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Pájaros agricultores, por Ignasi Ripoll

Morito común consumiendo un caracol manzana en el Delta del Ebro ©Xavier Curto

 

Cuando disfrutamos de la observación de aves, pensamos que hay algo más allá de identificarlos y observar sus costumbres, cómo se alimentan, cazan o pescan, cómo nadan o se zambullen, cómo levantan el vuelo o aterrizan, cómo planean o agitan las alas, solitarios o en grandes bandadas multitudinarias, cómo duermen sobre una o dos patas, se pelean por un rincón sobre el extremo cortado de un tronco, o por defender los polluelos, o por conquistar una pareja, cómo incuban pacientes los huevos o crían ajetreados la pollada. Más allá de su belleza y comportamiento hay una relación ecológica con el entorno donde viven. [more…]

Debemos saber que las aves, como el resto de organismos animales, vegetales y microscópicos, tienen una relación material y energética entre ellos y con el medio físico y químico, acuático, terrestre y aéreo. Esto es especialmente interesante en los ecosistemas de una zona húmeda, y todavía más en un medio tan transformado y humanizado como el agrícola. En estos sistemas las aves tienen una influencia vital en cosas que nos incumben tanto como la producción de alimentos humanos, la salud ambiental o el mantenimiento del paisaje. Es como cuando vamos al cine o al teatro: más allá de la estética de la indumentaria y los diálogos, nos interesa entender el rol de los personajes, el argumento y el sentido de la obra.

El juego de roles ecológicos con influencia socioeconómica incumbe a todas las especies, no solo a las aves. Por ejemplo, los insectos del huerto, unos polinizadores y otros anti plagas, son imprescindibles para que las tomateras den tomates, y los limoneros, limones. Sin abejas, zánganos, sírfidos o mariposas, las plantas con flores no intercambiarían el polen y no darían frutos, y sin mariquitas, tijeretas y otros depredadores, los pulgones harían estragos en hojas y tallos de nuestras tiernas plantas de cultivo. Los necesitamos para comer.

En los arrozales de nuestro Delta del Ebro ya hace años se descubrió una influencia muy benefactora del murciélago enano, otro de los actores no ornitológicos del escenario agrícola en zona húmeda. Los pequeños quirópteros, en plena fase de cultivo del arroz, si están en número suficiente, se zampan las mariposas nocturnas de los barrenadores del arroz, el Chilo suppressalis. El efecto es impresionante, ya que convierten la peor de las plagas agrícolas en el mejor de los abonos para las plantas, el guano de murciélago, ahorrando pesticidas, abonos químicos, evitando gastos y contaminación del aire y del agua. Es suficiente con tener un refugio de estos animales por hectárea y, eso sí, darles tiempo a que se instalen. Es un rol muy similar al que hacían las ranas, cuando eran muy abundantes, también engolosinadas con estas mariposas nocturnas, o el que hacen los peces, que comen larvas de mosquito cuando las aguas son bastante abiertas.

 

En un sistema equilibrado todo aquello que abunda se aprovecha y casi no existen plagas

 

Pero queremos descubrir el rol de las aves, y no resulta nada nuevo reivindicar el efecto benéfico de las aves insectívoras sobre la agricultura. Ya en 1868 un grupo de agricultores, alarmados por la depredación de los pájaros insectívoros realizada por la industria del plumaje, muy desarrollada a raíz de la moda victoriana, pidió al Emperador Austro-Húngaro Francisco José I la suscripción de un tratado internacional para proteger las aves beneficiosas para la agricultura. En 1902 se firmó en París el Acuerdo Internacional para la Protección de las Aves Útiles para la Agricultura que establece prohibiciones de captura de determinadas especies y obligaciones referidas a la protección del nido y los huevos. Uno de los padres de la ornitología catalana del siglo XIX, Emili Tarré, publicó una obra divulgativa con el sugerente título “Els aucells més útils a l’agricultura de Catalunya” (1902), donde el autor describía una a una las especies de aves y su comportamiento benéfico para el campo. Una divulgación que no se hubiera dejado de hacer.

