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25 aves para mejorar nuestro entorno

La campaña Ave del Año de SEO/BirdLife nace en 1988 para llamar la atención de la situación que atraviesan algunas de las especies más amenazadas de la avifauna española y sus hábitats. Desde entonces, 25 especies han sido estrellas mediáticas por un año para trasladar a la sociedad y a las Administraciones sus problemas específicos de conservación y las medidas necesarias para paliarlos. [more…]

 

1988 – Ganga ortega

La primera especie elegida para iniciar esta estrategia de divulgación y conservación fue esta esteparia que en los últimos veinte años había experimentado un drástico declive poblacional y de su área de reproducción, en torno a un 30%.

 

1990 – Quebrantahuesos

Su elección como Ave del Año estuvo vinculada a una acción de gran calado social y mediático. “Salvad al quebrantahuesos” fue el lema elegido para un proyecto que contempló la vigilancia y salvaguarda de sus nidos.

 

1992 – Cigüeña blanca

Tras pasar por momentos preocupantes, la especie en ese tiempo ya había conseguido recuperar sus poblaciones, tendencia que ha seguido hasta hoy. 1992 fue declarado el Año de la Cigüeña, y en esta conmemoración se invirtieron muchos esfuerzos.

 

1993 – Cernícalo primilla

Su declaración como Ave del Año se enmarcó en la campaña Aves Migradoras, que contemplaba acciones de protección del cernícalo primilla. A ello se unió un estudio de la especie junto con la Estación Biológica de Doñana-CSIC.

 

1994 – Garcilla cangrejera

Cuarenta años después del nacimiento de SEO/BirdLife y de su símbolo (una garcilla cangrejera), con esta especie se quiso llamar la atención, no solo de su reducida población sino del deterioro de las zonas húmedas.

 

1995 – Paloma turqué

El mensaje de alarma que supuso la declaración de la paloma turqué como Ave del Año se enmarcó dentro de una campaña más global lanzada para reclamar la conservación de su hermana la paloma rabiche y del ecosistema que las acoge: la laurisilva canaria.

 

1996 – Martín pescador

Esta especie fue el icono de la Campaña Riberas, iniciada por SEO/BirdLife en 1991 para conservar la vegetación y biodiversidad que acompaña a los cursos fluviales y que motivó que 300 voluntarios recorrieran 1.000 kilómetros de riberas para comprobar su estado.

 

1997 – Cerceta pardilla

El mismo año que fue nombrada Ave del Año, la cerceta pardilla vivió un negro episodio de mortandad en El Hondo (Alicante). SEO/BirdLife centró esfuerzos en el esclarecimiento de los hechos y en prohibir la caza en este espacio un año más.

 

1998 – Milano real

Su elección se ligó al Programa Antídoto, lanzado por ocho ONG que firmaron un convenio para luchar contra el veneno y promover la colaboración entre Administraciones, federaciones de caza y asociaciones conservacionistas.

 

1999 – Urogallo

Su alarmante declive motivó a SEO/BirdLife a proponer una serie de medidas urgentes, como la aprobación de planes de conservación, la erradicación de la caza furtiva, evitar el deterioro de su hábitat y la ordenación del uso ganadero, las prácticas silvícolas y el excursionismo.

 

2000 –Águila imperial ibérica

El veneno y la electrocución perseguían al águila imperial en la década de los noventa. En este contexto de alarmante situación por mortalidad, SEO/BirdLife alertó de la necesidad de impulsar más medidas para su conservación.

 

2001 – Pardela balear

BirdLife International lanzó en 2001 una campaña mundial en defensa las aves marinas, a la que se unió SEO/BirdLife con la declaración de la pardela balear como Ave del Año. Durante dos años se desarrolló un proyecto Life para trabajar con firmeza por su conservación.

 

2002 – Focha moruna

Coincidiendo con la celebración de la VIII Conferencia de las Partes del Convenio de Ramsar para la conservación de los humedales de importancia internacional, SEO/BirdLife decidió dar notoriedad a una de las aves acuáticas más amenazadas de Europa, la focha moruna.

 

2003- Arao común

El arao fue la cabeza visible, a la vez que víctima, de la catástrofe ecológica del Prestige. Se convirtió en emblema de una de la mayores acciones de voluntariado emprendidas por SEO/BirdLife, que exigió a la Xunta de Galicia la elaboración de un plan de recuperación de la especie.

 

2004 –Avutarda

Hasta los años ochenta del siglo XX fue pieza cinegética, lo que junto a la modificación de su hábitat agroestepario la condujo a una delicada situación. SEO/BirdLife trabajó para divulgar la importancia de conservar los ambientes extensivos tradicionales.

 

2005 –Águila perdicera

Esta rapaz tuvo un merecido impulso mediático y divulgativo en 2005 gracias a la campaña Ave del Año. Además, SEO/BirdLife ha trabajado varios años en la gestión de fincas forestales para la conservación del hábitat de esta especie en Cataluña.

 

2006- Alondra ricotí

Cerca de 1.500 personas votaron a través de www.seo.org para elegirla Ave del Año entre tres especies candidatas. Esta pequeña ave esteparia se benefició de una intensa campaña informativa y se promovió la publicación de planes de recuperación.

 

2007- Paíño europeo

Los socios de SEO/BirdLife lo eligieron Ave del Año en el XVIII Congreso Español de Ornitología, celebrado en Elche (Alicante). Debido al declive de ciertas aves marinas, como los paíños, SEO/BirdLife inició el proyecto Life “Áreas Importantes para las Aves (IBA) marinas en España”.

 

2008 – Pato colorado

Su declaración coincidió con el inicio de la campaña “Alas sobre Agua”, para la conservación de los humedales. Se trata de una de las anátidas reproductoras más características del país, pero sobre todo es un buen indicador de la salud de estos ecosistemas.

