas que los chorlitejos ocupan mayoritariamente en el recinto fabril. Caso diferente es el de las martas o los córvidos. Es probable que esta sea la razón de que cada vez críen en zonas más cercanas a la actividad humana.

Chorlitejo hembra junto a un pollo de corta edad © Antonio Rodríguez Arduengo

Medidas de protección de la población nidificante

La Dirección de la empresa es conocedora de la existencia de la colonia de cría de chorlitejos chicos y de su evolución. El seguimiento y cuidado de la misma corre a cargo de Antonio Rodríguez Arduengo, que lleva a cabo las siguientes medidas de protección:

• Da instrucciones a los jardineros sobre cuándo y dónde se puede segar, para evitar destrucciones de pollos o huevos por un lado, pero también para evitar el excesivo crecimiento de la vegetación herbácea, que desagrada a los chorlitejos chicos y los disuade de ocupar los solares en los que crece mucho la hierba.

Mantiene una vigilancia constante de posibles usos de los espacios ocupados por los chorlitejos, incompatibles con su supervivencia, informando de la existencia de estas aves a las personas necesarias, para evitar la circulación de vehículos por zonas que no sean viales, o el depósito de materiales en lugares sensibles (nidos en proceso de incubación, pollos pequeños).

• Realiza un seguimiento semanal durante el período de permanencia de los chorlitejos en las instalaciones fabriles, para conocer la evolución de la población (cría, ocupación de zonas, etc.). Con los datos recogidos, elabora un informe anual de cada temporada de cría.

• Evita una excesiva publicidad de la existencia de los chorlitejos chicos, informando de ella sólo a los que considera imprescindibles (aquéllos que pueden influir en su seguridad) por considerar también que dicha seguridad se ve favorecida por el relativo desconocimiento de su presencia, ya que una visita frecuente de curiosos a los lugares donde se encuentran los pollos y los huevos podría perjudicar el éxito del proceso de cría.

 

Antonio Rodríguez Arduengo es socio de SEO/BirdLife y de otras ONG’s, como Fotografía y Biodiversidad, en la que participa como experto en la Galería de Mamíferos de la plataforma Biodiversidad Virtual

Contacto: antarduengo@terra.com

 

 

Sobre éste Blog
El blog de SEO/BirdLife tiene como objetivo tratar los proyectos y trabajo diario de la organización de una manera más cercana, así como expresar opiniones y resaltar temas de actualidad de trabajadores y colaboradores habituales, todo ello fomentando los comentarios y debate general.