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Grulla común

(Grus grus)

Las escuadras de grullas surcando los cielos, con su vuelo enérgico y sostenido y su incesante trompeteo, constituyen una imagen cotidiana y
emblemática del invierno en nuestro país. Estas enormes e inconfundibles aves llegan a la Península hacia el mes de octubre, donde permanecen
hasta marzo, y durante estos meses se las puede contemplar, siempre en grupos numerosos, alimentándose en dehesas y cultivos que abandonan al
atardecer para acudir, agrupadas en simétricas y ruidosas formaciones, hasta sus dormideros habituales.

Descripción

Clasificación

Orden Gruiformes; familia Gruidae

Longitud

96-119 cm

Envergadura

180-222 cm

Identificación

Es un ave grande y esbelta, de patas y cuello largos y de coloración general gris ceniza, más oscura hacia el extremo de las alas. En los adultos destaca un penacho de plumas colgantes a modo de cola, que son en realidad las rémiges terciarias modificadas. En la cabeza, de color negro, destacan el píleo rojo y unas franjas blanquecinas a ambos lados que se extienden, a partir de los ojos, por las mejillas y el cuello (dibujo 1). El
pico, bastante largo y apuntado, tiene una tonalidad gris verdosa. Los jóvenes presentan un color parduzco y carecen del diseño característico de
la cabeza (dibujo 2). Las grullas vuelan con el cuello y las patas estirados (dibujo 3), constituyendo bandadas que se reconocen fácilmente, no solo por la característica formación en “V” que adoptan, sino por los potentes trompeteos emitidos continuamente por todos los componentes, que pueden escucharse a considerable distancia.

Canto

Consiste en un trompeteo característico, articulado gracias a una larga tráquea varias veces curvada y alojada en la cavidad torácica, que actúa en conjunto a modo de caja de resonancia. Además, puede emitir voces más bajas y roncas, en tanto que los jóvenes producen silbidos cuando siguen a los adultos en vuelo.

Dónde vive

En el mundo

Las áreas de reproducción de la grulla común se extienden por una amplia franja que abarca el norte de Europa y el centro y noreste de Asia, con algunos otros núcleos en Europa suroriental y en las inmediaciones de los mares Caspio y Negro. A lo largo de la invernada alcanza España, Portugal, el sur de Francia, el norte y este de África y Asia meridional.

En España

Al igual que ocurre en otros países europeos, la especie no cría en la actualidad en nuestro país, aunque sí lo hizo hasta hace un siglo en
las marismas del Guadalquivir, y las desaparecidas laguna de La Nava (Palencia) y de La Janda (Cádiz), sus últimos enclaves reproductores.
Durante la invernada, sin embargo, España representa el principal destino de todo el Paleártico occidental para las grullas europeas. En la Península, el grueso de los efectivos —pertenecientes a la subespecie grus— se concentra en el cuadrante suroccidental, en especial en Toledo, Córdoba, Cáceres y Badajoz; la comarca de Vegas Altas, situada en estas dos últimas provincias, acoge la mitad de los invernantes en nuestro país.
Durante los pasos migratorios pueden observarse importantes congregaciones de la especie en diferentes enclaves de Castilla y León (comarca de La Moraña, laguna de Villafáfila), de Aragón (laguna de Gallocanta, embalse de La Sotonera, saladas de Alcañiz) y del este de Castilla-La Mancha (laguna de El Hito, embalse de Buendía).

Desplazamientos

Las primeras grullas que llegan a nuestro país para invernar lo hacen en el mes de octubre. Atraviesan el Pirineo navarro y siguen una ruta que las conducirá en primer lugar a Gallocanta; esta zona, desconocida hasta hace algunas décadas para la especie, representa en la actualidad no solo un lugar de paso obligado en las rutas migratorias, sino una importante área de invernada. Las aves que no permanecen en este enclave continúan camino hasta las dehesas del suroeste peninsular. El retorno hacia sus áreas de cría se inicia en el mes de febrero y se prolonga hasta finales de marzo. En esta época siguen una ruta más oriental, que las lleva a atravesar los Pirineos por su sector central, después de haber recalado nuevamente en Gallocanta y sus inmediaciones.

Poblaciónón

La población europea de esta especie se estima en 74.000- 110.000 parejas reproductoras y, aunque sufrió un importante descenso entre los años setenta y noventa del pasado siglo, la tendencia desde entonces se puede considerar positiva. España acoge entre 75.000 y 82.000 individuos, con efectivos estables en los últimos tiempos, en tanto que el resto de países europeos donde inverna cuenta con alrededor de 78.000 ejemplares.