 

2009 – Escribano palustre

Durante el XIX Congreso Español de Ornitología los socios de SEO/BirdLife eligieron a este paseriforme, uno de los más amenazados de la península Ibérica debido a los cambios en las prácticas agrícolas y a la mala gestión de los humedales.

 

2010 – Buitre negro

Se impulsó la creación de una normativa que permitiera de nuevo el acceso a su principal fuente de alimentación, los restos ganaderos depositados en los campos. A raíz de la aparición de la enfermedad de “las vacas locas” esta práctica estaba prohibida.

 

2011-Mochuelo europeo

Su situación, con un descenso de más del 40% en la última década, ilustra el progresivo deterioro de su hábitat: los ambientes agrícolas. Durante 2011 SEO/BirdLife involucró a las Administraciones y a la sociedad en general para invertir esta situación.

 

2012 – Carraca europea

Por primera vez en el mundo SEO/BirdLife marcó varios ejemplares de carraca con emisores vía satélite en el marco del programa Migra. Esto ha permitido conocer con detalle sus rutas migratorias y sus lugares de descanso e invernada.

 

2013- Pardela cenicienta

Su declaración como Ave del Año sirvió para recordar la necesidad de seguir un modelo pesquero sostenible y para que las IBA marinas sean definitivamente espacios protegidos dentro de la Red Natura 2000.

 

2014- Golondrina común

Próxima al ser humano, cercana y muy popular, la golondrina común es un estupendo indicador de la salud de nuestro entorno. En una década sus poblaciones han disminuido un 30%, lo que habla del deterioro de su hábitat.

 

Agustín Carretero es periodista del Área de Comunicación de SEO/BirdLife.

Síguele en Twitter: @AgustnCarretero

 

 

Temporales y mortandad de aves marinas: ¿a qué nos enfrentamos?

El hallazgo de miles de aves marinas muertas o debilitadas tras los fuertes y repetidos temporales de este invierno 2013–2014 está causando cierto eco en los medios de comunicación y abre numerosos interrogantes: ¿Se trata de un fenómeno excepcional? ¿Qué impacto tendrá sobre las poblaciones de las especies afectadas? Si mueren decenas o cientos de miles de aves por las tormentas ¿por qué no reaccionar de forma tan contundente como ante una marea negra, que tiene un impacto directo similar? ¿Y qué sentido tiene preocuparse tanto por las capturas accidentales en artes de pesca, cuando podrían morir más aves a causa de fenómenos estocásticos (es decir, azarosos) como los temporales? El presente escrito surge de varias conversaciones entre los firmantes a raíz de este episodio, en las que hemos discutido sobre estas y otras cuestiones de trascendencia para la conservación de las aves marinas.

Voluntarios recogiendo aves orilladas por los recientes temporales © SEO/BirdLife

 

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Animales de larga vida

Para abordar estas cuestiones, es importante dar primero unas pinceladas sobre las estrategias vitales de las aves marinas [1]. En general, se trata de animales muy longevos, que pueden alcanzar ¡hasta más de 60 años! En ellos, la tasa de supervivencia (adulta) es un parámetro clave en la dinámica poblacional, y suele ser bastante estable. Como contrapartida, sus tasas de reproducción son bajas y más variables. En años adversos pueden darse fracasos reproductores generalizados, pero los adultos suelen sobrevivir. En conjunto podemos hablar de especies “conservadoras”, con poblaciones que reaccionan lentamente a los cambios en el medio.

 

Las aves marinas son animales muy longevos que pueden alcanzar más de 60 años de edad

 

Estas características son generales al grupo de las aves marinas, pero puede haber diferencias substanciales entre especies. Los albatros y las pardelas son ejemplos extremos de  esta estrategia tan conservadora: sólo ponen un huevo por episodio de reproducción y no crían todos los años, presentando tasas de supervivencia bastante constantes y elevadas (la probabilidad para un adulto de sobrevivir de un año al siguiente suele ser de más del 90%). Estas especies son las más sensibles ante fenómenos de mortalidad (adulta) masiva. Por otro lado, ciertas especies presentan tasas de supervivencia más bajas y sujetas a mayor variabilidad, al tiempo que sus tasas de reproducción son más elevadas (algunos cormoranes, por ejemplo, pueden llegar a poner hasta siete huevos, y/o reproducirse dos veces en un mismo año). Estas especies pueden reaccionar mejor ante severos impactos de fenómenos estocásticos. Encontramos casos extremos en ambientes sujetos a grandes oscilaciones, como en la zona de la Corriente de Humboldt, en la costa occidental de Sudamérica. Allí, las llamadas “aves del guano” están muy condicionadas por los episodios de El Niño, durante los cuales la escasez de alimento provoca fracasos reproductores generalizados e incluso la muerte de una importante proporción de los adultos. El tamaño de las poblaciones locales de aves marinas fluctúa notablemente, al ritmo de estos episodios. Pero, sin ir tan lejos, especies como el cormorán moñudo presentan tasas de supervivencia adulta bastante variables, al parecer influenciadas por fenómenos estocásticos como los temporales [2]. E incluso aves como la pardela cenicienta, especie “conservadora” por excelencia, reflejan el efecto de los huracanes en sus tendencias poblacionales, sea de forma directa o –más probablemente- indirecta (escasez de alimento) [3].

 

¿Qué pasa entonces con los temporales de este invierno?

Aún entendiendo que algunas especies de aves marinas están “adaptadas” a mortalidades “masivas” causadas por fenómenos estocásticos, como grandes temporales, queda por ver si lo ocurrido este invierno es normal.

