España se seca

Más claro, agua. Un informe elaborado por el World Resources Institute (WRI) estima que el cambio climático y el aumento de la demanda provocarán problemas de suministro de agua potable en buena parte del planeta. La lista de los más afectados por el estrés hídrico en 2040 estará formada por 33 países e incluye a España en el puesto 30. Junto a Grecia, es el único país de la UE en el listado. España se seca.

 

Grifo de madera y arena ©Udra11

Grifo de madera y arena ©Udra11

 

Pero de perdidos, al río. Lejos de afrontar con responsabilidad de Estado este crítico escenario, España está estancada –por ejemplo– en dar cumplimiento al Pacto del Agua de Aragón. Un acuerdo de hace 25 años que nos empantana. Y nunca mejor dicho: sin agua, se proyectan nuevos regadíos y embalses inútiles como el de Biscarrués.

 

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Imagen de campaña contra la construcción del embalse de Biscarrués ©SEO/BirdLife

 

Está claro que cada uno quiere llevar el agua a su molino, aunque se seque el del vecino. Eso es Biscarrués, un proyecto de presa que deriva de unos derechos otorgados por Alfonso XIII en 1915. Ha llovido desde entonces. Bueno, más bien poco. Las condiciones no son comparables. No hay agua, ni para llenar el embalse, ni para nuevos regadíos. Es un desatino acabar con el valor ambiental, incluso turístico, de un hermoso tramo de ribera.

 

Por primera vez recurrimos juntas las cinco grandes ONG ambientales del país. Y ganamos

 

Había que poner agua por medio. Cuando se reactivó el proyecto, en 2000, SEO/BirdLife advirtió de su insensatez. A pesar de alegaciones técnicas y de infinitas conversaciones al más alto nivel, la tercera versión del embalse (cada vez más pequeño) consiguió una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva (eso sí, con muchos condicionantes). Desolador… pero recurrimos el anteproyecto y la DIA. Y, por primera vez, lo hicimos juntas las cinco grandes ONG ambientales del país. Y ganamos. La sentencia de la Audiencia Nacional es histórica y aborda también por primera vez las implicaciones de la Directiva Marco del Agua ante este tipo de proyectos. Su conclusión es clara: el embalse es incompatible con la obligación de no deterioro de las masas de agua. Un deber que sólo puede obviarse bajo excepciones muy restrictivas sobre seguridad de las personas. Nunca por el interés de regar. En resumen, un boquete bajo la línea de flotación de cualquier gran presa y de la equivocada política de aguas del país. Un éxito que hay que “mojar”, pero…

 

La mejor forma de hacer frente a la sequía es acabar con el saqueo del agua

Estamos con el agua al cuello. La planificación hidrológica en las últimas décadas compromete también nuestro extraordinario patrimonio natural. Sin ir más lejos, nuestros principales humedales, L’Albufera, el Delta de l’Ebre y Doñana, están casi en un punto de no retorno. Sólo estos tres espacios albergan más de 600.000 aves acuáticas cada invierno y más de 60.000 parejas cada primavera. El cambio climático, la contaminación, la sobrexplotación, el exceso de regulación y la falta de agua están provocando su lenta y silenciosa desaparición. España se muere de sed.

 

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Embalse de Valmayor (Comunidad de Madrid) ©Cineuno/Shutterstock.com

 

No podemos bailar el agua a la incultura hídrica de las últimas décadas. Cada día somos más vulnerables a la sequía y las presas secas no son un remedio sino la ruina: obras caras que acaban costando el doble o el triple de lo presupuestado y que no tendrán agua. La mejor forma de hacer frente a la sequía es acabar con el saqueo del agua. Clausuremos los cientos de miles de pozos ilegales, paguemos el precio real del agua y prioricemos su uso, zanjemos el mercadeo de derechos de agua, utilicemos las desaladoras con energías renovables… Necesitamos, como agua de mayo, recuperar nuestros acuíferos, los caudales ecológicos de los ríos y sus márgenes. Esas son las reservas y defensas efectivas que este país necesita ante las sequías y frente a las inundaciones. Miremos al futuro y no al cielo a ver si llueve.

 

No podemos permitir que España pase sed por el lucro de unos pocos

Las Administraciones no pueden nadar entre dos aguas. El Gobierno ha anunciado un “Pacto Nacional del Agua”. Bienvenido sea sólo si es bueno, pero ya tenemos uno. Se llama Directiva Marco del Agua, un compromiso que España incumple e intenta eludir con obras como Biscarrués. Y no sólo. Hace un año, el país recibió la advertencia del Parlamento Europeo por la planificación hidrológica del Tajo y del Ebro. Entre otras recomendaciones, incidía en la necesidad de caudales ecológicos suficientes para lograr la conservación de los espacios de la Red Natura 2000 dependientes del agua. El dictamen revela la incapacidad del Estado español para cumplir con los requerimientos comunitarios en materia de aguas. España podría enfrentarse de nuevo a la amenaza de una multa millonaria y ver congelados fondos europeos.
No se echa de menos el agua hasta que se seca el pozo. Desde SEO/BirdLife remaremos para cambiar la cultura del agua de este país y mantener a flote todos los sistemas naturales que dependen del agua. La Directiva Marco lo deja claro: “el agua no es un bien comercial como los otros, sino un patrimonio que hay que proteger, defender y tratar como tal”. No podemos permitir que España pase sed por el lucro de unos pocos, ni que la frase al agua patos pase a la historia. España se seca.

 

Asunción Ruiz cortada

 

 

 

Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife

 

Esta opinión aparece publicada en el último número de la revista Aves y naturaleza.

 

 

 

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