 

Arrozales ecológicos en el Delta del Ebro ©SEO/BirdLife

 

Ya se ha comentado en este blog que entre 1958 y 1959 los ornitólogos chinos debieron demostrar que el 25% de lo que los pájaros comían era grano, mientras que el 75 % eran insectos plaga, para parar el exterminio a gran escala ordenado por Mao Tse-Tung, después de declarar estos pájaros como enemigos de la revolución por su consumo de granos de arroz. La masacre de las poblaciones de esta ave en China dejó los arrozales a la merced de las plagas de langosta y provocó una catástrofe agrícola, con millones de muertes por hambre, y obligando a importar de nuevo gorriones de la vecina Unión Soviética.

En nuestro Delta, esta tarea ecológica insectívora la comparten los gorriones comunes y los gorriones molineros, aparte de un gran número de insectívoros estivales, como carriceros, carriceros tordales, la golondrina, el pájaro moscón, y todos los granívoros que, para alimentar a sus polluelos, deben capturan insectos. Por ello en la Reserva de Riet Vell, en la Reserva Ornitológica del Clot y en el Bosque de la Comandanta ponemos más de 150 cajas para gorriones molineros y comunes, que necesitan agujeros donde nidificar, pues en el Delta hay pocos árboles con agujeros naturales. También tenemos cajas para las lechuzas, que nos ayudan a proteger el grano de arroz almacenado contra su peor enemigo natural: los ratones.

Los cangrejos rojos americanos, desde hace cuarenta años invasión muy molesta para los arrozales por su costumbre de excavar los márgenes y producir fugas de agua que dificultan la gestión de los niveles, llegando a descalzar y destruir puentes, ahora son la base alimentaria de las gaviotas de Audouin, de todas las ardéidas, moritos comunes y una gran diversidad de especies del Delta, que lo aprovechan, decreciendo su población ostensiblemente. Las aves los tienen también bajo vigilancia. De hecho éste es un buen ejemplo de como la biodiversidad elevada ayuda a integrar y controlar las especies exóticas invasoras. Ahora es el turno del caracol manzana.

El caracol manzana, la especie exótica más peligrosa para los arrozales en estos momentos, parece que tiene diversos enemigos naturales como la carpa, el ánade real, la anguila y la rata, pero ahora ha aparecido uno que se está multiplicando por toda la superficie deltáica y que es capaz de engullirse individuos de caracol de los grandes. Los moritos comunes, que siempre han tenido gasterópodos como parte de su dieta, ahora pueden constituir un auténtico sistema inmunitario contra esta plaga en campos todavía no infectados, pues van rastreando palmo a palmo en los campos de los dos hemideltas y engullendo ávidamente todo pequeño organismo que su pico abarca. Deseémosles suerte. Los necesitamos.

Hay aves que no son un beneficio para los arrozales, como el calamón común, que puede producir pérdidas importantes en campos próximos a sus zonas de nidificación en carrizales y lagunas, aunque durante el invierno dejan los campos limpios de tubérculos de castañuela. En otras zonas, como Japón o Doñana, quien elimina los tubérculos de esta mala hierba, la peor de todas, es el ganso salvaje, animal migratorio que hurga el sedimento para hacerse con la energía contenida en las chufas durmientes. En estas zonas, los arrozales no sufren de esta hierba. Por aquí migran muy pocos gansos salvajes.

Nuestra sorpresa para este año, de pájaros agricultores, fue mientras plantábamos arroz y dejábamos flotando algunas castañuelas que venían con las gavillas del plantel, al comprobar como los fumareles cariblancos que nidifican en la laguna de Riet Vell se llevaban uno a uno los tallos de castañuela para construir su nido efímero y flotante. La colonia de fumareles cariblancos de este año ha sido un éxito reproductivo, como la de charranes comunes y gaviota vulgar en la laguna, las golondrinas en el observatorio, los gorriones molineros y los cernícalos en las cajas nido. Pero son las relaciones fantásticas y la acción equilibrada entre aves y agricultura las que no dejarán nunca de sorprender al observador atento.