 

La cifra total podría superar ampliamente las 100.000 aves, estima equiparable a la mortalidad directa causada por el accidente del Prestige

 

Esta vez los principales afectados están siendo los álcidos, con cerca de 30.000 ejemplares recogidos hasta la fecha entre España, Francia y el sur de Gran Bretaña. Predominan los araos en España, y los frailecillos en Francia y Gran Bretaña. Estos últimos son particularmente vulnerables en esta época, pues se encuentran en plena muda y pierden la capacidad de volar. Asumiendo que la mayor parte de las aves muertas en alta mar no llegan a tierra firme, la cifra total podría superar ampliamente las 100.000 aves, estima equiparable a la mortalidad directa causada por el accidente del Prestige [4, 5]. Revisando la bibliografía encontramos algunos casos de “mortalidad masiva” de álcidos relacionados con temporales anormalmente intensos. Sin embargo, se suele hablar de episodios con varios centenares o unos pocos miles de aves afectadas, siendo las cifras de este año excepcionalmente elevadas.

 

 

Algunas de las aves halladas muertas en una prospección de playas en Cantabria, en febrero de 2014. Autor: Felipe González-SEO/BirdLife

 

 

Asimismo, los temporales de estos días son excepcionales en cuanto a frecuencia e intensidad combinadas. Así por ejemplo, el oleaje mensual medio registrado en los tres primeros meses de 2014 supera en los tres casos cualquier otro promedio mensual en prácticamente todo el frente costero del Norte peninsular desde, por lo menos, 1995.

 

Medias mensuales de la altura significante del oleaje (en metros), desde noviembre de 1995 hasta mediados de marzo de 2014. Datos para las costas frente a Galicia, Asturias, País Vasco y Cantabria (orden agujas del reloj). Información recogida de Puertos del Estado, Ministerio de Fomento.

 

 

 

La intensificación de fenómenos como los que hemos sufrido este invierno concuerda con los efectos esperados del cambio climático

 

 

La intensidad de los temporales se ha hecho notar también en Gran Bretaña, donde se han registrado inundaciones sin precedentes. Asimismo, al otro lado del Atlántico han sufrido una ola de frío excepcional. Todas estas anomalías parecen interrelacionadas, y se explicarían por unas condiciones anómalas en la circulación de vientos a nivel de la estratosfera. Si bien no puede descartarse como un episodio extremo dentro de la variabilidad climática de la región, la intensificación de fenómenos como los que hemos sufrido este invierno concuerda con los efectos esperados del cambio climático [6, 7].

 

¿Cómo afectará este episodio a las poblaciones de aves marinas?

Para poder entender mejor los efectos de los temporales es importante tener en cuenta qué especies se han visto afectadas. En concreto, éstas son principalmente el frailecillo atlántico y el arao común. Ambos cuentan con poblaciones bien distribuidas por el Atlántico Norte y que superan los 15-20 millones de individuos, por lo que el impacto debería ser diluido a nivel global. Además, se trata de especies en las que suele observarse este tipo de fenómenos con relativa frecuencia, aunque con intensidades más bajas, y que presentan tasas de supervivencia relativamente variables [1]. El impacto hubiera sido mucho mayor en el caso de afectar a una especie de distribución más restringida y menor tamaño poblacional. El impacto sería también más grave en el caso de especies menos preparadas ante fenómenos de “mortalidad masiva”, como las pardelas o los albatros, aunque es esperable que éstas estén más preparadas para enfrentarse a este tipo de situaciones.

Otro aspecto a tener en cuenta es la fracción de la población más afectada. Puesto que la principal causa de mortalidad parece el debilitamiento de las aves, combinación de las inclemencias directas (fuertes vientos, bajas temperaturas) y de la imposibilidad de obtener alimento en condiciones meteorológicas tan adversas, probablemente las aves más inexpertas (jóvenes) y/o con peor condición física hayan sido las más afectadas. De ser así, el impacto poblacional sería menos severo que en el caso de afectar indiscriminadamente a toda la población.

 

Araos orillados en la playa de Somocuevas (Cantabria). Autor: Roberto González

 

Hasta aquí todo lo ocurrido entraría dentro de la “normalidad”: un episodio inusual pero esperable cada tantos años, que formaría parte de la historia de vida de estas aves. Aún así, las poblaciones de origen quedarían debilitadas. Por mucho que el arao y el frailecillo estén bien distribuidos, la mayoría de las aves recogidas procedían de las Islas Británicas, de acuerdo con la información de las anillas encontradas, y los impactos allí sí podrían hacerse notar. Aún así, es posible que ni siquiera se aprecien descensos poblacionales, ya que las aves marinas suelen tener una gran “reserva” de aves no reproductoras (generalmente aves inmaduras e inexpertas) que pasan a reproducirse cuando desciende el número de adultos reproductores, al reducirse la competencia [8]. Este efecto “tampón”, sin embargo, puede eclipsar una situación de riesgo, ya que ante un segundo achaque la población puede reaccionar con un descenso drástico. Estudios detallados en las colonias son importantes para entender mejor estos fenómenos, y el anillamiento sistemático de las aves contribuye notablemente a ello.

 

¿Si el número de aves afectadas es similar, por qué reaccionar ante los temporales de forma distinta que ante el Prestige?

En primer lugar, los temporales no dejan de ser un fenómeno natural, salvo por la posible intervención del cambio climático. Por el contrario, accidentes como el del Prestige se deben enteramente a causas humanas directas, y como tales tenemos opción (y obligación) de aprender de ellos para prevenir futuros episodios similares. Además, los impactos de una marea negra no se limitan a la mortalidad directa de varias decenas (o centenares) de miles de aves. Esa es la punta del iceberg, pero los efectos sobre el ecosistema en su conjunto son mucho más graves y afectan de forma indirecta a un mayor número de aves (persistencia de contaminantes, agotamiento de presas, etc.) [9-11]. Más aún, si bien es esperable que los temporales afecten principalmente a las aves más inexpertas y/o en peor condición física, los vertidos de hidrocarburos probablemente tengan un impacto más azaroso, afectando tanto a aves débiles como a otras en buena condición. Finalmente, una marea negra puede afectar con mayor facilidad a especies con estrategias de vida más “conservadoras”, preparadas para resistir temporales pero no vertidos de crudo.

