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Avutarda común

(Otis tarda)

La avutarda es la más voluminosa de las especies de la avifauna ibérica y una de las aves voladoras más pesadas que se conocen. Se trata de un habitante característico de las extensas llanuras cerealistas en las que todavía se practica una agricultura tradicional escasamente intensificada. Los grandes machos se reúnen en unas áreas muy concretas del territorio para desarrollar sus espectaculares paradas nupciales —las “ruedas”—, durante las cuales realizan un aparatoso cortejo para atraer a las hembras. España alberga la mitad de la población mundial.

Descripción

Clasificación

Orden Otidiformes; familia Otididae

Longitud

75-105 cm

Envergadura

190-260 cm

Identificación

Ave inconfundible, de tamaño enorme, muy voluminosa y pesada, que suele desplazarse caminando por las áreas abiertas que frecuenta. El macho, mucho mayor que la hembra, puede alcanzar un peso cercano a los 18 kilogramos, lo que lo sitúa al borde mismo de la capacidad de volar. En el plumaje de ambos sexos, bastante similar, predominan los tonos pardos —ligeramente rojizos y dorados— en el dorso, donde las plumas muestran un profuso barrado transversal (dibujo 1). La cabeza y el cuello poseen color gris, que se va tornando parduzco o rojizo a medida que se aproxima a su inserción con el tronco. A nivel ventral, el plumaje es blanco. Por su parte, las regiones dorsales de las alas presentan un diseño idéntico al que exhibe el dorso, es decir, plumas pardo-rojizas barradas en negro, aunque resulta muy conspicua una extensa banda blanca formada por las coberteras medianas y grandes, que contrasta vivamente con las rémiges negras (dibujo 2). Las hembras se diferencian de los machos, además de por el tamaño, por lucir un plumaje algo más apagado y por los caracteres sexuales que estos adquieren durante el periodo nupcial. En esa época, los machos adultos desarrollan unas largas plumas apuntadas, rígidas y eréctiles, que parten de la mandíbula inferior, motivo por el cual sus poseedores se denominan “barbones”. Junto con estas particulares plumas, los machos exhiben durante el celo un evidente engrosamiento del cuello, que además obtiene una vistosa coloración intensamente rojiza. El macho inmaduro resulta relativamente similar a la hembra, pero tiene los laterales del cuello parcialmente teñidos de pardo rojizo.

Canto

La especie se muestra siempre extremadamente silenciosa, aunque los machos pueden emitir durante el cortejo algunas vocalizaciones.

Dónde vive

En el mundo

La avutarda aparece de forma muy discontinua por diferentes regiones del Paleártico, desde el norte de Marruecos hasta el noreste de Asia. Se reconocen dos subespecies.

En España

En nuestro territorio se encuentra la subespecie tarda, que a mediados del siglo pasado ocupaba extensas áreas en casi todas las regiones de la Península. Actualmente, sin embargo, las poblaciones de avutarda se encuentran mucho más fragmentadas, aunque la especie todavía se distribuye ampliamente por ambas Mesetas y Extremadura, con núcleos de menor entidad en Andalucía, Aragón, Navarra y Murcia.

Desplazamientos

Pese a que la población española se puede considerar mayoritariamente residente, una parte de sus efectivos realiza desplazamientos de cierta entidad, al parecer relacionados con la edad y el sexo de las aves: son las hembras las que se muestran más móviles, aunque los machos efectúan desplazamientos de considerable entidad desde las zonas de cría hacia las áreas de veraneo, y desde éstas a las de invernada. No obstante, la especie manifiesta una extrema fidelidad hacia sus lugares de reproducción y de concentración posnupcial, lo que sugiere una capacidad de colonización muy escasa.

Poblaciónón

La población europea se estima en 27.000-32.000 individuos, mientras que la española se cifra entre 24.000 y 26.000 ejemplares, lo que supone alrededor del 50% del total mundial.

Cómo vive

Hábitat

La avutarda es un ave ligada a las extensas llanuras herbáceas. En nuestro territorio, debido a la extrema escasez de este tipo de enclaves, ocupa principalmente zonas llanas o algo onduladas, desarboladas, y habitualmente destinadas al cultivo de cereales de secano, en las que se
alternan parcelas dispersas de barbecho, eriales, leguminosas y pastizales (dibujo 3). En verano selecciona cultivos de girasol e incluso zonas con arbolado disperso, como pequeños olivares, almendrales o dehesas abiertas.