 

 

Ignasi Ripoll, oficina técnica de SEO/Birdlife en el Delta del Ebro

Contacto: iripoll@seo.org

 

 

Otros artículos de Ignasi Ripoll:

La agricultura tradicional a la vanguardia

Hablan nuestros delegados (I)

Arrozvolución 000, cultivo ecológico en el Delta del Ebro sin huella de CO2

 

Más información sobre el Delta del Ebro:

Reserva Ornitológica de Riet Vell en la Aventura del Saber (TVE)

Reserva Ornitológica de El Clot en la Aventura del Saber (TVE)

Ignasi Ripoll, responsable de la oficina de SEO/BirdLife en el delta del Ebro habla de la importancia de la Reserva Ornitológica de Riet Vell en la Red Natura 2000

 

El nacimiento de un santuario para las aves

Estamos de celebración, el Día Mundial de los Humedales nos brinda la oportunidad de recordar no sólo la importancia de estos ecosistemas, sino también nuestra historia durante los últimos 60 años. En esta ocasión, Jordi Sargatal nos invita a conocer el desenlace de la lucha conservacionista que mantuvieron unos jóvenes por conservar lo que hoy día es uno de los lugares más destacados de nuestro patrimonio natural.

Momento histórico en el que las primeras excavadoras y camiones son paradas por la campaña de defensa de los Aiguamolls, julio de 1978. Autor: archivo Jordi Sargatal.

El día 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales, y el año 2014 es el 60 aniversario de SEO/Birdlife. Un buen momento para reflexionar, y más cuando este próximo mes de abril se cumplirán también 30 años de mi nombramiento como primer director del Parque Natural de los Aiguamolls de l’Empordà, cargo que ocupé durante unos fantásticos y creativos 14 años (1984-1998). [more…]

Siempre he soñado con poder volver a l’Empordà del siglo XV

Lo que actualmente se conoce como Parque Natural de los Aiguamolls de l’Empordà, ubicado en el extremo noreste de Cataluña, y que para todos nosotros es un lugar magnífico, no es más que una pequeña muestra de las grandes lagunas y marjales que inundaban todo el llano ampurdanés, entre las desembocaduras de los ríos Muga, Fluviá y Ter. Solamente el antiguo estanque de Castelló d’Empúries tenía unas 2.000 hectáreas de superficie, y había bastantes más: Sant Pere, Riumors, Siurana, Bellcaire, Pals, Ullastret… Siempre he soñado con poder volver a l’Empordà del siglo XV (con prismáticos, y seguro de viaje de vuelta, ¡claro!) y recorrer aquellas inmensas zonas húmedas, que luego se fueron perdiendo por transformaciones agrícolas, ganaderas, y más tarde turísticas. ¡Debía de ser un verdadero paraíso para las aves!

Conocí las lagunas y marismas ampurdanesas el año 1972, me enamoré de sus aves, y con ellas, perdidamente, de los Aiguamolls. En aquel momento la zona más importante, las lagunas de entre las desembocaduras de los ríos Muga y Fluviá, estaba condenada a desaparecer por un proyecto de urbanización, ya aprobado y financiado por el Banco de Madrid, que luego pasó a Banesto. ¡Hubieran sido 500 hectáreas más de urbanización en forma de marina residencial, con canales navegables, estilo Miami! En aquella época, como muchos, yo era un ferviente y entusiasta seguidor de los libros y programas de Félix Rodríguez de la Fuente, y evidentemente coleccioné “Fauna”. Recordaréis que en la contraportada de las tapas de los fascículos coleccionables se publicaron unos artículos del WWF, que juntos formaron “Animales en peligro”. Me los sabía de memoria, y todavía muchos de mis lugares y especies totémicos tienen que ver con aquellos artículos.

