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Aguilucho lagunero occidental

(Circus aeruginosus)

La figura ingrávida del aguilucho lagunero patrullando incansablemente sobre carrizales y marjales se convirtió en una imagen bastante poco frecuente hace algunas décadas, cuando la transformación de los humedales y la persecución directa redujeron a poco más de 200 las parejas de estas rapaces. Actualmente, la población española se recupera lentamente, aunque está lejos de alcanzar la de otros países europeos, donde este aguilucho resulta más abundante.

Descripción

Clasificación

Orden Accipitriformes; familia Accipitridae

Longitud

43-55 cm

Envergadura

115-140 cm

Identificación

El aguilucho lagunero es una rapaz de tamaño medio y aspecto bastante estilizado, aunque ciertamente más robusto que los restantes aguiluchos presentes en nuestra fauna, a los que también supera en envergadura. La especie presenta, como es habitual en otros miembros del género Circus, un acusado dimorfismo sexual, ya que la hembra es bastante mayor y más pesada que el macho, y ambos sexos exhiben plumajes muy diferentes. En el macho adulto predominan los tonos marrones en el dorso, aunque la cabeza y la nuca son amarillentas o ligeramente grisáceas y surcadas por finas estrías oscuras (dibujo 1). Las partes inferiores —especialmente a la altura de las patas y el bajo vientre— suelen adquirir un color rojizo, que va dando paso al crema o blanco sucio a medida que subimos hacia el pecho y la garganta, los cuales aparecen suavemente listados. Las rectrices y rémiges secundarias son grises; estas últimas describen una extensa banda alar, muy visible en vuelo (dibujo 2). Ventralmente, las alas del macho son más bien claras —blancuzcas o de color gris pálido— y en ellas destacan fuertemente las negras rémiges primarias. Las hembras adultas, por su parte, resultan bastante más oscuras y menos contrastadas, en conjunto, que sus parejas, pues lucen un plumaje —tanto dorsal como ventralmente— dominado por los tonos pardoachocolatados, que en la cabeza, la garganta y los hombros son sustituidos por otros amarillentos o blanquecinos (dibujo 3). Los ejemplares recién salidos del nido se parecen bastante a las hembras, aunque resultan más homogéneos y ligeramente más oscuros; además, solo presentan manchas más claras en la cabeza, la nuca y la garganta (dibujo 4). Entre la librea juvenil y la de adulto existen varios plumajes de transición, que definen las diferentes edades del ave. Por otra parte, el aguilucho lagunero es una especie en la que no son infrecuentes los casos de melanismo y la aparición de diseños atípicos, lo que en ocasiones puede dificultar su identificación y propiciar las confusiones con especies de tamaño semejante.

Canto

El macho en vuelo emite un ki-i-aj; la alarma de la hembra es un explosivo qui-ic-ic-¡c.

Dónde vive

En el mundo

La distribución de esta rapaz en el planeta es bastante extensa, puesto que se reproduce en diferentes regiones templadas y tropicales de ambos hemisferios, desde el norte de África y la Península Ibérica, hasta Extremo Oriente, incluidos Madagascar o la totalidad de Australia. En todo este territorio se han descrito varias subespecies, aunque existe una notable controversia sobre la unidad como especie de las diferentes poblaciones y subespecies.

En España

La población de aguilucho lagunero en nuestro país se concentra en las cuencas del Duero, del Ebro y del Tajo, en La Mancha húmeda y en las marismas del Guadalquivir, con núcleos de importancia menor en la cuenca media del Guadiana, los humedales interiores de Cataluña y en Andalucía y Mallorca. En Canarias resulta raro, aunque aparece regularmente durante el paso migratorio y la invernada. Los ejemplares que frecuentan nuestro territorio pertenecen a la subespecie aeruginosus, que ocupa el centro y oeste de Eurasia.

Desplazamientos

Se trata de una especie residente en la Península, donde recala también un importante flujo de migrantes originarios de Centroeuropa y los países nórdicos, una parte de los cuales permanece entre nosotros todo el invierno, en tanto que otra continúa su periplo migratorio hasta cruzar el estrecho de Gibraltar entre septiembre y la primera quincena de octubre. Las aves que acuden para invernar se instalan, preferentemente, en grandes humedales del sur y este de la Península, territorios que abandonarán al comienzo de la primavera. El paso prenupcial se inicia en las áreas de invernada africanas hacia febrero o marzo, por lo que los aguiluchos que en otoño cruzaron el Estrecho pasan de nuevo por Gibraltar a lo largo de marzo; en abril recorren la Península y se establecen —antes los machos que las hembras— en sus respectivos lugares de cría. Durante la estación invernal, los laguneros constituyen dormideros comunales —algunos muy concurridos—, que instalan entre la vegetación palustre de ciertos humedales, a los que acuden puntualmente cada atardecer.