La mortalidad directa de aves marinas causada por mareas negras es sólo la punta del iceberg, a ello hay que añadir los efectos indirectos sobre las aves, y la degradación del ecosistema en su conjunto

Un ejemplo paradigmático del grave impacto que podría tener una marea negra sobre una especie marina es el de la pardela balear. Esta especie, que posiblemente pueda resistir mejor que los álcidos las inclemencias de los temporales, cuenta con una población global de apenas 25.000 individuos, concentrados para criar en las Islas Baleares. Además, la especie presenta un carácter muy gregario, pudiendo observarse concentraciones de varios miles de aves. De coincidir un vertido de hidrocarburos con una de estas concentraciones, una fracción muy importante de la población podría desaparecer de un plumazo, con efectos desastrosos para la especie. En general, accidentes como el del Prestige tendrían un impacto más elevado en el Mediterráneo, donde las especies reproductoras cuentan generalmente con poblaciones más pequeñas que en el Atlántico.

 

¿Y qué pasa con las capturas accidentales?

Las capturas accidentales en artes de pesca se consideran una de las principales amenazas para las aves marinas, por afectar a la supervivencia adulta [12]. Tal vez no supongan un impacto tan espectacular como el de los temporales o las mareas negras, pero representan un goteo constante de aves muertas, no necesariamente las que están en peor condición física. En ocasiones el goteo pasa a ser un chorro, cuando se dan capturas masivas. En casos extremos se ha llegado a describir la captura de varios centenares de aves en una sola operación de pesca, aunque no es lo más frecuente. En total, se estima que unas 200.000 aves marinas mueren anualmente en Europa por esta causa, algo equiparable a lo que ha pasado con los temporales y a lo que pasó con el Prestige. Pero esto ocurre año tras año, y en muchos casos afecta a especies mucho muy sensibles. Volviendo a la pardela balear, se calcula que varios cientos o incluso unos pocos miles de aves mueren anualmente por esta causa. Esta especie debería tener una tasa de supervivencia superior al 90% si se compara con otras especies de su grupo, pero la estima actual es del 78% [13]. Aunque a priori no parezca una diferencia abismal, los modelos poblacionales indican que esta tasa llevaría a la extinción de la especie en poco más de medio siglo, de ahí su estado crítico de amenaza.

 

Efectos sinérgicos

Con todo lo dicho, parece claro que el efecto de los temporales puede ser severo de forma puntual, aunque las poblaciones de aves marinas tienen cierta capacidad para “tamponar” este tipo de fenómenos estocásticos. El problema surge cuando otros múltiples factores de origen antrópico se suman a la ecuación: a los citados vertidos de hidrocarburos y las capturas en artes de pesca cabe añadir la depredación en las colonias por mamíferos introducidos,  la reducción de presas por efectos de la sobreexplotación pesquera y del cambio climático, la contaminación de fondo, etc. Todos estos factores debilitan la capacidad de respuesta de las poblaciones, y si a ello sumamos ahora una intensificación de fenómenos estocásticos “naturales”, a la larga nos podemos encontrar con declives poblacionales muy serios. No olvidemos que las aves marinas se encuentran entre las más amenazadas del planeta [14] y que por ello debemos velar por el buen estado de sus poblaciones.

Aunque las aves marinas pueden encajar el efecto severo de un temporal cada tantos años, la intensificación de este tipo de episodios por el cambio climático, y la suma de diveros impactos directos causados por el hombre, ponen en riesgo la viabilidad de algunas especies a largo plazo

¿Qué hacer?

Ante todo, es necesario mantener la guardia y saber actuar con eficacia. Por ejemplo, aunque la tarea no es baladí, trabajar por la reducción de las capturas accidentales puede significar una mejora substancial para algunas poblaciones de aves marinas [12]. Por el contrario, poco podemos hacer para prevenir fenómenos estocásticos naturales, como los temporales. Como mucho, podemos concienciarnos del problema y aportar nuestro pequeño grano de arena en la lucha contra el cambio climático, que podría intensificar la frecuencia de este tipo de fenómenos. Aún así, no se trata de quedarse de brazos cruzados ante episodios de mortalidad de aves marinas como el registrado este invierno. Es importante:

a) Recoger y recopilar toda la información posible acerca de las aves afectadas: números, especies, edades, condición física, patrones de aparición, posibles anillas, etc. Para ello es importante una buena coordinación entre todos: asociaciones, administraciones, voluntarios, grupos de investigación, etc.

b) Promover programas regulares de prospección de playas, como el que mantiene SEO/BirdLife gracias al proyecto FAME, que permiten contextualizar la importancia relativa de estos episodios al contar con una referencia de la “mortalidad de fondo”.

c) Promover el seguimiento a largo plazo de las poblaciones de aves marinas, especialmente en sus colonias de origen. Solo así podremos contextualizar los efectos poblacionales de episodios como el de este invierno.

d) Promover la recogida de aves debilitadas por los temporales, que debidamente atendidas pueden recuperarse y volver al mar a los pocos días.

 

Pep Arcos es coordinador del Programa Marino de SEO/BirdLife.

Síguele en twitter: @PepArcos

Eduardo de Juana es Presidente de SEO/BirdLife

Roberto González García es técnico del Área de Políticas Ambientales de SEO/BirdLife.

 

Albert Cama es coordinador de las prospecciones de playas en el Proyecto FAME

 

 

Felipe González Sánchez es delegado territorial de SEO/BirdLife en Cantabria

Síguelo en: twitterWeb y Facebook

 

 

 

 

Referencias

1. Schreiber, E.A. & Burger, J. (Eds.) 2002. Biology of Marine Birds. CRC Press. Florida.

2. Frederiksen, M., Daunt, F., Harris, M.P. & Wanless, S. 2008. The demographic impact of extreme events: stochastic weather drives survival and population dynamics in a long-lived seabird. Journal of Animal Ecology 2008, 77: 1020–1029.