“Animales en peligro” era mi lectura favorita cuando tenía que guardar cama por alguna gripe con fiebre, de esas que te libraban de ir al colegio. Debía de ser el invierno del 1973-74, cuando en uno de esos episodios releí un artículo de Peter Jackson titulado “El nacimiento de un santuario para aves”, que explicaba cómo se había logrado proteger las lagunas de Sultanpur, cerca de Nueva Delhi, gracias a los esfuerzos de los observadores de aves locales, ayudados por Peter Scott, Guy Mounfort y Dillon Ripley. Al final del artículo Jackson decía: “Todo aquel que, al igual que los observadores de aves de Nueva Delhi, tenga un lugar favorito, debe intentar que su gobierno lo proteja. Podría suceder que luego fuera ya tarde”.

Seguramente bajo los efectos de la fiebre, empecé a soñar y diseñar la que luego sería la campaña de defensa de los Aiguamolls

Y así, el año 1976, justo cuando se reiniciaba la democracia en España, iniciamos una campaña que culminó tras siete largos años de lucha, con la aprobación, en octubre del 1983 y en el Parlamento de Cataluña, de la Ley de creación del Parque Natural de los Aiguamolls de l’Empordà. Un día memorable, de los más felices de mi vida. Lo habíamos conseguido, ¡igual que los ornitólogos de Sultanpur!

Otro momento del mismo día en el que se enfrentan a las excavadoras y camiones, julio 1978. Autor: archivo Josep Lloret.

Meses después, en abril del 1984, como he dicho antes, me nombraron Director del Parque Natural, e iniciamos una etapa de regeneración de zonas inundadas, de restauración de un auténtico refugio para anátidas invernantes (¡Se pasó de una media de 300 ejemplares desde el 1975 al 1984, a 25.000 en enero de 1994!); de la recuperación de las colonias de garzas imperiales y cigüeñuelas, de las parejas de cercetas carretona y aguiluchos laguneros; de regreso de especies desaparecidas, como la cigüeña blanca, el avetoro común, el morito común, el calamón común…

La estampa de miles de aves acuáticas cercanas a los observatorios y pasarelas ha hecho de los Aiguamolls un lugar privilegiado para el disfrute de los sentidos. Vista desde el observatorio de Bruel. Foto: Miquel Angel Pérez de Gregorio.

Hoy las grandes bandadas de patos y ánsares invernan tranquilas en las Reservas, ya no tienen que huir de los fusilamientos de antaño, ni temer a los proyectos de desecación, igual que las aves nidificantes y migrantes. Los Aiguamolls son un verdadero refugio para la fauna, un lugar cargado de vida donde reposar y nidificar con tranquilidad, y donde todos hemos demostrado que es posible la convivencia, que podemos mantener esta maravilla que es la biodiversidad, y los paisajes de nuestros antepasados, para transmitirlos a las generaciones futuras como muestra de calidad ambiental y de civilización.

Todavía me emociona ver cómo están de tranquilas las miles de aves que pueblan las lagunas, que ni sospechan que todo aquello estuvo a punto de desaparecer, convertido y banalizado en otra urbanización litoral

Me emociona también ver los miles y miles de visitantes, y comprobar cómo la gente  aprecia y quiere a los Aiguamolls, y ya todo el mundo los reconoce como un patrimonio colectivo. Para conseguir esto, en parte, nos servimos de las técnicas de una disciplina que bautizamos en los Aiguamolls: la seducción ambiental. Y digo bautizamos porque, de hecho, quién la inició en España con fuerza, aunque sin llamarla así, fue el tristemente desaparecido y añorado Félix.

Vista aérea de lo que hoy serían 500 hectáreas más de suelo urbano de no ser por el compromiso por el bien común de unos jóvenes. Foto: Jaume Comas.

Actualmente los Aiguamolls, como algunas otras zonas protegidas, pasan por malos momentos, por la crisis y la falta de presupuestos, por la pérdida de entusiasmo de algunos gestores, por la falta de verdadera voluntad política de algunas administraciones. Y eso se empieza a notar en algunos indicadores ambientales y de número de aves presentes. Pero, por suerte, los ornitólogos y los conservacionistas en general seguimos en la brecha, y nunca abandonaremos todos estos lugares que tanto ha costado proteger, ni, por supuesto, a nuestras queridas aves.