Poblaciónón

La población europea de la especie —que ha experimentado un incremento global cercano al 10% en los últimos años— se estima en 93.000-140.000 parejas reproductoras. La española se calcula en un mínimo de unas 1.149 parejas (2006). Las mejores poblaciones se encuentran en Andalucía (139-160 parejas), Castilla-La Mancha (237-309 parejas), Castilla y León (247-307 parejas) y Navarra (153-168 parejas). El aguilucho lagunero experimentó un fuerte declive poblacional en nuestro país a mediados del siglo pasado, coincidiendo con la desaparición de numerosos humedales y con el inicio de una implacable persecución de la especie, lo que redujo la población, a finales de la década de los ochenta, a apenas 200 parejas reproductoras en todo el territorio. A partir de ese momento, comenzó un esperanzador proceso de recuperación, que fue particularmente notable en lugares como Andalucía, Navarra, La Rioja, Madrid, Cataluña o Extremadura, donde se registraron incrementos superiores al 50% en el número de parejas establecidas.

Cómo vive

Hábitat

Como su nombre indica, el aguilucho lagunero se encuentra muy ligado a los humedales, en particular a aquellos que cuentan con extensas formaciones de carrizos, espadañas, eneas, juncos o masiegas, en los que instalar nidos y dormideros. No obstante, suele frecuentar también otros enclaves, sobre todo a la hora de cazar, como campos de cultivo, laderas con matorral ralo, pastizales o baldíos. No es infrecuente, tampoco, que algunas parejas se establezcan —como hacen otros aguiluchos— en grandes extensiones de cereal.

Alimentación

La dieta de esta rapaz resulta francamente variada e incluye todo tipo de pequeños y medianos vertebrados, que localiza tanto en el suelo como en el agua. Aunque presenta cierta variación estacional y geográfica —en función de la oferta local de presas—, en nuestro país su alimentación se basa, principalmente, en pequeños mamíferos (sobre todo roedores y conejos) y aves (tanto adultos como pollos de especies palustres y terrestres), así como reptiles y, en menor medida, anfibios, peces, grandes insectos y huevos. Es frecuente que consuma algo de carroña, especialmente si las presas habituales escasean.

Desplazamientos

Se trata de una especie residente en la Península, donde recala también un importante flujo de migrantes originarios de Centroeuropa y los países nórdicos, una parte de los cuales permanece entre nosotros todo el invierno, en tanto que otra continúa su periplo migratorio hasta cruzar el estrecho de Gibraltar entre septiembre y la primera quincena de octubre. Las aves que acuden para invernar se instalan, preferentemente, en grandes humedales del sur y este de la Península, territorios que abandonarán al comienzo de la primavera. El paso prenupcial se inicia en las áreas de invernada africanas hacia febrero o marzo, por lo que los aguiluchos que en otoño cruzaron el Estrecho pasan de nuevo por Gibraltar a lo largo de marzo; en abril recorren la Península y se establecen —antes los machos que las hembras— en sus respectivos lugares de cría. Durante la estación invernal, los laguneros constituyen dormideros comunales —algunos muy concurridos—, que instalan entre la vegetación palustre de ciertos humedales, a los que acuden puntualmente cada atardecer.

Reproducción

El periodo de celo del lagunero puede comenzar a finales del invierno y consiste en una elaborada danza aérea, en la que participan ambos miembros de la pareja, que sirve para afirmar sus lazos y remarcar la posesión del territorio. Algo más tarde —normalmente en los inicios de la primavera—, la hembra construye un desordenado nido a base de tallos de vegetación palustre y pequeñas ramas, que será tanto más voluminoso cuanto más directamente sobre el agua se encuentre. En estas plataformas tiene lugar —entre abril y mayo— la puesta de los huevos (de tres a ocho), que son de un color blanco verdoso o azulado, a veces moteados de rojizo. La incubación requiere 31-38 días y la lleva a cabo fundamentalmente la hembra, mientras el macho se ocupa de la obtención de alimento y de la defensa del territorio. Los pollos son atendidos también por la hembra, que permanece largo tiempo en la plataforma troceando las presas aportadas por el macho, si bien, cuando los pollos adquieren cierto tamaño, se une a su compañero en la obtención de alimento. El desarrollo de los jóvenes laguneros se completa en 35-40 días (dibujo 5). Estos permanecen con sus padres un par de semanas más, transcurridas las cuales se dispersan.

Amenazas y Conservación

La destrucción o alteración del hábitat (desecaciones, roturaciones, contaminación, etc.) representa la principal amenaza para esta rapaz; asimismo, las transformaciones agrícolas y el uso de pesticidas la afectan muy negativamente, al actuar sobre sus principales cazaderos y reducir la disponibilidad de presas. Por otro lado, supone un riesgo evidente la gran concentración de parejas reproductoras en unos pocos enclaves con óptimas condiciones de hábitat, ya que cualquier alteración de estos perjudicaría a una parte importante de la población. Otros peligros a que se expone son la contaminación por plomo, que afecta a un buen número de ejemplares, la caza ilegal y el expolio de nidos, prácticas todavía no completamente erradicadas. Aparece icluído en Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

Aves Relacionadas

Meses en los que se puede ver la especie en España
  • Enero
  • Febrero
  • Marzo
  • Abril
  • Mayo
  • Junio
  • Julio
  • Agosto
  • Septiembre
  • Octubre
  • Noviembre
  • Diciembre

Esta sección es una adaptación de parte de la Enciclopedia de las Aves de España, editada por SEO/BirdLife y la Fundación BBVA en 2008

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