Nuestras crónicas de viajes: lagunas de Beleña y llanos del Jarama

Avutardas © Robert Chubb

 

En el viaje del pasado sábado 9 de marzo nos desplazamos a los llanos del Medio Jarama madrileño y la Campiña caracense, en busca de aves esteparias, acuáticas y rapaces. Visitamos la laguna de Meco y los llanos del Jarama, ambos incluidos en la IBA número 74 Talamanca-Camarma, y las lagunas de Puebla de Beleña. [more…]

La ruta comenzó en la laguna de Meco, una balsa de agua originada artificialmente tras algunos movimientos de tierra para construcción y que mantiene una buena vegetación palustre y un tarajal muy desarrollado, donde la sorpresa comenzó pronto: un grupo de alcaravanes tenían armado un escándalo impresionante entre los tarajes y algunos se exhibieron en vuelo. En el agua se movían fochas comunes, ánades frisos y azulones; porrones europeos, gaviotas reidoras (muchas ya con su “capucha veraniega”) y una garza real, pero los protagonistas fueron los aguiluchos laguneros, con un macho adulto, una hembra adulta y un ave inmadura llamando la atención de nuestros prismáticos y telescopios. Las rapaces se ampliaron con un cernícalo vulgar y un milano real inmaduro y también se dieron cita cigüeñas blancas y gaviotas sombrías.

Ya en la Reserva Natural de las lagunas de Puebla de Beleña nos dimos cuenta que el agua era la protagonista: las balsas estaban mucho mejor de agua que semanas anteriores y los caminos se encontraban anegados, con numerosos charcos y escorrentías. El viento habitual de estas parameras refrescaba, y mucho, el ambiente. Las aves no eran abundantes, pero sí disfrutamos de un selecto grupo de especies y algunos momentos de emoción. Un morito, un archibebe común y un combatiente fueron las acuáticas más notables y pese al viento se intuía el coro de los sapos de espuelas en el agua o las alondras comunes en el cielo, pero una vez más, fueron las rapaces las que robaron nuestra atención.

Mirando buitres y águilas © Álvaro Díaz

 

Primero fue un milano negro, quizá recién llegado de su invernada en África, el que cazó un sapo y se lo comió tranquilamente en vuelo sobre nosotros. Después fue el gran susto de un grupo de avefrías lo que nos avisó de la presencia de un azor. Por último, el viento provocó que los buitres leonados volaran muy cerca del grupo y un águila real se animó a dar unas pasadas.

 

Tras las huellas de las avutardas... © Álvaro Díaz

 

Para el final del día reservamos lo mejor y por ello nos desplazamos hasta los llanos del Jarama. No hicimos más que poner el pie en tierra cuando sobre unas lomas divisamos los primeros machos de avutarda exhibiéndose en sus leks. Es ahora, en marzo, cuando se produce el auge en el celo de esta especie y entonces los “barbones” (llamados así por las plumas de su cuello, muy abundantes en las aves más viejas), vestidos con sus mejores galas, ponen en marcha un ritual que conocemos con la “rueda” o el “baño de espuma” para los británicos.

Edad de los machos de avutarda. Juan C. Alonso, Marina Magaña, Carlos A. Martín, Carlos Palacín y Javier A. Alonso (2006). Field determination of age in male great bustards (Otis tarda) in spring. European Journal of Wildlife Research 52: 43–47

 

Estas aves enormes, que llegan a superar los 15kg, voltean parte de su plumaje transformándose en bolas blancas, hinchan su cuello color rojo ladrillo y erizan sus barbas. Tras el baile, que bien parece un chotis, y especialmente si se acerca alguna hembra, finalizan con una pedorreta que, aunque desagradable para nosotros, debe de hacer las delicias de sus compañeras…

Video: “rueda” de avutarda

 Video: “rueda” de avutarda, sisón cantando y aguilucho pálido

Por suerte, pudimos ver decenas de hembras y algunos inmaduros, pese a que los machos no se dignaron a aparecer más cerca. La tarde se animó aun más con los aguiluchos laguneros y pálidos que frecuentan la zona, una decena de sisones que levantaron el vuelo de una siembra, mostrando los machos ya muy avanzado su plumaje de verano, y un grupo de corzos que sesteaban en un barbecho.