Ahora sólo nos queda continuar trabajando con entusiasmo y optimismo para reforzar o retornar las poblaciones de ciertas especies, para reinundar lagunas todavía desecadas, para poner en valor las magníficas “closes” (prados inundables), para convertir en Reserva Marina una parte del litoral, para asegurar la conectividad ecológica con el resto de espacios naturales protegidos, para conseguir que la agricultura y la ganadería sean verdaderamente compatibles con la conservación de la biodiversidad

Esperemos que los Aiguamolls sean un ejemplo, como lo fue Sultanpur para nosotros, y las aves continúen viviendo tranquilas, y los visitantes continúen quedando seducidos por la ebullición de vida.

Y todo ello dentro de una comarca, de un país, de un mundo, que entienda bien que el progreso es crecer de manera sostenible, manteniendo la belleza y la vida de los paisajes, y compartiendo la vida con las especies animales y vegetales que nos acompañan en esta maravillosa aventura que es la vida en el planeta Tierra.

Felicidades, SEO, por estos 60 años, y felicidades a todas las zonas húmedas del mundo, ¡y gracias por todo lo que nos habéis dado!

Conoce más sobre esta historia en: -El especial de la Aventura del Saber: Jordi Sargatal

Y disfruta del documental “Entre el cel i la terra, La guerra dels Aiguamolls“:

Jordi Sargatal, Zoólogo, se dedica desde 1972 al estudio de la Naturaleza, con especial atención a la gestión de las zonas húmedas y las aves. Fue director del Parque Natural dels Aiguamolls de l´Empordà de 1984 a 1998, uno de los editores del prestigioso “Handbook of the Birds of the World”. Actualmente el vocal de la Junta Directiva de SEO/BirdLife.

 

 

No pierdas la oportunidad de participar en nuestras actividades y celebrar con nosotros el Día Mundial de los Humedales.

Andando con vacas (2ª entrada): breve crónica de un viaje fascinante

En esta segunda entrada (pincha aquí para la primera), se narra la experiencia de acompañar a un rebaño de vacas avileñas en su trashumancia a pie entre Cáceres y Ávila.

Los hermanos Miguel Angel, Tinín y Juanjo trashuman cada año con su ganadería (Hermanos García Santana) de unas 300 vacas avileñas entre las dehesas de Serrejón (no muy lejos del Parque Nacional de Monfragüe) y el pueblo de Navadijos, un pequeño tesoro de arquitectura popular de la sierra de Avila, cerca del nacimiento del Alberche. [more…]

Cada junio salen de Extremadura e inician un recorrido de unos 170 kms por la Cañada Leonesa Occidental para llegar, en 7 días, a los pastos de verano de la Sierra de Ávila.  Allí estarán hasta primeros de diciembre, en que ganado y ganaderos hacen el camino de vuelta al más benigno invierno de las dehesas cacereñas. Las autoras de este artículo les hemos acompañado este año en su viaje, y les agradeceremos siempre habernos dejado ser testigos de la importancia y belleza de tan extraordinario acontecimiento.

Ya de por si, la raza avileña-negra ibérica  tiene gran magnetismo. Es una vaca que, para los no iniciados, tiene aspecto de toro bravo, por aquello de ser negra entera, aunque su cornamenta delate vagamente su lejano origen africano. Pero su gran virtud es la de ser muy rústica, resistente a enfermedades, fértil y buena paridora, factores éstos que ahorran tiempo, disgustos y gastos veterinarios. Son, además, muy buenas madres: algunas paren a bajo cero en las frías noches de diciembre en el camino de vuelta e impresiona verlas bramando por la mañana alrededor del remolque que carga a los terneros recién nacidos que no pueden seguir el paso.