3. Genovart, M., Sanz-Aguilar, A., Fernández-Chacón, A., Igual, J.M., Pradel, R., Forero, M.G. & Oro, D. 2013. Contrasting effects of climatic variability on the demography of a trans-equatorial migratory seabird. Journal of Animal Ecology 82: 121-130.

4. Munilla, I., Arcos, J.M., Oro, D., Álvarez, D., Leyenda, P.M. & Velando, A.. 2011. Mass mortality of seabirds in the aftermath of the Prestige oil spill. Ecosphere, 2: art83.

5. García, L., Viada, C., Moreno-Opo, R., Carboneras, C., Alcalde, A. & González, F.. 2003. Impacto de la marea negra del “Prestige” sobre las aves marinas. SEO/BirdLife. Madrid.

6. Met Office & CEH. 2014. The recent storms and floods in the UK.  http://www.metoffice.gov.uk/media/pdf/1/2/Recent_Storms_Briefing_Final_SLR_20140211.pdf

7. Stocker, T.F., D. Qin, G.-K. Plattner, M. Tignor, S.K. Allen, J. Boschung, A. Nauels, Y. Xia, V. Bex and P.M. Midgley (eds). 2013. Climate Change 2013: The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. IPCC. Cambridge Universiti Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA.

8. Votier, S.C., Birkhead, T.R., Oro, D., Trinder, M., Grantham, M.J., Clark, J.A., McCleery, R.H. & Hatchwell, B.J. 2008. Recruitment and survival of immature seabirds in relation to oil spills and climate variability. Journal of Animal Ecology 77: 974–983.

9. Moreno, R., Jover, L., Díez, C., Sardà-Palomera, F. & Sanpera, C. 2013. Ten years after the Prestige oil spill: seabird trophic ecology as indicator of long-term effects on the coastal marine ecosystem. PLoS ONE 8(10): e77360.

10. Peterson, C.H., Rice, S., Short, J.W., Esler, D., Bodkin, J.L., Ballachey, B.E. & Irons, D.B. 2003. Long-term ecosystem response to the Exxon Valdez oil spill. Science 302: 2082-2086.

11. Velando, A., Munilla, I. & Leyenda, P.M. 2005a. Short-term indirect effects of the Prestige oil spill on a marine top predator: changes in prey availability for European shags. Marine Ecology Progress Series 302: 263-274.

12. Lewison, R., Oro, D., Godley, B., Underhill, L., Bearhop, S., Wilson, R.P., Ainley, D., Arcos, J.M., Boersma, D., Borboroglu, P.G., Boulinier, T., Frederiksen, M., Genovart, M., González-Solís, J., Green, J. A., Grémillet, D., Hamer, K. C., Hilton, G.M., Hyrenbach, K.D., Martínez-Abraín, A., Montevecchi, W.A., Phillips, R.A., Ryan, P.G., Sagar, P., Sydeman, W.J., Yorio, P., Wanless,S., Watanuki, Y. & Weimerskirch, H. 2012. Research priorities for seabirds: Improving seabird conservation and management in the 21st century. Endangered Species Research 17:93-121.

13. Oro, D., Aguilar, J.S., Igual, J.M. & Louzao, M. 2004. Modelling demography and extinction risk in the endangered Balearic shearwater. Biological Conservation 116: 93-102.

14. Croxall, J.P., Butchart, S.H.M., Lascelles, B., Stattersfield, A.J., Sullivan, B., Symes, A. & Taylor, P. 2012. Seabird conservation status, threats and priority actions: a global assessment. Bird Conservation International 22: 1-34.

Los alcatraces, víctimas del plástico marino

La basura en el mar supone un grave problema que afecta a numerosas especies, desde peces, tortugas y mamíferos marinos hasta las aves. En este sentido, un reciente estudio publicado en la revista Marine Pollution Bulletin muestra la gran cantidad de alcatraces que se enganchan con aparejos de pesca abandonados.

 

Ejemplar juvenil de alcatraz en las costas de Mauritania con con restos de artes de pesca en el pico © Beneharo Rodríguez

[more…] Los autores, Beneharo Rodríguez, Juan Bécares, José Manuel Arcos y Airám Rodríguez, los tres primeros vinculados a SEO/BirdLife, y el último de la Estación Biológica de Doñana–CSIC, realizaron este trabajo aprovechando varias campañas oceanográficas en aguas españolas del noroeste de África. Su artículo ya ha sido reseñado por la revista Quercus, y aquí se ofrece una versión resumida de este revelador estudio que puede descargarse en este enlace.

 

Presas de los aparejos

El 20% de los alcatraces que invernan en la costa de Mauritania llevan enganchados plásticos en el pico, la mayoría de ellos son inmaduros. Esta es una de las principales las conclusiones del estudio realizado en las costas ibéricas, canarias y norteafricanas sobre el impacto de la basura marina en las aves.

Se sabe que las aves marinas en todos los mares del mundo ingieren plásticos, con los consiguientes problemas de salud que ello conlleva, pero se conoce menos acerca de los enganches con este tipo de restos, especialmente por lo que se refiere a artes de pesca, pero también a materiales de embalaje, desechos industriales y otros.

Esta falta de información se trató de paliar aprovechando los censos estandarizados de aves marinas que realiza SEO/BirdLife en el contexto del proyecto Life+ Indemares. Coordinado por la Fundación Biodiversidad y subvencionado por la Unión Europea, Indemares, entre otros objetivos, pretende identificar las zonas marinas españolas susceptibles de pertenecer a la Red Natura 2000.

