¡Los frailecillos te necesitan!

No hace mucho tiempo que publiqué aquí una entrada muy relacionada con los frailecillos, una especie de ave que me tiene totalmente entregado. Así que es obvio que debería ser yo quien haga este llamamiento a todas aquellas personas que vivan cerca de nuestro litoral, especialmente del norte peninsular.

El norte de España está siendo golpeado por uno de los peores episodios que se recuerdan de sucesión de temporales marítimos. Sólo en lo que vamos del mes de febrero han chocado en nuestras costas hasta cuatro ciclogénesis explosivas, con sus nombres propios y todo, borrascas que se generan a gran velocidad. Esta vez se ha colado en todos los informativos. Por su extrema potencia, con olas que han alcanzado los 15 metros, y por su sucesión semana tras semana, que prácticamente se repiten desde el mes de diciembre. Este hecho ha provocado que algunos de estos temporales coincidiesen con grandes coeficientes de mareas, que han provocado que el mar entrara hasta 200 metros tierra adentro en algunos puntos.

 

Datos de la Altura Significante del Oleaje recogidos por la Boya Océano-meteorológica Augusto González de Linares (Boya AGL) en el año 2014. Fondeada a 22 millas al norte de Cabo Mayor (Santander). Información del Instituto Español de Oceanografía.

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Estos fenómenos extremos han causado ya varias pérdidas humanas y graves daños al patrimonio público y privado de muchas localidades costeras. Algunos paseos marítimos han quedado completamente destruidos, han desaparecido playas enteras, e incluso se ha hundido un carguero español, el Luno, en las costas atlánticas francesas. Estos daños están presentes en los medios de comunicación día tras día, mostrándonos imágenes sobrecogedoras de la fuerza de la mar. Mar a la que, por otra parte, hace mucho tiempo le dimos la espalda y perdimos el respeto.

 

La altura focal del faro de la isla de Mouro, a las puertas de la bahía de Santander, es de 38,7 metros sobre el nivel del mar. Autor: © Rober Glez. García

El entorno de La Maruca, en Santander, es habitualmente un recodo protegido donde las olas ni siquiera llegan. Estos días las olas “aparcaban” en el aparcamiento. © Rober Glez. García

 

Con todo, no somos los únicos afectados por estos fenómenos extremos. Yo, mientras disfruto observando este espectáculo que nos regala la naturaleza, no dejo de pensar también en esas decenas de miles de aves marinas que, como los frailecillos, eligen nuestras costas para pasar el invierno. Estos fuertes temporales ponen a prueba su capacidad de supervivencia, ley de vida para esta pequeñas aves, a las que la evolución ha premiado con perfectas adaptaciones ecológicas y fisiológicas para soportar las más que habituales duras inclemencias de la mar.

El problema se evidencia cuando las malas condiciones meteorológicas extremas se mantienen en el tiempo y afectan a grandes territorios marinos y costeros.

El problema se evidencia cuando las malas condiciones meteorológicas extremas se mantienen en el tiempo y afectan a grandes territorios marinos y costeros. Este temporal no sólo afecta a nuestras costas; Portugal, Francia o el Reino Unido también han sufrido o sufren la virulencia de Nadja, Petra, Qumaira, Ruth o Stephanie. En estas condiciones, estas aves poco pueden hacer para sobrevivir. Su capacidad para alimentarse se ve drásticamente mermada, sus fuerzas disminuyen, pierden energía y llegan a las orillas extenuadas, las que sobreviven. Es aquí donde podemos ayudarlas y cuando nos necesitan. En los últimos días no han dejado de llegar a nuestros correos, teléfonos y oficinas, llamadas de urgencia con avisos de encuentros con estas aves (frailecillos, araos y alcas principalmente, pero también varias especies de gaviotas y alcatraces).

 

Frailecillo atlántico orillado en la playa de Oyambre, Cantabria. Autor: © Aitor Rincón García

 

Y como ya contamos con la experiencia de otras ocasiones, especialmente con el desastre del Prestige, os explicamos cómo actuar si encontráis una de estas perlas de la mar:

¿Cómo actuar si encuentras un ave orillada?

  1. Avisar rápidamente por teléfono para que vengan a rescatarla. Los contactos se incluyen abajo.
  2. Poner el ave cuidadosamente en una caja a oscuras con aireación. La oscuridad les genera tranquilidad. No les amarres el pico.
  3. No darles de comer o beber bajo ningún concepto.
  4. Esperar a que llegue la persona del Centro de Recuperación.