Vacas avileñas cruzando el río Tiétar. Foto: © Gema Arrugaeta

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Estas vacas se adaptan perfectamente al medio y llegan donde otros no pueden, aprovechando zonas de difícil acceso. Muchas veces estas áreas se encuentran vinculadas a zonas protegidas donde conviven con especies tan emblemáticas como la cigüeña negra o el buitre negro … y es que como reza una campaña de la Asociación Española raza Avileña Negra Iberica “lo negro se lleva”…

Aunque aún quede camino por andar, la existencia de esta Asociación y el establecimiento de una Indicación Geográfica Protegida (IGP) han mejorado mucho la difusión y comercialización de una carne de calidad especial precisamente por su forma de crianza. Así, las avileñas sólo viven al aire libre, la monta es natural y de las 50.000 cabezas censadas en España, 15.000 practican aún la trashumancia a pie y otras 25.000 en camión. Estas vacas deportistas acceden a los pastos más ricos y variados en biodiversidad (hasta 40 especies distintas de flora por metro cuadrado) y son los actores clave en el mantenimiento de estos espacios de alto valor natural. Alimentación, ejercicio y vida libre incrementan su salud, bienestar y hacen de su carne un producto superior.

Pero ¿cuántos consumidores saben esto…?

Nos lo preguntamos mientras andamos junto a las vacas, con el estímulo de los olores y colores del campo, inmersas en el sonido de sus cencerros. Y de repente uno forma parte del rebaño en movimiento, de esa naturaleza de la que nos hemos alejado pero de la que, sin saberlo, nos sentimos huérfanos. Trashumar nos hace coger el paso al ciclo natural al que pertenecemos y el bienestar es inmediato. Es el poder terapéutico de la vuelta al origen. El ahorro en fármacos debe ser inmenso aplicando este sencillo método.

A medida que avanzamos, la estética de la trashumancia nos sorprende continuamente. Empezando por ver la dignidad del animal en su medio (el campo) y a nuestros ganaderos en sus caballos, manejando a sus vacas con una destreza casi artística, evitando, por ejemplo, que salten a la carretera, la cual ocupa una y mil veces la vía pecuaria.Todo esto requiere un gran esfuerzo pero es un trabajo hecho con la calma que les da esa sabiduría y conocimiento ancestral del oficio y del entorno.

Becerros en la dehesa al atardecer. Foto: © Gema Arrugaeta

Iván, de los García Santana, al término de la jornada trashumante. Foto: © Gema Arrugaeta

 

 

 

 

 

 

 

 

“Cuando las grullas van pa´ bajo el pastor trabajo; cuando van pa´arriba buena vida”… dice Miguel Angel mientras nos sobrevuela un bando de las 80.000 grullas que pasan el invierno en Extremadura. Impactante. Y en nuestra agenda la lista de momentos imborrables va creciendo: las vacas subiendo el Puerto del Pico por la calzada romana (“momento Patrimonio de la Humanidad” si esta categoría existiera); la fuerza estética de las avileñas cruzando ríos y llanuras o lo que nuestra fotógrafa Gema Arrugaeta bautizó como ‘el paso del Serengueti extremeño’; dormir bajo las estrellas en la subida de verano, con luna llena y la estrella fugaz más larga de la historia incluidos; cena y anecdotario alrededor de la hoguera, espantando al frío, en la bajada de invierno…

Vacas y tráfico juntos pero no revueltos. Foto: © Gema Arrugaeta

Avileñas siguiendo la calzada romana en su impresionante ascenso al Puerto del Pico. Foto: © Gema Arrugaeta

 

 

 

No es de extrañar que alrededor de nuestros ganaderos se haya formado un grupo, digamos, ‘de fans’. Son gente que hizo la trashumancia una vez y ya no puede dejar de volver cada año. Se han convertido en amigos que forman “la comunidad trashumante”. Y es que como alguno de ellos comentó haciendo un juego de palabras “El cordel ata[i]“. Asimismo, emociona la gran expectación que el rebaño levantaba a su paso por los pueblos y los de más edad se preguntaban con nostalgia “por qué ya no se hace esto”.