Y aquí llama la atención al no tan iniciado que los campos de labor, tristes eriales a primera vista, guarden tan bien sus tesoros, como las grandes avutardas o los corzos y que, disfrutando de su presencia, uno pueda girar la cabeza ligeramente y ver por el rabillo del ojo las altas torres de la gran urbe madrileña.

A los asistentes y guías, ¡muchas gracias y hasta la próxima!

 

Álvaro Díaz, es ornitólogo y uno de los integrantes del equipo de SEO/BirdLife responsable del Programa de Viajes, excursiones y Cursos

Contacto: [email protected]

Si quieres participar en estas y otras actividades, no te pierdas estos enlaces:

 

 

Uso de herramientas de Google en el seguimiento del ibis eremita

Leemos en PLOS ONE un artículo de Pedro Olea y Patricia Mateo-Tomás, del IREC, sobre el aprovechamiento de una herramienta ampliamente disponible en internet, el Street View, para la caracterización del hábitat del buitre leonado y el alimoche.

[more…]

En el programa de conservación del ibis eremita en Marruecos hemos tenido una experiencia muy parecida. Si bien Street view tiene muy escasa cobertura en este país, tenemos, en cambio, la suerte de la posibilidad de cargar fotos en el Google Earth a través de la aplicación Panoramio.

El problema que se nos plantea es que, al contrario que el Street View, Panoramio no tiene porqué tener una precisión exacta en la localización de las fotos, dado que es el propio usuario el que las coloca, a veces “a ojo”. La cobertura de fotografías es menor, en primer lugar porque no tienen el carácter panorámico de Street View, pero además, su distribución es, en cierto modo, caprichosa, en el sentido que depende de factores absolutamente incontrolables: el itinerario de un viaje, una vivencia particular del autor o el ánimo a la hora de cargar las fotos en Internet. Sin embargo, contamos con una ventaja enorme. Muchos de los internautas que suben fotos a Panoramio se desplazan en todoterreno, a pie, en bici o en parapente, por lo que nos facilitan imágenes absolutamente impensables con Street View.

Aylal, foto de Imad Cherkaoui

 

Gracias a los datos que nos proporciona Aylal, el ibis eremita marcado con GPS, tenemos una idea muy exacta de los lugares que frecuenta. Con las vistas de Google Earth y las fotos de Panoramio, nos podemos hacer una idea muy buena del paisaje que frecuenta la especie, en ocasiones en lugares alejados cientos de kilómetros del lugar en que fue marcado.

 

 

 

Jorge F. Orueta es técnico del Área Internacional de SEO/BirdLife y trabaja en el desarrollo del Programa Marruecos de BirdLife International

[email protected]

 

Programa de conservación del ibis eremita en Marruecos

Otras entradas de Jorge F. orueta

La fuerza que mueve el mundo

La unión hace la fuerza. Voluntarios de SEO/BirdLife colocando un nido para águila pescadora en las marismas de Santoña.

¿Quiere saber quien es usted? Muy sencillo, diríjase al espejo más cercano, verá a una persona que seguramente pase muchas horas delante del televisor o de su ordenador viendo lo mal que están las cosas y lo fácil que sería en muchos casos arreglarlas con un poco de voluntad y esfuerzo. Delante de usted tiene la solución, esas horas sobrantes, ese tiempo muerto que no se dedica a nada… pueden ayudar a salvar el planeta. Esa fuerza capaz de mover el mundo no es otra que la voluntad, el esfuerzo y el compromiso, y usted está a punto de dar ese paso definitivo que diferencia a una sociedad activa que se moviliza y trabaja para solucionar los problemas, de otra que se muestra pasiva ante ellos. [more…]

Muy bien! ahora que ya sabemos el potencial que tenemos, hay que ponerse en marcha y no perder esa energía inicial, y canalizarla del modo adecuado antes de que el sofá y la pereza nos atrapen de nuevo. ¿Cómo?