 

Los restos de las redes pueden causar daños irreparables en el pico de los alcatraces, dificultando su alimentación. Autor: Beneharo Rodríguez

Por su mayor tamaño y fácil detección, así como por su característico método de pesca, se trabajó con el alcatraz atlántico, una especie que nidifica en el Atlántico norte y fuera de la época de cría se distribuye principalmente por las aguas de la península Ibérica, el noroeste de África y el Mediterráneo occidental.

Se había observado que algunos alcatraces se quedan enganchados con plásticos en las colonias de cría, ya que regularmente estos residuos son utilizados en la construcción de sus nidos. Sin embargo, no existía información de lo que ocurre en el mar fuera de las áreas de reproducción. Por ello se recogieron datos durante seis campañas oceanográficas a bordo de buques del Instituto Español de Oceanografía y del Instituto Social de La Marina, cubriendo la totalidad de las aguas españolas y la plataforma del noroeste de África.

Durante el estudio, todos los animales que presentaban plásticos enganchados fueron anotados y, en la medida de lo posible, fotografiados. La incidencia de los enganches varió de forma importante entre las distintas zonas, desde prácticamente nula en el Mediterráneo y Canarias hasta el 0,36% de las aves avistadas en el Cantábrico, aunque con diferencia los resultados más preocupantes se dieron en las aguas de Mauritania: hasta un 20% de las aves observadas.

 

Pesca de plástico

Los autores estimaron que el problema podría estar afectando al 1% de la población invernante en el conjunto de las zonas estudiadas. La mayoría de las aves afectadas fueron inmaduros (entre 1 y 4 años de edad) con objetos enganchados en la mandíbula inferior, susceptibles de causarles lesiones en el pico. La técnica de pesca del alcatraz se basa en lanzarse en picado desde cierta altura a gran velocidad para zambullirse en el mar y así capturar sus presas, por lo que es posible que estos enganches se produzcan al confundir los plásticos con peces o bien al intentar capturar presas asociadas a basuras (los peces pelágicos suelen concentrarse bajo objetos flotantes para protegerse).

La mayoría de estos objetos estaban relacionados con la pesca o la navegación (cuerdas y nailon) y el color predominante fue el rojo. Pero como se desconoce la proporción de colores en la basura flotante, los autores se han mantenido con la duda de si el rojo se selecciona activamente o si es realmente el más abundante.

Por tanto, ellos mismo señalan que se requieren más estudios que ayuden a evaluar el efecto que estos enganches tienen en la población de alcatraces, así como en otras especies marinas (tortugas, cetáceos o focas), junto con la búsqueda de soluciones potenciales al problema, por ejemplo cambiando el color de las artes de pesca.

Tampoco hay que olvidar el problema de la ingesta de plásticos en las aves marinas, aunque en su mayoría son pequeñas partículas cuyo impacto es aún incierto. Dos estudios recientes ponen de manifiesto el problema en aguas españolas. Ambos señalan a la pardela cenicienta, Ave del Año 2013, como la especie más afectada, con incidencias del 83% en Canarias (estudio limitado a los pollos recién volados) y del 94% en el Mediterráneo.


La “isla de basura”

La zona gris se corresponde al área denominada "isla de basura", donde se acumulan toneladas de plástico atrastrado por las corrientes. Fuente:NOAA


El plástico marino está considerado como uno de los grandes problemas de contaminación global. A nivel internacional la voz de alarma saltó en 1988 cuando por primera vez se habló de la llamada “isla de basura” en mitad del océano Pacífico. Debido a la forma de las corrientes oceánicas, hay áreas del Pacífico (y también de otros océanos) donde las aguas permanecen largo tiempo estables. Es en estas zonas de aguas calmadas, con poco intercambio con el resto donde la basura tiende a acumularse, aunque en realidad, según la NOAA, agencia científica estadounidense que ha estudiado este fenómeno, no hay una isla en sentido literal. Se trata más bien de varias zonas donde los giros oceánicos acumulan basura (especialmente una frente a California y otra cerca de Japón, más o menos a la misma latitud) y es lo más parecido a una “sopa de microplásticos” ya que, según las muestra tomadas, la proporción de este material es 10 veces mayor que la de plancton.

Según afirman científicos de la Scripps Institution of Oceanography, que han estudiado el aumento de estos residuos y sus efectos en los ecosistemas marinos, la cantidad de fragmentos diminutos de plástico que flotan en el Pacífico noreste ha aumentado unas 100 veces en las cuatro últimas décadas. Otros trabajos han demostrado que el 90% de los peces recolectados en este océano tienen plástico en el estómago y se estima que los peces de las profundidades intermedias del Pacífico norte consumen entre 12.000 y 24.000 toneladas de plástico cada año.

 

En todos los mares

Pero lo cierto es que esta contaminación afecta a todos los mares y océanos del planeta. Se ha constatado que millones de animales de más de 370 especies mueren por ingestión de bolsas, cuerdas o tapones, y se calcula que 300.000 aves y tortugas mueren anualmente por la misma causa. El documental “Caminando en la Isla Midway” refleja la crudeza de este problema en las aves marinas.

 

Basura acumulada en la cala de una isla situada entre Irlanda y Reino unido. Fuente: geograph.org.uk

Los grandes cetáceos tampoco sortean esta lacra. Un cachalote muerto en una playa de Castell de Ferro (Granada) en marzo de 2012 guardaba en su estómago 18 kilos de plástico procedentes de los invernaderos cercanos. Esos materiales le habían reventado uno de los estómagos y causado la muerte. El caso conocido más reciente, de este mes de noviembre, ocurrió en las costas de Helling, Holanda: una ballena de 50 toneladas de peso y 14 metros de largo apareció muerta en la playa con 20 kilos de plástico en su estómago.

 

Invisibles y letales

Por la acción del sol y de las olas, los plásticos se descomponen en partículas milimétricas que se disgregan en el agua y son arrastradas por las corrientes, generando asimismo una contaminación difusa. El ser humano no está exento de este problema, ya que estas partículas penetran en la cadena alimentaria: el pescado que finalmente se consume en los hogares. Además, aproximadamente el 40% del peso de los plásticos son aditivos que se utilizan para dar consistencia y flexibilidad a estos materiales, y se consideran muy peligrosos por su potencial efecto cancerígeno y de disruptor hormonal.