¡Buena pregunta!

Sobre todo ante un hecho aplastante: los sistemas trashumantes son los sistemas ganaderos más sostenible y eficientes en términos de uso de recursos pascícolas, agua y energía, y un sostén imprescindible para la biodiversidad y supervivencia de especies. Sin embargo (y a pesar de las promesas del Ministro de Agricultura el día que se unió a la trashumancia) no tiene ayuda específica en nuestra Política Agraria Común (PAC).

La legitimación de la PAC (cuya financiación absorbe un 40% del presupuesto público europeo) agoniza bajo el maquillaje de la última reforma. Esta se ha convertido en una política cautiva de la Organización Mundial de Comercio y sus señores de la globalización y de los lobbies financieros (que son la misma cosa), y que usan a los gobiernos como sus agentes comerciales y demandan políticas hechas a medida de sus estrategias de negocio. Estas se basan en la producción intensiva, movimientos de grandes volúmenes y control del mercado mundial, y los modelos de desarrollo rural basados en la economía de la diversidad de pequeños y medianos negocios individuales no encajan en su lenguaje.

Tras el catecismo de la supuesta eficiencia de las explotaciones, innovación y la seguridad alimentaria, subvencionan modelos productivos que destruyen empleo, empobrecen a la sociedad rural, y degradan la calidad de los alimentos y de los ecosistemas que los producen. Y lo que es peor: estrangula a los modelos de producción extensiva que garantizan la viabilidad socioeconómica y ambiental. La PAC actual se ha convertido en una amalgama normativa, de enorme complejidad para tapar una verdad inconfesable: un masivo trasvase anual de fondos públicos, de dudosa legitimidad, a una agricultura regentada por corporaciones cada vez más poderosas, y que dedica tan sólo un pequeño porcentaje que justifique la retórica vacua de una supuesta “PAC verde” y un desarrollo equilibrado del medio rural. El modelo agrario que hemos construido en Europa ha estabulizado a los rebaños en aras de la cacareada eficiencia económica y la seguridad alimentaria, e implantado uno de los modelos más dependientes e ineficientes posibles.

La sociedad pide -a gritos- una nueva economía donde el factor humano importe y modelos que revitalicen nuestras sociedades rurales. Y la trashumancia es un ejemplo perfecto: tenemos en España 125.000 Km de vías pecuarias que ocupan unos 400.000 has. O sea, es como tener 161 Caminos de Santiago, con todo el potencial natural, cultural, turístico y de ocio que ello representa. El mantenimiento de las Vías Pecuarias en activo supone una enorme oportunidad de creación de empleo directo e indirecto. Sólo en turismo ecuestre y turismo de la naturaleza las posibilidades son enormes. También en otros sectores como la prevención de incendios o la gestión del paisaje en zonas Natura 2000 ahorraría costes mientras crearía empleo.

Como ciudadanos (y contribuyentes) debemos demandar que los fondos de la PAC den apoyo a los sistemas que más bienes públicos generen. Los pasados 20 y 21 de enero tuvo lugar la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural donde se fijaron las grandes líneas de la PAC para los próximos seis años. Desde aquí, lanzamos un reto al Ministro Cañete y sus homólogos autonómicos: comenzar la regeneración de la PAC hacia una verdadera política territorial que apoye modelos agrarios sostenibles y que profesionales como Miguel Angel, Tinín y Juanjo hacen cada día posible, aún con todos los vientos en contra.

 

[i] “Cordel” es un tipo de Vía Pecuaria cuya anchura no sobrepasa los 37,50 metros.