Hay que reconocer que a veces da mucha pereza ponerse solo a hacer algo, pero no nos preocupemos, no estamos solos y hay muchas personas como nosotros que también quieren echar una mano. Que la unión hace la fuerza lo saben desde hace muchos años los movimientos sociales, y por eso es tan importante asociarse y apoyar a aquellos movimientos con los que nos sentamos identificados y en los que podamos aportar lo mejor de nosotros. Centrándonos en el tema ambiental, y más concretamente en la conservación de la biodiversidad, el apoyo y la implicación que podamos aportar resultan cruciales.

Las organizaciones ambientales siempre andan escasas de presupuesto y recursos, y esas fuerzas y energías provenientes de la sociedad pueden ayudar y mucho, sobre todo si están bien canalizadas y se ponen en el lugar y el momento adecuados. El resultado a veces es milagroso.

"Atlas de las aves en invierno", realizado gracias a la ayuda de 2.600 altruistas colaboradores

En esta casa, SEO/BirdLife, la aportación de los voluntarios nos ha resultado crucial para poder poner sobre la mesa la situación de nuestra avifauna, herramienta básica para poder afrontar con garantías la ingente labor conservacionista. Y la última muestra de estas capacidades es el Atlas de las Aves en invierno en España, que saldrá publicado en breve, y que se ha hecho gracias a la participación de 2.600 personas, un claro ejemplo de lo que hablamos.

Pero si no sabes de pájaros, también puedes ayudarnos. En el 2012 movilizamos cerca de 6.000 voluntarios en toda España que se dedicaron a la plantación de árboles, la instalación de cajas nido, eliminación de flora exótica, la restauración de dunas costeras, la creación de charcas para anfibios, construcción de plataformas flotantes para aves acuáticas, limpieza, mejora del hábitats para especies amenazadas, centros de recuperación, censos…etc.

VIDEO DE VOLUNTARIADO EN CANTABRIA

Esto no es más que la punta del iceberg de algo que podría convertirse en una fuerza de poderosa capacidad para que la sociedad española tome las riendas de la conservación de nuestra naturaleza, tan abandona por los poderes públicos. Por todo el país miles de [email protected] están haciendo posible este cambio de tendencia. El voluntariado ya ha dejado de ser ese esfuerzo testimonial de fin de semana, para empezar a convertirse en una fuerza capaz de transformar el mundo…¿te lo vas a perder?

 

Felipe González Sánchez es Delegado Territorial de SEO/BirdLife en Cantabria

Síguelo en: Web Facebook

 

Hazte VOLUNTARIO con SEO/BirdLife

 

¿Montes públicos? Reflexiones desde el asombro

Fincas colindantes con el Parque Nacional de Cabañeros © Natura HD

Desde el asombro, expongo aquí un pequeño catálogo de reflexiones imprecisas. Sí, empiezo por manifestar asombro. Y continúo por confesar no saber muy bien que añadir. Porque cada vez me cuesta más tener que justificar lo evidente en la defensa de nuestros montes públicos.

[more…]

Me estoy refiriendo a la noticia, aparecida hace días en prensa, de que algunas autoridades autonómicas estarían acariciando poner en marcha un remedo de nueva desamortización. Vender unos cuantos de esos montes públicos, siempre pocos, que son de todos. Vender, precisamente, aquellos declarados de utilidad pública. Aquellos a los que hemos reconocido, hace siglos por cierto, que contienen valores y aportan servicios a toda la sociedad como para justificar, en un ya lejano día y en un momento complejo, el que se mantuvieran como patrimonio público común.

Se pretendería abrir un nuevo proceso de venta de bienes públicos, inmolados ante el altar de las sucesivas ofrendas a la siempre oportuna crisis, y con la vista puesta en una, más que parcial y puntual en realidad virtual, mejora en la capacidad financiera para algunas administraciones.

Y ante eso,…. ¿Qué decir?

Para empezar, probablemente no sea yo el más objetivo para comentar la cuestión. Sin probablemente, no lo soy. Por no andarme con rodeos, este tipo de cosas son de las que no me  caben en la cabeza. Y no es que me sorprenda. No es que me enfade. Es peor, es que, sencillamente, me deprimo. Me deprime pensar que haya cabezas bien pensantes que, visto lo visto, puedan entender como solución para “no sé qué” vender nuestro, exiguo insisto, patrimonio público forestal común.