Cómo vive

Hábitat

Durante la época de cría, ocupa básicamente terrenos pantanosos y otros humedales, con vegetación palustre o herbácea. En invierno, las bandadas de grullas se concentran durante el día para alimentarse en cultivos, arrozales, marismas y, en particular, dehesas de encina. A la caída de la tarde, abandonan estos enclaves y se dirigen a las áreas utilizadas como dormideros, normalmente lagunas, embalses, campos de regadío o marismas, situados en lugares tranquilos y, en general, no muy alejados de sus áreas de alimentación.

Alimentación

Durante el periodo reproductor se alimenta, sobre todo, de materia vegetal variada, como raíces, rizomas, tubérculos, frutos, hojas o
semillas. Esta dieta vegetariana se complementa con un importante aporte proteínico en forma de invertebrados diversos, como insectos, lombrices o arácnidos, fundamentales para el desarrollo de los pollos. En los primeros meses de la invernada consume casi exclusivamente bellotas y, una vez agotado este recurso, se emplea en los granos de cereal que quedan en el suelo después de la cosecha, a los que une bulbos, legumbres, lombrices, caracoles y, ocasionalmente, algún pequeño vertebrado.

Desplazamientos

Las primeras grullas que llegan a nuestro país para invernar lo hacen en el mes de octubre. Atraviesan el Pirineo navarro y siguen una ruta que las conducirá en primer lugar a Gallocanta; esta zona, desconocida hasta hace algunas décadas para la especie, representa en la actualidad no solo un lugar de paso obligado en las rutas migratorias, sino una importante área de invernada. Las aves que no permanecen en este enclave continúan camino hasta las dehesas del suroeste peninsular. El retorno hacia sus áreas de cría se inicia en el mes de febrero y se prolonga hasta finales de marzo. En esta época siguen una ruta más oriental, que las lleva a atravesar los Pirineos por su sector central, después de haber recalado nuevamente en Gallocanta y sus inmediaciones.

Reproducción

Nada más llegar a sus lugares de cría, las grullas se entregan a un complejo ritual de cortejo —siempre en lugares tranquilos y
apartados—, en el que ambos sexos ejecutan una serie de movimientos, saltos y exhibiciones acompañados de un considerable griterío. Finalizado el cortejo, la pareja busca un emplazamiento adecuado para el nido, que suele tratarse de alguna pequeña elevación entre las plantas palustres; en ella se sitúa una estructura desordenada —que les servirá para sucesivas temporadas—, construida a base de tallos de carrizo y ramas, en la que la hembra deposita, normalmente en el mes de mayo, dos huevos de color
variable, entre beis y verde azulado, brillantes y moteados. La incubación —en la que participan ambos adultos— dura aproximadamente un mes, al cabo del cual nacen los pollos con unos días de diferencia entre ellos, lo que conlleva que el primero reciba las máximas atenciones, en tanto que el segundo puede llegar a malograrse. A las pocas horas de la eclosión, las pequeñas grullas son capaces de desplazarse por sí mismas y abandonan el nido en compañía de sus progenitores. A los 67-70 días, los jóvenes comienzan a practicar sus primeros vuelos. La familia se mantiene unida durante la migración y toda la invernada, hasta el momento en que se inicia el retorno a las áreas de cría, que los adultos emprenden algo más temprano.

Amenazas y Conservación

La principal amenaza para la población reproductora de grulla común es la pérdida o degradación de su hábitat de cría en Europa, Rusia y Asia central. En la Península también se ve afectada por la alteración del hábitat (debido a las roturaciones en las dehesas de encina o a la implantación de regadíos), así como por la persecución directa a que se ve sometida por los agricultores a causa de sus daños sobre los cultivos. Es básicamente en las inmediaciones de la laguna de Gallocanta donde el problema puede considerarse grave, ya que en esta zona —que carecía de grullas hasta hace unas décadas— se concentra en la actualidad un
porcentaje muy elevado de invernantes. La laguna constituye, además, lugar de paso obligado en las rutas migratorias. Por este motivo, los agricultores emplearon en el pasado reciente diversos métodos para alejarlas, lo que suponía graves molestias en un periodo crítico de su ciclo vital. Se hace necesario, pues, compatibilizar los intereses de los agricultores con la protección de la especie. La grulla común se incluye en el Libro Rojo de las aves de España en la categoría de “Extinguido” (como reproductor) y aparece como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

Aves Relacionadas

Meses en los que se puede ver la especie en España
  • Enero
  • Febrero
  • Marzo
  • Abril
  • Mayo
  • Junio
  • Julio
  • Agosto
  • Septiembre
  • Octubre
  • Noviembre
  • Diciembre

Esta sección es una adaptación de parte de la Enciclopedia de las Aves de España, editada por SEO/BirdLife y la Fundación BBVA en 2008

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