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La cigüeña blanca ‘Mikaela’ y la carraca ‘Aiguamolls’ no superan el Sahara

  • El desierto del Sahara entraña grandes dificultades para las aves migratorias

 

Descubrir por dónde migran nuestras aves y cuáles son sus zonas de invernada implica muchas alegrías por desvelar los secretos que aún nos guardan estos grandes viajeros. Pero a lo largo del seguimiento de las aves que marcamos también nos encontramos con la triste noticia de que nuestros protagonistas mueren por diferentes circunstancias.

 

Uno de los puntos más difíciles que encuentran las aves en sus viajes migratorios es el cruce del desierto del Sahara. Durante cientos de kilómetros el desierto arenoso o pedregoso sin apenas vegetación supone un gran reto para los avezados viajeros que se atreven a cruzarlo. Los escasos oasis que hay en el camino son empleados como puntos de descanso, donde las aves encuentran alimento en la escasa vegetación, y aprovechan las buenas condiciones de comida y refugio para parar varios días antes de acometer la siguiente etapa de su viaje. Por ello, muchas especies o individuos prefieren evitar los inhóspitos paisajes desérticos y llegan hasta el África subsahariana bordeando el desierto por la costa atlántica.

 

Desde que comenzamos la andadura del programa Migra, el marcado de las aves con emisores satélite nos está permitiendo seguir en directo las dificultades que entraña cruzar el desierto del Sahara. Vemos como las aves van avanzando poco a poco en esas latitudes inhóspitas. Vemos además como a veces paran a descansar aprovechando zonas con vegetación, como en el caso de las carracas. Y a veces también vemos cómo, desafortunadamente, no consiguen superar esta auténtica barrera geográfica.

 

Muerte en el desierto

Durante la última temporada de migración postnupcial, dos de los protagonistas del programa Migra no han podido continuar el viaje.

“Al principio son solo ligeras sospechas: tal o cual ave lleva parada en un punto más de lo habitual; pero aún hay esperanza de que en los próximos días continúe su viaje, porque en la migración no hay tiempos fijos ni fechas predeterminadas” explica Ana Bermejo, técnico del Programa Migra sobre cómo se interpretan los datos y continúa: “Pero pasado un tiempo, cuando el resto de sus congéneres siguen moviéndose y llegan hasta sus zonas de invernada, si esas aves continúan en el mismo lugar, las sospechas de que algo va mal se incrementan. Tan solo recibimos la señal del emisor que nos indica que el ave sigue en el mismo lugar. Podría ser que hubiera perdido el aparato, pero la forma en que se coloca debería asegurar que el aparato no se soltase en un tiempo tan corto desde que fue colocado. Así, solo nos queda pensar que posiblemente ha muerto y no ha conseguido atravesar el desierto”.

 

Así, la cigüeña blanca ‘Mikaela’ y la carraca ‘Aiguamolls’ han terminado su viaje en las arenas del desierto.

Mapa de la migración de la cigüeña blanca ‘Mikaela’ y de la carraca ‘Aiguamolls’ (Fuente: programa Migra de SEO/BirdLife).

 

‘Mikalea’

‘Mikaela’ el día de su marcaje

La cigüeña blanca ‘Mikaela’ fue marcada en Barrundia (Álava) el 20 de mayo por el Grupo SaBio-IREC (UCLM-CSIC-JCCM) con la ayuda de técnicos de SEO/BirdLife. Comenzó su migración el 8 de agosto y cruzó el estrecho de Gibraltar el día 17. El 20 de ese mes sobrevoló Marrakech. El 26 de agosto se adentró en el desierto y más de 1.200 km entre dunas, a fin de mes llegó hasta un punto en mitad del desierto arenoso del norte de Mali de donde no se ha movido.

 

Vista aérea de la zona donde llegó ‘Mikalea’ en el Sahara

 

 

‘Aiguamolls’

‘Aiguamolls’ el día de su marcaje.

La carraca ‘Aiguamolls’ fue marcada en el Parque Natural del mismo nombre el 17 de junio. El 12 de septiembre abandonó su zona de cría y cruzó el Mediterráneo sobrevolando las Baleares, para llegar al día siguiente a la costa de Túnez. El día 18 se adentró en el desierto y voló 1.700 km hasta llegar el 21 de septiembre a un oasis en el norte de Niger, a pie de una duna, con algo de vegetación. No se ha movido de esa duna desde entonces.

 

 

Vista aérea de la zona donde llegó ‘Aiguamolls’ en el Sahara.

 

Costes y beneficios de la migración

“Hemos contactado con colaboradores en estos países, pero éstos nos indican que los puntos donde han muerto nuestras aves son áreas muy remotas y extremadamente peligrosas, por lo que no se pueden comprometer a ir a buscarlos. Así que no se puede hacer más por estas aves” afirma Ana Bermejo.

 

Estos hechos no se deben ver como un drama, la migración tiene unos costes y unos beneficios, y en ciertos casos estos costes implican la muerte de los individuos. Cada año una parte de las aves que inician la migración no alcanza su objetivo.

 

El seguimiento con dispositivos de seguimiento remoto está permitiendo desvelar las distintas estrategias migradoras de las especies e incluso las distintas estrategias dentro de una misma especie. La página web de este programa www.migraciondeaves.org registra ya 179 ejemplares de casi 20 especies distintas. El objetivo es llegar a conocer los movimientos, rutas migratorias, áreas de invernada y movimientos dispersivos de todas las especies de aves presentes en España.

 

Los movimientos detallados de ‘Mikaela’ y ‘Aiguamolls’, así como de otras aves que ahora están en sus zonas de invernada en África, se pueden consultar en www.migraciondeaves.org.

 

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