Flamenco común - SEO/BirdLifeSEO/BirdLife
                     Hazte socio | Guía de aves | Contacto
Contagiamos Naturaleza
CONSULTA MÁS AVES
  • Nombre en Gallego Flamingo
  • Nombre en Gallego Flamenc
  • Nombre en Gallego Flamenko handia
  • Nombre en Gallego Greater flamingo
Especie
Todo sobre
COMPARTIR
Facebook

Flamenco común

(Phoenicopterus roseus)

Por su notable tamaño y su peculiar aspecto, el flamenco común resulta posiblemente la más espectacular de todas las aves acuáticas que pueblan
nuestros humedales. Su estilizada silueta puede ser vista en muchos de nuestros mejores enclaves húmedos costeros mediterráneos y suratlánticos,
o en algunas lagunas del interior, como la malagueña de Fuente de Piedra —donde se asienta su principal colonia de cría en España y una de las más
importantes de todo el Mediterráneo— o algunas localidades manchegas.

Descripción

Clasificación

Orden Phoenicopteriformes; familia Phoenicopteridae

Longitud

125-145 cm

Envergadura

140-170 cm

Identificación

Esta popular ave de aspecto inconfundible destaca por su gran tamaño y sus largas patas y cuello. Cuerpo, cuello y cabeza exhiben una coloración blanquecina con tonos rosados, mientras que las plumas coberteras e infracoberteras alares presentan un intenso rosa carmesí; sin embargo, las plumas de vuelo o rémiges son de color negro. En reposo, estas plumas negras aparecen ocultas bajo las coberteras y las largas plumas escapulares (dibujo 1). El pico, curvado hacia la mitad de su longitud casi en ángulo recto, es también de color rosa, salvo en el extremo terminal, donde se torna negro. Las patas lucen asimismo tonos rosados. En vuelo presenta una silueta muy estilizada en la que mantiene el largo cuello y las patas estirados (dibujo 2). El dimorfismo sexual se manifiesta en el tamaño de las aves, mayor en el macho. Los jóvenes contrastan notablemente con los adultos por presentar una coloración pardo-grisácea, sin ningún tono rosado (tampoco en el pico o las patas). Sus patas resultan además mucho más cortas.

Canto

Emite constantemente reclamos nasales y guturales, así como cacareos.

Dónde vive

En el mundo

Se distribuye por África, Asia y los países europeos circunmediterráneos. Sin embargo, su presencia en esta amplia área geográfica no es continua y depende de la existencia de humedales salinos o salobres favorables. No se reconocen subespecies.

En España

Su distribución está asociada a los humedales de aguas salinas o salobres —ya sean costeros o del interior— del litoral mediterráneo (incluidas las Baleares), Andalucía y Castilla-La Mancha. En Canarias resulta accidental.

Desplazamientos

Es una especie parcialmente migratoria, que ejecuta movimientos dispersivos de nomadeo que reúnen a ejemplares procedentes de distintas colonias de cría. Por lo general, tras el periodo de reproducción, gran parte de los individuos se dispersa por distintos humedales ibéricos, del norte de África e incluso del Mediterráneo oriental. Aunque pueda haber intercambios entre ellas, parecen distinguirse bien dos poblaciones en torno al Mediterráneo. Por un lado, la del Mediterráneo occidental, formada por los flamencos que crían en España, Francia, Italia y 3 norte de África, cuyos individuos no suelen avanzar más allá de Italia hacia el este y llegan por el sur hasta el Banc d’Arguin, en Mauritania. Y por otro, la población oriental, cuyos individuos parecen desplazarse a mayores distancias, pues pueden alcanzar la zona del golfo Pérsico y llegar, incluso, al subcontinente indio, donde se relacionan con las poblaciones asiáticas.

Poblaciónón

De los 700.000 individuos que se calculan en el conjunto de su área de distribución, se cree que 56.000-58.000 parejas se asientan en las colonias europeas. En España, la población reproductora varía según los años en función de los niveles hídricos de los escasos humedales donde cría, pero en años favorables se han llegado a estimar hasta 26.000 parejas reproductoras. La principal colonia de cría, en la laguna de Fuente de Piedra (Málaga), acoge más de la mitad de las parejas reproductoras del país. Otras colonias —de asentamiento más reciente, de mucha menor entidad y que en años secos suelen fracasar en la cría— se sitúan en el delta del Ebro y Doñana. Lugares como El Hondo o las salinas de Santa Pola (Alicante) y las lagunas manchegas de Pétrola (Albacete) han albergado asimismo pequeñas colonias de cría en los últimos años cuando las han sido óptimas. Se considera que la población reproductora en España muestra una tendencia positiva desde la década de los años setenta del siglo pasado. El contingente ronda la cifra de 14.000-38.000 individuos, según los años.