Sin embargo, desde que se descubrió la “isla de plástico flotante” numerosos organismos

Voluntarios de SEO/BirdLife tras limpiar una playa de Tenerife Fuente: Jean-Guy Le Roux

 

científicos de todo el mundo están estudiando este serio problema de contaminación y, a su vez, crecen las organizaciones que tratan de actuar para atajarlo mediante la presión política, la concienciación ciudadana y la organización de campañas de limpieza de playas, como las que ha desarrollado SEO/BirdLife en diversos puntos del litoral español.

Igualmente, en Europa, las autoridades comunitarias empiezan tímidamente a tomar cartas en el asunto. Cada europeo utiliza unas 198 bolsas de plástico al año, en total, casi cien mil millones y, según la Comisión Europea, gran parte de ellas acaba en el mar. Para reducir este grave impacto ecológico, la Comisión propone reformar la directiva de envases para crear un nuevo impuesto que encarezca el uso de las bolsas de plástico de un solo uso, como ya hacen algunas cadenas de supermercados. Ahora son los gobiernos de cada país comunitario los que tienen que decidir qué medidas tomar.

El impacto del plástico en los ecosistemas marinos esta muy bien documentado en dos capítulos del programa de La 2 de TVE El escarabajo verde: parte 1 y parte 2. A un nivel más global el documental Trashed muestra el grave problema de la ingente cantidad de basura generada en la sociedad moderna, especialmente los plásticos, y sus terribles consecuencias en el medio ambiente y en las personas. La temática de Trashed podría ampliarse con otros documentos también estremecedores sobre esta cuestión como el documental corto La historia de las cosas y el libro que lleva el mismo nombre, u otros como Plastic Planet.

 

Agustín Carretero es periodista del Área de Comunicación de SEO/BirdLife. Adora el mar y le encanta beberselo a sorbos como bebida isotónica.

Síguele en Twitter: @AgustnCarretero

 

Qué peces hay que pedir en el mercado

Este es un año clave para el futuro de nuestros recursos pesqueros, pues concluye la revisión de la Política Pesquera Común (PPC). Llevamos décadas de incremento continuado de la presión pesquera sin control suficiente, que han llevado a una sobreexplotación de los recursos pesqueros y un empobrecimiento general del medio marino. Ahora, por primera vez, el nuevo reglamento europeo abre esperanzas para el medio ambiente y el reparto equitativo de oportunidades, si bien hay muchos aspectos aún inciertos. Entre otros, será básico que el dinero que regula y arma esta política pesquera, el nuevo Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP), cuya negociación sigue abierta, sea acorde con la PPC; de lo contrario, ésta quedaría en papel mojado.

 

©Pep Arcos

 

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Pero más allá de cómo se orqueste la política pesquera, es esencial que la ciudadanía entienda el problema y pueda influir en sus soluciones, y una herramienta eficaz en este sentido es la presión que como consumidores podemos ejercer sobre el mercado del pescado.

La nueva normativa europea exigirá información más detallada en el etiquetado del pescado, lo que será crucial para que podamos ejercer presión como consumidores1.

Pero también es necesario que los consumidores tengamos criterio a la hora de optar por un tipo de pescado u otro. Con la sobreexplotación de nuestros mares, en los últimos años se han diversificado notablemente las vías a través de las cuales llega el pescado a nuestra mesa, algunas de ellas muy agresivas socioeconómica y ambientalmente. No hay soluciones sencillas, pues cada tipo de pescado tiene sus ventajas y sus desventajas.

Por su procedencia, a grosso modo el pescado se puede diferenciar entre:

 

Favorecer las artes de pesca más selectivas, aquellas que capturan lo que persiguen, es una de las primeras medidas a tomar para la sostenibilidad de la pesca. Foto: Pep Arcos-SEO/BirdLife

 

Pescado de proximidad

 

En un mundo donde la globalización lleva a verdaderos absurdos, se debería apostar siempre por el consumo de proximidad. La pesca es una actividad tradicional en nuestras costas, que debemos poner en valor siempre que se desarrolle de forma sostenible. Pero nuestros recursos pesqueros no son suficientes para atender a la demanda. La New Economics Foundation (NEF) actualiza anualmente su informe del Día de la dependencia del pescado, en el que se estima de forma hipotética hasta qué día del año podríamos vivir del pescado de producción propia (inclusive acuicultura). En su último informe la fecha sería el 8 de julio para la UE, y el 16 de mayo para España. La fecha se alargaría al 22 de junio, en el caso de España, de no existir sobrepesca. Esto muestra claramente que el pescado es un recurso renovable, pero no infinito, por lo que un primer paso necesario es el de moderar el consumo.

Dentro del consumo de proximidad, hay multitud de especies y diversos tipos de arte para capturarlas, y en cada caso el impacto sobre el medio es distinto. Conviene favorecer las artes de pesca más selectivas (es decir, aquellas que básicamente capturan lo que persiguen, sin presas accesorias) y tradicionales, más respetuosas con el medio ambiente. También es preferible consumir especies planctívoras (es decir, que comen plancton), de vida más corta y desligadas del fondo marino, como los pequeños pelágicos (sardina, boquerón, jurel, caballa, etc.), que son más abundantes que los peces carnívoros (atún, merluza, rape, etc.) y además presentan niveles de contaminantes más bajos.