Obvia y afortunadamente, medio mundo ha salido en cascada a criticar la idea. Algún periodista incluso le ha llamado la atención la aparentemente sorprendente identidad de criterio entre forestales y ecologistas. A mí no. Una cosa es tener alguna orientación distinta respecto de las formas y las maneras, y otra no compartir la esencia del fondo.  A estas alturas, tras quince días de manifiestos,  posicionamientos, y movimientos en las redes sociales, lo que sí me llama la atención es que no he encontrado, y lo he buscado, un solo defensor de tan peregrina idea. Pero la idea sigue por ahí, zumbando esquiva en las redes sociales, escrita subliminalmente con palabras limadas en algún documento oficial, asociada a voces en las que algunos creen oír dobles y triples intenciones. Porque aunque nadie la defiende, nadie la acaba de desmentir como pura superchería. Y ya va siendo hora.

 

 

¿Hay que volver a insistir en que somos uno de los países con menos propiedad pública natural del mundo? Supongo que no.

¿Es preciso volver a evocar la dignísima, para mí emotiva, historia de la creación de Catálogo de Montes de Utilidad Pública, la primera política global de protección del medio natural en el planeta (por cierto), y lo que pasó, y para lo que sirvieron los millones de hectáreas que finalmente fueron desamortizadas? Estos días mucha gente lo ha recordado con la suficiente sencillez y humanidad como para no justificarse añadir ni una coma.

¿Procede que reitere el centenario marco legal de estos montes, y la lógica complejidad de todo punto, salvo atropello, para descatalogar algo que es patrimonio común por su utilidad pública? Ya está dicho y bien dicho.

¿Es necesario hacer números y demostrar que el beneficio sería escaso y no precisamente repartido, que las ganancias apenas resolverían nada al vendedor, y que el balance a futuro tomaría tintes bastante catastróficos? Sería repetir algo ya escuchado.

¿Hay que insistir en que el tema jurídicamente es vidrioso y discutible, y probablemente iniciar el proceso abra vía a una serie de espesos recursos contenciosos, y procesos judiciales en cascada poco adecuados en los tiempos que corren? No, podría dar lugar a interpretaciones no deseadas.

¿Merece la pena insistir en que este concepto, y la comprensión de su alcance por la sociedad española ha superado dos republicas, dos restauraciones monárquicas, tres guerras civiles, unos cuantos pronunciamientos militares, y una dictadura, todo ello de todos los colores ideológicos imaginables sin que nadie se plantease quebrarlo?  Creo que es obvio.

¿Es admisible que insista en el sarcasmo, poniendo un tinte populista y marrullero en todo ello, para apostillar que, ya puestos, también podemos vender Las Meninas en trocitos tamaño paño de cocina y algo sacaríamos? No me gustaría llevar la discusión a esa orilla tan embarrada.

Entonces….qué?

Resulta difícil encontrar más argumentos a todos los ya enunciados por personas, colectivos, e instituciones, en un derroche de intención digno de encomio. Todo ya está dicho y bien. Por eso creo que me voy a limitar a decir, simplemente que, en corto y en confianza, eso no puede ser. Que no es de recibo. Que pasa la línea roja. Que no es aceptable por el común de los ciudadanos. Que no tiene sentido. Y que es lamentable, sí, lamentable, que a estas alturas alguien llegue incluso a idearlo.

¿Qué puede tener en la cabeza alguien para que una cosa así se le llegue a ocurrir? Y es que es eso, lo que esté en la cabeza de los ideantes, eso en el fondo es  lo que me angustia. ¿Qué tiene alguien en la cabeza como para pensar que una propuesta así puede encontrar acomodo y aceptación en el común de la sociedad española? ¿Hasta qué punto no está suficientemente arriostrada en algunos la esencia de que la protección del medio ambiente, la idea de que el disfrute del patrimonio natural es un derecho intergeneracional? ¿Cómo alguien puede aún no entender que preservar cosas comunes, que a todos nos comprometen, forma parte de nuestra identidad y nuestro proyecto?

Los montes públicos también cimentan el sueño por una construcción común de país reflejada en nombres, paisajes, recuerdos, vidas, deseos, y ambiciones.