Contacto de Centros de Recuperación por comunidades autónomas (norte peninsular)

Galicia:

Pontevedra – Centro de Recuperación de Fauna Silvestre – Cotorredondo. Teléfonos: 986680390 ó 600333123 (8:00/20:30).

A Coruña – Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de A Coruña. Teléfonos: 981626241/679928280 (8:00/20:30).

Lugo – Centro de Recuperación de Fauna O Veral. Teléfono: 982207705 (8:00/20:30).

Principado de Asturias: CEPESMA (Coordinadora para el Estudio y Protección de las Especies Marinas). Teléfonos: 985470370 ó 689570708. O en su lugar al 112.

Cantabria: Centro de Recuperación de Fauna Silvestre. Teléfono: 942564944 (10:00/18:00).

País Vasco:

Vizcaya – Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Vizcaya. Teléfono: 944465297.

Guipúzcoa – Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Guipúzcoa Donostia/San Sebastián. Teléfono: 943210584 (9:00/21:00).

 

No desaprovecho la oportunidad para recordar que es este grupo de aves, el de las marinas, uno de los más amenazados del planeta. Y estos temporales extremos se suman, por si fuera poco, a las huellas con las que nos glorificamos cada día como especie en nombre del falso desarrollo económico que impera en nuestra sociedad (capturas accidentales, vertidos de petróleo, desarrollos en el litoral, infraestructuras en el mar…). Por ello si con un pequeño gesto las podemos ayudar, estamos al tiempo de dejar una huella muy diferente. Por esta y mil razones más llevamos años desarrollando proyectos y campañas por unos mares sostenibles, con proyectos como FAME (centrado en el futuro del medio ambiente marino del Atlántico) o INDEMARES (centrado en inventariar y designar la Red Natura 2000 en áreas marinas).

Entre todas estas iniciativas también están las famosas Inspecciones Costeras de Aves Orilladas (ICAOs) que coordina nuestro Grupo Ibérico de Aves Marinas, cuyo objetivo es monitorizar, mediante el trabajo de voluntarios, la llegada de aves vivas o muertas, especialmente después de condiciones meteorológicas adversas o posibles vertidos de sustancias contaminantes al mar. Para ello tan sólo tienes que llevarte esta ficha de campo a tus paseos por nuestras costas, rellenarla y enviárnosla.

Si lees estas líneas, compártelo para ayudar a estas fabulosas aves, acostumbradas a la bravura de la mar pero inconscientes de lo que les espera con el cambio climático.

En fin, si lees estas líneas, compártelo para ayudar a estas fabulosas aves, acostumbradas a la bravura de la mar pero inconscientes de lo que les espera con el cambio climático.

Sí, el cambio climático. No es una conjetura, es una evidencia que, como las olas en nuestras costas, se nos ha colado hasta el salón, previo aviso. “El calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios” (IPCC, septiembre 2013). Según la NASA el 2013 fue el año más cálido desde 1880, y junto a otros ocho años del presente siglo engorda la lista de los 10 años más calurosos de los últimos 134. Estos cambios en la temperatura del planeta desestabilizan los ciclos de la atmósfera y los océanos, incrementando el riesgo de fenómenos extremos. Muchos ya están aquí, desde los temporales costeros e inundaciones que hoy padecemos en parte del continente europeo y las históricas olas de frío que sufren en parte de Canadá o Estados Unidos, hasta las inundaciones más graves en 100 años en Brasil o las altas temperaturas de Argentina. Lo que es evidente es que “El nivel medio global del mar seguirá aumentando durante el siglo XXI” (IPCC, septiembre 2013). Debemos ser prudentes, fenómenos meteorológicos extremos han sido y son habituales por todo el Planeta. Pero también debemos ser responsables, cada día estos fenómenos se repiten con más frecuencia, superando récords que caen a la velocidad de la popularidad de nuestros políticos. ¿Vamos a adaptarnos? Y los frailecillos, ¿podrán adaptarse?

 

Roberto González García es técnico del Área de Políticas Ambientales de SEO/BirdLife y fotógrafo de naturaleza.

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Twitter @glezgarciar

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Más información: Las otras víctimas de los temporales

 

2 comentarios

  1. MONIKA dice:

    Gracias por darnos las pautas para poder ayudar,hoy hemos rescatado a un ave marina tipo Araos, y sera revisado en parque Cabarceno,esperamos se recupere,todo gracias a su info aqui en la web, esperamos poder seguir ayudando,Gracias!

    Familia Greenfield-Vivanco

  2. Robert dice:

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