Alimentación

La dieta de estas enormes aves se basa en vegetales e invertebrados, cuyo consumo varía dependiendo de la estación. Así, en primavera y verano ingieren grandes cantidades de saltamontes, grillos y otros invertebrados, que complementan con brotes y semillas. En invierno cobran enorme importancia las leguminosas, así como otros alimentos de origen vegetal. Ocasionalmente pueden capturar algún pequeño vertebrado, como roedores y lagartijas.

Desplazamientos

Pese a que la población española se puede considerar mayoritariamente residente, una parte de sus efectivos realiza desplazamientos de cierta entidad, al parecer relacionados con la edad y el sexo de las aves: son las hembras las que se muestran más móviles, aunque los machos efectúan desplazamientos de considerable entidad desde las zonas de cría hacia las áreas de veraneo, y desde éstas a las de invernada. No obstante, la especie manifiesta una extrema fidelidad hacia sus lugares de reproducción y de concentración posnupcial, lo que sugiere una capacidad de colonización muy escasa.

Reproducción

El sistema de apareamiento de las avutardas se basa en el denominado lek agregado, o, lo que es lo mismo, la reunión de todos los machos reproductores de una amplia zona en un área concreta del territorio, que se usa año tras año para desarrollar las espectaculares paradas nupciales —las “ruedas”— de estos gigantes de las estepas (dibujo 4). Tras las cópulas, los machos se desentienden del futuro de su descendencia, por lo que todo el peso de la incubación y la crianza recae sobre las hembras. Estas preparan un somero nido —poco más que una ligera depresión tapizada por algunos tallos— al abrigo de un herbazal o un cultivo de cereales o viñas, en el que depositan dos o tres huevos de color variable —azulado, verdoso, gris o pardo—, los cuales serán incubados durante 21-28 días. Los pollos, que lucen un mimético plumón, dan muestras de gran capacidad de movimiento nada más nacer y se desplazan junto con su madre en busca de alimento. Los jóvenes se desarrollan en unos 30-35 días, aunque el periodo de dependencia materno abarca de seis meses a más de un año. El éxito reproductor de la especie es ciertamente bajo, debido a factores diversos, como la meteorología adversa o la depredación. Alcanzan la madurez sexual a los tres o cuatro años en el caso de las hembras y a los cinco o seis si se trata de machos. La dispersión juvenil es más acusada en los machos, que se establecen en territorios diferentes a los natales, mientras que las hembras permanecen en las inmediaciones del lugar donde nacieron.

Amenazas y Conservación

Se trata de un ave particularmente sensible a las alteraciones del hábitat, circunstancia que suele causar extinciones locales, en general irreversibles. La incidencia de la caza fue muy severa desde mediados del siglo pasado hasta la década de los ochenta, provocando la desaparición de muchos núcleos y dejando otros en situación crítica, lo que a la larga ocasionó la atomización de las poblaciones y agudizó el fenómeno de las extinciones locales, al tiempo que los núcleos más saludables concentraban cada vez mayores efectivos. Actualmente, sin embargo, el principal problema para la conservación de la avutarda radica en la pérdida de hábitat como consecuencia de la intensificación agrícola, la simplificación del paisaje y la proliferación de infraestructuras y urbanizaciones, lo que provoca la desaparición de los lugares de reproducción, una disminución en la disponibilidad de alimento y una menor productividad. Además hay que considerar los efectos negativos derivados de las constantes molestias humanas, la colisión contra tendidos eléctricos, la caza furtiva de machos en primavera, los accidentes contra alambradas y la depredación a cargo de perros asilvestrados. La especie está siendo objeto de varias medidas de conservación, como el censo y control de las diferentes poblaciones, la implantación de medidas agroambientales, los programas de divulgación y sensibilización, la investigación aplicada para conocer más profundamente la biología y los requerimientos ambientales del ave, y la modificación y/o señalización de tendidos peligrosos y alambradas. Está incluida en el Libro Rojo de las aves de España como “Vulnerable” y también aparece con esa categoría en la UICN. Además aparece incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. 

Aves Relacionadas

Por Aspecto Físico

Meses en los que se puede ver la especie en España
  • Enero
  • Febrero
  • Marzo
  • Abril
  • Mayo
  • Junio
  • Julio
  • Agosto
  • Septiembre
  • Octubre
  • Noviembre
  • Diciembre

Esta sección es una adaptación de parte de la Enciclopedia de las Aves de España, editada por SEO/BirdLife y la Fundación BBVA en 2008

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