 

Pesca lejana o de altura

 

Los mares europeos, sometidos a la presión de la pesca durante siglos, han sido los primeros en comenzar a agotarse, y esto ha hecho que parte de la presión de pesca se traslade a otras regiones del planeta, llegando hoy en día a todos los mares y océanos. Cada vez más, buena parte de la oferta de pescado en nuestros mercados proviene de otros mares, a menudo de zonas subdesarrolladas del tercer mundo donde la gente se muere de hambre mientras su pescado va a parar a los ricos mercados del primer mundo. Esta situación está favorecida por la ley del mar de la ONU, que dice que si un país no es capaz de explotar sus recursos pesqueros, debe ceder el derecho de hacerlo a otros países. Es importante que seamos conscientes de este expolio, y que pensamos en el gasto energético que supone llevar este pescado hasta nuestra mesa, sólo rentable gracias a las subvenciones directas e indirectas. Es el caso de la mayor parte del pescado congelado que compramos, sobre todo en las grandes superficies.

 

Acuicultura

 

Es una alternativa con muchos peros. Ante la sobreexplotación pesquera de los mares del planeta, hoy en día se presenta la acuicultura (es decir, la cría de pescado en piscifactorías) como la principal alternativa de futuro. Con todo, hay que tener mucho cuidado. En primer lugar, porque la gran mayoría de especies de pescado que se cultivan hoy son carnívoras y necesitan alimentarse de otros peces o invertebrados marinos, sea directa o indirectamente (piensos), así que la acuicultura no pone freno a la sobrepesca, pues hay que pescar este alimento. Además, las instalaciones acuícolas alteran el hábitat donde se construyen y a menudo contaminan su entorno.

El documental La pesadilla de Darwin, dirigido en 2004 por Hubert Sauper, retrata la explotación de la perca del Nilo en el lago Victoria para su exportación a Europa y los impactos sociales y ambientales que ha generado esa industria financiada con fondos europeos de ‘ayuda al desarrollo’

 

El paradigma de la insostenibilidad se materializa en una creciente presencia en nuestras mesas de nuevas especies de peces que vienen de la otra punta del mundo, a menudo producidas mediante prácticas acuícolas o pesqueras destructivas y que causan un fuerte impacto socioeconómico en los países de origen. Un ejemplo, la perca del Nilo, que a menudo se vende aquí como mero (en filetes). Este pescado se introdujo en el lago Victoria (África) en los años 1960s y casi ha erradicado la diversa fauna piscícola endémica de la zona. Hoy en día hay un gran negocio en torno a este pescado, que se exporta a Europa y otros países del primer mundo, mientras los pescadores locales se mueren de hambre. Otro ejemplo es la panga, que en este caso viene de explotaciones acuícolas en el sureste asiático, que causan un grave impacto medioambiental.

La mayor parte del pescado congelado que se vende en las grandes superficies proviene del tercer mundo, por lo que conlleva un gran gasto energético insostenible y poco ético

En conclusión, se hace difícil hoy en día elegir una fuente de pescado sostenible, saludable y respetuosa con el medio ambiente. Hay que moderar y diversificar el consumo y, sobre todo, saber bien lo que compramos y comemos. La nueva PPC puede ser un primer paso, siempre que los fondos para la pesca sean acordes a su filosofía. Es por ello importante, más allá de jugar nuestro papel como consumidores responsables, que presionemos a nuestros representantes en Europa para que el 23 de octubre apoyen un FEMP que haga primar el medio ambiente y el bien común.

 

Y antes de cerrar, ¿qué tienen que decir las aves sobre?:

 

– Las aves y la pesca de proximidad

 

Las aves marinas han sabido aprovechar los descartes de pesca (capturas no deseadas que son devueltas al mar), a favor de las especies más oportunistas. Pero esta estrategia no compensa la pérdida de alimento debida a la sobrepesca, por lo que prima conseguir un modelo de pesca más respetuoso con el medio marino, que minimice la generación de descartes. Eso sí, algunas de las artes consideradas como selectivas, como el palangre, a menudo capturan de forma accidental aves marinas, convirtiéndose en una seria amenaza para algunas especies. Por ello, a la hora de promover artes selectivas, hay que trabajar para que dicha selectividad tenga en cuenta también a las aves, aplicando medidas que minimicen el riesgo de capturas accidentales.

 

– Las aves y la pesca de altura

 

La exportación de la presión pesquera a otros mares ha hecho que otras especies de aves marinas se vean afectadas también por la sobreexplotación pesquera (disminución de presas naturales) y las capturas accidentales. Incluso así, los convenios de pesca en algunas regiones remotas se han adelantado a la hora de aplicar medidas de mitigación de las capturas accidentales y son ahora un modelo a seguir por la UE.

 

– Las aves y la acuicultura

 

Algunas especies oportunistas han sabido aprovechar el auge de la acuicultura como fuente de pescado fácil, a menudo generando conflictos con el sector, o desplazando otras especies menos oportunistas. Es importante regular bien la actividad, buscando fórmulas para evitar el acceso a las aves, así como su mortalidad por enganches. Por otro lado, la instalación de jaulas puede tener impactos sobre el ecosistema a nivel local (eutrofización, contaminación, destrucción del hábitat), por lo que se debe estudiar muy bien dónde y cómo se instalan.

 

Más información sobre el medio marino:

Mares sostenibles

Documentos y enlaces

Guía de consumo responsable de nuestros colegas de WWF

Consumo responsable de pescado de Greenpeace

Guía de consumo responsable de Slow Food

 

1 El texto sobre el etiquetado se ha modificado a raíz de los comentarios de un lector, que señaló que la obligación de etiquetar los productos de la pesca no es nueva (como inicialmente se había indicado), aunque sí pasa a ser más exigente con la información requerida.

 

Pep Arcos es coordinador del Programa Marino de SEO/BirdLife.

Síguele en twitter: @PepArcos

 

 

Sobre éste Blog
El blog de SEO/BirdLife tiene como objetivo tratar los proyectos y trabajo diario de la organización de una manera más cercana, así como expresar opiniones y resaltar temas de actualidad de trabajadores y colaboradores habituales, todo ello fomentando los comentarios y debate general.