Investigadores y ONG alzan su voz frente a las fumigaciones aéreas contra la oruga procesionaria

 

  • Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife, WWF, ARBA, GRAMA, El Soto, Sierra Oeste desarrollo S.O.S tenible e investigadores del CSIC  alzan su voz frente a las fumigaciones aéreas contra la oruga procesionaria que el Gobierno y algunas comunidades autónomas han autorizado en diversos puntos de España

 

  • El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha autorizado el uso de Diflubenzurón, un producto incluido en la lista de pesticidas altamente peligrosos de FSC, y cuyo uso está prohibido en bosques certificados, sin contar con informes técnicos que demuestren la existencia de una plaga de oruga procesionaria del pino.

 

  • Los tratamientos autorizados no han sido sometidos a evaluación ambiental por parte de las comunidades autónomas donde se van a realizar las fumigaciones aéreas, por lo que no se han evaluado los posibles impactos sobre el medio ambiente y la salud humana.

 Pinares

 

Científicos, investigadores y organizaciones ecologistas y conservacionistas concluyen que resulta alarmante que la administración española continúe impulsando la gestión forestal con tratamientos altamente agresivos para el medio natural que han quedado obsoletos por sus repercusiones negativas y que son contrarios a las nuevas líneas de gestión impulsadas por la legislación en materia de uso sostenible de productos fitosanitarios. Y no hay que olvidar que existe un total consenso en el seno de la comunidad científica internacional, a la hora de señalar a los pesticidas como una de las principales causas de la acusada pérdida de biodiversidad evidenciada en las últimas cinco décadas en el conjunto de los ecosistemas de nuestro Planeta.

 

Las fumigaciones aéreas con productos fitosanitarios sólo pueden ser autorizadas para el control las plagas declaradas como tal y en base a razones de emergencia, y sólo en los casos que no existan alternativas técnicas y económicamente viables.

 

Orugas_procesionarias_Wikimedia_Commons

Orugas procesionarias © Wikimedia Commons

Así, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha autorizado la fumigación aérea con Diflubenzurón en pinares donde al parecer hay un nivel alto de infestación por parte de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). Científicos y ONG han tenido conocimiento de que estas fumigaciones ya han sido efectuadas en la Comunidad de Madrid y próximamente se realizarán, al menos, en las comunidades autónomas de Andalucía, Islas Baleares, Extremadura y en las provincias de Álava y Bizkaia, en las que tienen de plazo límite hasta el 17 de noviembre próximo para realizar las fumigaciones.

 

Sin embargo, dichas autorizaciones no parecen estar justificadas, ya que ni cuentan con un informe técnico justificativo del nivel de infestación y la declaración de plaga, ni con una evaluación de los riesgos medioambientales, o ni tan siquiera con una evaluación ambiental estratégica, preceptiva en los espacios de la Red Natura 2000 donde se pretenda efectuar este tipo de actividad.

 

De las autorizaciones otorgadas solamente la diputación de Bizkaia ha declarado la utilidad pública de las actuaciones de lucha contra la plaga de la procesionaria del pino. Por otra parte, existen métodos de control por vía terrestre que hacen que la aplicación aérea sea innecesaria. La aplicación de métodos masivos y no selectivos en bosques en los que no se ha realizado un control por vía terrestre resulta completamente incomprensible, y sólo debería justificarse en las situaciones extremas que indica la ley.

 

Producto peligroso para el medio ambiente

El Diflubenzurón ha sido clasificado como “Peligroso para el medio ambiente” por ser nocivo para los organismos acuáticos y porque puede provocar a largo plazo efectos negativos no sólo sobre en el medio acuático, sino también sobre organismos terrestres. Es un inhibidor de la síntesis de quitina que actúa de forma no selectiva, sobre todos los organismos que sintetizan dicha molécula (especialmente invertebrados y hongos). Por tal motivo, resulta importante evaluar los efectos medio ambientales de su aplicación masiva ya que tiene efectos severos directos sobre un amplio espectro de seres vivos acuáticos y terrestres, y presenta efectos indirectos sobre las especies animales que consumen dichos organismos, como anfibios, reptiles, aves o micromamíferos, así como sobre el ser humano.

 

Las primeras fumigaciones

En la Comunidad de Madrid ya ha realizado las primeras fumigaciones aéreas con Diflubenzurón en 1.400 hectáreas de pinares dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) ES0000056 “Encinares de los Ríos Cofio y Alberche”, incluida en la Red Natura 2000.

 

Actuaciones preventivas

Ante un eventual aumento de la oruga procesionaria, no se han realizado las suficientes e intensas actuaciones preventivas, como la colocación de suficientes cajas nido para aves consumidoras de grandes cantidades de orugas o un número adecuado de trampas de feronomas para capturar adultos de procesionaria. Estas medidas se han demostrado como de gran eficacia, a medio plazo, no contaminantes y con costes mucho más reducidos. A este tipo de medidas de control biológico de poblaciones de insectos defoliadores, se puede asociar el tratamiento dirigido contra los nidos de orugas, para así aumentar la eficacia en la reducción de la población del insecto.

 

Diversas organizaciones y asociaciones ecologistas y conservacionistas como ARBA, GRAMA, El Soto, Sierra Oeste desarrollo S.O.S tenible, Ecologistas en Acción, WWF y SEO/BirdLife, expresaron su oposición a este tipo de fumigaciones en reuniones, notas de prensa y cartas enviadas a diferentes organismos, alertando de los graves efectos de la aplicación de este tipo de productos.

 

Mientras, multitud de investigadores del CSIC y de varias universidades españolas, enviaron sendas cartas a la Subdirección General de Conservación del Medio Natural Comunidad de Madrid y al Secretario de Estado de Medio Ambiente, para informar de la gravedad y dimensión del asunto, y que las fumigaciones aéreas con este producto tóxico no solo van en contra de la Directiva de Aves y de la Directiva de Hábitats, sino que también ponen en riesgo valiosos ecosistemas y la salud de las personas.

Carta de los investigadores del CSIC

 

 

 

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