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¿Bioenergía en la UE? Sí, pero cambiando las cosas y mucho

La sociedad civil por fin ha tenido la oportunidad de expresar, de manera oficial, su opinión sobre la sosteniblidad de las diferentes opciones de bioenergía -la energía derivada de materias primas y residuos de origen biológico- en una consulta pública abierta por la Comisión Europea sobre la política de la UE en esta materia para el periodo 2020-2030. La contribución de BirdLife Europe al proceso, que acaba de concluir, destaca que el actual uso de bioenergía en la Unión no es sostenible y reclama un cambio urgente.

La posición de BirdLife Europe, de la que SEO/BirdLife forma parte,   defiende que la bioenergía sostenible tendrá un papel clave en la transición de Europa hacia un modelo energético renovable y eficiente. Sin embargo, como una de las primeras organizaciones que alzó la voz sobre esta cuestión, también subraya sus potenciales peligros. Entre otros, el creciente uso de la biomasa como fuente energética podría suponer un obstáculo en el necesario proceso de reducción de emisiones de CO2 que la UE debe proseguir. Este riesgo se suma al posible impacto del cambio de uso de la tierra, la pérdida de biodiversidad y las modificaciones en la gestión forestal.

BirdLife Europe, junto con otras ONG europeas, solicita a las autoridades comunitarias que, en la nueva estrategia 2030 para el clima y las políticas energéticas, se introduzcan cuatro principales garantías para asegurar la sostenibilidad del uso de biomasa. En concreto:

–       Limitar el uso de biomasa a un nivel de producción que garantice un suministro sostenible de esta fuente de energía.

–       Asegurar el uso eficiente y óptimo de los recursos de biomasa, en la línea del principio de uso en cascada.

–       Asegurar el ahorro de emisiones de carbono y medir de manera correcta las emisiones derivadas de la bioenergía.

–       Introducir criterios comprensibles y vinculantes para la bioenergía que aseguren la sostenibilidad social y ambiental de forma transparente.

Los mayores riesgos ambientales están relacionados con la producción intensiva de cultivos energéticos en campos agrarios y el aumento del aprovechamiento forestal, con talas o podas excesivas. En ambos casos, el  balance de emisiones resultante puede llegar a niveles peligrosos. BirdLife Europe solicita la exclusión y eliminación de estas concretas fuentes de biomasa para uso energético y reclama que la UE se focalice en el aprovechamiento de los residuos agrícolas y forestales y otros residuos de origen biológico.

BirdLife Europe asimismo subraya que no basta con promover una gestión sostenible de bosques o de los campos agrícolas para garantizar una bioenergía sostenible y compatible con la lucha contra el cambio climático. A juicio de la organización ambiental, no se trata de un buen punto de partida para la nueva estrategia. En su lugar, las políticas comunitarias para los próximos años deberían centrarse en qué clases de biomasa se permiten y qué cantidad se quema para producir energía.

“En vez de abordar la bioenergía como una fórmula para aprovechar residuos, la UE ha estado promoviendo acciones que podrían derivar en deforestaciones y la conversión de bosques vírgenes, prados y campos extensivos en monocultivos intensivos. Es el momento de cambiar esta dinámica”, señala el coordinador de Políticas Ambientales de SEO/BirdLife, David Howell.

“La biomasa y la tierra que la produce son recursos escasos que apuntalan la economía circular y la propia vida. No podemos simplemente quemar biomasa sin tener en cuenta su disponibilidad, o si compite con otros usos de la tierra o genera impactos ambientales y sociales adversos”, concluye. 

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