 

Y me da miedo pensar que pueda estar engañado, y que todo eso, que creo tiene que formar parte del ADN intangible y común de las gentes de esta tierra, en realidad, no lo esté.

Si alguien propone vender el Acueducto de Segovia pieza a pieza le consideraríamos simplemente un loco, por no decir un delincuente. Tal vez ocuparía alguna línea en el apartado de la demencia individual, pero nadie, nadie, se lo podría tomar en serio…. La sorpresa estallaría si alguien consciente y equilibrado lo llegara a plantear. Ante eso nos quedaríamos atónitos. Pues así estoy, atónito. Y quiero pensar que no soy el único. Me gustaría pensar que todos estamos así.

Me alarma este intencionado descrédito por lo público. Me alarma esa visión absurda de que solo lo privado es presentable y sirve. Y me alarma, en particular, si hablamos de medio natural, de montes, de naturaleza. Porque más allá del respeto a la propiedad privada y sus capacidades, la construcción de un territorio vivible, ambiental digno, solidario y sostenible en el tiempo no es posible sin una base territorial pública donde proyectar políticas e intenciones.

 

 

Y no quiero confundir este debate con el debate de la externalización de servicios,  con permitir que los aprovechamientos se realicen por terceras empresas, o que la visión empresarial se incorpore, en términos de beneficio sostenible, a la gestión del patrimonio común. No estoy hablando de eso. Estoy hablando de mi derecho ciudadano, reconocido en la Constitución por cierto, para sentirme inmaterialmente comprometido en  la  responsabilidad de una parte del horizonte. Estoy hablando de la exigencia colectiva de que los responsables públicos asuman el reto de la responsabilidad en el futuro de nuestros paisajes. El medio natural, los montes, deben estar en el mercado y en la visión económica, pero no son parte del mercado ni de la economía. Son la infraestructura natural básica sobre la que se asienta la forma de construir país.

No caigamos en la falsedad edulcorada. No confundamos la realidad con dejarnos llevar de las modas imperantes, ni abracemos, al menos del todo, a los nuevos becerros de oro.

 

Cuando pienso en los bosques de mi vida, cuando pienso en la España interior y adusta de la que formo parte, todos mis recuerdos, que es como decir todos mis motivos, son montes públicos. He andado media Península Ibérica de monte público en monte público, y todos los ecos que resuenan en mis recuerdos, todas esas voces que acompasan lo que soy, lo que me ha construido, son montes públicos entendidos como tales desde hace más de 150 años. Ordesa, Irati, Cazorla, Soria, Muniellos, Gredos, Serranía de Cuenca, Sierra de Segura, Albarracín, Guadarrama,…. ¿Qué será de nuestra naturaleza si no somos capaces de apreciarla como un valor colectivo? Los paisajes existen, nosotros somos episodio pasajero, apenas una sombra efímera en el tiempo.

Ya está bien de dudas bien intencionadas. Ya está bien de palabras imprecisas siempre correctamente enlazadas. Ya está bien de modular, de no acabar de decir lo que pensamos. He sido un gestor de espacios públicos durante décadas, y estoy orgulloso de ello. Y creo que los ciudadanos, los de hoy y los de mañana, así lo quisieron. Hoy los gestionan otros, y tal vez, sin duda, apliquen otros criterios e incorporen otras maneras de hacer. Eso está bien; debe ser así. Nada de ello debiera cambiar si hay razones, que las hay, para que entendamos que esto, en resumen, forma parte del proyecto común de construir una convivencia digna. Porque en realidad, de eso se trata esta historia.

No pasa nada por no saber bien a dónde vamos, no pasa nada. Siempre que no olvidemos de dónde venimos y qué nos trajo hasta aquí.

 

Jesús Casas es ingeniero de Montes y socio de SEO/BirdLife.   Ha estado ligado durante décadas a la gestión y conservación del medio natural.

 @CasasGrande

 

 

Sobre éste Blog
El blog de SEO/BirdLife tiene como objetivo tratar los proyectos y trabajo diario de la organización de una manera más cercana, así como expresar opiniones y resaltar temas de actualidad de trabajadores y colaboradores habituales, todo ello fomentando los comentarios y debate general.