 

Concha Salguero es experta en política agraria y ambiental y colabora con el Foro Europeo para la Conservación de la Naturaleza y el Pastoralismo (www.efpnc.org) y la Asociación Naturaleza y Trashumancia (www.pastos.es)


Fuensanta Martín es Responsable de Agricultura y Desarrollo Rural en el Área de Políticas Ambientales de SEO/BirdLife

 

 

Gema Arrugaeta es fotógrafa profesional de naturaleza, medio rural y viajes (www.gema-arrugaeta.net; http://www.asa-agency.com/-/galleries/archivo-espana/espana-rural)

 

 

 

 

Los arrozales del Delta del Ebro son ya Reserva de la Biosfera

Hace casi 20 años SEO/BirdLife comenzó a trabajar de una forma directa e intensa en la conservación del delta del Ebro, uno de los humedales más importantes para las aves a nivel europeo. Fruto de este trabajo, a mediados de los años 90 se presentó un innovador proyecto LIFE Naturaleza con el fin de profundizar en la estrecha relación que existe en el delta entre el cultivo del arroz y la conservación del humedal. Entre otros objetivos, el  proyecto  pretendía comparar la importancia ambiental y la viabilidad del cultivo ecológico del arroz con el cultivo convencional.[more…]

Arrozales ecológicos en el Delta del Ebro ©SEO/BirdLife

 

Tras la finalización del trabajo y ante los interesantes resultados obtenidos, SEO/BirdLife dio un paso más e impulsó en 2001 la creación de una empresa, Riet Vell, S.A., que con el capital aportado por socios y simpatizantes de la organización compró una finca de 50 hectáreas en pleno delta del Ebro.  Cuarenta de estas hectáreas se destinaron a la producción ecológica de arroz y las restantes 10 hectáreas a la restauración de un interesante humedal que en la actualidad constituye una de las mejores zonas de todo el delta para la observación de aves.

La producción ecológica del arroz en el delta del Ebro continúa siendo un reto complicado por el que muy pocos agricultores de la zona apuestan, pero por el que desde Riet Vell, sin embargo, seguimos luchando. Sus importantes beneficios ambientales, su calidad, su demanda creciente y su posible papel en la viabilidad futura del arroz en estas zonas son importantes razones por las que seguir trabajando para mejorar las producciones y, especialmente, mejorar la comercialización.

En la actualidad el humedal recuperado por Riet Vell es una de las mejores zonas del Delta para la observación de aves

La reciente declaración del delta del Ebro como parte de la nueva Reserva de la Biosfera de les Terres de l´Ebre aporta un destacado reconocimiento a las actividades tradicionales de la zona. El cultivo del arroz constituye una pieza clave en el sistema productivo de este espacio. Poner en valor esta producción por sus implicaciones sociales y ambientales,  por la calidad ambiental del lugar de producción y por la propia calidad del arroz,  va a ser un importante reto que debe contribuir a mejorar las enormes implicaciones ambientales de los arrozales en el delta del Ebro. El arroz ecológico de Riet Vell no va a permanecer ajeno a esta puerta que ahora se abre.

Hace unas pocas semanas el arroz y la pasta de Riet Vell han empezado a comercializarse en la cadena de supermercados CONDIS, en una clara apuesta de esta compañía por un producto de calidad y diferenciado, con garantía de origen y trazabilidad que a buen seguro se verá ahora reforzada por esta reciente declaración. Este acuerdo va a permitir una mayor accesibilidad del producto y un notable impulso a la comercialización. Confiamos en que también pueda favorecer con el tiempo una mayor demanda de arroz ecológico producido en el delta del Ebro que anime a otros productores a sumarse a esta forma de cultivo. El objetivo es claro: que el ecosistema deltaico en particular y el conjunto de la nueva Reserva de la Biosfera de Les Terres de l´Ebre se vean claramente beneficiados.

 

Reserva Ornitológica de Riet Vell en la Aventura del Saber (TVE)

Reserva Ornitológica de El Clot en la Aventura del Saber (TVE)

Ignasi Ripoll, responsable de la oficina de SEO/BirdLife en el delta del Ebro habla de la importancia de la Reserva Ornitológica de Riet Vell en la Red Natura 2000

 

Juan Carlos Cirera es el director de Riet Vell, S.A.

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Sobre éste Blog
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