Cómo vive

Hábitat

Requiere de amplias superficies de aguas poco profundas, como lagunas costeras, marismas, salinas o grandes lagunas endorreicas, por lo general con un marcado carácter salino o al menos salobre y, a menudo, sometidas también a regímenes temporales de inundación.

Alimentación

Consume pequeños organismos acuáticos, como larvas y adultos de insectos, pequeños crustáceos, moluscos, anélidos, microalgas y protozoos. Para alimentarse coloca su cabeza entre las patas (total o parcialmente sumergida) y remueve con estas el fondo con objeto de que la materia orgánica en suspensión entre en su pico, mientras que el agua es expulsada con la lengua (dibujo 3). Los pequeños organismos son filtrados gracias a las laminillas presentes, a modo de peines, a lo largo del borde del pico.

Desplazamientos

Es una especie parcialmente migratoria, que ejecuta movimientos dispersivos de nomadeo que reúnen a ejemplares procedentes de distintas colonias de cría. Por lo general, tras el periodo de reproducción, gran parte de los individuos se dispersa por distintos humedales ibéricos, del norte de África e incluso del Mediterráneo oriental. Aunque pueda haber intercambios entre ellas, parecen distinguirse bien dos poblaciones en torno al Mediterráneo. Por un lado, la del Mediterráneo occidental, formada por los flamencos que crían en España, Francia, Italia y 3 norte de África, cuyos individuos no suelen avanzar más allá de Italia hacia el este y llegan por el sur hasta el Banc d’Arguin, en Mauritania. Y por otro, la población oriental, cuyos individuos parecen desplazarse a mayores distancias, pues pueden alcanzar la zona del golfo Pérsico y llegar, incluso, al subcontinente indio, donde se relacionan con las poblaciones asiáticas.

Reproducción

La especie cría en colonias que reúnen a cientos o miles de parejas. Para reproducirse precisan de la existencia de humedales con aguas someras, de nivel generalmente constante a lo largo de todo el periodo reproductor, y con islas o zonas terrestres emergidas a salvo de predadores. La época de cría suele comenzar a partir de abril. Los nidos, que se construyen muy próximos unos de otros, consisten en pequeñas elevaciones de barro y restos vegetales con forma de cono truncado, de unos 40-60 centímetros de diámetro y hasta 50 centímetros de altura (dibujo 4). La hembra deposita en ellos uno o dos huevos, que son incubados por ambos sexos durante unos 30 días. Los pollos permanecen algunos días en el nido, pero son bastante precoces y pronto lo abandonan para agruparse en “guarderías”, donde quedan al cuidado de unos pocos adultos mientras la mayor parte de los progenitores se aleja de la colonia en busca de alimento (dibujo 5). Durante, aproximadamente, el primer mes de vida, los pollos se alimentan de una papilla segregada en el aparato digestivo de los padres, de la misma manera que hacen los pichones de las palomas. Los pollos ya están emplumados transcurridos unos 70 días y 4 abandonan la colonia a los 100 días. Suelen reproducirse por primera vez a los cinco años de edad.

Amenazas y Conservación

El principal riesgo al que se enfrenta la especie reside en la concentración de la mayor parte de su población reproductora en unos pocos enclaves de cría, por lo que cualquier incidencia o situación ambiental adversa puede acarrear el fracaso reproductor de una parte importante de la población en una temporada determinada. En concreto, solo existen dos colonias relativamente estables en el Mediterráneo occidental: la de La Camarga francesa y la de la malagueña laguna de Fuente de Piedra. Una primavera parca en lluvias puede causar una desecación más temprana del humedal en el que se asienta la colonia, lo que puede hacer fracasar la reproducción, bien por falta de alimento o por la predación de perros, zorros o jabalíes, que, ante la ausencia de agua, pueden acceder fácilmente a las isletas donde se sitúan los nidos. Dadas sus peculiares necesidades alimentarias, que los flamencos solo pueden satisfacer en escasos enclaves de aguas salinas o salobres, es muy importante que, además de las localidades de cría, se mantengan en buen estado estos lugares de alimentación, tanto en el periodo de cría como en la invernada. Durante la reproducción, los flamencos pueden alejarse más de 200 kilómetros de la colonia en busca de humedales donde obtener alimento. Desde la década de los años ochenta del siglo pasado se realizan en nuestro país labores de seguimiento y manejo de la especie que han contribuido al éxito reproductor y, por tanto, a un notable aumento de la población. El flamenco común se incluye en el Libro Rojo de las aves de España como “Casi amenazado” y aparece en la categoría “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

Aves Relacionadas

Meses en los que se puede ver la especie en España
  • Enero
  • Febrero
  • Marzo
  • Abril
  • Mayo
  • Junio
  • Julio
  • Agosto
  • Septiembre
  • Octubre
  • Noviembre
  • Diciembre

Esta sección es una adaptación de parte de la Enciclopedia de las Aves de España, editada por SEO/BirdLife y la Fundación BBVA en 2008

  • BBVA
  • BBVA